Sobre las elecciones andaluzas

Del historiador y compañero de Espai Marx José Luis Martín Ramos

1. No solo es la suma de lo que han obtenido las dos formaciones a la izquierda del PSOE, es la recuperación de voto desalentado por la desunión. El PP no habría tenido mayoría absoluta y la izquierda se habría mantenido amenazando la primacía del PSOE en su campo. Esto no es un cuento de la lechera, son cuentas políticas. Seguro que de la división hay responsabilidades en las dos partes, pero para mí la mayor, de largo, es la del grupo “trotskista- nacionalista” (ufff!) que se ha empeñado en inventarse un proyecto propio nacional-andalucista y ha querido explícitamente la división y luego de las elecciones ha alardeado de ello, pretendiendo que han consolidado el proyecto andalucista. ¡Vaya consolidación! ¡Cuántos ejemplos más se necesitarán para que algunos reconozcan el poder destructivo del nacionalismo en el seno de la izquierda! El perro del hortelano.

2. No sé si falsa bandera [respecto al nacionalismo] es la palabra. Desde luego es una nacionalismo oportunista, de grupos de los que se denominan asimismo la izquierda revolucionaria, que ven en la «ruptura nacional» una ventana abierta a la revolución, o cuando menos a la conquista de una posición de formación de masas. Eso pasa aquí en el seno de la CUP y en el grupo residual que todos conocemos, heredero por vía grupuscular del PCC. En Andalucía no es nuevo; en lo años setenta Rojas Marcos se inventó el Partido Socialista Andaluz, que estuvo vinculado a la Federación de Partidos Socialistas; en la conferencia de la FPS de 1976 los del PSA eran los más radicales y alardeaban de «marxismo revolucionario» y de trotskismo. Uno de los residuos del PSA disuelto hace cuatro o cinco años, Izquierda Andalucista, forma parte de «Adelante Andalucía».

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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