Carmen Domingo: con sensatez, buena información y radicalidad feminista

Carmen Domingo: con sensatez, buena información y radicalidad feminista

Rosa Guevara Landa (editora)

[Incendio en la fábrica “Triangle Shirtwaist” (1911): murieron quemadas 150 mujeres trabajadoras]

La escritora Carmen Domingo publicó el pasado miércoles 26 de febrero en El País-Cataluña un artículo que merece la atención de todas nosotras (y del subconjunto sensible de todos). “El 8-M no es una fiesta, sigue la lucha” es el título. “Contra la manipulación y la tergiversación, sin perder los papeles” podría ser el subtítulo.

Si los del global-imperial fueran lo que no son, bastaría con reproducirlo en nuestra página. No podemos, se lanzan a la yugular. Lo suyo es suyo y de los suyos, de nadie más.

Acompaño pues a la autora en esta nota que recoge sus ideas y formulaciones.

Carmen Domingo abre su artículo recordando informaciones históricas básicas y necesarias:
Habrá que empezar por el principio antes de llegar al hoy. Habrá que recordar aquel marzo de 1857 en el que cientos de mujeres trabajadoras de una fábrica de Nueva York marcharon por las calles de la ciudad bajo el lema “pan y rosas”, demandando mejoras salariales y el fin del trabajo infantil, y muchas de ellas fueron asesinadas a manos de la policía. Habrá que recordar aquel 26 de marzo 1911 en el que, encerradas por los propietarios de la fábrica textil donde trabajaban con el pretexto de que no pudieran cometer robos, murieron quemadas casi 150 mujeres en Nueva York.

Habrá que recordar, prosigue, la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, en 1910, donde Clara Zetkin, rodeada de compañeras de lucha de 17 países, propuso instaurar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora (se acabó celebrando a partir del año siguiente). Habrá que recordar 1975, Domingo de nuevo, “año en que la Organización de Naciones Unidas lo declaró el Día Internacional por los Derechos de la Mujer, “para conmemorar la lucha histórica por mejorar la vida de la mujer”, hasta hacerlo mundial en 1977”. 

Habrá que evitar el olvido de todo esto, sostiene Domingo, “porque parece que la posmodernidad capitalista quiere sustituir las reivindicaciones de las trabajadoras y luchas feministas por una celebración despolitizada de la identidad de las mujeres”. Sus orígenes, señala con toda la razón (feminista) del mundo, “no pueden por menos que evocarnos a todo lo contrario”.

Porque el feminismo, en su opinión (que mi compañera y yo compartimos), no es un alegre festejo del orgullo de ser mujer. Ni siquiera, añade, lo es “del orgullo de pertenecer a alguna de las recién proclamadas diversidades, tan de moda hoy en día”. El feminismo es otra cosa:
Es un movimiento que lucha por el pleno acceso de las mujeres, sí mujeres, al ejercicio de sus derechos, tantas veces pisoteados. Por eso sorprenden varias de las reivindicaciones que en estos días, previos al 8M, se han sucedido.

La primera de estas reivindicaciones sorprendentes:
es que hayan sido numerosas las convocatorias vinculadas a la celebración del 8M en las que en sus carteles ni siquiera se menciona la palabra mujer. Como si pasáramos a ser un ente invitado de nuestra celebración, como podían ser las gallinas o las tortugas. Nadie se imaginaría el día del Orgullo gay sin los gays. Pues parece que sí que nos imaginamos, o eso quieren, un 8M sin mujeres.

La segunda, de nuevo Domingo y con la misma perspectiva crítica:
que estos días, en aras de la posmodernidad y con intención de engrosar las filas del feminismo (parece ser el 51% de la población es suficiente), hayamos asistido a cómo, desde colectivos supuestamente feministas, se ha llevado a cabo la defensa e inclusión en el movimiento feminista de las participantes de prácticas que oprimen a la mujer: la prostitución, los vientres de alquiler, o lo que han dado en llamar binarismo de género apelando a su libertad para decidir [2]. Argumentos amparados en la “inclusión” y el orgullo afirmativo de la capacidad de decisión que tenemos las mujeres justo en unos temas que para el feminismo han sido percibidos, desde siempre, como una vulneración de los derechos de las mujeres.

Hace falta tener muy poca vergüenza, sostiene nuestra compañera escritora con toda la razón (de nuevo: feminista y humanista) del mundo, para “hablar de derecho de la mujer a elegir en libertad poder ejercer la prostitución, mientras millones de mujeres están siendo explotadas sexualmente”. ¿Elegir libremente el maltrato, la esclavitud y la opresión? Y no sólo: la crítica esta vez se dirige a muchos “pensadores postmodernos” y a partidos supuestamente liberales como Ciudadanos:
Hace falta tener muy poco respeto por las mujeres a las que compran sus hijos para defender el “deseo” de terceros -me da igual por parte hombres que por mujeres- a tener un hijo, por delante del derecho de esa mujer y de ese niño a estar y saber quién es su madre y a vivir y crecer a su lado. Hace falta muy poco conocimiento de la biología para pedir que se reconozca un género cambiante cuando justo el género es el constructo social por el que nos oprimen a las mujeres y que las feministas llevamos tiempo tratando de eliminar, porque es una invención. Las mujeres no queremos acabar desapareciendo en aras de no binarismos, géneros fluidos, agéneros y diversidades varias.

Habrá que empezar en el ayer, en lo sabido, en la Historia, afirma Domingo, para que no rija el olvido, para que no nos olvidemos del hoy “y terminemos convirtiendo la lucha feminista en una lucha de todos y para todos”. No hay sectarismo en la afirmación, en absoluto. Es sentido común crítico y feminista:
Es la lucha de las mujeres y para las mujeres, y en ella queremos: mostrar nuestra agenda política; reivindicar nuestra lucha contra la explotación reproductiva; reafirmarnos en nuestro firme convencimiento a negarnos a aceptar la explotación sexual de mujeres y niñas; mantenernos firmes en nuestra lucha contra la precarización, la discriminación laboral, la explotación económica y el abuso sistemático que seguimos sufriendo las mujeres en estos tiempos.

Por eso, concluye nuestra compañera, “el 8M es nuestro, de las mujeres, y en él reivindicaremos nuestros derechos”.

El feminismo y el socialismo (que no puede no ser feminista) necesita voces informadas, críticas y “cañeras” como las de Carmen Domingo. A la manera de Luis Cernuda: Gracias, compañera, gracias por el ejemplo. Gracias porque nos dices que la sensatez y la buena información deben acompañar a la radicalidad (feminista) bien entendida.

Notas.

1) https://elpais.com/ccaa/2020/02/25/catalunya/1582634497_799074.html

2) Entre otros muchos artículos de la autora sobre este asunto central, véase Carmen Domingo, “Ministerio de igualdad y prostitución” https://www.cuartopoder.es/ideas/opinion/2020/02/03/ministerio-igualdad-prostitucion-carmen-domingo/

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