Entrevista a José Luis Martín Ramos sobre Historia del PCE (XXVIII)

Soy de los que no dan por muerto una organización histórica hasta que no surja una alternativa en el campo que ella ocupó o pase el momento histórico del proyecto general que defendió. No se dan hoy por hoy ninguna de esas condiciones de su desaparición natural. Claro que siempre se pueden producir suicidios políticos, como el que protagonizó el PCI”.

José Luis Martín Ramos es catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sus investigaciones se han centrado en la historia del socialismo y el comunismo. Sus últimas obras son El Frente Popular: victoria y derrota de la democracia en España (2016) y Guerra y revolución en Cataluña, 1936-1939 (2018).
Recientemente ha publicado en El Viejo Topo: La Internacional Comunista y la cuestión nacional en Europa (1919-1939).
Centramos nuestra conversación en Historia del PCE, Madrid: Los Libros de la Catarata, 2021, 254 páginas.

Hemos llegado al epílogo, dos páginas. ¿Por qué esa brevedad?
Mi intención era hacer un libro de historia y acabarlo con el fin del período de Anguita en la secretaría general. A partir de ese momento no me veía en condiciones –por problemas de perspectiva, de documentación, de conocimiento destilado de los hechos- de mantener un relato histórico. El relato pasaba a ser político y aunque yo pueda tener mis opiniones, pienso que seguir más adelante era entrar en un tipo de texto diferente. Pero el libro era un encargo de editorial, de cien años de historia del PCE y tuve que llegar hasta el final. Decidí hacerlo en forma de añadido, de final del último capítulo y de epílogo, y que fuera breve, para decir solo aquello que yo consideré sustancial, no exactamente de la historia sino de la trayectoria política del PCE en los últimos veinte años

Señalas que el XX Congreso del PCE no acabó con todos los deberes y que dejó algunas tareas para una conferencia posterior, una nueva política de alianzas para ser más concreto, cuyo objetivo y base, te cito, “no había ser la formación de una nueva coalición partidaria, y menos electoral, sino la formación de un nuevo movimiento político-social, lo que más había deseado el PCE y lo que más había echado en falta en ese ámbito desde el final de la dictadura franquista”. Pero IU, salvo error por mi parte, se creó con esa aspiración, la de ser un movimiento político-social. ¿No lo ha sido, ya no lo es en tu opinión? La marca IU, por decirlo mal, ¿ya no sirve?
Mi opinión es que el proyecto era ese, pero no ha llegado a cumplirse quedando a medio camino entre una plataforma de organizaciones ya existentes, la más importante y determinante de la cual es el PCE, y un movimiento con identidad propia. De eso yo no concluiría que la marca IU ya no sirve, o mejor dicho que ya no es necesario ese movimiento. Lo que ocurre es que, mientras IU iba en su camino de construcción, tropezando en las piedras de las crisis y conflictos internos del PCE, con el tiempo ha surgido un factor nuevo en la izquierda, que es Podemos, las Mareas, los Comunes…; eso obliga no a descartar un movimiento amplio de izquierda transformadora pero sí a pensarlo de otra manera y tras la experiencia presente del gobierno de coalición a pensar no solo su política de oposición sino también su política de poder, para saber cuando es y cuando no es oportuno estar en el poder y no desacreditar ninguna de esas dos políticas ni convertirlas en departamentos separados.

Se pensó la celebración de esa conferencia en junio de 2019 pero se fue aplazando por los motivos que indicas (nuevas elecciones, formación del gobierno de coalición, la COVID). Hablas de tres opciones y añades: “No ha de tomarse esa foto como definitiva, el carácter reciente e inconcluso de esa debate admite nuevos contornos y muchos matices sobre lo apuntado”. ¿Han irrumpido nuevas opciones posteriormente?
Eran tres hipótesis de opciones que pivotaban sobre la relación entre IU, el PCE y Podemos. Desde que escribí el epílogo han pasado muchas cosas, en la relación entre esas tres formaciones y en la de ellas y el gobierno de coalición; se ha producido un cambio en el liderazgo de Podemos y ha surgido una semipropuesta de candidatura electoral, la de Yolanda Díaz, no se sabe si común, si compartida, si que… pero que todavía no ha concretado su proyecto, aunque haya anunciado que lo iba a hacer. Encima ha estallado la guerra de Ucrania y eso ha generado nuevas tensiones.
Se podrá responde un poco mejor la pregunta que haces cuando se haya celebrado el congreso del PCE en el próximo mes de julio y cuando, si finalmente llega el caso, sepamos la forma y el contenido del proyecto de Yolanda Díaz.

La conferencia pudo celebrarse telemáticamente entre el 2 y el 6 de octubre de 2020 con 239 delegados. Lo aprobado, con el 76% de los votos, es un texto que armonizaba las posiciones de Enrique Santiago, José Luis Centella y Alberto Garzón. ¿Nos resumes las ideas principales del acuerdo?
Te remito al texto publicado en la web del PCE1. Más allá de lo que en él se recoge yo creo que el compromiso pasó por mantener IU y su relación con Podemos, pero afirmando en ella la personalidad propia del PCE, algo que es lo que tendrá que resolver el XXI Congreso de julio.

¿Dónde queda la opción defendida por el alcalde de Zamora, Francisco Guardia, y por Cayo Lara?
Quedó claramente derrotada.

Por cierto, me salgo del guion. ¿Ha sido justo el partido (e IU) con Cayo Lara?
Pues no te sabría decir. Cayo Lara jugó sus bazas políticas y perdió. Mi opinión personal es que quizás su mejor proyección no era la de asumir la presidencia de IU sino la de consolidarse como dirigente campesino.

Una de las conclusiones que señalas: “el nuevo objetivo de converger hacia un nuevo movimiento político-social; no obstante, en la media en que el nuevo sujeto político no esté construido, IU habrá de seguir siendo el instrumento a través del cual el partido ha de realizar su político de convergencia con “todos los actores que buscan la ruptura del Estado de 1978””. ¿Eso no es también romper con su propia pasado? ¿No fue acaso el PCE uno de las aristas básicas del que llaman “Régimen del 78”?
Esa política de convergencia no necesariamente ha de significar negar la participación política del PCE en el hecho del 1978, sí, en su perspectiva, en la de los dirigentes y la gran mayoría de los militantes actuales, la de reconocerla críticamente.

Esa alianza de la que hablamos, ¿implica un acuerdo con fuerzas nacionalistas como ERC, Junts, PNV, CUP, Bildu, BNG, etc? ¿No analiza el PCE a estas fuerzas y a sus proyectos con demasiada generosidad?
Esta es, directamente, una pregunta política.

De acuerdo, tienes razón desde luego.
La respuesta depende de la posición política que se tenga, en particular respecto a la cuestión territorial. El hecho es que en la izquierda los interlocutores que tienen el PCE, IU y Podemos, son ERC y Bildu. Yo no diría que lo son el PNV y Junts per Catalunya, no se plantea un acuerdo político de fondo con ellas. Y con la CUP muy difícilmente puede haber un acuerdo.

En el texto se habla también, así lo señalas, de la importancia de la política institucional, así como de sus límites, “que han de ser visibilizados y superados mediante el fomento de políticas e instancias de democracia participativa”. ¿Qué entiende el PCE a día de hoy por democracia participativa? ¿Qué políticas de democracia participativa se han fomentado?
Yo creo que lo que es entender, el PCE entiende por democracia participativa lo que se entiende habitualmente. Otra cosa es qué se ha hecho en este terreno y cuánto se ha avanzado. Es obvio que se ha avanzado poco y que lo que se ha hecho es en el ámbito del poder local, municipal.

¿No está el PCE demasiado centrado en su participación en el gobierno de coalición dirigido por el PSOE? ¿No se obligado a aceptar, en muchas ocasiones, políticas muy poco rupturistas? Por ejemplo, la posición del gobierno en el tema de Rusia-Ucrania o el reciente (y para muchos inaceptable) cambio de la política exterior española respecto a la República saharaui.
El PCE no comparte la posición del gobierno en la guerra de Ucrania, ni el cambio sobre el Sáhara occidental. Lo ha manifestado públicamente, y por escrito en Mundo Obrero y en la web del PCE; otra cosa es que no haya roto la coalición de gobierno por ello, por razones políticas que creo que son entendibles, al menos lo son para mí.
Las dinámicas de las políticas de coalición presentan frecuentemente esas situaciones; en las que el miembro minoritario discrepa, y lo hace públicamente, de una decisión de gobierno que lo es porque la impone la parte mayoritaria, pero decide o no decide dar por finalizada su participación. En este caso me parece que el PCE ha considerado que todavía las razones correspondientes a la política interior para mantener la coalición pesan más que esas dos importantes discrepancias en materia de política exterior.
De todas maneras, y no es para escurrir el bulto, esta es otro de los temas que van a estar presentes en los debates del XXI Congreso.

¿Apuesta el PCE a día de hoy por la que llaman “operación Yolanda Díaz” que, aunque vaya por libre, es, conviene recordarlo, militante del PCE?
No se ha manifestado abiertamente de una manera clara. Que tenga todavía el carné de PCE no significa nada, ni siquiera milita estrictamente hablando. Su autopromoción no representa al PCE, aunque pueda haber sido acogida favorablemente por miembros de IU y de los Comunes. Y sus últimas posiciones sobre la guerra de Ucrania no facilita que se le dé un claro apoyo.
Yo creo que esa operación, que tiene su principal fuerza en el eco de los medios, no es todavía más que una desiderata, pendiente de casi toda concreción. El tema será, sin duda, otra cuestión importante del congreso.

¿No resulta algo paradójico que un PCE que no vive momentos de gran militancia política e influencia ideológico-cultural tenga más presencia institucional que nunca (una vicepresidente, un ministro, un secretario de Estado, etc.)?
No sé si paradójico es la palabra. Puede ser sorprendente, pero es que la presencia institucional en un sistema de democracia parlamentaria no depende de la militancia, sino de la correlación de fuerzas parlamentarias y de la importancia de las políticas de coalición.
En la etapa de dominio bipartidista era impensable, aunque no imposible; ahora es pensable y posible. Recuerda el ejemplo de Unió Democrática, un partido enano en Cataluña que tenía una gran presencia institucional, porque así le interesa a Convergència Democrática.

Has dividido la bibliografía en dos partes: 1. Sobre la Internacional Comunista y otras cuestiones internacionales. 2. Sobre España y el comunismo español. De la primera parte, ¿nos aconsejas dos libros imprescindibles?
Aldo Agosti hace una excelente síntesis de la historia de la IC en sus largas introducciones a la antología documental que cito en el libro: La Terza Internazionales. Storia documentaria. El inconveniente es que esa antología ocupa seis volúmenes publicados entre 1974 y 1979. Como alternativa recomiendo su Bandiere rosse. Un profilo storico dei comunisti europei. Editori Riuniti, Roma, 1999.
El segundo consejo: Miloš Hájek, Historia de la Tercera Internacional. La política de frente único (1921-1935), Editorial Crítica, 1984.

Gracias. De la segunda parte, te pregunto lo mismo.
En este caso me resulta muy difícil ceñirme a un solo título. Citaré tres de cronología amplia que a mí me han sido muy útiles para mi trabajo, no solo del libro que comentamos sino mi trabajo docente e investigador en general: Rafael Cruz, El Partido Comunista de España en la Segunda República. Alianza Editorial, 1987. Carme Molinero y Pere Ysás, De la hegemonía a la autodestrucción. El Partido Comunista de España (1956-1982), Crítica, 2017 y Gregorio Morán, Miseria y grandeza del Partido Comunista de España, 1939-1985), Planeta, 1985 (Hay una edición reciente publicada por Akal en 2017).
Más allá de esas obras generales hay dos monografías de períodos más breves o perspectiva más limitada como las de Antonio Elorza y Marta Bizcarrondo sobre las relaciones entre el Comité Ejecutivo de la IC y el PCE en los años de la Segunda República, Queridos camaradas. La Internacional Comunista y España, 1931-1939, Planeta , 1999; y la de Fernando Hernández Sánchez sobre el período de la guerra civil, Guerra o revolución. El Partido Comunista de España en la guerra civil, Crítica, 2010.

¿Algún libro que quieras destacar y aconsejar que se haya publicado después del tuyo?
El libro colectivo dirigido por Francisco Erice, Un siglo de comunismo en España, promovió por la Fundación de Investigaciones Marxistas y publicado por Akal, del que ya está en librerías el primer volumen y está a punto de aparecer el segundo.

Hablado de este libro colectivo. Tú has colaborado también. ¿En qué aspectos te has centrado en tu aportación?
Yo he cubierto la primera etapa del partido, desde el proceso de su fundación que se inicia en 1919 hasta las elecciones de 1936

¿Le queda mucha vida al PCE?
No tengo bola de cristal. En todo caso soy de los que no dan por muerto una organización histórica hasta que no surja una alternativa en el campo que ella ocupó o pase el momento histórico del proyecto general que defendió. Y creo que no se dan hoy por hoy ninguna de esas condiciones de su desaparición natural. Claro que siempre se pueden producir suicidios políticos, como el que protagonizó el Partido Comunista Italiano.

Hemos hablado del tema en algún momento: ¿nos regalarás una Historia del PSUC… para su noventa aniversario por ejemplo (2026)?
Nunca se sabe. Tendré 78 años, si tengo fuerzas y una editorial me lo admite, no lo descarto

¿Algo más que quieras añadir?
¿Más? Solo que ha sido un placer el diálogo que hemos mantenido.

El placer ha sido mío, querido amigo, querido y admirado maestro.

Notas
1 https://pce.es/conferencia-nuestra-politica-de-alianzas-en-la-nueva-fase-politica/.

Entrevista a Alfredo Iglesias Diéguez sobre Faustino Cordón, el darwinismo, el materialismo y Josep Gibert (I)

Cordón no tiene nada que ver con el lysenkismo”.

Publicada en Espai Marx, 8/5/2022. https://espai-marx.net/?p=11720.Alfredo Iglesias Diéguez (Vigo, 1966) es profesor de Geografía e Historia en el instituto Maruxa Mallo de Ordes (Galicia). Desde su juventud está vinculado a movimientos sociales, sindicales y políticos de izquierdas. Discípulo de Josep Gibert, con quien trabajó en Orce y Cueva Victoria desde 1984, algunos de sus temas de interés son la evolución humana, la historia desde abajo, la historia de la ciencia, la justicia social,… Continuar leyendo «Entrevista a Alfredo Iglesias Diéguez sobre Faustino Cordón, el darwinismo, el materialismo y Josep Gibert (I)»

Entrevista a Jesús Rodríguez Rojo sobre Las tareas pendientes de la clase trabajadora (y III)

El control de la producción debe ejercerse “socialmente” o, mejor dicho, democráticamente por el conjunto de la clase obrera, de la ciudadanía.”

Jesús Rodríguez Rojo es sociólogo y politólogo por la Universidad Pablo de Olavide, institución en la que ejerce actualmente como investigador dentro del Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas. Sus líneas principales de investigación son las clases sociales y la filosofía del derecho desde el enfoque de la crítica marxiana de la economía política.
Entre sus publicaciones cabe destacar La revolución en El Capital (2019) y su participación en obras colectivas como Las cadenas que amamos (2021), Las fronteras de los Derechos Humanos (2020) y Karl Marx y la crítica de la economía política (2019). Continuar leyendo «Entrevista a Jesús Rodríguez Rojo sobre Las tareas pendientes de la clase trabajadora (y III)»

Entrevista a Jesús Rodríguez Rojo sobre «Las tareas pendientes de la clase trabajadora» (II)

“Un error del marxismo ha sido tomar de forma excesivamente simplista el Estado, como si de una herramienta en manos de la burguesía se tratase.»

Jesús Rodríguez Rojo es sociólogo y politólogo por la Universidad Pablo de Olavide, institución en la que ejerce actualmente como investigador dentro del Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas. Sus líneas principales de investigación son las clases sociales y la filosofía del derecho desde el enfoque de la crítica marxiana de la economía política.
Entre sus publicaciones cabe destacar La revolución en El Capital (2019) y su participación en obras colectivas como Las cadenas que amamos (2021), Las fronteras de los Derechos Humanos (2020) y Karl Marx y la crítica de la economía política (2019). Continuar leyendo «Entrevista a Jesús Rodríguez Rojo sobre «Las tareas pendientes de la clase trabajadora» (II)»

Entrevista a Jesús Rodríguez Rojo sobre Las tareas pendientes de la clase trabajadora (I)

“El conocimiento forma parte de la praxis (o práctica, términos que uso indistintamente) revolucionaria tanto como de la reaccionaria.”

Jesús Rodríguez Rojo es sociólogo y politólogo por la Universidad Pablo de Olavide, institución en la que ejerce actualmente como investigador dentro del Laboratorio de Ideas y Prácticas Políticas. Sus líneas principales de investigación son las clases sociales y la filosofía del derecho desde el enfoque de la crítica marxiana de la economía política.
Entre sus publicaciones cabe destacar La revolución en El Capital (2019) y su participación en obras colectivas como Las cadenas que amamos (2021), Las fronteras de los Derechos Humanos (2020) y Karl Marx y la crítica de la economía política (2019). Continuar leyendo «Entrevista a Jesús Rodríguez Rojo sobre Las tareas pendientes de la clase trabajadora (I)»

Entrevista a José Luis Martín Ramos sobre Historia del PCE (XXVII)

Mi opinión es que Julio Anguita quiso recuperar identidad programática y estratégica con la invocación de ese otro horizonte, que era el republicano.”

José Luis Martín Ramos es catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sus investigaciones se han centrado en la historia del socialismo y el comunismo. Sus últimas obras son El Frente Popular: victoria y derrota de la democracia en España (2016) y Guerra y revolución en Cataluña, 1936-1939 (2018). Acaba de publicar en El Viejo Topo: La Internacional Comunista y la cuestión nacional en Europa (1919-1939).
Centramos nuestra conversación en Historia del PCE, Madrid: Los Libros de la Catarata, 2021, 254 páginas. Continuar leyendo «Entrevista a José Luis Martín Ramos sobre Historia del PCE (XXVII)»

Entrevista a Fernando Broncano sobre Conocimiento expropiado (II)

La tesis del libro es que nuestra sociedad produce tanta o más ignorancia que conocimiento.”

Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad Carlos III de Madrid, Fernando Broncano es un filósofo, ensayista y profesor de reconocido prestigio que ha dedicado una buena parte de su reflexión a estudiar el lugar del conocimiento, la técnica y la cultura en las sociedades humanas, tratando de desentrañar los aspectos materiales de la cultura y las formas de resistencia y crítica en el conocimiento.
Entre sus principales publicaciones cabe citar: Entre ingenieros y ciudadanos (2006), La melancolía del ciborg (2009), La estrategia del simbionte. Cultura material para nuevas humanidades (2012), De Prometeo a Frankenstein. Autómatas, ciborgs y otras creaciones más que humanas (2013), Cultura es nombre de la derrota. Cultura y poder en los espacios intermedios (2018), Espacios de intimidad y cultura material (2020).
Conocimiento expropiado. Epistemología política en una democracia radical (Akal, 2021) es su último libro publicado. En él centramos nuestra conversación.

Nos habíamos quedado en este punto. Sostienes en el tercer capítulo que la idea de que la posición social confiere un cierto privilegio a la posición epistémica es muy antigua y que ha formado parte de algunas de las justificaciones de la sociedad estamental. ¿Una posición social vulnerable, dependiente o precaria perjudica a la adquisición de una buena posición epistémica?, ¿una posición socialmente privilegiada facilita una buena posición de partida?
En el libro reflexiono mucho sobre la tesis de Lukács de que la clase trabajadora está en mejor posición que el resto de las clases para entender lo que ocurre en la sociedad. Esta tesis, que suele conocerse en epistemología como la del standpoint, no tuvo mucho éxito después de Lukács, en parte por el dominio del leninismo filosófico que, como Lenin sostenía, sospecha que la clase obrera dejada a su espontaneidad no desarrolla una práctica y pensamiento que vaya más allá de lo sindical; en parte también por las tesis de la Escuela de Frankfurt que consideran que la clase obrera en la sociedad de consumo es una fuerza activa de reproducción del capitalismo; en parte porque la misma idea de clase ha sido muy discutida. Sorprendentemente, el feminismo teórico, en una de sus líneas más radicales, ha redescubierto y defendido las tesis de Lukács: las mujeres son capaces de entender mejor lo que pasa y entender mejor a los hombres precisamente por su posición subordinada.
En el libro discuto con muchos matices esta cuestión y ahora estoy trabajando mucho sobre ella. Es cierto que la experiencia de sufrimiento y opresión produce un cierto conocimiento, pero también produce ignorancia e incapacidad de acceder a los recursos conceptuales que permitirían un diagnóstico de lo que ocurre. Es lo que estudio bajo el término de “injusticia hermenéutica” que ha propuesto Miranda Fricker.

¿Y qué tipo de conocimiento es el que produce la experiencia de sufrimiento y opresión a la que aludes? ¿Lo que se ha llamado en ocasiones, con algo de menosprecio epistémico, “conocimiento vulgar”?
Es complicado responder. Hay una conciencia espontánea, corporal de cansancio, de sufrimiento ligado a la opresión, pero no siempre produce experiencia. Por ejemplo, el acoso sexual ha tardado décadas en ser reconocido como un problema común a una gran parte de las mujeres. Previamente se vivía como un hecho molesto y natural. Es la distancia entre vivencia, que produce una forma primaria de conocimiento ligado al sufrimiento, y experiencia, que entraña ya relato, adscripción de causas y responsabilidades y relaciones de fraternidad con otras víctimas.
Lo que ocurre es que quienes no han tenido esas vivencias de opresión pueden tener déficits cognitivos serios para entenderlas, como nos ocurre a los hombres con la violación, a los blancos con la mirada racial, a los pequeño burgueses con el cansancio del trabajo físico mal pagado. Por eso la epistemología de la resistencia es tan compleja.

¿Qué son las epistemologías de la dependencia? ¿De qué son dependientes?
Por epistemologías de la dependencia entiendo todas aquellas epistemologías que reconocen la imposibilidad de desarrollar una teoría del conocimiento puramente individual. La inmensa mayoría de las cosas que aceptamos no provienen de nuestra experiencia sino de la dependencia epistémica que tenemos de otros, como también tenemos una dependencia material de los cuidados de los demás. Esta dependencia nos hace fuertes y a la vez vulnerables a la colonización ideológica. Reconocer que la fuente básica del conocimiento es el orden social epistémico no es fácil porque no se ha trabajado demasiado sobre los mecanismos de transmisión del conocimiento. Tenemos una gran teorización sobre la organización de la producción de mercancías pero no sobre la producción y circulación del conocimiento.

¿Qué tipo de epistemologías han sido las epistemologías defendidas por los autores clásicos de la filosofía de la ciencia contemporánea del siglo XX (Carnap, Schlick, Neurath, Popper, Kuhn, Lakatos, Feyerabend, Sneed, Stegmüller…)?
Los autores que citas, que conozco muy bien porque forman parte de mi formación, basculan entre epistemologías a veces individualistas (Schlick), a veces objetivistas (quienes se mueven bajo el paradigma del giro lingüístico, que cede toda la confianza al lenguaje formal ideal) y a veces, sí, reivindicadoras de los componentes sociales, como es el caso de Neurath, Lakatos y Kuhn.
En esta tradición encontramos muchas cosas valiosas y otras que no van más allá de la reivindicación de la ciencia como la única depositaria del conocimiento, como si el sistema jurídico, todo el aparato tecnológico y, sobre todo, la vida cotidiana, no fuesen más que territorios puramente ideológicos y contaminados y no aparatos epistémicos de la reproducción de la sociedad.

Hablando de aparato tecnológico, ¿qué tipo de relación existe en su opinión entra las ciencias y las tecnologías contemporáneas? Sumo otra pregunta: ¿no hay mucho de ideología en considerar la tecnología como salvadora-solucionadora de la mayor parte de nuestros grandes problemas?
El filósofo americano Quine definía la ciencia como la ingeniería de la verdad. Hoy todo se complica porque ciencia y tecnología son muy dependientes, pero hay diferencias en los objetivos: la ingeniería resuelve problemas prácticos que tienen una complejidad ontológica transversal: implican problemas sociales, ecológicos, materiales, mientras que las ciencias resuelven problemas teóricos que pueden abordarse mediante idealizaciones que la tecnología no puede permitirse.
En lo que se refiere al optimismo tecnológico me parece que comprende muy mal en qué consisten los logros técnicos. Los movimientos de tecnologías apropiadas que sigo con mucha pasión insisten en que las soluciones deben ser siempre muy situadas y deben comprender la complejidad. Pero, en fin, es un debate muy largo. El pesimismo tecnológico no tiene mejor comprensión de la tecnología que el optimismo, ambos adolecen de una concepción determinista del cambio social, económico y ecológico.

Hablas en el capítulo VIII de “Héroes y grupos de resistencia en epistemología”. ¿A qué se resisten? ¿Algún autor/a relevante en este ámbito?
La tesis del libro es que nuestra sociedad produce tanta o más ignorancia que conocimiento. Y lo hace de forma estructural: ignorancia orientada también a la metaignorancia, a ignorar que se ignora. Es lo que denomino “expropiación” y génesis de una offshorización del conocimiento, del mismo modo que el capital financiero circula cada vez más por circuitos offshore fuera del alcance del conocimiento de las sociedades de derecho.
Epistemologías de la resistencia: un término del filósofo sevillano José Medina, ahora catedrático en Chicago y un líder mundial de la epistemología crítica (como Miranda Fricker, pero no he logrado convencer a ningún editor para que se traduzcan sus libros, que aquí nadie cita). Se refiere a todo el activismo social que produce resistencia contra la ignorancia: ignorancia de clase, ignorancia blanca, ignorancia patriarcal, ignorancia heteronormativa,…

Cuando hablas de movimientos sociales que realizan tareas epistemológicamente heroicas, ¿a qué movimientos te estás refiriendo? ¿Ecologistas en acción en España, sería una ilustración de esos movimientos?
Al ecologismo, al feminismo, a los movimientos LGTBI, a los movimientos antirracistas, poscoloniales, a los movimientos altermundistas, …, a todas las prácticas sociales a las que les ha llevado décadas ir transformando nuestros vocabularios y nuestras maneras de mirar el mundo. Generalmente son despreciados por las fuerzas políticas tradicionales hasta que movilizan a la sociedad y entonces incorporan sus lemas pero no sus propuestas de vida alternativa.

Citas en la nota 9 del capitulo VIII a Otto Neurath. ¿Te interesa su obra? ¿Por qué sigue siendo un autor poco estudiado, incluso poco conocido, en nuestro país?
José Luis Moreno Pestaña está reivindicando mucho a Neurath. En el País Vasco se estudió también mucho su obra y, en general, en el ámbito de la filosofía de la ciencia, Neurath ha sido siempre un autor muy admirado. Lo que él llamaba la Enciclopedia de la Ciencia Unificada, que concebía como un proyecto de construcción social desarrollado no solo por científicos sino por toda la sociedad se parece mucho a cosas como Wikipedia, también en sus formas. Es alguien a quien hay que leer, por supuesto.
Es cierto que los autores más influyentes en filosofía de la ciencia en España se han dividido entre una admiración por Popper o por las líneas de Ciencia, Tecnología y Sociedad, sin haber captado que Neurath, mucho más que Kuhn y otros autores, había propuesto un proyecto de epistemología política muy necesario. Desgraciadamente, Neurath no fue valorado por las grandes corrientes, a pesar de que gente como Carnap siempre le consideraron un maestro.

Una afirmación tuya algo sorprendente: “Al contrario de lo que suele pensarse, la ciencia y la tecnología no son solo productores de conocimiento sino también de ignorancia”. ¿Cómo puede ser que la ciencia, paradigma de buen conocimiento, genere ignorancia? ¿Por lo mucho que nos hace ver que no sabemos?
No es sorprendente, es lo mejor que podemos aprender de la filosofía popperiana: la ciencia es un sistema social de producción de conocimiento de la ignorancia. A diferencia de los aparatos ideológicos, que producen ignorancia de la ignorancia, la ciencia produce conocimiento de la ignorancia. El sistema de investigación no se mueve por certezas sino por problemas, que no son sino reconocimientos de lo que ignoramos. Ahora está comenzando una suerte de “agnotología”, que no es sino el estudio de la ignorancia (que no es simplemente ausencia de conocimiento). Hay una ignorancia mala, la manufacturada socialmente, y otra buena: la que produce la ciencia y la que protege (cada vez menos) nuestras vidas de la inspección del poder.

Si la ignorancia no es simplemente ausencia de conocimiento, ¿qué es entonces la ignorancia?
Lo que nos enseñan los estudios de la ignorancia es que hay formas distintas. Tomando la famosa definición de Donald Rumsfeld (por cierto, recientemente fallecido), respondiendo a la prensa cuando le preguntaban por las armas de destrucción masiva en Irak, se puede distinguir las cosas que conocemos que conocemos (known knowns), las que conocemos que no conocemos (unknown knowns) y las que no conocemos que no conocemos (unknown unknowns). La peligrosa es esta tercera, la ignorancia de la ignorancia. Lamentablemente es una ignorancia muchas veces voluntaria y otras manufacturada por los aparatos ideológicos.

¿Por qué te manifiestas en contra del conocimiento considerado como útil? ¿No es precisamente su utilidad social una de las virtudes del conocimiento técnico o tecnológico? Las vacunas, por poner ejemplo actual, ¿no son ilustración de la importancia de ese conocimiento útil?
Las vacunas actuales son un buen ejemplo de lo que afirmo: se han podido desarrollar en un año vacunas con nuevos métodos debido a las largas trayectorias de investigación que buscaban contra toda posible utilidad inmediata líneas de análisis del ADN de los virus en campos tan extraños como la investigación del cáncer. Si dejásemos dirigir el conocimiento por la curiosidad y por problemas internos y lo dejásemos al control del mercado de las expectativas de utilidad, la ciencia duraría como empresa social pocos años. Fue lo que ocurrió en el Imperio romano respecto a la ciencia alejandrina o en la cultura del Imperio chino.

En el capítulo X hablas la superioridad cognitiva de la democracia. ¿A qué tipo de democracia te refieres? ¿Por qué son superiores cognitivamente? ¿No hay también mucha “inferioridad cognitiva” en las democracias realmente existentes?
La peor democracia es siempre cognitivamente superior a cualquier despotismo ilustrado. Es algo que debemos reivindicar con intensidad frente a las ilusiones como las que puede ahora producir el espectacular desarrollo chino. Las democracias, incluso las realmente existentes, producen diversidad y pluralidad de ideas, así como medios de control y garantías de la pluralidad de expertos. En fin, es muy complicado el tema y ahora está en declive frente a las nuevas teorías que quieren restringir los derechos ciudadanos a minorías de expertos. Yo le dedico el último capítulo a la crítica de la epistemocracia en sus muchas modalidades, pero necesitaría mucho tiempo para desarrollar la idea. El mejor ejemplo sigue siendo Atenas: durante trescientos años, una democracia frágil e imperfecta como la ateniense dominó el Mediterráneo y cuando fue vencida sus vencedores macedonios y romanos copiaron sus desarrollos (pero no su sistema de producción de conocimientos). Las instituciones atenienses lograron mejor que sus vecinos resolver el problema de la localización de recursos humanos y materiales: elegían tanto a los arquitectos navales como a los generales y lo hacían de un modo eficiente. Lo mismo que, en un comienzo, la República romana. Hay argumentos formales, como el teorema de la diversidad, pero quizás otro argumento es el intentar buscar en la historia sociedades autoritarias que hayan sido superiores cognitivamente. Hasta Stalin comprendió que las ciudades de la ciencia (aisladas y lejanas) podrían regirse por otras reglas que las que imponía en el ejército y la sociedad. La gran amenaza contra la democracia viene de quienes consideran que la democracia no es una cuestión de conocimiento sino de opinión pública manipulable o movilizable.
Pero en fin, esta controversia está recorriendo el mundo y no se puede resumir en un párrafo.

Lo dejamos aquí se te parece. Muchas gracias por tu tiempo y disponibilidad. Un honor para el Topo.

Fuente: El Viejo Topo, febrero de 2022.

Entrevista a Fernando Broncano sobre Conocimiento expropiado (I)

Uno de los objetivos de mi libro es animar a los marxistas a ocuparse de la epistemología.”

Catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad Carlos III de Madrid, Fernando Broncano es un filósofo, ensayista y profesor de reconocido prestigio que ha dedicado una buena parte de su reflexión a estudiar el lugar del conocimiento, la técnica y la cultura en las sociedades humanas, tratando de desentrañar los aspectos materiales de la cultura y las formas de resistencia y crítica en el conocimiento.
Entre sus principales publicaciones cabe citar: Entre ingenieros y ciudadanos (2006), La melancolía del ciborg (2009), La estrategia del simbionte. Cultura material para nuevas humanidades (2012), De Prometeo a Frankenstein. Autómatas, ciborgs y otras creaciones más que humanas (2013), Cultura es nombre de la derrota. Cultura y poder en los espacios intermedios (2018), Espacios de intimidad y cultura material (2020).
Conocimiento expropiado. Epistemología política en una democracia radical (Akal, 2021) es su último libro publicado. En él centramos nuestra conversación.

Enhorabuena por tu último libro, Conocimiento expropiado. ¿Cómo puede definirse el conocimiento? ¿Creencia verdadera justificada? Continuar leyendo «Entrevista a Fernando Broncano sobre Conocimiento expropiado (I)»

Entrevista a José Luis Martín Ramos sobre Historia del PCE (XXV)

Carrillo en su defensiva, en el rechazo a la crítica, se llevó por delante a toda iniciativa que no partiera de la secretaría general del partido.”

José Luis Martín Ramos es catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sus investigaciones se han centrado en la historia del socialismo y el comunismo. Sus últimas obras son El Frente Popular: victoria y derrota de la democracia en España (2016) y Guerra y revolución en Cataluña, 1936-1939 (2018). Acaba de publicar en El Viejo Topo: La Internacional Comunista y la cuestión nacional en Europa (1919-1939).
Centramos nuestra conversación en Historia del PCE, Madrid: Los Libros de la Catarata, 2021, 254 páginas. Continuar leyendo «Entrevista a José Luis Martín Ramos sobre Historia del PCE (XXV)»

Entrevista a José Luis Martín Ramos sobre Historia del PCE (XXIV)

El desfase estratégico comunista aumentó a partir de la segunda mitad de los ochenta, hasta producir una crisis de identidad.”

José Luis Martín Ramos es catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sus investigaciones se han centrado en la historia del socialismo y el comunismo. Sus últimas obras son El Frente Popular: victoria y derrota de la democracia en España (2016) y Guerra y revolución en Cataluña, 1936-1939 (2018). Acaba de publicar en El Viejo Topo: La Internacional Comunista y la cuestión nacional en Europa (1919-1939). Centramos nuestra conversación en Historia del PCE, Madrid: Los Libros de la Catarata, 2021, 254 páginas. Continuar leyendo «Entrevista a José Luis Martín Ramos sobre Historia del PCE (XXIV)»