Com un puny

Sobre España, estado español y temas afines. Diálogo entre los amigos Antonio y Javier.

1. Estic d’acord en que aquesta bella cançó (“Com un puny”) d’en Raimon (àlies de Ramón Pelegero), és una insuperable declaració d’amor a Annalisa Corti, “italiana”, d’”Itàlia” com, literalment, diu la lletra de la susdita cançó.

De manera que, escoltant-la, no sabem si AC és toscana, sarda, piamontesa, apul.liana, etc, i consequentment, desconeixem els seus “autentics “ “orígens i identitat”; els de “debò”…

És curiós i pervers, aquest costum de la “nostra“ catalana i cultural esquerra, donant carta de naturalesa i normalitat a, p.e., Itàlia i els italians, però negant-la a Espanya i els espanyols, fins i tot no pronunciant ni tan sols aquestes dues paraules.
Els efectes de desavariades coses com aquestes, han estat i estaran devastadors:
“Nos hemos cubierto de mierda”, literalment, tot i que uns més que d’altres, i amb més contumàcia.

Javier
Barcelona, 24.08.2022

2. Ayer en una retransmisión deportiva futbolera se refirieron a Luis Enrique (entrenador de la selección de fútbol española) como seleccionador estatal. Me hizo una gracia tremenda. Es miedo pánico el que tiene  a mentar la bicha. 

Antonio

3. Pues hablando de deportes, Antonio, tengo curiosidad morbopolítica por saber cómo dan las noticias (si las dan…), en TV3 y en Catalunya Ràdio, sobre la actual “Vuelta ciclista a España 2022”, porque para empezar, canònicament, deberían decir “Volta ciclista a l’estat”, en el bien entendido de que con lo de “estat”, tu ja m’entens…

Además de que quisiera saber cómo resuelven logorreicamente los locutores de esos medios, el “orgullo de pertenencia” identitària supuestamente compartido con ciclistas profesionales como Marc Soler (n. en Vilanova i la Geltrú), que ayer ganó una épica etapa de la Volta a l’estat, que discurrió por las Vascongadas (Euskalerria, és clar), con llegada a Bilbao (o sigui, Bilbo).

Casi goebelianos locutores aquellos que, más allá de las fronteras de los digamos Països Catalans, para ellos todo son afers i estats estrangers. Cosas estas que han aprendido muy bien, no tanto por los esfuerzos “históricos” al respecto de Òmnium Cultural o Convergència, si no por los de la Assemblea de Catalunya y una buena parte de la dictatocracia de, entre otros, el PSUC, el PCC, e ICV. 

Subrayo que he escrito “una buena parte”, y añado que yo era de la p… base.

Javier

Barcelona, 25.08.2022

4. Al final tendremos que darle la vuelta semántico-política al término y darles a entender que, efectivamente, la soberanía política reside en un estado, que es propiamente la nación política en sentido moderno. Y que no hay más soberanía que esa, y que es indivisible. Y que sean consecuentes con lo de estado: español para ser más precisos. Quizás sean un avance, un hallazgo involuntario para salir del marasmo terminológico en que incurrimos cuando tratamos de sintetizar historia, corrientes historiográficas, política (con sus diversas tradiciones), lenguaje común y sus diversos usos históricos del término nación, etc, etc…Que hay naciones culturales, bueno! Que hay «naciones históricas», ¡manda güevos!, y otras transhistóricas y hasta unidades de destino en lo universal! Vaya tontería!  Lo que quieras. Naciones indias: cheyenne, apache, comanche, de acuerdo. Nación gitana, vale, de acuerdo. Nación del Islam, lo que ellos digan. Naciones para dar y tomar. Cualquier particularismo vale si de eso se trata.   Pero estado, lo que se dice estado, no hay duda alguna, ni vasco, ni catalán, ni cartagenero. Aquí solo hay uno, el español, España, he dicho. Ellos pueden tener nación. Yo también, pero además tengo estado, estado-nación. A mí no me pone de los nervios la denominación, si no fuera por la carga tan connotada peyorativa que arrastraba, la carga de artificio impuesto e ilegítimo. Pero no amigos, el uso paroxístico del término «estatal», «estado», rayano en lo absurdo de nuestros indepes me está volviendo el término simpático. 

¿No somos un Estado? España, nación política, espacio de igualdad y ciudadanía que la deriva indepe y antes autonomo-nacionalista ha erosionado y persiste en el empeño. Hay que recuperar la nación, el Estado. 

Se me ha ocurrido que podríamos darle la vuelta a la tortilla terminológica. Ayer me entró la risa con lo del seleccionador estatal.

Antonio

5. A estas alturas, Antonio, yo ya no me impongo tarea alguna de convencer sobre asuntos conceptuales, o terminológicos, a independentistes y ni siquiera a “companys”, que se empeñan en no pronunciar las palabras “España” y “españoles”. 

Eso no me impide el “tocar-lis el que no sona”, o el “pisarles los callos” a los mencionados, cada vez que pueda. Para ello, la “artillería” disponible es variada; por ejemplo, una frase de Manuel Sacristán Luzón: “ España no es un proyecto de los reaccionarios, y yo me siento y soy español (…), porque España no es una ficción, es la nación de mis padres y abuelos, de Garcilaso y de Cervantes ” (Tele Exprés, 1979).

Y estarás conmigo que, hoy por hoy, una frase como esta, pronunciada en alguna de las escuálidas asambleas de organizaciones de, digamos, presuntas esquerres.Cat político-sindicales, es un “delito” que merece la expulsión inmediata, precedida, como no, del insulto de “feixista!”

Javier

Barcelona, 25.08.2022

6. Sí, sí, efectivamente Javier. Por si lo ha parecido, aclaro, no pretendía hacer ninguna intervención seria. Pero es que me empieza a gustar lo de Estado Español, así en mayúsculas. Prestancia. Lo de Sacristán lo tengo superadísimo. Es sopa de ajo. Quiero ir más allá. Soy «estadoespañol». Es como lo de Faemino y Cansado. ¿Qué es mejor ser campeón o subcampeón? Subcampeón, por supuesto. Donde va a parar. Quiero ser un nacionalista de estado, del español en concreto. Defender mi estado, what else?

Antonio

7. Gracias, Antonio, lo he pillado ya: seamos, pues, españoles, del Estado español, por supuesto.

Y, como a veces digo, “¡música maestro! ”: “Suspiros de España”, en la versión de “El Cigala”, por ejemplo.

Javier

Barcelona, 25.08.2022

8. Y que bien escrito quede: “Estado español”. Porque como nos enseñaban los buenos (y escasos) maestros que tuvimos, las instituciones como la “Iglesia”, el “Estado”, o el “Ejército”, se escriben siempre con mayúscula.

De modo que, en un detalle ortográfico, tenemos otra cosa para echarles en cara su estúpida ignorancia, a los adictos (de “izquierdas” y de derechas…) enganchados a eso de la resta de l’estat, o a eso de l’entrenador de la selecció de l’estat.

Javier

26.08.2022

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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