“Convertir el modelo energético catalán en uno 100% sostenible” de Pau Noy Serrano

Pau Noy es ingeniero industrial. En su artículo hace referencia a un estudio sobre “Modelo energético catalán 100% sostenible”. https://drive.google.com/file/d/1Tgs7piXLhURQ7YwvpxMMW3zM9EmYDmva/view. Nuestra preocupación debería ser el modelo energético español, del que el catalán es una parte, pero es de interés pensar las propuestas de Noy (que habla correctamente de España, no del Estado español). De significativo interés lo apuntado sobre Gerona (la zona del país más mimada por las elites catalanas) y los molinos de viento.

En estos últimos tiempos estamos comprobando la dificultad de cambio de modelo energético. Además de lo difícil que resulta prescindir del petróleo, hay una gran oposición en toda España, sobre todo en Cataluña, a la implantación de plantas de generación fotovoltaica y de molinos de viento. Gerona, uno de los lugares más ventosos de Europa, no tiene un sólo molino de viento y el parque off-shore de molinos que se quiere poner en el mar, a bastante distancia de la costa, genera también bastante oposición. Los argumentos de los que se oponen son variados y muchos de ellos, considerados uno a uno, pueden tener cierto sentido. Pero globalmente, esa oposición sistemática dificulta resolver el reto de dejar de depender de los combustibles fósiles. Este es el principal objetivo.
Hay que poner altavoz a lo que dice la comunidad científica. Los combustibles fósiles provocan un cambio climático que poco a poco está matando el país. España, Francia, Italia, los Balcanes y Grecia son países que están en riesgo máximo por el cambio climático. El cambio es lento pero inexorable. Debemos evitar caer en el error de la rana que se bañaba tranquilamente en una olla en la que cada día la temperatura subía un poco, hasta que al final quedó hervida porque no notaba los cambios térmicos. Cada día que pasa aparece, no una nuevo indicio del cambio, ya que los negacionistas climáticos prácticamente han desaparecido, sino una nueva prueba de lo que está sucediendo. El último diluvio bíblico sobre el oeste de Alemania es un buen ejemplo de ello y sin duda va a influir en las próximas elecciones políticas en este país.
En España hay bastante consenso en que debemos acabar con el consumo de combustibles fósiles. La gente ha tomado conciencia de que estamos siendo de los países más afectados y las tímidas medidas de cambio que el gobierno impulsa diría que en general son bien aceptadas. Pero dejar los combustibles fósiles significa apostar por una gran generación eléctrica y aquí surgen los problemas. Hay quien dice que el parque eléctrico español tiene una potencia tres veces superior a la potencia más alta que se necesita a lo largo de un día en España, 35.000 MW. Entonces ¿para qué necesitamos más potencia? Pero claro, quien esto dice no tiene en cuenta que la mayor parte del parque eléctrico no es renovable, ni han cuantificado la producción, que es lo importante, no la potencia.
También encontramos bastantes grupos locales que dicen que la solución pasa por las comunidades de autoconsumo eléctrico. Pero aunque se trata de buenas y loables iniciativas, sólo podrán ayudar a paliar el problema, no a solucionarlo. Otros ponen sobre la mesa la necesidad de reducir el consumo. Y llevan toda la razón.
He estudiado el sistema energético catalán y para centrar el problema del enorme reto de reconvertirlo a uno de sostenible empiezo por las conclusiones del estudio al que se puede acceder desde aquí .

Conclusiones del estudio del modelo energético catalán
Primera conclusión. Un modelo energético catalán emisiones cero y 100% sostenible es posible y va a reducir, estructuralmente, el consumo de energía en un 56%, una barbaridad. Esto se debe a que toda la energía que se produce es renovable y no necesita manipulación intermedia, con lo que la energía final es igual a la primaria. Ejemplo, en una central térmica para producir 1 unidad de electricidad hay que desechar 2 unidades de calor, con lo que el rendimiento es, por tanto, del 30%. Si generamos directamente la electricidad a partir de fuentes renovables, el rendimiento pasa a ser del 100%.

Segunda conclusión. En el modelo que presento el esfuerzo de gestión se concentra sobre el sector más dilapidador de recursos, el del transporte. Se conseguiría una reducción de consumo energético del 63%. Vemos que una de las exigencias sociales, la reducción del consumo, se logra con este modelo.

Tercera conclusión. A pesar del gran ahorro estructural y de gestión logrado con este modelo, para substituir el petróleo deberemos multiplicar por 10 la producción de energía eléctrica renovable. Esto es así porque Cataluña apenas produce energía eléctrica renovable. Hace 20 años tuvimos la oportunidad de sumarnos a la ola europea de producción de este tipo de energía, pero perdimos la oportunidad de hacerlo. Los embalses del Pirineo y del sistema Ter tenían una producción relativamente importante hace unas décadas, pero el constante incremento del consumo energético del catalán medio, 38.000 Kwh/año de energía, –ojo, no de electricidad sino de energía–, ha tenido como consecuencia que aquella producción antaño importante tenga hoy muy poco peso. La producción eléctrica renovable catalana es hoy de 7.100 GWh/año y, a pesar del enorme ahorro generado con este modelo, aún así, vamos a necesitar incrementarla hasta 78.000 GWh por año, diez veces más.

Cuarta conclusión. Para generar esta producción eléctrica de 78.000 GWh y para conseguir que sea autosuficiente necesitamos una potencia instalada renovable, sólo en Cataluña, de unos 40.000 MW. Los que se oponen dicen que no a los grandes parques renovables –también llamados megaparques–, los que superan los 50 MW. Pues bien, para alcanzar los objetivos de este modelo necesitaríamos 800 de estos megaparques distribuidos por el territorio, unos veinte por comarca, en promedio. Cierto es que debemos colocar placas fotovoltaicas en los tejados de las zonas urbanizadas, pero con esto no tendremos suficiente potencia, aún faltará muchísima captación y, además, los molinos de viento sólo pueden situarse en los pocos lugares con viento en Cataluña. Hay que hacer notar, por otra parte, que los parques eólicos ocupan bastante menos espacio que los fotovoltaicos por MW instalado.

El consumo de energía por sectores
El consumo de energía final por sectores en Cataluña se distribuye en un 45% para el transporte, el 26% para la industria, el 15% para el sector doméstico, el 13% para los servicios y el 2% para el sector primario. El transporte casi supone la mitad del consumo.
Aparte de la gran reducción estructural en el consumo de energía por razones estructurales, la otra gran reducción de energía se debe producir en el sector del transporte en el que hoy se gasta casi la mitad de la energía de final de Cataluña. En el subsector del transporte de viajeros este proceso se debe hacer a través en una doble dirección: una transferencia modal desde el vehículo privado hacia el transporte sostenible y un cambio en el sistema de tracción, a eléctrico, del vehículo privado. En este modelo, en función de diferentes hipótesis en cuanto a la intensidad del proceso, se puede lograr una reducción de hasta el 75% en el consumo de energía.
En el subsector de mercancías, según diferentes escenarios, con intensidad creciente en cuanto a la transferencia al ferrocarril –mucho más eficiente estructuralmente que la carretera– y hacia la electrificación de la carretera se podría lograr una impresionante reducción del 84% en el consumo de energía. Sumando las reducciones de ambos subsectores, viajeros y mercancías, en el escenario de mayor eficiencia podría lograrse una reducción máxima del 72%. En un siguiente artículo detallaré cómo llevar a cabo este proceso en este sector.
En cuanto a los los otros cuatro sectores, industria, doméstico, servicios y primario, por tener una eficiencia energética estructural muy superior a la del sector de transportes, en este modelo no se han supuesto reducciones de consumo aunque por descontado que podría haberlas. Sólo se ha procedido a substituir los combustibles fósiles por electricidad y energía solar de alta y baja entalpía, ya que las aplicaciones principales de estos sectores se basan en electricidad y calor.
El resultado final es una reducción del consumo de energía de los 288.000 GWh/año actuales hasta 110 GWh/año, con una espectacular reducción del 61% en el consumo de energía y con unas emisiones globales nulas.

https://blogs.lavanguardia.com/cambiar-para-seguir-viviendo/2021/07/19/convertir-el-modelo-energetico-catalan-en-uno-100-sostenible-60512/

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *