Desahogo

Del historiador José Luis Martín Ramos, compañero de Espai Marx.

El otro día Pedro Sánchez hizo de trilero, mostrándonos dos vasos para ocultar el que esconde la bolita. Dijo que la alternativa era entre el gobierno de PP-Vox y el gobierno progresista del PSOE y UP. Se olvidó de la que yo pienso que es la opción que se va dibujando como la más probable si se repite -que será lo que pasará, en principio- la falta de mayoría absoluta: el gobierno de la «gran coalición», PSOE-PP o PP-PSOE, depende de quien quede primero. La caída de Casado, que deja a Ayuso y su opción de alianza con Vox en segundo término -por mucho que se haya pactado en CastillaLeón- y sus sustitución por Feijóo, y el estallido de la guerra en Ucrania ha cambiado por completo el escenario. La total subordinación del PSOE al atlantismo a raíz de la guerra, empuja en la dirección de esa «gran coalición», que ha sido siempre preferida por una parte del PSOE, o para ser más exactos del elenco dirigente del PSOE. Si la guerra sigue, sus efectos sobre la economía se profundizarán y estaremos no en decrecimiento sino en recesión; en cualquier caso no estaremos en expansión y la política social que iba a desarrollarse con los fondos europeos se va a quedar en mantillas y flor de un día. La base para ese supuesto gobierno progresista se estrecha; en tanto que se amplia la de la política de ajuste, interferida además por el crecimiento indirecto y directo (presupuestos de defensa) de los costes de la guerra. Una renovación del gobierno de coalición en las elecciones de otoño de 2023, si no se adelantan, obligará a UP, o lo que sea, a presentar un programa de gobierno para firmarlo que el PSOE no aceptará. El PSOE no querrá repetir y UP haría bien no repetir si es en las condiciones en que se está desarrollando ahora la coalición. A este precio no tiene sentido gobernar y la gestión del Ministerio de Trabajo no va a tener mucho más margen para marcar perfil propio.Si la guerra continúa, UP no puede seguir tirando por la borda su posición de rechazo a la guerra en cualquier caso y de neutralidad real ante los bloques militares, que es ya hoy una posición mínima ante el envite atlantista por el nuevo «desequilibrio» del poder. Repito, el futuro que se perfila es el del pacto entre el PSOE y el PP, y si mantiene Feijóo al PP en la línea que ha empezado a apuntar, que se desmarca de la presión de Vox y que encara ya posibles pactos «de estado»con el PSOE, aún más (empezando por un pacto para tapar la vergüenza común del espionaje a los dirigentes del procés).
Última cuestión: la guerra de Ucrania deja también aparcado el peligro del independentismo catalán -aunque en Cataluña por unas cosas u otras y por los juegos posibles de los espectadores exteriores las cosas puedan volver a tensarse-, con lo que una de las razones del gobierno de coalición, la atracción de ERC, pierde mucha fuerza.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *