El 11S y nosotros

Página herida
El 11S y nosotros

9: 10, A.M. Seguramente, esta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las antenas de Radio Magallanes. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado su juramento: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado director general de carabineros.
Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡No voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi Patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción, crearon el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará esperando con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo a ustedes, sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios clasistas que defendieron también las ventajas de una sociedad capitalista.
Me dirijo a la juventud, a aquéllos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquéllos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder. Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse. Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.
Salvador Allende (11/09/1973)

Es imposible leer (o releer) las palabras del compañero-presidente Salvador Allende -“siempre estaré junto a ustedes”- sin conmoverse hasta lo más hondo de nuestras almas. Como cuando escuchamos su voz en aquel septiembre de hace 48 años. Como cuando recordamos el discurso de Pasionaria de 19 de julio de 1936: “Trabajadores, antifascistas, pueblo laborioso: Todos en pie, dispuestos a defender la República, las libertades populares y las conquistas democráticas del pueblo…” (https://www.arte.tv/es/videos/074567-002-A/no-pasaran-dolores-ibarruri/) (o leemos su respuesta a Dimitrov, tras recibir sus condolencias por la muerte de su hijo, Rubén Ruiz Ibárruri, a los 22 años [1]).
Doy al final las razones de la primera cita; también de esta segunda [2].

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Seis (brevísimas) observaciones:
1. Nada digo del 11S neoyorquino. Sigue siendo un inmenso agujero negro con dimensiones aún desconocidas. Recuerdo, eso sí, el “11’09″01 – September 11”, especialmente los cortos (11 minutos) de K. Loach y S. Penn. Sobre la reacción imperial, sobre las consecuencias de la intervención del Imperio del Caos (y aliados) en Afganistán son imprescindibles los dos recientes artículos de Rafael Poch de Feliu [3].

2. El “nosotros” del título refiere al conjunto de ciudadanos/as que no estamos inmersos en el marco político-cultural del nacional-secesionismo o en sistemas ideológicos afines (a veces, muy afines).
3. Lo reconozco: no me fío ni un pelo del supuesto (y reciente) giro político de los Comunes sobre la autodeterminación de .Cat. Recordemos sus prácticas en estos últimos diez años. ¿Qué harán este 11S?
Sobre las posiciones defendidas por CCOO y UGT: decepción absoluta, nacionalismo en venas y arterias. “CCOO y UGT recuperan el “derecho a decidir” en la Diada. Los sindicatos exigen “diálogo y negociación” y una “reforma del código penal, suspender las extradiciones y retirar las imputaciones” de los políticos huidos en su manifiesto del 11S” (https://cronicaglobal.elespanol.com/business/ccoo-ugt-recuperan-derecho-decidir-diada_532494_102.html). En la línea de estos años, sin cambios en el horizonte.
4. El Govern de la Generalitat ha levantado estos días las restricciones sobre reuniones sociales. ¿Medida razonable o una forma de facilitar el “éxito” de la manifestación secesionista? Desde la perspectiva de la salud pública, ¿es prudente-aconsejable la convocatoria de ANC, OC y AMI?
5. Que Quim Torra, Laura Borràs y Puigdemont hayan participado el jueves 9 en un acto de homenaje a Heribert Barrera -una de sus perlas: “A mi m’agradaria una Catalunya com la de la República: sense immigrants” (A mí me gustaría una Cataluña como la de la República, pero sin inmigrantes)-, dice mucho del etnicismo excluyente del sector más fanatizado del nacionalismo .Cat. Con historia detrás, no es solo de ahora mismo.
6. Lo que algunos profesores de secundaria hemos defendido durante más de 30 años (exámenes repartidos en los tres idiomas oficiales: catalán, castellano, aranés, no solamente en catalán), en minoría de cinco o de muy pocos más, se ha cumplido por primera vez en los exámenes de selectividad de este septiembre: el estudiante ha podido elegir la mejor opción para él, sin tener que solicitar expresamente la versión castellana y darse a conocer. Se ha necesitado para ello un llamamiento enérgico del TSJC. La consellera correspondiente ha tildado de fascista a la asociación (AEB) que hizo la reclamación. Dice mucho de ella y del “proyecto de país” nacionalista.
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Traía a colación la semana pasada unas (prudentes y cartesianas) palabras de Víctor Gómez Pin: “Una vez en la vida cuestionar la marcha puramente inercial de nuestra mente; cuestionar el arsenal de pre-juicios (es decir, de convicciones que no han sido sometidas a la prueba de racional criterio) que defendemos como si se tratara de auténtico elemento vital de nuestro espíritu…”. He tomado nota del sabio consejo y he consultado muy críticamente, sometidos a prueba de racional criterio, mi “arsenal de prejuicios” y no he hallado ninguno relacionado con lo que les explico a continuación.
No creo que haya ninguna duda, no la hay entre los partidarios sea cual sea su tendencia, que desde hace diez años la Diada Nacional de Catalunya es, de hecho, la Diana nacional-secesionista de Cataluña. Lo será así durante mucho tiempo. Con altibajos y con la estrellada por estandarte, la bandera con la que “se da la bienvenida” a los visitantes en muchos pueblos de Cataluña.
No hay ninguna razón no-nacionalista para participar en cualquiera de los actos convocados para recordar el 11 de septiembre de 1714 (la capitulación de Barcelona fue el 12, no el 11). Ninguna y sin excepciones.
De hecho, la cosa viene de antes, de mucho antes. Para muchos ciudadanos/as trabajadores de izquierda, la celebración, dejando aparte lo sucedido (y vivido) en los primeros años de la transición tras la muerte del dictador golpista, “era cosa de catalanes”. Forma imprecisa de decir. Se quería decir realmente: es cosa de nacionalistas.
Y no se equivocaban, no era anticatalanisno. No sólo porque la fecha para la “fiesta nacional” fue elegida por el gran desfalcador del Principado, Jordi Pujol, desde su perspectiva de “construcción de país”, para alimentar el victimismo y las ficciones históricas, y para insistir en el mensaje, siempre central para ellos, que España había sido y seguía siendo un enemigo a batir, sino porque las falsedades, medias verdades y manipulaciones han acompañado al relato hegemónico en los medios de inculcación ideológica (que son muchos, incluidos escuelas, institutos y universidades) controlados por el nacionalismo .Cat. Los ejemplos de agolpan: desde la deseada confusión de una guerra de sucesión monárquica con una guerra de secesión hasta la consideración de una homogénea Cataluña, toda ella austracista, enfrentada a una España, homogéneamente borbónica, pasando por la consideración ininterrumpida del 11S como si fuera un acontecimiento histórico de ayer mismo, de hace cinco meses y diecinueve días. Una vieja y sesgada historia omnipresente, en el menú de cada día.
Nada en todo este relato pseudohistórico tiene que ver con valores y consideraciones de izquierda. A eso se ha unido el lema, falso hasta la última base nitrogenada de su ADN, que desde 1714 hasta 2014 (o hasta 2021 o hasta cuando sea) la cosa se reduce esencialmente, como se afirmó en un “congreso científico” en 2014, a una despiadada y opresiva lucha de España contra Cataluña.
(Dicho sea entre paréntesis e innecesariamente: nadie niega, por supuesto que no, la existencia de los Decretos de Nueva Planta que también afectaron a los Reinos de Valencia, Aragón y Mallorca (que componían, con Cataluña, la Corona de Aragón). Ciertamente, por el Decreto de Nueva Planta de Cataluña, 16 de enero de 1716, se crearon las nuevas instituciones borbónicas que sustituyeron a las propias del Principado, abolidas un año y cuatro meses antes, inmediatamente después de la capitulación de Barcelona. Nadie ha afirmado que fuera un paso adelante).
Así, pues, nada pintamos en manifestaciones y concentraciones (o en entregas forales) que, con la excusa de lo sucedido hace más de 300 años (¡hace más de tres siglos!, ¡Leibniz falleció dos años después!), tienen como objetivo político central, digan lo que digan, “fer país”, sacar pecho, abonar la ideología del “somos diferentes” y la destrucción de un demos común, echar pestes de España (sin ningún matiz en el menosprecio) y cultivar el ideologema de la imposibilidad de un viaje común porque “los españoles nunca podrán comprendernos; están hechos de otra pasta”. En síntesis: la autoritaria y negrísima España versus la Cataluña siempre democrática y progresista.
La prueba del algodón de la ideología real del movimiento. La manifestación central del 11S partirá de la Plaza Urquinaona (intentan convertirla en plaza del secesionismo: ¡se la pueden quedar!, ¡menuda no-plaza!), y bajará por Via Laietana hasta girar hacia la estación de Francia (por donde llegaban en los años cuarenta, cincuenta y sesenta los trabajadores/as migrantes de otros lugares de España, mis padres por ejemplo, con riesgo de ser devueltos a sus lugares de origen si no tenían un “contrato de trabajo”). La manifestación pasará por delante de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, a unos 250 metros del punto de partida. Los gritos, los lanzamientos de objetos, las pitadas, serán descomunales. Sea así. Fue el centro de tortura de la criminal Brigada Político-Social (BPS) y ninguna placa recuerda este decisivo dato histórico. Pero unos 75 metros antes, la manifestación pasará al lado de una estatua dedicada a Francesc Cambó (monumento inaugurado el 30 de abril de 1997, siendo alcalde de la ciudad, Pasqual Maragall; obra del escultor y arquitecto madrileño, Víctor Ochoa, sobrino-nieto del Premio Nobel) y, 150 metros después de Jefatura, la marcha dejará a su izquierda, a la altura de la Catedral, una avenida a él dedicada. Conjeturo, pero sin miedo a equivocarme: ni un solo grito, ni una nota nota crítica sobre el recuerdo y homenaje que la ciudad sigue dispensando al que fuera uno de los mecenas del golpe militar del 36. Silencio total: Francesc Cambó, para ellos, fue y es de casa.
Pasemos página.
¿Nada entonces que recordar? Nada de eso, hay mucho que recordar. Y nuestro recuerdo, el recuerdo de un ciudadano/a de izquierdas no puede ser otro que el sentido homenaje a aquel intento democrático-socialista, nunca olvidado, de asaltar los cielos chilenos.
No solo por internacionalismo (que también). No solo por el Winnipeg (¿quién puede olvidar?). No sólo por Víctor Jara (¿cuántas hijas de militantes antifranquistas-socialistas llevan el nombre de Amanda?). No solo por la admiración que sentimos a los actos de solidaridad y fraternidad que muchos tuvieron (un ejemplo, el del actor que encarnó a Supermán, Christopher Reeve [4]). No solo por todo eso sino porque la Unidad Popular, Allende, Neruda, Enríquez, son parte nuestra. ¿Qué somos? Entre otras cosas, todo aquello. No fue algo lejano, no fue algo que sucedió hace mucho tiempo en un país hermano (que lo es), sino una parte sustantiva de nuestro ser-en-el-mundo. Aquel sólido intento socialista, más allá de nuestras opiniones del momento (las mías, muy miristas, bastante atolondradas), era también nuestro intento emancipador. Los compañeros y compañeras chilenos eran nuestros camaradas, andábamos unidos fraternalmente en aquella lucha. Su combate era el nuestro. ¿Quién no recuerda aquel tiempo de esperanza, de felicidad, de fraternidad, de apoyo mutuo, de dignidad? ¿Quién no recuerda también “La batalla de Chile”, “La espiral” o “Desaparecido (Missing)” por ejemplo?
Es eso lo que nosotros tenemos que recordar. Este 11S y todos los 11S. Aquel generoso y democrático acto de construir un país justo, libre y socialista, y el rechazo de aquel criminal golpe militar que asesinó a miles y miles de compañeros. El 11S .Cat es otra cosa, una historia de desunión contada por nacionalistas y secesionistas que abonan, siempre que pueden, una idílica e inmaculada historia propia y una imagen falsaria de la historia de España, cuyos pasajes oscuros nadie niega por supuesto.
Como la “España (republicana y antifascista) en el corazón” de Neruda: ¡Chile en el corazón! [Pablo Milanés, “Yo pisará las calles nuevamente” https://www.youtube.com/watch?v=e92-HUbGBSo (04/07/2013); Violeta Parra, “Un río de sangre” https://www.youtube.com/watch?v=xQ74phe97Fw (19/08/2012)]

Notas
1) Fechada el 14 de octubre de 1942 (Rubén Ruiz había muerto el 3 de septiembre):
Querido camarada Dimitrov:
Muchas gracias por su cariñosa carta con motivo de la muerte de mi hijo.
Tiene Vd. razón; la muerte de Rubén es el golpe más doloroso que podía recibir. Y aunque hago esfuerzos por sobreponerme, el dolor es más fuerte que mi voluntad.
¡Mi hijo era mi ilusión y ya no la tengo! Parece como si con él se hubiera ido la fuerza que me hacía vivir.
Disculpe mi debilidad, camarada Dimitrov, pero no olvide que soy madre. Sé que, como yo, hay millones de madres que lloran y sé también que sin sacrificios no es posible conseguir la victoria. Pero es tan duro ver marchar al hijo, lleno de vida y de ilusiones, y ya no verle más…
Camarada Dimitrov, le pido, si es posible, que me envíe la dirección de la enfermera que dio su sangre para intentar salvarle. Quisiera escribirle, expresándole mi agradecimiento [lo hizo].
Al mismo tiempo, y como último favor, deseo, si para ello no hay ninguna disposición que lo impida, que se me entreguen la Orden de la Bandera Roja que mi hijo tenía y sus documentos y objetos personales.”
Fuente: el libro de Mario Amorós, p. 321, que cito en la siguiente nota.
2) Véase Mario Amorós, ¡No pasarán! Biografía de Dolores Ibárruri, Pasionaria, Madrid: Akal biografías, 2021. Amorós recuerda, entre otras referencias, el libro de Nancy Bailey y Andrew Burner, 50 Speeches that Made the Modern World. Londres: Chambers Harrap, 2016. Dos de esos discursos imborrables: los de Pasionaria y Allende.
Sugerencia: ¡no se pierdan el libro del doctor Amorós! Está escrito para ustedes.
3) Rafael Poch de Feliu, “Afganistán, dos retiradas (I)” https://rafaelpoch.com/2021/09/05/afganistan-dos-retiradas-i/; “Afganistán, dos retiradas (y II)” https://rafaelpoch.com/2021/09/05/afganistan-dos-retiradas-y-ii/#more-693
4) https://twitter.com/irati/status/1435527943388794883. Debo el enlace y la información al compañero Carlos Valmaseda.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

2 opiniones en “El 11S y nosotros”

  1. Un grupo de desalmados supremacistas que engañado al pueblo, solo para buscar medrar ellos mismos, han sido capaces de tratar de Introyectar en lo suyos los valores de la Republica para autodenominarse «antifascistas» y así tranquilizar sus conciencias y mantener abducidos a casi dos millones de catalanes que ya no son tantos. Lo veremos en esta diada a pesar de la inmoral supresión por parte del Governet de las restricciones Covid tratando que de esta forma el fracaso no sea tan sonado. Los homenajes de Torra a Barrera o las medallas de Borras a los invisibles 3000 represaliados, no son mas que una muestra mas de una agonía no obstante peligrosa, pues la muerte despierta resistencias.

  2. Excelentes reflexiones y artículo conmovedor. Tengo 28 años, llevo un par de años trabajando en la administración pública catalana y no puedo más que confirmar el punto de vista del autor. En mi caso se ha traducido en pequeñas reflexiones puntuales por parte de compañeros (muchos de ellos castellano parlantes), que no conllevan ninguna animosidad pero que reflejan el evidente peso y estragos del pujolismo y nacionalismo provinciano en el subconsciente del catalán medio. En mi caso opto por la autocensura, y sospecho que este sentimiento lo comparten muchos trabajadores de la administración pública catalana…

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