El caso Hasél, el nacional-secesionismo, la libertad de expresión y la izquierda

Página herida
El caso Hasél, el nacional-secesionismo, la libertad de expresión y la izquierda

Per l’estimat amic i admirat mestre Eduard-Edouard-Eduardo Rodríguez Farré, que cumple años. ¡Y que sean muchos, muchos más!

Creo que todos debemos tener derecho a opinar y expresar nuestras emociones o indicios respecto a algo. Es decir, puedo tener derecho a pensar y expresar que Pablo Iglesias o el Rey de España me caen realmente mal, que venderían a quien fuera por lograr sus objetivos o puedo pensar que el ex Rey Juan Carlos fue y es un sinvergüenza. Podría decir en una canción que “me parece un sinvergüenza” o “que me parece un impresentable” o que “le importa un bledo su pueblo”. Todo esto se puede defender, se puede sostener. Pero no puedo decir que “El rey viola niños en la intimidad”, “que se acuesta con el Rey de Marruecos” o que “maten al Rey” o “maten a Pablo Iglesias”. Tampoco lo pienso ni lo deseo, pero imagínense que lo pensara y deseara. ¿Y si un día otros pensaran y desearan lo mismo hacia mi persona o mis seres queridos y lo cantaran en temas escuchados por miles de personas? ¿Si dijesen que violo niños sin pruebas o que debería morir? ¿Deberían quedar esas personas protegidas por llamarme violador y pederasta y animar a matarme a mí o a mis seres queridos por la “libertad de expresión”? Mi respuesta es un rotundo NO.
Jon Illescas (2021)

 

 

 

Dos previas. Tablas de interés, especialmente la primera. Conviene interpretarlas con todo el rigor y prudencia que seamos capaces. Parece que la unión renta alta-ascendientes catalanes, especialmente este segundo criterio, supone un componente de alto voltaje secesionista. No deja de sorprender que un 16% de ciudadanos que ganan menos de 900 euros y han nacido en otra comunidad española, o que el 64% de personas que tienen parecidos ingresos y cuatro abuelos catalanes, estén a favor de la construcción del muro-Estado .Cat. ¡Qué mal que nos han hecho (y nos siguen haciendo) los cuentos, relatos y falsedades del nacional-secesionismo!

Más cierres, más despidos más agresiones antiobreras: Josep Catà Figuls, “Bosch cerrará otra fábrica en Lliçà y prepara 336 nuevos despidos” (https://elpais.com/espana/catalunya/2021-02-25/bosch-cerrara-otra-fabrica-en-llica-y-prepara-336-nuevos-despidos.html). Recordemos que hace pocos meses Bosch ya anunció el cierre, previsto para finales de este año, de la fábrica de Castellet i La Gornal (Barcelona), en la que trabajan otras 300 personas.

Sobre nuestro poliédrico asunto:

1. El secesionismo, era de esperar, también ha usado para sus fines el caso Hasél (Pablo Rivadulla Duró; su apellido artístico, Hasél, lo tomó de un personaje de un cuento árabe que asesinaba reyes). La portavoz del Govern, Meritxell Budó, declaró hace pocos días que la detención de Hasél es “una muestra más de la involución de los derechos en España”. Sin embargo, la candidata de su partido per Gerona, Gemma Geis (JxCat), vetó hace unos días al Diari de Girona y eso, se sobreentiende, es defender la libertad de expresión. El expresidente de la Generalitat, Puigdemont “el Vivales”, difundió la semana pasada un tuit de su ‘Consejo por la República’ en el que afirmaba que el encarcelamiento de Hasél “por injurias” (sin más precisión) evidencia “la naturaleza franquista de España”. ¡Naturaleza franquista de España (excluida Cataluña se supone)! No hace un mes, y por la misma senda, escribió: “Es imposible que un Estado que persigue, condena y encarcela disidentes políticos se pueda presentar nunca como una democracia plena. Pablo Hasél es víctima de una represión incompatible con la democracia, que amenaza todo el que ame la libertad”. Ni él se lo cree. ¿El Vivales ama la libertad… o son otras cosas las que ama?
Ahora bien, en 2018, Puigdemont lamentó que “no detendrán a nadie, no pasará nada de nada”, al comentar una información sobre una persona que había deseado que le quemaran vivo. ¿Hay que poner límites entonces al ejercicio de la libertad de expresión? ¿En unos casos sí y en otros no?
Recordemos también que el gobierno que presidía se querel contra Gemma Galdón porque la profesora y periodista había dicho en RAC1 que “tenemos delincuentes en el Palau de la Generalitat” y que el Vivales había tratado de “comandos terroristas” a los grupos que sacaban lazos amarillos de lugares públicos. ¿Un querella contra la libertad de expresión de Galdón? ¿Aquí no rige la libertad tan amada?
Por otra, parte, es un sarcasmo, como ha señalado Jordi Xargayó, que los rectores de las Universidades catalanas alerten de que la libertad de expresión está amenazada cuando, por ejemplo, en la Universidad de Barcelona se ha boicoteado y coaccionado la celebración de actos no independentistas, entre ellos un homenaje a Miguel de Cervantes, ante la pasividad o incluso complicidad de sus rectores. ¿Un ejemplo de defensa de la libertad de expresión o un ejemplo de coacción nacionalista?

Por su parte, en la Botiga (tienda) Òmnium, la pela és la pela!, puede leerse el siguiente anuncio: “Decenas de artistas han pintado en los muros la indignación por el encarcelamiento de Pablo Hásel. Ahora, puedes conseguir el póster de los murales de Cinta Vidal y Rock Blackblock que denuncian la monarquía corrupta y antidemocrática y, así, llevar el arte contra la represión y la libertad de expresión en todo el país. Parte de los beneficios de tu compra irán destinados a la plataforma de apoyo a Pablo Hásel. ¡Luchamos contra la censura y defendemos la libertad de expresión!”. ¿Se imaginan que hubiera dicho OC, los mismos que no apoyaron las manifestaciones de febrero de 1976 en defensa de la libertades, el estatut y la amnistía, si Hasél hubiera rapeado: “No me da pena tu tiro en la cuna, burgués catalán. No me da pena tu tiro en la nuca, Cuixart…”
[Añadido: un tuit de 23/02/2021 de Joan Canadell, ahora diputado, el tercero de la lista de Junts por Barcelona: “Cal escoltar sempre el q diu la gent jove… En aquest cas a més caldria escoltar i actuar… [Es necesario escuchar siempre lo que dice la gente joven. En este caso además, sería necesario escuchar y actuar]”. ¡Hay que tener una descomunal cara de hormigón armado para escribir una cosa así! ¿A qué gente joven escucha el diputat Canadell?]

2. Hasél no es ni no puede ser un un referente de la libertad de expresión, cuanto menos tal como debe ser entendida y practicada con un ciudadano/a de izquierdas. Algunas de sus ‘ideas’, de sus proclamas políticas: “¡Merece que explote el coche de Patxi López!”, “Àngel [Ros, el ex alcalde Lérida] malnacido, te mereces un tiro, te apuñalaré, me has arruinado, te arrancaré la piel a tiras”, ¡Que alguien clave un piolet [asesinato de Trotski] en la cabeza de José Bono!”, “#HitlerNoFueTanMaloSiLoComparamosCon el holocausto al que Israel somete a Palestina y los sionistas que gobiernan USA a la práctica”, “Solo falta que digan que ETA mató nuestros derechos. Ya recibirán mi metralla si me estalla el pecho. Faltan más comandos”, “No me da pena tu tiro en la nuca, pepero. No me da pena tu tiro en la nuca, millonario. No me da pena tu tiro en la nuca, falsa socialista. No me da pena tu tiro en la nuca, fascista. No me da pena tu tiro en la nuca, capitalista…”, “Los Grapo eran defensa propia ante el imperialismo y el crimen”, “Quienes manejan los hilos merecen mil kilos de amonal”, “Pena de muerte ya a las infantas patéticas”, “Si volvieran los Grapo diría po, po, po…”. ¿Alguna afirmación, algún principio o valor que tenga que ver con las tradiciones de izquierda en estos tuits?

3. Tampoco puede ser, de ninguna de las maneras, un referente político de izquierdas. Comentando un tuit de Rivera, el día del fallecimiento de Julio Anguita, ¡el mismo día, el 16/05/2020!, escribió Hasél el ‘izquierdista’: “El régimen llora a Anguita, uno de los suyos. Defensor de la constitución, silenció de forma cómplice torturas, encarcelamientos y asesinatos contra comunistas y demás antifascistas. Le reconocen la labor legalista”. Sin cambiar ni una coma. ¿Desde que concepción filosófica, política, incluso existencial, vital, humana alguien puede escribir una cosa así? Por supuesto que todo el mundo puede criticar a Anguita o a quien estime conveniente. Pero, ¿en esos términos?, ¿el día de su muerte?, ¿desde una supuesta posición inmaculada y radical de izquierdas?

4. Sobre la sentencia. Véanse Carlos Jiménez Villarejo, “Pablo Rivadulla (también llamado Hasél), un antidemócrata ante la Justicia” https://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2021-02-21/pablo-hasel-antidemocrata-ante-la-justicia_2960647/; Soledad Gallego Díaz, “Por todo, menos por eso” https://elpais.com/ideas/2021-02-20/por-todo-menos-por-eso.html
Hasél acumula cinco causas penales, una todavía abierta y cuatro condenas. Tiene dos condenas firmes por enaltecimiento del terrorismo e injurias y calumnias a la Corona (por ambos motivos). La primera llegó en 2014, con una sentencia a dos años que fue confirmada por el Tribunal Supremo en 2015 y cuya ejecución fue suspendida en 2019 porque no tenía antecedentes penales. En 2018 fue condenado de nuevo por los mismos delitos a dos años de cárcel y una multa económica. El TS ratificó esta condena pero rebajó la pena a 9 meses y un día de prisión (tres votos a favor y dos en contra). Como contaba con antecedentes penales, no cabía la suspensión en este caso.
Hasél acumula otras dos sentencias condenatorias, que están todavía en fase de recurso, no son firmes. La primera fue en junio de 2020, cuando fue condenado por agredir a un periodista de TV3 que cubría una protesta en la Universidad de Lleida (¿praxis ‘revolucionaria’ a favor de libertad de expresión?). La segunda se conoció el 18 de febrero, dos días después de entrar en prisión: por amenazas e intento de agresión contra un testigo en un proceso contra un guardia urbano. 

5. Sin embargo, en mi opinión, no debería estar en la cárcel por el impago de multas por injurias contra la Corona o contra las instituciones del Estado. No por ese motivo. Urgen las reformas que despenalicen esos delitos. Recordemos que la contrarreforma del Código Penal que hizo el PP subió las penas de prisión por enaltecimiento del terrorismo hasta los tres años. Consecuencia: encarcelamiento en algunos casos.
Por lo demás, sobre el enaltecimiento del terrorismo y como señala el profesor Jose Sarrión, ¿cómo se puede distinguir la intencionalidad, es decir, que el acusado efectivamente pretenda enaltecer el terrorismo, o que sea una licencia artística o incluso un “animus iocandi”? No es fácil la respuesta desde mi punto de vista. Una reflexión complementaria del profesor Sarrión:
Respecto a las necesarias reformas: por ahora, según la prensa, el PSOE ha anunciado una reforma de los tipos penales mencionados, dirigidos a que no impongan pena privativa de libertad. Supongo que lo que harán es devolverlos a como estaban antes de la reforma del PP (es decir, volver a castigar dichos delitos con penas a 1-2 años de prisión, con lo que lo normal sería que se suspendiera la privación de libertad). No me parecería suficiente. Para que te hagas una idea, no solo hay un delito de injurias a la Corona (que en sí mismo ya me parece aberrante), es que hay otros tipos como por ejemplo Ofensas a España, sus Comunidades o a sus símbolos y emblemas, el de Injurias al Gobierno, Injurias al Consejo General del Poder Judicial, al Tribunal Constitucional, al Supremo, al Consejo de Gobierno, a los tribunales superiores de justicia de las comunidades y a los ejércitos, y cuerpos y fuerzas de seguridad el Estado. Vamos, es que es de traca. Te pongo un ejemplo: el Presidente del TSJ de Castilla y León hace unos días dijo que la democracia en España estaba en solfa desde que había miembros del Partido Comunista en el gobierno. A raíz de esta declaración, este señor me parece un cretino, y así lo he publicado en una red social. Realmente, y con la ley en la mano, ¿acaso ahora la fiscalía no podría abrirme un procedimiento por presuntas injurias a los Tribunales Superiores de Justicia de una Comunidad Autónoma? Este es el nivel. ¿Por qué no se va más allá en la reforma del Código Penal y, más aún, por qué aún no se ha derogado la Ley Mordaza cuando iba en los programas electorales de PSOE y Unidas Podemos, así como en el acuerdo de Gobierno? Ni idea. Desde luego por fuerza parlamentaria no parece que sea. Me consta que ha habido iniciativas parlamentarias en ese sentido, pero no sé por qué no ha hecho una propuesta el Gobierno directamente, tratándose de algo de esta gravedad y que iba en todos los programas electorales y en el acuerdo de gobierno. En fin, ya sabemos lo que es el PSOE…”

6. La libertad de expresión no es un derecho absoluto. ¿Debe o no debe haber límites a la apología del antisemitismo, de la ideología nazifascista en sus diferentes variantes, de la apología del machismo criminal? ¿Ningún límite? Parece razonable meditar sobre ello. Las inconsistencias pueden acumularse. Los que más han pensado sobre el tema señalan que España debe sintonizar mejor su Código Penal con la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos para que las restricciones a la libertad de expresión sean claras y, sobre todo, excepcionales.

7. La libertad de expresión y las instituciones. Las instituciones no tienen derechos humanos. Cualquier crítica a ellas, por dura que sea, ha señalado Jon Illescas, debe entrar dentro de la libertad de expresión. “Si no se pudiera criticar las instituciones en muchos lugares del mundo no existiría repúblicas ni democracias ni siquiera las anacrónicas monarquías parlamentarias que todavía padecemos. ¿Debiera ir yo a la cárcel por adjetivar como “anacrónica” la institución monárquica que tenemos en mi país donde el hijo o hija del Rey es y será el Jefe del Estado y el jefe supremo del ejército?” Sin este tipo de crítica, añade, “tampoco habría sufragio universal, los sindicatos todavía estarían ilegalizados, seguirían trabajando los niños en las fábricas y la Inquisición ejecutando herejes. Incluso seguiríamos pensando que la tierra es plana”.
Las instituciones no solo deben poder criticarse, concluye Illescas, sino que es necesario que se critiquen en la medida en que estemos comprometidos con el desarrollo social y cultural.

8. La campaña de Amnistía Internacional. AI recoge firmas y hace campaña con el lema: “Pablo Hasél está en la cárcel. Rapear es un delito”. Dicho así, es inexacto. Rapear no es un delito en España. Supongamos que Hasél hubiera lanzado en sus rapeos mensajes como los siguientes: “AI dice luchar por los derechos humanos y se queda muda ante derechos básicos como un trabajo digno para todos”, “AI es una organización imperial al servicio del Imperio”, “¡Pongamos una bomba en la sede de AI”!, “Un tiro en la nuca a los dirigentes de AI me sentaría muy bien, me tomaría una birra”, etc etc. ¿Recogería firmas AI utilizando los términos que usa en esta campaña?

9. Sobre las manifestaciones.
Heterogéneas. No en todas las ciudades españolas han tenido el mismo tono. No ha sido el encarcelamiento de Hasél la única causa. Manifestantes muy jóvenes en algunos casos. Algunos con buena voluntad política, en lucha (tal vez no muy informada) por la libertad de expresión (con inconsistencias en algún caso: no parece que el ataque a la sede de El Periódico sea una forma de defender esa libertad a la que se alude). Nadie debe poner en cuestión el derecho de manifestación. Muchos focos interesados en .Cat para dotarles de mayor dimensión. En las de Barcelona, ha habido presencia (y utilización) nacional-secesionista; todo les vale. No pueden verse como representativas de ‘la juventud’ o ‘de los universitarios en lucha’. No todos los colectivos, conviene insistir, han optado por la que llaman ‘lucha violenta’ aunque ha habido violencia destructiva nihilista (y no sólo contra símbolos del capitalismo comercial). Sacar piedras del pavimento de puente de Gerona o intentar causar desperfectos en el Palau de la Música no son ‘actos revolucionarios’. Conviene analizar el papel de los infiltrados y provocadores (nada inocentes, no son jóvenes). No es imposible que la difícil situación socioeconómica que viven muchos jóvenes (y algunas de sus familias) sea caldo de cultivo para las protestas… y también para el tipo de protesta.
Una joven ha perdido un ojo que no debería haber perdido.
Algunos testimonios de jóvenes que han participado en las manifestaciones (la perspectiva nacional-secesionista es obvia en dos de ellos):
1. Alex Cantón, 24 años, graduado en Ciencias Políticas, máster en Cooperación, se gana la vida como repartidor de Just Eat (ha participado en las dos concentraciones en Valencia, junto a Babacar Diagne y Juan Antonio García Ruiz, su compañero de estudios): “Hay mucha rabia y un cúmulo de injusticias y problemas que sufrimos más los jóvenes, pero que se extienden al resto de la sociedad. No podemos acceder al mercado laboral o tenemos trabajos muy precarios, aunque tampoco creo que lo tenga más fácil una persona de 50 años, por ejemplo”.
2. Juan Antonio (milita en las juventudes de Iniciativa del Poble Valencià, el partido de la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, integrado en Compromís, que ha denunciado públicamente las cargas policiales por considerarlas desproporcionadas): “Yo tengo 27 años y ninguna perspectiva de poder marcharme de casa y de tener un proyecto vital. He trabajado de camarero, en una tienda de ropa, e incluso he tenido un contrato solo por un día. Hay mucho hartazgo y no solo por el año de pandemia, que también, y afecta a todos”.
3. Anthony Corey Sànchez, estudiante de Historia nacido en Honduras hace 23 años, ha vivido gran parte de su vida en Sabadell (Barcelona), se enorgullece por haber pertenecido a la lista de JxCAT por Barcelona en las elecciones del 14F, puesto 63: “Hay presos políticos encarcelados, activistas, raperos… En cambio, nadie dice nada de los exmilitares que dijeron en un chat de Whatsapp que quieren fusilar a millones de personas [el ministerio de Defensa ha llevado el caso a la fiscalía] o las barbaridades que dicen periodistas como Federico Jiménez Losantos cada día”.
4. Oriol (Cornellà, 24 años, estudia Historia): “De nada nos servirá la independencia si creamos una república que replique la falta de democracia en la que vivimos”. Edu, un amigo suyo, asiente. Creen que la presión de los partidos no es suficiente. “Solo se conquistan los cambios sociales con la lucha en las calles. Ya hemos hecho demasiadas manifestaciones tranquilas. La historia nos demuestra que los cambios no se consiguen solos”

Les dejo con unos enlaces complementarios. Por si fueran de su interés:
1. Pablo Gabilondo, Las claves del encarcelamiento de Hasél: de sus antecedentes a la perspectiva europea.” https://www.elconfidencial.com/espana/2021-02-19/hasel-por-que-prision-condena-antecedentes_2957932/
2. Alfonso L. Congostrina, “Hay mucha rabia y un cúmulo de problemas”. Diez manifestantes de Barcelona y Valencia explican por qué participaron en las protestas de esta semana tras la detención de Hasél https://elpais.com/espana/2021-02-20/el-hartazgo-de-unos-jovenes-mas-alla-de-un-rapero.html
3. Un comentario de Domènec Benet: http://slopezarnal.com/una-reflexion-de-domenec-benet/#more-1590
4. La reflexión de José Luis Martín Ramos: http://slopezarnal.com/sobre-las-manifestaciones-de-estos-ultimos-dias-un-comentario-de-jose-luis-martin-ramos/#more-1594
5. Carmen Domingo, “En Cataluña hasta Pablo Hasél es ‘procés’”. https://elpais.com/espana/catalunya/2021-02-24/en-cataluna-hasta-pablo-hasel-es-proces.html

Un añadido: una petición de Médicos del Mundo. Por si pudieran firmar; yo he firmado.

MEDICOS DEL MUNDO: NO A LAS PATENTES, LA PANDEMIA NO ES UN NEGOCIO

Ahora es el momento. Es el momento de actuar. ¡Necesitamos tu firma para exigir que no haya patentes médicas en esta pandemia y que las vacunas, medicamentos y diagnósticos de la COVID-19 lleguen a todas las personas del mundo! Porque la vacuna 100% eficaz es la que llega a todas las personas. Porque hasta que no esté la última persona protegida, no superaremos la pandemia de la COVID-19. https://www.msf.es/firma-patente-vacuna-covid?utm_source=sfmc&utm_medium=email&utm_campaign=Newsletter+Febrero+2021&utm_term=Firma_image&utm_id=669244&sfmc_id=146165201

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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