“Más sobre ‘El 47’” por Víctor Méndez Baiges

Querido Salvador:

Por cierto, he visto la peli esa del 47. Me resistía, porque algo me decía que no me iba a gustar.

Al final la he visto y me parece histórica, sentimental, fílmica, literaria, política, social y lingüísticamente más falsa que una moneda de siete pesetas.

Es el año 78 y oyen la radio, van al cine a la fresca a ver a Antonio Molina, cantan Russinyol que vas a França y oyen discos de Chicho Sánchez Ferlosio, pero en ningún momento ponen el televisor. ¿Quién se cree eso en 1978?

Cine oficial de lo más mentiroso. Cine tonto y ñoño.

En realidad, historieta blanda sobre un pasado duro que es visto desde el punto de vista gentrificador actual.

Que la gente del viejo PSUC se sienta tan perro apaleado que algunos se tomen esta especie de puntapié como una caricia me resulta, la verdad, bastante triste.

Quede dicho esto.

Saludos bien cordiales,

Víctor Méndez Baiges

2/02/2025

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

Un comentario en ““Más sobre ‘El 47’” por Víctor Méndez Baiges”

  1. A ver, empiezo a estar un poco saturado de la polémica sobre la película de marras. Lo que más me molesta es que se le exija una verosimilitud sobre la que se pasa de puntillas en otros muchos filmes, como es el caso de este último comentario. El problema es, por supuesto, el leiv motiv, innegablemente espinoso. Siempre ha habido miedo en los ambientes digamos intelectuales catalanes a abordar el tema de la llegada masiva de inmigrantes de otras regiones en la década de 1950 y posteriormente. El problema fue ya espinoso más o menos en la misma época en Italia, sin que Lombardía o el Piamonte (lugares de acogida) se consideraran nacionalmente diferenteb del Mezziogiorno y sin que hubiera diferencias lingüísticas, más allá de las dialectales. Visconti la abordó de una manera intimista con «Rocco y sus hermanos», con lo que evitó bastante las eternas discusiones sobre la integración y qué se entiende como tal. Más o menos por la misma época Forn rodó «La piel quemada», un intento sincero pero no muy conseguido. Hasta «El 47», prácticamente nada. O sea que, de entrada, se ha de celebrar que se haya roto el tabú. Es cierto que la película circula más de una vez por la cuerda floja en lo que respecta al otro tema candente, la integración. Y en ese sentido la secuencia final rompe, a mi parecer, el equilibrio y quien no haya entendido esa secuencia, no ha entendido nada de la película.
    Porque sí, efectivamente, en esa época se cantaba «Rossinyol que va a França, rossinyol» y otras cosas decididamente cursis. Por un lado para integrar y, por el otro, por deseos de integración, que también han existido. Y el tris de la película, de toda la película, está en esa escena final, en la que la hija en lugar de cantar «Rossinyol…» se arranca con «El gallo rojo». Ni siquiera con «El emigrante» de Antonio Molina. Con una canción política como pocas; nada de folklore de la tierra de llegada, ni de la tierra de partida. Repito, quien no se ha fijado en eso, quizá que la vuelva a ver.

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