Un 24 de Enero, hace ya 45 años, sobre las 10 de la noche, fueron asesinados 4 abogados laboralistas y un trabajador del bufete. Había 4 abogados más que sobrevivieron porque quedaron heridos y ensangrentados debajo de los cadáveres de sus compañeros.
La matanza de Atocha fue el asalto criminal de tres pistoleros de extrema derecha al despacho donde trabajaban abogados laboralistas de CC.OO. Mucha gente que hoy ve como se le recortan derechos no sabe que, en el tardofranquismo y en la transición, gente como ellos, como quienes estaban aquella noche en ese despacho, gente solidaria, con conciencia de clase, militantes de la izquierda, con entrega generosa hacia sus compañeros y compañeras de la clase trabajadora, construyeron la democracia. Por eso fueron asesinados.
Mucha gente que hoy ve con resignación sumisa como le quitan el empleo, como le privatizan la sanidad, la educación,…. no llega a entender que se pueda ser así de generoso y comprometido.
La sociedad de hoy, la clase trabajadora de hoy, adormecida, engañada,… no pelea por sus derechos y libertades y, por eso, nos los están quitando.
No encuentro palabras para definir el asco que siento hacia quienes pervierten indecentemente esa hermosa palabra que es libertad, que la convierten en un «haz lo que te de la gana» cultivando el egoísmo en vez de la solidaridad y la responsabilidad.
Por la defensa de la libertad, y de los derechos de trabajadores y trabajadoras, por su compromiso con la democracia, por su solidaridad de clase, por eso fueron asesinados.
A las 10 de la noche de aquel 24 de Enero, mientras mantenían una reunión de trabajo, los pistoleros llamaron a la puerta. Juntaron en una de la habitaciones del despacho a las nueve personas que allí estaban y dispararon. Murieron 4 abogados y el conserje. Sobrevivieron otros cuatro abogados.
Cuando conocimos la tragedia, quienes conocíamos el despacho, quienes compartíamos lucha y reivindicación, quienes soñábamos con las libertades (ya había muerto el dictador, pero aún no estaba la Constitución) sufrimos un duro golpe. Volvimos a sentir el mismo pánico y terror de la militancia clandestina. ¡¡Cuanto miedo hemos pasado¡¡, y cuantas dudas e incertidumbres. Los guerricristos apaleaban a la gente por las calles, muchos y muchas recibían amenazas, anónimos insultantes, en las manifestaciones por la amnistía y libertad los pistoleros fascistas habían matado a Arturo Ruiz y una carga policial en otra manifestación acabó con la muerte de Mari Luz Nájera…. Los golpistas amenazaban con volver a sacar los tanques (lo hicieron el 23 F, en 1981), había listas negras de rojos señalados, pero también de cantantes, periodistas, estudiantes, actores, obreros ….. que serían los primeros en caer cuando los fachas recuperaran todo el poder. Hoy, 45 años después, todavía hay gente que quiere fusilar a medio país.
Esa noche, como tantas otras, lloramos a los nuestros. Lloramos con rabia, con impotencia, pero con respeto, con profundo respeto. Teníamos miedo, sí, pero también voluntad de seguir la lucha. Sabíamos que cualquiera podía acabar asesinado, como Arturo, como M.Luz, como tantos y tantas, otros y otras, que cayeron pidiendo libertad, derechos y democracia. Lo sabíamos, pero aprendimos a dominar el miedo y salíamos a luchar, a exigir, a reivindicar.
Ya no lloro a los nuestros. Los recuerdo. Si dejamos que su voz se olvide, nos habrán ganado para siempre y su lucha, y su asesinato, no habrán servido para nada. Pero que rabia sorda me llena el cuerpo, y que mala hostia se me pone, cuando veo que, 45 años después, hay que volver a defender los derechos y libertades que se consiguieron con tanta sangre, dolor y sufrimiento.
¡¡Viva la lucha obrera ¡¡
La fotografía incorporada es del muro de Adolfo Barrena
Observación de Ángel Martínez: «Un emocionado recuerdo, antes de que acabe el día, a los compañeros asesinados en Atocha hace 45 años. (Adolfo Barrena fue coordinador de Izquierda Unida de Aragón).»