Miscelánea 15/2/2024

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1.Entrevista a Tareq Baconi.
2. Elecciones en Indonesia y la cuestión palestina.
3. Kagarlitsky condenado a 5 años.
4. El colonialismo verde en MENA.
5. Comedia roja.
6. Resumen de la guerra en Palestina, 14 de febrero.
7. Darles duro -es por su bien-.
8. Comunistas de Yemen.
9. Turiel explica el riesgo de colapso de la AMOC

1. Entrevista a Tareq Baconi

Un repaso general a la situación en esta entrevista a un académico palestino.

https://links.org.au/

Entrevista con Tareq Baconi: Hacia la descolonización – La lucha por Palestina hoy
Tareq Baconi Ashley Smith 14 febrero, 2024
Publicado por primera vez en 
Spectre.
La lucha por la liberación de Palestina se encuentra en un punto de inflexión. Los ataques de Hamás del 7 de octubre rompieron el statu quo, desencadenando tanto la guerra genocida de Israel contra Gaza como una efusión de solidaridad internacional con el pueblo palestino y su lucha por la liberación. Ashley Smith, de Spectre, habló con Tareq Baconi, autor de Hamas Contained, sobre el 7 de octubre, el genocidio de Israel y el estado de la resistencia palestina y sus implicaciones para la región y el mundo.
Tareq Baconi es autor de
Hamas Contained: The Rise and Pacification of Palestinian Resistance (Stanford University Press, 2018). Sus escritos han aparecido en el London Review of Books, el New York Review of Books, el Washington Post, entre otros, y es comentarista frecuente en medios regionales e internacionales. Es editor de reseñas de libros para el Journal of Palestine Studies.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) acaba de hacer pública su sentencia inicial. ¿Cuál es su valoración de la misma y de su impacto en la guerra, la geopolítica y la opinión popular mundial? ¿Cuál es su análisis de la respuesta de las potencias occidentales, especialmente la decisión de Estados Unidos de cortar la financiación al Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA)?

La sentencia de la CIJ es un hito muy importante para Palestina y, más en general, para el derecho internacional y la gobernanza mundial. Decidió que la acusación de Sudáfrica de genocidio contra Israel es plausible y acordó aceptar el caso. Pero el fallo de la CIJ también fue doloroso para los palestinos, ya que no pidió un alto el fuego.
Sin embargo, desde el punto de vista político, la sentencia es significativa. La decisión de la CIJ de que Israel cumpla las convenciones sobre genocidio y permita la entrada de ayuda humanitaria en Gaza no tiene precedentes. Demuestra cómo el derecho internacional puede convertirse en un importante campo de batalla contra Israel y un lugar donde buscar justicia para los oprimidos, junto con el trabajo político entre bastidores.
Por supuesto, como muchos han argumentado, existen graves limitaciones a lo que se puede conseguir a través del derecho internacional. Sin duda, no proporcionará justicia y liberación plenas a los palestinos. No obstante, la sentencia ha demostrado el rechazo mundial a la hegemonía de las potencias occidentales, en concreto, en este caso, de Estados Unidos e Israel, así como de otros Estados como Alemania, que se opusieron al caso de Sudáfrica.
Este retroceso debe considerarse en el contexto del realineamiento geopolítico, en el que cada vez más países, como Sudáfrica y otros del grupo BRICS, desafían la hegemonía occidental en la escena mundial. En ese contexto, veo esta sentencia como el principio de un correctivo que puede dar lugar a una estructura de gobernanza mundial más equitativa.
Otra cosa increíblemente importante es que la sentencia abre la puerta a que otros Estados intervengan, exijan un alto el fuego y responsabilicen a Israel del genocidio que se está cometiendo en Gaza. En el pasado, muchos Estados del Sur Global se han sentido intimidados por las potencias occidentales y su control y manipulación de estas instituciones internacionales.
Estados Unidos y los Estados europeos las han utilizado para sus intereses imperiales. Ahora, es de esperar que más Estados del Sur Global las utilicen en favor de la justicia para los oprimidos y para oponerse a la hegemonía occidental.
Demostrando su oposición a tales usos de los organismos internacionales, Estados Unidos y sus aliados cortaron la financiación a la UNRWA. Se tomaron al pie de la letra las acusaciones israelíes de que 12 de los 30.000 empleados de la agencia participaron en el ataque del 7 de octubre contra Israel.
Cortar la financiación ahora en medio de un genocidio es una forma de castigo colectivo contra los palestinos, que dependen de la UNRWA para satisfacer sus necesidades cotidianas. Podría desencadenar una hambruna total en Gaza.
Israel lleva mucho tiempo intentando desmantelar la UNRWA, negar a los palestinos su condición de refugiados de la Nakba de 1948 y negarles el derecho a regresar a sus hogares y tierras robadas, que les concedió la ONU. La decisión de las potencias occidentales de recortar la financiación a la UNRWA demuestra que están claramente alineadas con ese proyecto.

Israel parece no estar cumpliendo sus dos objetivos declarados para su guerra contra Gaza: la destrucción de Hamás y la liberación de los rehenes. Parece que la advertencia del Secretario de Defensa Lloyd Austin a Israel es correcta, que se arriesgaba a una derrota estratégica a pesar de anotarse una victoria táctica. ¿Cómo valora la estrategia de Israel? ¿Qué es lo que realmente está luchando por conseguir? ¿En qué medida la apoya Estados Unidos y en qué medida no está de acuerdo?

La estrategia de Israel fue desde el principio inverosímil. Nunca podría alcanzar su objetivo declarado de diezmar a Hamás. Hamás representa opiniones políticas que van mucho más allá como partido y organización militar. Es un elemento constitutivo de la lucha de liberación palestina.
Incluso si la organización actual de Hamás se debilita, se reconstruirá con nuevas formas. Y la resistencia más amplia crecerá del mismo modo. La idea de que la resistencia palestina al apartheid israelí puede ser erradicada es una noción fantástica.
Eso sólo puede lograrse mediante la aniquilación completa del pueblo palestino, que es exactamente lo que Israel está tratando de hacer. Con el pretexto de derrotar a Hamás, está llevando a cabo una limpieza étnica y un genocidio en Gaza.
Pero con toda esa horrible violencia, Israel ni siquiera ha conseguido asestar un golpe contundente al movimiento. Hamás sigue operando como fuerza de resistencia, lanzando cohetes contra Israel y organizando ataques contra el ejército israelí.
Israel tampoco ha logrado su segundo objetivo. Sólo ha liberado a un rehén -un soldado- por medios militares. Sólo ha podido liberar a civiles mediante acuerdos negociados con Hamás, intercambiando prisioneros palestinos por rehenes israelíes.
Así pues, Israel está perdiendo tanto táctica como estratégicamente. Su derrota táctica en el campo de batalla es evidente. Pero su pérdida estratégica es aún mayor. El 7 de octubre, Hamás hizo añicos un pilar fundamental del sionismo, que es que el Estado israelí puede garantizar la seguridad de los judíos dentro de sus fronteras mientras mantiene su régimen de apartheid contra los palestinos.
Así pues, independientemente de lo que uno piense sobre el 7 de octubre, Hamás puede afirmar que ese día se anotó una victoria estratégica. Por supuesto, es muy difícil hablar de victoria dado el derramamiento de sangre y dado que los palestinos están siendo sometidos a un genocidio.
En lo que respecta a Estados Unidos, la administración Biden está ideológica y estratégicamente comprometida con lo que está haciendo el gobierno israelí. No hay desacuerdo entre ambos.
No creo que la administración Biden esté seriamente preocupada por el nivel de muerte de civiles y la destrucción de la infraestructura de Gaza. Si lo estuviera, no estaría apoyando, financiando y armando a Israel para que lleve a cabo el genocidio.
No ha puesto condiciones a su ayuda. Sus repetidas expresiones de preocupación por los civiles son sólo relaciones públicas y para garantizar una negación plausible de su complicidad con el genocidio. Es tan culpable de este crimen contra la humanidad como Israel.
Los ataques de Washington contra los huzíes lo confirman. Ha decidido bombardear Yemen, uno de los países más pobres del mundo, para permitir que Israel continúe su guerra genocida, en lugar de pedir un alto el fuego.
Podría detener fácilmente la guerra y poner fin así a los ataques de los huzíes contra buques en el Mar Rojo. El hecho de que no lo haya hecho demuestra hasta qué punto Estados Unidos está implicado en la guerra total de Israel contra los palestinos.

Ahora volvamos a Hamás. ¿En qué condiciones se encuentra ahora, como fuerza política y militar? ¿Cuál es su estrategia y sus objetivos en la guerra actual? ¿Qué apoyo tiene ahora de la población palestina?

Este es mi análisis de Hamás en el momento actual, basado en años de estudiarla pero no en ninguna entrevista con sus miembros desde el 7 de octubre. Militarmente, creo que Hamás cree estar ganando.
Ha destrozado la confianza de Israel, le ha impedido alcanzar sus dos objetivos y ha negociado la liberación de cientos de prisioneros palestinos. Ese éxito, sin embargo, ha tenido por supuesto un precio enorme para los palestinos.
Ahora, políticamente, están ocurriendo varias cosas. Hamás está intentando comunicar sus objetivos a un público más amplio en Palestina, en la región y en el resto del mundo. Está intentando contrarrestar las acusaciones que Israel y Estados Unidos han hecho sobre el 7 de octubre, contar su versión de la historia y basarlo todo en la opresión actual de los palestinos y en su derecho a resistirse al apartheid israelí.
Políticamente, los dirigentes de Hamás ofrecen a veces mensajes contradictorios. Por un lado, figuras del movimiento reiteran su voluntad de aceptar la creación de un Estado palestino en las fronteras de 1967.
En parte, lo hace en respuesta a la presión de las potencias occidentales y los Estados de la región para que hagan cualquier concesión que pueda poner fin a la guerra genocida de Israel. También podría estar utilizando esta propuesta para llamar la atención de Israel y la comunidad internacional, para exponer el hecho de que Israel no aceptará una solución de dos Estados, y por lo tanto que Israel es el verdadero obstáculo para una paz justa.
Por otro lado, es evidente que el movimiento también ve este momento como un hito importante en la lucha a largo plazo por la liberación de Palestina, que espera que pueda resucitar la resistencia palestina -y quizá regional- a la colonización israelí.

El ataque de Hamás del 7 de octubre fue la causa inmediata de la guerra genocida de Israel. Dado el aluvión de propaganda vomitado por Israel y Estados Unidos, merece la pena aclarar lo que ocurrió en realidad. ¿Qué ocurrió realmente y qué no? ¿Qué pretendía Hamás con el ataque?

Hay una niebla de guerra que se está disipando lentamente en torno a lo que realmente ocurrió ese día. Me centraré específicamente en el pensamiento de Hamás. Es probable que el movimiento tuviera como objetivo atacar bases militares en los alrededores de la Franja de Gaza, capturar soldados y llevarlos como cautivos, atravesar la zona de la valla que separa la Franja del resto de la Palestina histórica, reunir información de inteligencia y desafiar la convicción de Israel de que la cuestión palestina se ha pacificado.
La magnitud del ataque superó todos estos objetivos y es probable que haya ido más lejos de lo que la propia Hamás podría haber previsto, principalmente debido a la asombrosa debilidad de la seguridad israelí y al fracaso de sus operaciones de inteligencia. La capacidad del movimiento para atravesar la zona de la valla y pasar tanto tiempo dentro de Israel, adentrándose en el territorio, hizo que el ataque adquiriera otra dimensión.
Incluso cumpliendo sólo los objetivos limitados, los dirigentes de Hamás debieron prever una respuesta violenta y desproporcionada del ejército israelí. Sin embargo, la violencia genocida actual probablemente supera todo lo que el movimiento podría haber esperado. No obstante, las capacidades defensivas que Hamás ha desarrollado, así como la infraestructura para una guerra de guerrillas eficaz en la Franja de Gaza, demuestran que el movimiento está bastante preparado para enfrentarse al ejército de Israel.
Desde el 7 de octubre, muchas de las acusaciones presentadas por Israel, repetidas acríticamente por los políticos y los medios de comunicación occidentales, han estado impregnadas de tópicos orientalistas e islamófobos; me refiero concretamente a los cuarenta bebés decapitados. La facilidad con la que la narrativa israelí es absorbida por sus aliados occidentales demuestra que hay muy poca comprensión de cómo funciona la hasbará israelí, y que hay un pozo infinito de apoyo a Israel y una sospecha inmediata de los palestinos.
En cuanto a las acusaciones sobre los ataques de Hamás contra civiles y el uso sistemático de la violación como arma, el movimiento publicó un extenso documento contra estas acusaciones, rechazando que el movimiento hubiera empleado tales tácticas. Como estudioso del movimiento, me sorprendería que Hamás empleara sistemáticamente la violación o la violencia sexual como arma de guerra.
Pero no cabe duda de que aquel día se cometieron actos de violencia contra civiles, y se necesitan investigaciones creíbles para separar lo que son acusaciones espurias de la realidad de lo que ocurrió. Lamentablemente, las narrativas en torno a esa violencia han demostrado ser suficientes para que las potencias occidentales lancen y condonen una guerra genocida, al margen de la verdad.

El caso de la UNRWA es el último ejemplo en el que las acusaciones israelíes -que tan a menudo en el pasado se han demostrado finalmente incorrectas- son suficientes para dar lugar a una acción que perjudica a los palestinos.

¿Cuál ha sido el impacto del 7 de octubre y de la guerra sobre la población palestina y su lucha de liberación? Por un lado, parece una segunda derrota, otra Nakba. Por otro lado, nos encontramos en medio de una oleada histórica de solidaridad con Palestina, tanto a escala regional como mundial. ¿Cómo valora la situación?

Creo que ambas cosas son ciertas. Por un lado, es importante entender lo que está ocurriendo hoy como parte de la Nakba. La Nakba comenzó antes de 1948 con la colonización sionista de Palestina y ha continuado desde entonces.
Esa historia de desposesión ha estado salpicada de momentos de espectacular violencia sionista. Ahora mismo estamos viviendo uno de los momentos más extremos en Gaza.
Pero el ataque sionista no es sólo contra los palestinos de Gaza. Israel y sus colonos están llevando a cabo ataques, expulsiones y confiscaciones de tierras en Cisjordania. El Estado israelí también está reprimiendo a los palestinos en Israel.
Obviamente, nada es comparable al genocidio de Gaza. Israel está arrasando ciudades, matando a un gran número de personas y asesinando a niños, amenazando la propia existencia de la actual y la próxima generación de palestinos.
Está haciendo de Gaza un lugar inhabitable. Aunque mañana haya un alto el fuego, ¿dónde van a vivir los palestinos de Gaza? No hay hospitales. No hay escuelas. La mayoría de la población de Gaza se ha quedado sin hogar.
Y en las nuevas y enormes ciudades de tiendas de campaña llenas de cientos de miles de desplazados, el frío invernal, las enfermedades y el hambre amenazan con una muerte a una escala inimaginable. Así pues, estamos viviendo otra Nakba. Los que estamos fuera nos hemos quedado paralizados por el dolor y el miedo por nuestra gente en Gaza.
Al mismo tiempo, este es uno de los momentos más importantes de la historia palestina. Podríamos estar en la cúspide de un cambio real. Estamos siendo testigos de una concienciación mundial sin precedentes sobre la opresión y la resistencia palestinas y de una solidaridad internacional sin precedentes con nuestra lucha por la liberación.
Pero lo más importante es que ya no estamos hablando de compromisos podridos a cambio de crear un bantustán palestino. Por el contrario, estamos hablando de los primeros principios, del derecho a la autodeterminación, del derecho a resistir y de la limpieza étnica, el colonialismo de colonos y el genocidio. Estamos hablando de la Nakba de 1948.
Todo esto representa un desafío fundamental para Israel, Estados Unidos y las demás potencias occidentales. Están ejerciendo una enorme presión para obligarnos a volver a la casilla de la partición y la solución de los dos Estados. Ahora prometen crear un Estado palestino con capital en Jerusalén Este.
Pero ya nadie se toma en serio sus promesas. El régimen de apartheid está cometiendo un genocidio. Y las potencias occidentales son cómplices. Nadie confía en que traten a los palestinos como un pueblo con derecho a la autodeterminación y con derecho a la soberanía y a su propio Estado.
En consecuencia, volvemos a la cuestión de cómo descolonizar Palestina. ¿Cómo desmantelar este régimen genocida de apartheid? Tenemos que centrarnos en esa pregunta y en ese proyecto.
No debemos volver al viejo paradigma de la partición. Debemos avanzar hacia un cambio completo de paradigma y fijar nuestro objetivo en la descolonización total. No hay otro modo de conseguir la liberación, la justicia y, con ello, la paz.

En tu libro, documentas cómo Hamás llenó un vacío como principal resistencia militar, después de que la OLP abandonara esa estrategia por la diplomacia y aceptara el proceso de Oslo, aceptando la partición de la Palestina histórica y abandonando el objetivo de la solución de un solo Estado. Pero documentas cómo Hamás se contuvo una vez en el poder político en Gaza, equilibrándose entre gobernar como gobierno con el objetivo de la creación de un Estado dentro de las fronteras de 1967, y con una resistencia militar continuada con el objetivo de la liberación total de la Palestina histórica. ¿Cuáles son la política, la estrategia y los objetivos de Hamás?

Me he planteado esta pregunta muchas veces desde el 7 de octubre. Después de que Hamás ganara las elecciones en 2006 y se viera impulsada a hacerse con el control de Gaza y gobernarla hasta 2023, se vio efectivamente contenida.
Se limitó institucional y militarmente a la Franja de Gaza. Su infraestructura en Cisjordania fue desmantelada por la Autoridad Palestina (AP) e Israel. Y sus dirigentes políticos estaban todos en el extranjero.
En Gaza, la resistencia militar de Hamás se limitó al lanzamiento de cohetes contra Israel para presionarle a relajar su bloqueo, permitir la entrada de suministros y mejorar las condiciones de su empobrecido pueblo. Como autoridad gobernante, dejó de ser únicamente un movimiento militar comprometido con la resistencia armada y se convirtió en un partido gobernante responsable de 2,3 millones de palestinos bajo su gobierno.
Esta nueva posición determinó sus prioridades y modificó su estrategia militar. Durante este periodo, empezó a hablar de aceptar la creación de un Estado palestino en las fronteras de 1967.
Pero, a diferencia de la OLP, Hamás nunca cedió ideológicamente hacia la partición; nunca depuso las armas ni reconoció el Estado de Israel o el derecho de los palestinos a la totalidad de la tierra. Puede que se contuviera gobernando Gaza, pero ideológicamente seguía manteniendo el objetivo de la liberación total y, como afirmaron sus dirigentes en repetidas ocasiones, mantenía el dedo en el gatillo.
Creía en el largo plazo y, como señalo en el libro, incluso la contención efectiva del movimiento y su pacificación eran probablemente temporales. Siempre se reservó el derecho a la resistencia total para la plena liberación de la Palestina histórica.
Eso me llevó a preguntarme hasta qué punto fue temporal su contención. ¿Estaba pacificada a medio y largo plazo? ¿Podría desafiar su confinamiento?
El 7 de octubre ha respondido a estas preguntas. Decidió romper su confinamiento. Al hacerlo, ha alcanzado un objetivo al que aspiraba desde hace mucho tiempo y que es un poco contraintuitivo: abandonar la gobernanza política por la resistencia militar.
Es contraintuitivo porque se presentó a las elecciones de 2006 para dirigir la Autoridad Palestina, lo que implicaba un deseo de gobernar dentro del organismo de la AP. Pero para el movimiento, sus aspiraciones políticas nunca se limitaron a la gobernanza.
Más bien creía que podía revolucionar la AP, convertirla en un gobierno de resistencia y utilizarla para llevar a cabo una resistencia a gran escala contra el apartheid israelí. Aunque no lo consiguió con la AP en su conjunto, sí utilizó su gobierno en Gaza para llevar a cabo su ataque militar sin precedentes contra Israel el 7 de octubre.
Ahora, Hamás ha logrado su objetivo de hacer añicos la ilusión de que Israel puede mantener impunemente su dominio colonial y violento. A raíz de ello, Hamás está respondiendo a los acontecimientos a medida que se producen.
Está negociando el intercambio de prisioneros y un posible alto el fuego. Más allá de eso, creo que la aspiración a largo plazo del movimiento de unirse a la OLP y reformarla desde dentro para resucitar la lucha palestina de los escombros de Oslo sigue siendo un objetivo clave.

Parece que la lucha palestina se encuentra en un punto muerto estratégico. El enfoque diplomático seguido por la OLP ha conducido a compromisos devastadores y a una AP corrupta, totalmente desacreditada a los ojos de la mayoría de los palestinos. La adopción por parte de Hamás de la vieja estrategia de resistencia militar de la OLP con la esperanza de conseguir el apoyo de los Estados árabes parece poco probable que triunfe, dado el equilibrio de poder militar que favorece ampliamente a Israel y a Estados Unidos detrás de él. ¿Existen otras alternativas? ¿Qué hay de la estrategia de ver la liberación palestina vinculada a la lucha popular en todo Oriente Medio para derrocar todas las estructuras estatales interconectadas y opresivas? ¿Cuál es el estado actual de la discusión y el debate sobre el camino a seguir?

Creo que siempre ha sido imposible separar lo diplomático de lo militar, lo legal y la lucha popular palestina y regional. Creo que todos ellos son medios para impulsar la descolonización palestina.
Ahora bien, estoy de acuerdo contigo en que nos encontramos en un momento de mayores contradicciones. La diplomacia se ha saldado hasta ahora con derrotas para los palestinos y las perspectivas de éxito en ese frente no parecen mejores hoy en día. Los responsables políticos occidentales quieren volver a poner a los palestinos en la trampa de un Estado truncado sin soberanía real.
Al mismo tiempo, los palestinos están ganando estratégicamente en el frente militar, mientras sufren enormes pérdidas en Gaza. Y hasta ahora no hemos visto un levantamiento popular contra el Estado y el terror de los colonos en Cisjordania y dentro del ’48 [Israel propiamente dicho]. Así pues, hay que tratar estas contradicciones con mucho cuidado.
Para mí, la mayor debilidad del momento actual es que no existe un proyecto político palestino que aglutine todas las luchas legales, diplomáticas, militares y populares en una estrategia común. Sin eso, estas luchas pueden a veces trabajar a contrapelo unas de otras.
No existe un organismo similar a lo que fue la OLP. Pero incluso la antigua OLP no era representativa de toda nuestra lucha, porque no incluía a los palestinos dentro de Israel. Así que no tenemos un proyecto político que tome decisiones estratégicas para dirigir una resistencia coordinada, aunque tengamos un movimiento de base global, enérgico y muy eficaz.
Creo que tenemos dos tareas. En primer lugar, debemos fomentar la aparición de un órgano político representativo. Eso nos permitiría evaluar la lucha palestina en su totalidad, representar a todos sus diferentes grupos, elaborar una estrategia y aplicarla a través de los diversos frentes del movimiento. Por ahora, esto significa oponerse a todos los esfuerzos por emplear a políticos que no representan al pueblo y que están dispuestos a aceptar una vuelta al statu quo de la gobernanza de Bantustán, por su propio interés personal.
En segundo lugar, tenemos que ver la lucha palestina íntimamente ligada a la lucha regional. Israel, como colonia de colonos, está profundamente relacionado con las ambiciones imperialistas en la región (iniciadas por el Imperio Británico y apoyadas desde entonces por el Imperio estadounidense).
Pero también está profundamente arraigado en el autoritarismo de la región. Los diversos acuerdos de normalización orquestados por Estados Unidos y otros países entre regímenes autoritarios e Israel durante las últimas décadas subrayan este hecho.
Por ello, la liberación de Palestina tiene un calado regional y está íntimamente relacionada con el apoyo que recibe de los pueblos de la región, apoyo que a menudo está reñido con los intereses de sus regímenes autoritarios. Palestina, en este sentido, es una cuestión tanto regional como mundial.
Se convierte, en mi opinión, en la prueba de fuego de la descolonización en el siglo XXI. Por lo tanto, mientras seguimos construyendo un proyecto liberacionista que sea representativo de todo nuestro pueblo, nosotros, como palestinos, tenemos que forjar alianzas regionales y mundiales para nuestra liberación colectiva.
Por eso es tan importante el caso de Sudáfrica en la CIJ. Demuestra que nuestra opresión y liberación no es sólo un problema nuestro, sino del mundo y sus instituciones. Si la CIJ no es un foro para oponerse a los crímenes de guerra y al genocidio en Palestina, entonces ha fracasado como institución de gobernanza mundial y se ha convertido en una institución fácilmente manipulable para los intereses occidentales.

La región parece estar en el filo de la navaja, entre una conflagración regional y algún tipo de acuerdo. Salvo los huzíes, que han amenazado el comercio mundial con ataques con misiles contra contenedores en el Mar Rojo, los Estados de la región han hecho poco por ayudar a Gaza o a la resistencia palestina. En ocasiones, Israel en particular, pero también Estados Unidos, parecen a punto de desencadenar una guerra regional. Otras veces, Estados Unidos y sus regímenes árabes aliados parecen decididos a llegar a un acuerdo y reanudar la normalización, pacificar la resistencia palestina e imponer algún tipo de acuerdo de dos Estados con una AP reformada que controle Cisjordania y Gaza. Pero Israel, al menos bajo Netanyahu, se opone rotundamente a cualquier tipo de solución de dos Estados. ¿Hacia dónde se dirige toda esta situación?

Tenemos que considerar la región, Estados Unidos, Israel y Palestina como una situación muy compleja con muchos intereses contrapuestos y diferentes prioridades. También es una situación dinámica. Así que, hablemos ahora de lo que hablemos, será una simplificación.
Dicho esto, los regímenes autoritarios de la región e Israel comparten el objetivo de mantener alianzas militares que son fundamentalmente antidemocráticas. Son alianzas de contrarrevolución contra los levantamientos que comenzaron en 2010 y 2011.
Los regímenes autoritarios e Israel quieren impedir que tales revoluciones vuelvan a amenazar su dominio. Estados Unidos comparte su punto de vista; quiere la preservación del régimen y la normalización de las relaciones para proteger sus intereses y garantizar la estabilidad en la región, como si la estabilidad y la justicia estuvieran reñidas.
Hay Estados que quieren normalizar sus relaciones con Israel, como Arabia Saudí, y otros que ya las han normalizado, como los EAU, Bahréin y Marruecos. Algunos Estados, como el régimen de Sisi en Egipto, no sólo se niegan a apoyar a la resistencia, sino que apoyan activamente el genocidio israelí. Estos regímenes no representan los intereses de su pueblo y no representan la solidaridad de su pueblo con los palestinos.
Luego están los regímenes que temen por su propia seguridad y estabilidad, entre ellos, por ejemplo, Jordania. De modo que, al igual que en el pasado, la resistencia palestina está provocando conmociones en toda la región, desafiando el orden estatal. Queda por ver en qué medida cambiará, y si lo hará a mejor o a peor.
Así pues, la región se encuentra en el filo de la navaja. Por un lado, Estados Unidos y los Estados de la región quieren contener la resistencia y volver a meterlo todo en la caja. Quieren imponer la AP en Gaza, reanudar el debate sobre una solución de dos Estados y volver a la normalización.
Viven negando lo perturbador que fue el 7 de octubre para su orden imperial y regional. Por eso recurren a proyectos como la solución de los dos Estados, que simplemente no se ajustan a la realidad. Están desesperados por conseguir una estabilidad que probablemente no esté a su alcance.
Por otro lado, vemos por todas partes la posibilidad de una escalada regional. Ya existe una guerra de baja intensidad entre Estados Unidos e Israel con varios países. Y los ataques de Washington a Yemen por los ataques de los huzíes a la navegación, así como los inminentes ataques de Washington a las milicias iraquíes respaldadas por Irán por su ataque con drones a la base estadounidense en Jordania amenazan con descorchar el conflicto regional.
Por su parte, el gobierno de Netanyahu en Israel cree que una guerra regional más allá de la Franja de Gaza sería una bendición. Permitiría a Israel cambiar toda la narrativa geopolítica de que está llevando a cabo un genocidio. Utilizaría una guerra regional para decir que vuelve a ser la víctima asediada, que es David frente al Goliat regional.
En ese contexto, es muy interesante observar cómo actores como Hezbolá se cuidan de no morder el anzuelo, de no antagonizar y de no reaccionar a las provocaciones israelíes. Su moderación tiene su lógica. Si se tiene una visión a largo plazo, lo que Israel está haciendo en Gaza está minando su moral, debilitando su economía y comprometiendo su ejército.
Así que, aunque Estados Unidos se oponga a desencadenar una guerra mayor, Israel quiere una. Y si se produce una, siempre existe el riesgo y la posibilidad de que EEUU se una a ella, detonando una conflagración regional e internacional.

Por último, como tú has señalado, la resistencia palestina siempre ha sido un detonante de levantamientos populares en todo Oriente Medio y el Norte de África, tanto en solidaridad con la lucha de liberación como contra los regímenes autoritarios de la región. ¿Cuál es la situación actual? ¿Puede esta nueva fase de la lucha palestina suscitar una nueva fase de lucha desde abajo por la transformación de la región y la emancipación de Palestina?

Nadie puede predecir lo que ocurrirá. La contrarrevolución ha aplastado todos los levantamientos en todos los Estados de la región. Los regímenes han demostrado su capacidad de resistencia a costa de su pueblo.
Como resultado, hay un enorme grado de miedo, tal vez incluso apatía y resignación entre la gente de la región. Vieron cómo el régimen sirio aplastaba a su pueblo. Vieron la contrarrevolución en Bahréin, Egipto y muchos otros países.
El éxito de la contrarrevolución ha intimidado a la gente para que no se arriesgue a otra ronda revolucionaria. No están convencidos de que no vaya a tener el mismo resultado desastroso que los levantamientos anteriores.
Nadie debería ser ingenuamente optimista. Al mismo tiempo, los males que asolaron nuestra región en 2010 persisten hoy en día y tal vez incluso se hayan exacerbado. Y Palestina es un detonante como siempre lo ha sido para la región y sus pueblos oprimidos. Hoy se puede ver en las protestas en solidaridad con Palestina, especialmente las masivas en Yemen.
Cada una de esas movilizaciones, por grandes o pequeñas que sean, no tienen que ver sólo con Palestina, sino con las reivindicaciones populares sobre las condiciones materiales de la gente y las frustraciones con sus Estados autocráticos.
Egipto es el lugar donde esa dinámica es más aguda. Su pueblo se enfrenta a condiciones tan malas o peores que en 2010, apoya la lucha palestina y se enfrenta a un régimen que bloquea la ayuda humanitaria a los palestinos. Es un polvorín.
Vivimos un momento muy volátil. Hay motivos para el optimismo, pero también es necesaria la sobriedad ante los retos que tenemos por delante. Hemos aprendido que estos regímenes son muy poderosos y bastante brutales. Pero sin duda estamos en medio de un importante cambio de paradigma, y aunque la victoria no es inevitable, tampoco lo es la derrota.

Ashley Smith es una escritora y activista socialista de Burlington, Vermont. Ha escrito en numerosas publicaciones, entre ellas Truthout, International Socialist Review, Socialist Worker, ZNet, Jacobin, New Politics, Harpers y muchas otras publicaciones en línea e impresas. Actualmente trabaja en un libro para Haymarket titulado Socialism and Anti-Imperialism.

2. Elecciones en Indonesia y la cuestión palestina

Se acaban de celebrar elecciones en Indonesia, y en The New Internationalist publican este artículo en el que se destaca un hecho curioso: a pesar de que Indonesia en principio apoya firmemente a los palestinos, no se pudo sumar a la demanda de Sudáfrica porque no ha ratificado la Convención sobre el Genocidio, muy lógico teniendo en cuenta que no hace tantos decenios que ellos hicieron uno, y tienen problemas con los rohingya… Por cierto, a través de un tuit de Vijay Prashad me he enterado del nombre de una de las hijas del dirigente del Partido Comunista de Indonesia asesinado en 1965: Ibarruri Aidit (https://twitter.com/KZeliony/).

https://newint.org/hyprocisy-

¿Está en juego la hipocresía en las elecciones de Indonesia?
14 de febrero de 2024 Fadiyah Alaidrus
Indonesia no ha ratificado la Convención sobre el Genocidio, lo que pone su historia y a sus candidatos en el punto de mira. Fadiyah Aldairus informa.
Indonesia celebra hoy la mayor jornada electoral del mundo, en la que más de 200 millones de votantes -más de la mitad de ellos menores de 40 años- elegirán a uno de los tres candidatos para sustituir al actual Presidente Joko Widodo, o «Jokowi».
Jokowi, que goza de gran popularidad entre los indonesios, no ha designado oficialmente a nadie para sucederle, pero se cree que apoya al favorito, Prabowo Subianto, actual ministro de Defensa. El compañero de fórmula de Prabowo es hijo de Jokowi, y el propio Prabowo es yerno del ex dictador Muhammed Soeharto, que gobernó Indonesia durante 32 años, desde finales de la década de 1960, e instigó atrocidades masivas que han sido calificadas de genocidio.
También figuran en la papeleta Anies Baswedan, ex académico y ex gobernador de Yakarta, y Ganjar Pranowo, funcionario público que fue gobernador de Java Central.
En la tercera democracia más grande del mundo, la población joven de Indonesia será clave para el resultado de unas elecciones centradas en cuestiones como el coste de la vida, el empleo y el declive democrático, así como la política exterior y las relaciones internacionales en medio de la actual guerra en Gaza.
Pero el turbio historial de Prabowo en materia de abusos contra los derechos humanos y el hecho de que Indonesia no haya ratificado convenciones internacionales clave sobre genocidio y refugiados están poniendo en el punto de mira la historia del país y de sus candidatos, y planteando dudas sobre su credibilidad a la hora de pronunciarse sobre algunos retos geopolíticos.

Hipocresía política

Indonesia, el país de mayoría musulmana más grande del mundo, es un firme defensor de Palestina, y los tres candidatos han adoptado una postura propalestina en sus respectivas plataformas de política exterior.
Históricamente, Palestina siempre ha sido un tema importante para los indonesios, y la situación actual en Gaza hace que el debate sea más crucial», afirmó Pieter Pandie, investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Indonesia. Pero afirma que, por un lado, aunque el apoyo público a Palestina es elevado, la crisis de los refugiados, derivada en parte de la persecución de los rohingya en Myanmar y Bangladesh, está avivando las tensiones.
La cuestión de los rohingya es bastante controvertida para los indonesios por su impacto, en concreto para la población de Aceh», afirma.
Más de 1.500 refugiados rohingya han llegado en barco a Aceh, en la isla de Sumatra, desde el pasado noviembre. La ONU describe a los rohingya como «el pueblo más perseguido del mundo», y muchos musulmanes rohingya han sufrido décadas de violencia y discriminación, sobre todo en Myanmar. Según la ONU, esta última afluencia de refugiados es la mayor en ocho años.
Indonesia es conocida por su política exterior «libre y activa», que mantiene la «libertad» mediante una política de no alineamiento con ninguna gran potencia, al tiempo que adopta un papel «activo» en crisis o conflictos humanitarios para «promover un orden mundial pacífico y justo».
Según Pandie, «ningún candidato ha cambiado significativamente su postura».
Por el contrario, Prabowo ha prometido continuar con las políticas antidemocráticas de Jokowi que, según los expertos, podrían perjudicar los derechos de los refugiados y amenazar la democracia de Indonesia.
Aunque el apoyo público a Palestina es elevado en Indonesia, la crisis de los refugiados, derivada en parte de la persecución de los rohingya en Myanmar y Bangladesh, está avivando las tensiones.

Sin derechos para los refugiados

Como ministro de Defensa, Prabowo ha hecho campaña a favor de reforzar el apoyo diplomático a la independencia y soberanía palestinas y ha pedido repetidamente un alto el fuego. Si es elegido, ha prometido reforzar las capacidades estatales y militares.
Sin embargo, Atika Yuanita Paraswaty, presidenta del grupo Suaka de defensa de los derechos de los refugiados, afirma que durante los diez años de presidencia de Jokowi apenas se ha avanzado en la protección de los derechos de los refugiados en Indonesia.
Si [un gobierno de Prabowo] refuerza la frontera, significa que también restringirá los derechos [de las personas] a solicitar asilo», afirmó.
Indonesia no ha ratificado la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, que establece los derechos de los refugiados y la obligación legal de los Estados de protegerlos. En Indonesia, los solicitantes de asilo y los refugiados no pueden trabajar y no reciben prestaciones sociales del gobierno.
En respuesta a la llegada masiva de refugiados rohingya el año pasado, Prabowo dijo que Indonesia debía «dar prioridad a sus ciudadanos».
Atika afirma que esto es hipócrita, ya que Prabowo había acogido anteriormente a estudiantes palestinos y les había concedido becas para estudiar en Indonesia.
Ganjar es el único candidato que ha dicho que ratificaría la Convención sobre los Refugiados, pero aún no ha esbozado un plan para crear protecciones legales para los refugiados.
Blanco fácil
A pesar de su larga historia de solidaridad con Palestina, Indonesia no pudo unirse al caso de genocidio de Sudáfrica contra Israel porque no ha ratificado la Convención sobre el Genocidio. Indonesia no reconoce al Estado de Israel, pero mantiene una relación económica a través de la importación de armas y el uso de programas espía israelíes.
Sri Lestari «Ayu» Wahyuningroem, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Veteranos Nacionales de Pembangunan, en Yakarta, afirma que esto se debe a que Indonesia tiene muchos casos propios sin resolver de crímenes contra la humanidad.
Entre 1965 y 1966, al menos 500.000 personas fueron asesinadas por el ejército indonesio, milicias y vigilantes en una purga anticomunista. En 2016, el Tribunal Internacional de los Pueblos declaró a Indonesia culpable de crímenes de lesa humanidad bajo el gobierno de Soeharto, con la complicidad de Estados Unidos, Reino Unido y Australia. Hasta la fecha, el gobierno indonesio se ha negado a aplicar las recomendaciones del IPT para investigar y procesar a los autores de los crímenes.
Políticamente, el gobierno no quiere lanzarse y convertirse en un blanco fácil para las acusaciones de genocidio», dijo Ayu. Por eso, en mi opinión, el gobierno es reacio a ratificar la Convención sobre el Genocidio».
Prabowo también ha sido acusado de estar implicado en otros abusos contra los derechos humanos en Papúa y Timor Oriental, así como en la desaparición forzada de activistas prodemocráticos en 1998. Prabowo niega haber cometido delito alguno y no ha sido juzgado.
Políticamente, el gobierno no quiere lanzarse y convertirse en blanco fácil de acusaciones de genocidio».
A principios de 2023, Jokowi reconoció incidentes pasados de violaciones de derechos humanos, incluidas desapariciones forzadas, que supuestamente implicaban a Prabowo, y prometió restablecer los derechos de las víctimas fuera del sistema judicial.
Ayu ve esto como una forma de que Jokowi borre los crímenes pasados de Prabowo y evite que se celebre un juicio por genocidio. Afirma que hasta que Indonesia no ratifique las convenciones sobre genocidio y refugiados, su autoridad para pronunciarse sobre otras crisis en curso podría quedar en entredicho.
Indonesia perderá su credibilidad para hablar de Myanmar o Israel», afirmó.
Las actuales normas electorales exigen que un candidato obtenga al menos el 50% de los votos nacionales para evitar una segunda vuelta en junio. Es probable que la noche del 14 de febrero se anuncie un resultado preliminar, pero los resultados oficiales podrían tardar más de un mes.

3. Kagarlitsky condenado a 5 años

Malas noticias, aunque salió de prisión provisional hace unas semanas, finalmente han condenado a Borís Kagarlitsky a 5 años de cárcel. Os paso la noticia en una fuente internacional y en la página que dirige el propio Kagarlitsky, Rabkor, con enlace a cuentas de solidaridad por correo o con dinero. https://znetwork.org/

El socialista antibelicista Boris Kagarlitsky, condenado a cinco años de cárcel

Federico Fuentes 14 de febrero de 2024

Un tribunal militar ruso de apelaciones ha ordenado que el disidente socialista y antibelicista Boris Kagarlitsky pase cinco años en la cárcel, después de que los fiscales lograran anular su sentencia original de una multa de 609.000 rublos (unos 6.700 dólares). La sentencia del 13 de febrero también prohíbe a Kagarlitsky administrar cualquier sitio web durante dos años tras su puesta en libertad.

La sentencia original de Kagarlitsky se dictó el 12 de diciembre, tras ser declarado culpable de «apología del terrorismo» por los comentarios que hizo en octubre de 2022 en un vídeo de YouTube y en su canal de Telegram, ya eliminados, sobre el bombardeo del puente de Crimea. Los comentarios fueron puestos en conocimiento de las autoridades por un concejal del partido gobernante Rusia Unida, del presidente Vladimir Putin.
Los fiscales argumentaron que la multa era «injusta debido a su excesiva indulgencia» y pidieron en su lugar cinco años y medio de cárcel como parte de su apelación. Dijeron que Kagarlitsky no había cooperado con la investigación y que no podía permitirse pagar la multa, a pesar de que Kagarlitsky había aceptado testificar desde el principio y de que su multa había sido pagada en su totalidad.
Los partidarios de Kagarlitsky afirman que la verdadera razón de su encarcelamiento es su oposición a la guerra de Putin contra Ucrania. Como director de la influyente plataforma mediática de izquierdas Rabkor (Corresponsal Obrero), Kagarlitsky ha sido uno de los opositores más destacados a la guerra, y uno de los pocos que han permanecido en Rusia.
Por este motivo, Kagarlitsky fue calificado de «agente extranjero» por el Estado ruso en mayo de 2022. En agosto de 2022 declaró a Green Left que esta etiqueta se utiliza para intimidar a los activistas antibelicistas: «Todo el mundo sabe que el siguiente paso tras ser etiquetado como agente extranjero es que te metan en la cárcel, por eso muchos se han marchado».
«Me han etiquetado como agente extranjero, imagino que con la intención de que me vaya, pero no me voy a ir».
En un mensaje en el canal de Telegram de Rabkor, poco después del veredicto, Kagarlitsky dijo: «Estoy seguro de que todo irá muy bien. Y de que volveremos a veros tanto en el canal como en libertad… Sólo necesitamos vivir un poco más y sobrevivir a este periodo oscuro para nuestro país».
La directora de Amnistía Internacional para Rusia, Natalia Zviagina, ha declarado que la sentencia «es un abuso flagrante de la vaga legislación antiterrorista, utilizada como arma para reprimir la disidencia y castigar a un crítico del gobierno».
«Al atentar contra Boris Kagarlitsky, distinguido sociólogo conocido por su postura crítica contra las políticas del gobierno, las autoridades rusas muestran, una vez más, su implacable ataque a todas las formas de disidencia.
«Esta condena, y el carácter reservado de su juicio, son otro claro ejemplo del trato que reciben los disidentes políticos en Rusia. Se trata de un ataque abierto a la libertad de expresión con el objetivo de acallar las voces críticas mediante el miedo y la represión.
«Este caso no es un incidente aislado, sino parte de un esfuerzo más amplio y sistemático por sofocar a la oposición y controlar lo que se puede y no se puede decir en Rusia.

«Amnistía Internacional pide la liberación inmediata de Boris Kagarlitsky e insta a la comunidad internacional a solidarizarse contra el silenciamiento de los críticos y la continua erosión de los derechos humanos en Rusia.»

https://rabkor.ru/columns/

Boris Kagarlitsky condenado a 5 años de régimen general
El 13 de febrero de 2024, el Tribunal Militar de Apelación cambió la condena a prisión. Anteriormente, el 12 de diciembre, el tribunal declaró a Boris culpable en el caso «Justificación del terrorismo» y lo condenó a pagar una multa de 609 mil rublos.
Sin embargo, esto no pareció suficiente a la fiscalía. Inmediatamente después del juicio de diciembre, se presentó un recurso. La fiscalía pidió 5,5 años de prisión, argumentando que Boris estaba en proceso de quiebra y supuestamente no podía pagar la multa.
Kagarlitsky consiguió pagar esta multa y otra por ausencia de permiso de agente extranjero por 710 mil rublos ante el tribunal en apelación. Pero el tribunal no tuvo en cuenta este hecho y condenó a Boris Kagarlitsky a 5 años de prisión en una colonia de régimen general.
Boris acudió a la vista con la maleta preparada. No en vano. Fue detenido en la misma sala del tribunal.
Boris Kagarlitsky no es un extremista ni un terrorista, aunque figura en la lista de terroristas y extremistas de Rosfinmonitoring. Boris Kagarlitsky nunca ha justificado el terrorismo, ni siquiera en el videoclip ni en el post de su canal de telegram, que, según la voluntad de la fiscalía estatal, constituyeron la base de la causa penal.

Amigos, ahora mismo la familia de Boris necesita vuestro apoyo. Si queréis ayudar, podéis utilizar Patreon (https://www.patreon.com/) o Busti (https://boosty.to/) del grupo internacional de apoyo a Boris Kagarlitsky o escribir a su correo electrónico boris.solidarity@gmail.com. Cualquier ayuda es bienvenida.

4. El colonialismo verde en MENA

Retomo el envío de los artículos de State of Power 2024 del TNI con este sobre Asia occidental y el norte de África, centrándose en los proyectos europeos de colonización verde, como el fracasado Desertec, ahora sustituido por el nuevo vellocino de oro, el hidrógeno verde. https://www.tni.org/es/node/

Facilitar los flujos energéticos, contener a los humanos Transiciones energéticas autoritarias en la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA)

8 Febrero 2024

Presentadas como una «revolución verde», las inversiones europeas en energías renovables están extrayendo energía y beneficios, al tiempo que eluden a las comunidades locales, fortalecen a los gobiernos autoritarios, aumentan el endeudamiento y privatizan las economías.

Autores: Benjamin Schütze Elia El Khazen Charlotte Mueller Philipp Wagner
Las relaciones contemporáneas entre la Unión Europea (UE) y la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) representan una coexistencia incómoda en la que se facilitan los flujos de energía hacia Europa al tiempo que se contiene el flujo de seres humanos. El impresionante tamaño de los brillantes campos solares de aspecto futurista que se muestran en los folletos de los últimos megaproyectos energéticos UE-MENA oculta cómo forman parte del mismo proyecto de profundización de las desigualdades existentes y de fomento de determinadas conectividades a través de prácticas autoritarias.
Los intentos de lograr una transición energética presentan una oportunidad única para establecer una política (energética) más democrática, inclusiva y soberana, con proyectos de energías renovables que se presentan como flujos y conexiones abiertos. Sin embargo, la realidad, tanto en la región MENA como fuera de ella, se caracteriza por una configuración autoritaria. Los esfuerzos por transformar el carácter distribuido de las energías renovables (a diferencia del carbón o el petróleo, el sol brilla y el viento sopla en todas partes, aunque con diferentes intensidades) en megaproyectos que consoliden aún más el poder, y los esfuerzos por facilitar conectividades selectivas entre Europa y la región MENA dominan el panorama. Del mismo modo, aunque se fomenta enérgicamente el flujo de energía y mano de obra altamente cualificada, se reprimen con firmeza otras formas de migración Sur-Norte.
Este ensayo examina cómo se manifiestan en la práctica estas prácticas autoritarias y cómo se ven envueltos en ellas distintos actores de dentro y fuera de la región de Oriente Medio y el Norte de África.
El hecho de centrarnos en las prácticas autoritarias, y no en los regímenes autoritarios, nos permite superar la tediosa división de los países en democracias frente a autocracias. Desgraciadamente, esta división sigue siendo demasiado común y oculta más de lo que explica, ya que los actores basados en entornos formalmente democráticos, incluidas las empresas privadas occidentales y los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), son a menudo los principales impulsores de las prácticas autoritarias que refuerzan directamente las desigualdades socioeconómicas. El poder autoritario, tal y como nosotros lo entendemos, no es ejercido exclusivamente por regímenes autoritarios, ni se trata sólo de represión abiertamente violenta. Por el contrario, sostenemos que las prácticas tecnocráticas aparentemente no violentas también desempeñan un papel central en su afianzamiento (enlace externo).1 Además de la coerción violenta, las prácticas autoritarias también incluyen estrategias que se adelantan a la posible disidencia y participación pública, junto con estrategias tecnocráticas que despolitizan el poder autoritario en nombre del «desarrollo» o la «transición energética».
Mientras que el establecimiento gradual de una superred euromediterránea (enlace externo)2 y la construcción de un número cada vez mayor de megaproyectos de energía renovable que se conecten a ella facilitarán la transición hacia una economía que se aleje de los combustibles fósiles, también representan una forma de política energética muy concentrada que deja pocas oportunidades para una participación pública más amplia. Mientras las energías renovables sigan integradas en los procesos de acumulación de capital, la sustitución de las fuentes de energía está destinada a reproducir las mismas desigualdades que permiten los regímenes del carbono. Además, la privatización de las infraestructuras eléctricas y de las centrales de producción facilita la gestión global de la energía y potencia el papel de las empresas transnacionales (ETN) en lugar del de las poblaciones locales.
Centrándose principalmente en los acontecimientos de Marruecos, Túnez y Jordania, este ensayo revela la naturaleza autoritaria y transnacionalmente conectada de los proyectos de transición energética en la región MENA.
Concentración de poder en manos de unos pocos
Las empresas privadas y los organismos multilaterales de desarrollo suelen describir la transición energética como un proceso puramente técnico que requiere conocimientos muy especializados para su planificación y ejecución. En la mayoría de los casos se ignora el hecho de que estas intervenciones suelen acarrear consecuencias socioeconómicas imprevistas. Sostenemos que las prácticas tecnocráticas desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento del poder autoritario, ya que lo despolitizan en nombre del «desarrollo» y hacen menos visibles las prácticas violentas de contención y coerción. Además, las élites conectadas transregionalmente, las empresas transnacionales (ETN), los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) y las consultoras internacionales se benefician directamente de la exclusión de la participación pública y contribuyen a ella también fuera del ámbito de la política energética (enlace externo).3
En Túnez, las energías renovables representan actualmente sólo el 3% de la producción total de energía. Para potenciar el cambio hacia las energías renovables y reforzar la seguridad energética del Estado, el sector energético del país se ha abierto cada vez más a la inversión privada, y se ha enmarcado como un empeño tecnocrático y apolítico que no requeriría una toma de decisiones democrática y pública más amplia. Las empresas internacionales invitadas a invertir en Túnez promueven futuros energéticos que giran principalmente en torno a nuevas oportunidades para la acumulación de capital, excluyendo así visiones alternativas y la propiedad local de la producción y distribución de energía.
Las lógicas neoliberales se introdujeron en el mercado energético tunecino a través de la crisis de la deuda del país y las privatizaciones reforzadas que han sido impulsadas en gran medida por instituciones financieras internacionales (IFI) como el Banco Mundial. En concreto, la Ley número 2015-12, adoptada en 2015, especifica el marco legal para la apertura del mercado eléctrico tunecino a la inversión privada (internacional) y a las exportaciones de electricidad para contrarrestar la gran deuda pública de la empresa pública de energía STEG. La ley número 2019-47, aplicada en 2019, introdujo acuerdos de compra de energía (PPA) con empresas privadas.
La Agencia Nacional Tunecina para la Gestión de la Energía (ANME) lanza periódicamente licitaciones que atraen principalmente a inversores internacionales. Para el periodo comprendido entre 2023 y 2025, están previstos proyectos de energías renovables con una capacidad de unos 1,7 gigavatios (GW) mediante inversiones del sector privado. Como resultado, la mayoría de los proyectos de energía renovable en Túnez son ahora propiedad de empresas europeas transnacionales, como Engie SA (Francia), ABO Wind (Alemania) o Scatec ASA (Noruega), y en gran parte se ejecutan a través de ellas. La mayoría de estas empresas también invierten en energías renovables en otros países de la región MENA, como Marruecos o Egipto. El dominio cada vez mayor de las ETN obstaculiza las iniciativas que pretenden desarrollar proyectos de energías renovables descentralizados y de propiedad comunitaria – como el Grupo de Trabajo para la Democracia Energética – Túnez4 -, ya que éstas se guían por el principio de suficiencia y no por el de beneficio, por lo que no resultan atractivas para la inversión extranjera.

Nuevas conexiones transregionales en lugar de la propiedad local

Actualmente se están desarrollando varios intentos de conectar la red eléctrica de Túnez con los países europeos, lo que concentrará aún más el poder en manos de unas pocas élites poderosas. Dos proyectos en particular revelan cómo los enredos transregionales de las élites sustentan estos megaproyectos previstos.
En el primer caso, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), el operador italiano de transmisión eléctrica TERNA y la empresa pública tunecina de energía STEG han anunciado planes para establecer el interconector Elmed entre El Haouaria en Túnez y Partanna en Sicilia. La Comisión Europea ha definido esta línea de transmisión eléctrica de 200 km como «proyecto de interés común» (PIC), lo que le confiere mayor atención, peso político y posibilidades de financiación. Los estudios de viabilidad han sido financiados por un gran consorcio que incluye al Banco Mundial y al Banco Europeo de Inversiones (BEI). Esto pone de relieve la importancia financiera del proyecto para estos actores e insinúa las oportunidades de acumulación de capital para las empresas privadas.
Como proyecto adicional para la interconectividad energética, el proyecto TuNur, financiado por el sector privado, pretende establecer tecnologías de energía solar concentrada (CSP) en el sur de Túnez, utilizando espejos para concentrar la luz solar hacia un punto focal donde las turbinas producen vapor a través del cual se genera electricidad. Según el vídeo de una empresa, la ambición es que «el sol tunecino ilumine los hogares europeos (enlace externo) 5, en alusión al carácter exportador del proyecto. De hecho, TuNur ni siquiera estará conectada a la red eléctrica del país, sino que utilizará interconectores entre la costa norte de Túnez y el centro de Italia para establecer un flujo unidireccional de electricidad hacia Europa. La estructura de la empresa es opaca, ya que se trata de una empresa conjunta entre empresas con sede en Malta (Zammit Group), el Reino Unido (Nur Energy) y Túnez (enlace externo).6
Las autoridades tunecinas han actualizado recientemente sus propios objetivos energéticos nacionales para aumentar el porcentaje de energías renovables en la combinación energética nacional de alrededor del 3% actual al 35% en 2030. Dado su carácter orientado a la exportación, proyectos como TuNur socavan estos planes. No son sólo las economías europeas las que se beneficiarán de la electricidad verde7 producida, sino también los bancos y empresas (principalmente) europeos que cosechan los beneficios de la construcción y explotación de tales megaproyectos.
La dinámica en Marruecos es muy similar. En el segundo ejemplo, el proyecto Xlinks Morocco-UK Power Project -si llega a ejecutarse- transportará 10,5 GW de energía renovable de Marruecos al Reino Unido a través de un cable eléctrico submarino de 3.800 km, que acabará suministrando el 7,5% del consumo eléctrico del Reino Unido. Los parques solares y eólicos previstos, que requerirán 1.700 km2 de terreno (más que toda la superficie de Londres), sólo cubrirían las necesidades de electricidad de los residentes en el Reino Unido. Es cuestionable hasta qué punto la población marroquí se beneficiaría de este proyecto. La supuesta creación de 10.000 nuevos puestos de trabajo (enlace externo) 8 ha demostrado en proyectos anteriores no ser más que una quimera (enlace externo).9
Al presentar los proyectos TuNur y XLinks como «capturar y conectar el poder de la naturaleza (enlace externo)10 y «abren nuevos corredores de energía verde entre África y Europa (enlace externo)11 ocultan el hecho de que los beneficios de la supuesta «conexión» o «corredor» van en una sola dirección. Esto es evidente en la concepción neocolonial del desierto como una tierra vacía, que se está haciendo valiosa al convertirse en un Eldorado de la energía renovable (enlace externo)12 para Europa.
La idea del desierto sahariano como eje central para la producción de electricidad circula desde hace tiempo. Según la estimación de 2005 de la antigua iniciativa Desertec, sería necesario equipar una superficie de 130.000 kilómetros cuadrados en el Sáhara con colectores solares (enlace externo)13 para producir energía suficiente para satisfacer la demanda mundial. Si bien el proyecto Desertec fracasó, TuNur y XLinks pueden considerarse sus sucesores, aunque con nuevos nombres.
Sindicatos como la Federación General de Electricidad y Gas de Túnez (FGEG) e iniciativas como la Plataforma Tunecina de Alternativas abogan por un enfoque diferente basado en la propiedad local, pero su posición se ve socavada por los proyectos opacos y aparentemente tecnocráticos de las ETN. Esto afecta directamente a los procesos de toma de decisiones, en los que las opiniones de los ciudadanos y los movimientos sociales quedan en gran medida excluidas. Las organizaciones de la sociedad civil (OSC) han denunciado su exclusión del desarrollo de la estrategia tunecina para el hidrógeno verde (enlace externo),14 que está siendo elaborada por el Ministerio de Industria, Minas y Energía y que, según algunas estimaciones, prevé la exportación (enlace externo)s de hasta 5,5 millones de toneladas de hidrógeno verde a Europa en 2050 (enlace externo).15 Dada la infraestructura a gran escala necesaria para producir y transportar hidrógeno verde y en vista de los resultados de megaproyectos anteriores en la región, es muy probable que se produzcan más daños infraestructurales a las poblaciones locales, así como conflictos territoriales.

Conectar las redes energéticas, contener a los humanos

Mientras se espera que la energía renovable fluya bajo el Mediterráneo, la migración entre las costas del sur y del norte está cada vez más restringida. De hecho, la contención cada vez más violenta de los migrantes en Europa no puede separarse de la expansión de la energía verde y las exportaciones previstas a Europa. El acuerdo migratorio UE-Túnez firmado en julio de 2023, por ejemplo, promueve abiertamente el interconector Elmed y la creciente interconectividad energética como refuerzo de la «seguridad energética (enlace externo)» tanto de Europa como de Túnez16 .
16 Es probable que la cooperación entre los países europeos y las autoridades tunecinas en materia de migración impulse aún más las estructuras autoritarias del Estado tunecino17.
La intersección entre la conectividad energética y la contención humana también queda ilustrada por el posicionamiento de Italia. El actual gobierno de extrema derecha del país está a la vanguardia del apoyo al gobierno tunecino para impedir que los inmigrantes crucen el Mediterráneo para llegar a un Estado miembro de la UE. Al mismo tiempo, Italia aspira a convertirse en un «centro energético europeo (enlace externo)18 , por ejemplo a través de fuertes lazos energéticos con Túnez. Los intercambios energéticos previstos entre Túnez e Italia también son testigos de la creciente convergencia entre la retórica etnonacionalista y populista del presidente Saied, dirigida principalmente a los inmigrantes de los países subsaharianos, y la política neofascista de Giorgia Meloni.
Mientras las (visiones de) flujos energéticos transregionales permiten nuevas formas de inversión y acumulación de capital, la migración humana se reprime violentamente. A nivel geopolítico y geoeconómico, el giro potencial de Túnez de importador de gas a exportador de energía verde podría reforzar las alianzas transregionales de las élites que perpetúan la exclusión de los ciudadanos y movimientos sociales tunecinos (e italianos) de la toma de decisiones. La conectividad prevista entre Túnez y Europa privilegia, por tanto, los intereses económicos de la privatización y los flujos de capital por encima de la migración y demuestra los vínculos entre los movimientos subalternos de ambos continentes.

Concentración de poder a través de la privatización y el endeudamiento

Los esfuerzos actuales para lograr la transición energética en la región de Oriente Medio y el Norte de África cuentan principalmente con el apoyo de donantes internacionales y bancos de desarrollo. El Plan Solar Marroquí (MSP), de 9.000 millones de dólares, por ejemplo, está financiado principalmente por BMD como el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo, el Banco Europeo de Inversiones (BEI), la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) y el Banco Alemán de Desarrollo KfW. Como era de esperar, la inversión extranjera en el MSP se realiza en forma de préstamos. Los préstamos constantes alimentan la larga crisis de la deuda de Marruecos, que se ha utilizado para presentar las políticas neoliberales como la necesidad lógica de contrarrestar la deuda. Estas políticas, que supuestamente deben reducir el ratio deuda/PIB y lograr la estabilidad macroeconómica19 incluyen la austeridad fiscal, la privatización, la eliminación de subsidios y la liberalización del mercado financiero. Sin embargo, en lugar de abrir estas políticas al debate, al presentarlas como soluciones técnicas y necesarias a la actual crisis de la deuda, a menudo se elude la participación política y, por tanto, se refuerzan las prácticas autoritarias.
Tras el Plan Marruecos Verde de 2008, que ha impulsado el sector agrícola del país hacia la expansión de los cultivos orientados a la exportación y la inversión privada, y la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano lanzada en 2005, que ha sido criticada por profundizar en la privatización de los servicios públicos, el MSP es sólo el último plan nacional que depende de la financiación a través de préstamos extranjeros (enlace externo).20 Como consecuencia directa, Marruecos ha gastado recientemente más del 10% de sus ingresos en el servicio de la deuda e incluso ha incorporado la austeridad fiscal como principio rector en su constitución, lo que ha llevado a reducir el gasto público en salarios y subsidios. Esto demuestra que estos programas, a pesar de su objetivo de impulsar el desarrollo económico y «humano», así como la expansión de la energía verde, están intrínsecamente ligados al deterioro del bienestar social.
Esta financiación de la deuda también ha sentado las bases para acumular más deudas, ya que la aplicación del MSP se basa en asociaciones público-privadas (APP). El complejo solar de Nour en Ouarzazate, por ejemplo, fue planificado por la Agencia Marroquí de Energía Solar (MASEN), una empresa privada que ha operado desde su lanzamiento en 2016 con un déficit anual de alrededor de 80 millones de euros (enlace externo),21 que se cubre con dinero público. La misión de MASEN de «energía sin fin para el progreso (enlace externo)’22 describe así claramente sólo un cierto tipo de «progreso», a saber, la intensificación continua de la acumulación de capital detrás de una fachada de producción de energía «limpia» y sostenibilidad. Éste es también el caso de Túnez, donde las instituciones financieras internacionales (IFI), como el Fondo Monetario Internacional (FMI), han presionado cada vez más al Gobierno tunecino para que reduzca las subvenciones a la energía y siga privatizando la STEG (enlace externo)Mientras que los ciudadanos de Marruecos y Túnez soportan la mayor parte de los costes, unas pocas empresas transnacionales se llevan los beneficios.
La financiación mediante deuda de las estrategias de mitigación del cambio climático en el Sur global revela que los países altamente industrializados siguen sin reconocer plenamente su papel como causantes de la crisis climática. En lugar de pagar por las consecuencias que las industrias productoras de carbono del Norte global han causado a todo el planeta y apoyar a los países del Sur global para que mitiguen y se adapten, el actual sistema de donantes se limita a profundizar las dependencias preexistentes, al tiempo que externaliza muchas de las soluciones al cambio climático al Sur global.
Aunque diferente de un plan de financiación de la deuda, el último clímax de esta dinámica se ha alcanzado cuando se filtró que -en una burda amplificación de la dinámica neocolonial en juego en Xlinks o TuNur- Liberia planea conceder el 10 por ciento de su territorio a una empresa privada emiratí en forma de acuerdo de compensación de carbono (enlace externo).24 Los derechos de contaminación adquiridos permitirían a los Emiratos Árabes Unidos (EAU) retrasar aún más su transición energética interna. Este acuerdo tan dudoso, enmarcado bajo el pretexto de «proteger» la selva liberiana, muestra no sólo cómo se utilizan los proyectos de supuesto «desarrollo sostenible» y los impactos de los mercados de carbono y, más en general, los mecanismos de mercado en el actual marco de transición energética para justificar el acaparamiento de tierras, sino también cómo se está formando una red internacional de élites autoritarias.

¿El tecno-optimismo como solución climática?

La elección de la tecnología revela aún más las desiguales relaciones de poder y los procesos descendentes de toma de decisiones en gran parte de la transición energética de Oriente Medio y el Norte de África. El proyecto insignia de Marruecos en materia de energías renovables, el complejo solar de Nour en Ouarzazate, se basa principalmente en la energía solar concentrada (ESTC). Aunque la ESTC promete una mayor producción de electricidad que los paneles solares cuando se instalan en zonas de intensa luz solar directa, como el desierto, las centrales ESTC necesitan grandes cantidades de agua tanto para refrigerar las turbinas como para limpiar los espejos. La dependencia de la tecnología ESTC del suministro de agua supone una grave amenaza para la población local que vive en estas zonas desérticas áridas, donde la escasez de agua es ya un gran problema. Oumaima Jmad, una joven investigadora feminista, muestra cómo las mujeres se ven desproporcionadamente afectadas por la escasez de agua (enlace externo).25 Rabha, una mujer que vive cerca del complejo solar, se queja de que a la central nunca le falta agua para convertirla en vapor y luego en electricidad. Tampoco falta nunca agua para que los espejos de la central y las oficinas de los empleados brillen por su limpieza. Pero sí nos falta agua (enlace externo).26
El hecho de que el complejo solar de Ouarzazate requiera enormes cantidades de agua y esté construido en terrenos anteriormente comunales, que fueron expropiados, no se menciona en la página web del Banco Alemán de Desarrollo KfW, que explica en términos muy positivos la innovación técnica del complejo solar. Siguiendo un patrón familiar, la población local ha sido excluida tanto de los procesos de toma de decisiones en la construcción del complejo solar como de los beneficios que generará.
Del mismo modo, la visita a Marruecos de la ministra alemana del Interior, Nancy Faeser, en octubre de 2023, muestra cómo la intensificación de la cooperación energética también consolida la «cooperación» migratoria: aparte de facilitar la migración de marroquíes altamente cualificados a Alemania, el debate sobre esta cooperación se centra principalmente en áreas de seguridad, lucha contra el crimen organizado, el tráfico de personas y el terrorismo (enlace externo),27 lo que se traduce en la contención de personas en Marruecos, mientras fluye la energía (renovable).
Además, la elección de la tecnología y su suministro ilustran las dependencias comerciales globales, ya que las empresas europeas están suministrando la mayor parte del material de construcción para el megaproyecto solar de Ouarzazate. Mientras que el KfW alemán afirma que «las empresas alemanas que triunfaron en el concurso internacional están ayudando a realizar los objetivos del país (enlace externo)28 , fue el sistema de patentes el que permitió a las empresas alemanas obtener importantes beneficios de la construcción del complejo solar de Ouarzazate. Dado que las empresas alemanas Siemens y Schott Solar poseen la principal propiedad intelectual de los receptores de tubos de vidrio (enlace externo)29 Siemens los suministró, así como las turbinas, y la empresa alemana Flabeg los 2 millones de espejos para el campo solar de 3.000 hectáreas. Por lo tanto, la mayor parte de la cadena de valor de la producción de paneles solares está fuera de Marruecos y, en consecuencia, los beneficios van a parar a estos actores externos en lugar de a las empresas locales o al público marroquí.

Concentración de energía mediante acuerdos de compra de electricidad y el Tratado sobre la Carta de la Energía

Todavía un asunto carbonizado: el gas israelí y la normalización
Aunque Jordania es considerada «uno de los países líderes de la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) en la adopción de energías renovables (ER) y el crecimiento de las energías limpias (enlace externo)
30 , la mayor parte de su red sigue estando carbonizada. La energía solar y eólica sólo representan el 20% de la capacidad de Jordania, con el objetivo de alcanzar el 31% en 2030. El 80% de su producción total de electricidad sigue dependiendo de los combustibles fósiles, lo que hace que el proceso de descarbonización del sector energético jordano sea algo lejano. No obstante, los esfuerzos de Jordania por lograr la transición energética han animado a países de la UE como Francia, Alemania, Portugal y España a redactar diversos acuerdos con el país. Estas iniciativas han tenido dificultades para despegar debido a la falta de interés de las IFI.
La Estrategia Nacional de Energía 2020-2030 de Jordania (enlace externo)31 se centra en promover la «seguridad energética» mediante la mejora de la eficiencia energética, la diversificación de la energía y el aumento de la proporción de energías renovables en el conjunto de la combinación energética, con el fin de reducir las emisiones de carbono y disminuir los costes de la energía. Pero como han señalado muchos expertos en energía (enlace externo)32 «superar este porcentaje [20% de energía renovable] será un reto para Jordania a menos que se apliquen soluciones de almacenamiento».

Otro obstáculo a la expansión de las energías renovables en Jordania es su acuerdo de gas con Israel. Muchos han señalado que el acuerdo constituye una clara «violación de la Constitución jordana» (enlace externo) y es incompatible «con los problemas climáticos y la soberanía jordana» (enlace externo) al tiempo que «financia los abusos de Israel contra los derechos humanos de los palestinos» (enlace externo). Otros han mencionado el consorcio formado por la empresa estadounidense Noble Energy (parte de Chevron) y el Grupo Delek (un conglomerado de empresas israelíes de gas y petróleo), que recibió los principales contratos de perforación, pero se ha prestado menos atención a los efectos de las APP recién forjadas en los acuerdos energéticos y a cómo los esfuerzos por lograr la transición hacia las energías renovables se caracterizan por acuerdos contractuales como los PPA, que imitan a su predecesor en el sector de los hidrocarburos.

El modelo del Acuerdo de Compra de Energía (PPA)

Situado al este de Ammán, Baynouna es el mayor (enlace externo)34 proyecto de energía solar en Jordania. Comenzó a funcionar comercialmente en 2020 y cubre las necesidades energéticas anuales de unos 160.000 hogares. Desarrollado como un PPA entre Masdar y National Electric Power Company (NEPCO), la compañía eléctrica estatal de Jordania, este proyecto de 260 millones de dólares genera 563,3 gigavatios-hora (GWh) de electricidad cada año, lo que equivale al 4% del consumo anual de energía de Jordania. La central solar de 200 MW y el parque eólico de Tafila de 117 MW de Masdar son los cimientos de los megaproyectos de energías renovables de Jordania.
Qué es un contrato de compraventa de electricidad (enlace externo)?35 Un PPA o acuerdo de compra de energía eléctrica es un contrato vinculante a largo plazo entre un generador de electricidad (Masdar, con sede en EAU, en este caso) y un cliente, normalmente una empresa de servicios públicos, un gobierno o una compañía (el Estado jordano, en la forma de NEPCO). Los PPA suelen durar entre cinco y veinte años, durante los cuales el comprador adquiere energía a un precio negociado previamente. Entre las instituciones financieras que respaldan el proyecto de Baynouna figuran la Corporación Financiera Internacional, el Fondo de la OPEP para el Desarrollo Internacional, el KfW y la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA).
Los PPA no son una excepción en los esfuerzos por avanzar hacia las energías renovables y se están convirtiendo cada vez más en la norma (enlace externo).36 Los CCE permiten a la empresa que construye y explota una central eléctrica transferir a la compañía eléctrica todos los riesgos financieros asociados a la electricidad producida. Los CCE son el modelo de las APP y, por tanto, desempeñan un papel clave en la privatización de la energía. Aunque ofrecen seguridad frente a las fluctuaciones de los precios, también encierran a los países en los combustibles fósiles, impiden una rápida transición a las energías renovables y transfieren el riesgo de pago del comprador al Estado (en este caso, de la emiratí Masdar, de propiedad estatal pero de gestión privada, a la jordana NEPCO).

El Tratado sobre la Carta de la Energía

Los PPA ya han demostrado ser una molestia para el sector público y, junto con el Tratado sobre la Carta de la Energía, el sector privado los está utilizando para extraer más de los contribuyentes del Sur Global. En 2014, Al Jazeera estrenó el documental «Egypt’s lost power (enlace externo)’37 que revelaba cómo un acuerdo de gas egipcio-israelí permitió a Egipto (entonces bajo Mubarak) exportar su gas a Israel a precios inferiores a los del mercado a través de la East Mediterranean Gas Company (EMG), que acabó embolsándose enormes beneficios. El aumento de la inseguridad en relación con la seguridad de los gasoductos debido al creciente número de atentados acabó provocando el cese del suministro, y un comité internacional de arbitraje ordenó (enlace externo)38 a la compañía nacional egipcia de gas a pagar a la Corporación Eléctrica Israelí más de 1.760 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios (enlace externo)
(enlace externo), ya que EMG también solicitó una indemnización (enlace externo) del Gobierno egipcio. Este es uno de los muchos casos que siguieron y se institucionalizó aún más con el Tratado sobre la Carta de la Energía (TCE).
La obra del Transnational Institute The Energy Charter Treaty’s Dirty Secrets39 muestra que «en los últimos años se ha disparado el número de demandas de inversores en el marco del TCE». Mientras que durante los diez primeros años del acuerdo (1998-2008) sólo se registraron 19 casos, en el período 2013-2017 se presentaron 75 demandas de inversores». A medida que Jordania se convierte (enlace externo)40 la Presidencia en funciones de la Conferencia sobre la Carta de la Energía para 2023 y 2024, y siguiendo el ejemplo del «poder perdido» de Egipto, es sólo cuestión de tiempo que los contribuyentes jordanos tengan que hacer frente a los costes de su acuerdo PPA de transición a las energías renovables con Masdar.
A medida que los riesgos financieros y los impagos se trasladan de forma gradual pero segura a los contribuyentes y a la población en general, las prácticas autoritarias, similares a las (enlace externo)41 utilizadas para sofocar las protestas contra la normalización en 2016, se convertirán en algo habitual. Éstas estarán mediadas por acuerdos público-privados más rígidos y por sus patrocinadores financieros internacionales, que estarán decididos a recuperar sus inversiones iniciales con intereses. Al igual que los esfuerzos por lograr la transición energética en Túnez o Marruecos permiten los flujos de energía y mano de obra altamente cualificada, al tiempo que reprimen la migración irregular Sur-Norte, la política energética en Jordania es diametralmente opuesta a las demandas populares y está marcada por un creciente refuerzo autoritario.

¿Dónde y cómo resistir?

Las prácticas autoritarias contemporáneas -tanto en general como en el contexto de la transición energética en Oriente Medio y el Norte de África- se caracterizan por los vínculos transnacionales y las definiciones tecnocráticas. Para democratizar con éxito la transición energética y construir colectivamente la justicia socioeconómica y medioambiental, los actos de resistencia deben responder a esta realidad transnacional y tecnocrática del poder autoritario contemporáneo. Sería presuntuoso elaborar un manual genérico sobre cómo resistirse a las políticas energéticas autoritarias dentro y fuera de la región MENA. Lo que sí es posible, sin embargo, es basarse en las múltiples experiencias de los movimientos de solidaridad transnacional existentes, destacar algunos de los principios que informan su resistencia e identificar las diversas conexiones entre sus luchas. Las luchas contra la evasión fiscal generalizada de las ETN, contra los combustibles fósiles, por la cancelación de la deuda y las reparaciones climáticas para los países del Sur global, y contra la privatización de los bienes públicos, se refuerzan mutuamente. Para resistir más eficazmente a la naturaleza autoritaria de los actuales esfuerzos de transición energética, es esencial ayudar a conectar mejor estas luchas.
Un acontecimiento clave en este contexto fue la contracumbre mundial (enlace externo)42 de movimientos sociales, que tuvo lugar en octubre de 2023 en Marrakech, coincidiendo con las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial. Durante la cumbre, más de 300 activistas de todo el mundo se reunieron durante cuatro días y establecieron una lista de reivindicaciones (enlace externo)43 destacando la interconectividad de las luchas descritas en este ensayo y de temas como la deuda, la justicia climática y la migración, y la urgencia de abordarlos colectivamente. Por último, en el contexto de la arremetida israelí contra Gaza, de las protestas generalizadas contra la normalización de las relaciones árabe-israelíes y de la cumbre sobre el clima COP28 celebrada en Dubai -donde el espacio para la resistencia se vio fuertemente limitado-, el poder de la movilización de abajo arriba y de la presión callejera quedó patente una vez más. A mediados de noviembre, el régimen jordano se sometió efectivamente a las demandas populares y anunció la cancelación del acuerdo israelí-emiratí-jordano sobre agua y energía, por el que Jordania habría suministrado energía solar a Israel a cambio de importar agua desalinizada.
Redes y momentos de resistencia exitosa como éstos ofrecen un rayo de esperanza de que la lucha por la democracia energética en la región MENA aún no se ha perdido.
Los autores trabajan en el Instituto Arnold Bergstraesser (ABI) de Friburgo (Alemania) y son miembros de un grupo de investigación sobre «Energías renovables, ¿autoritarismos renovados? The Political Economy of Solar Energy in the MENA», financiado por la Fundación Alemana de Investigación (DFG). El grupo está dirigido por Benjamin Schuetze, que finalizó su doctorado en SOAS (Londres) en 2016. Es autor de Promoting Democracy, Reinforcing Authoritarianism: US and European Policy in Jordan (Cambridge University Press) y becario de la Young Academy for Sustainability Research del Instituto de Estudios Avanzados de Friburgo. Elia El Khazen ha trabajado como gestora de programas en la Oficina para Siria de la Fundación Friedrich Ebert en Beirut y para varias ONG libanesas. En su proyecto de doctorado explora cómo la revolución logística que acompaña a la promoción de la energía solar en Jordania e Irak reconfigura la movilización desde abajo. Charlotte Mueller ha trabajado como activista política para una ONG de justicia alimentaria con sede en Londres, y su doctorado examina la mercantilización y comercialización de la energía solar en Marruecos. Tras haber trabajado para un grupo de reflexión sobre política climática con sede en Berlín, Philipp Wagner centra su proyecto de doctorado en la gobernanza de las relaciones y conectividades selectivas entre Túnez y Europa en materia de energía solar y de hidrógeno.

Notas

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  2. Schuetze, B. (2023) ‘Follow the grid, follow the violence: the project for a Transregional Mediterranean Electricity Ring’, Middle East Critique, online-first.
  3. Pullano, N. (2022) ‘McKinsey consultancy under fire at 2nd Circuit from persecuted Saudi dissident’. Courthouse News Servicehttps://www.courthousenews. 
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  5. DESERTEC Foundation (2012) ‘The TuNur Project — Tunisian sun will light European homes by 2016’. https://www.youtube.com/watch? (Accessed 19 Sep 2023).
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  7. Since the sustainability of renewable energy is contested, we write green with a capital letter. This is meant to emphasise that ‘Green’ energy is not inherently sustainable, nor an objective label, but instead socially constructed.
  8. Xlinks (2023) ‘The Morocco – UK Power Project’. https://xlinks.co/morocco-uk- (Accessed 19 Sep 2023).
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  10. Xlinks (2023), op. cit. 

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  13. Griffith, S. (2012) ‘ITER welcomes DESERTEC’. ITERhttps://www.iter.org/newsline/ 
  14. Delpuech, A. (2022) ‘A qui profite la stratégie tunisienne pour l’hydrogène vert ?’. Arab Reform Initiative / Heinrich-Böll-Stiftung (Tunisie). https://www.arab-reform.net/
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  21. Moustakbal, J. (2021) ‘The Moroccan energy sector. A permanent dependence.’ Transnational Institute. https://longreads.tni.org/the- 
  22. MASEN (n.d.) https://www.masen.ma/en 
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  25. Achary, L. (2023) ‘Extractivism, gender inequality, and queer marginalization in Morocco.’ Friedrich Ebert Stiftung. https://feminism-mena.fes.de/.
  26. Media, E. (2021) ‘À Tasselmante, les femmes démystifient l’énergie solaire.’ ENASS. https://enass.ma/2021/11/06/a-
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  29. Hickman, L. (2011) ‘Could the desert sun power the world? Green electricity generated by Sahara solar panels is being hailed as a solution to the climate change crisis.’ The Guardianhttps://www.theguardian.com/
  30. International Trade Administration. https://www.trade.gov/country- 
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  36. AMEA Power (2022) ‘AMEA Power’s Concession Agreement and Power Purchase Agreement have been ratified by the government of Tunisia for a 100 MW solar power project in Kairouan’. Pv magazinehttps://www.pv-magazine.com/ 
  37. Egypt’s Lost Power (2014) Documentary directed by Phil Rees. Al Jazeerahttps://webapps.aljazeera.net/
  38. Udasin, S. (2015) ‘Egypt to appeal $1.76b. award to Israel in gas dispute, freeze gas import talks’. The Jerusalem Posthttps://www.jpost.com/ 
  39. Eberhardt, P., Olivet, C. and Steinfort, L. (2018) ‘One Treaty to rule them all. The ever-expanding Energy Charter Treaty and the power it gives corporations to halt the energy transition’. Transnational Institute. https://www.tni.org/en/ 
  40. Energy Charter (n.d.) https://www.energycharter.org/ 
  41. Al Tahhan, Z. (2016) Jordanians reject ‘stolen gas’ in the Israel-Jordan deal. Al Jazeerahttps://www.aljazeera.com/ 
  42. Global counter-summit of social movements, 12-15 October 2023, Marrakech. https://www.
  43. Ibid. https://www.

5. Comedia roja.

No tenía ni idea de este cineasta. Pero los títulos de sus películas, desde luego, me llaman la atención: Un fantasma recorre Europa (2013), Cuento de invierno proletario (2014), Autocrítica de un perro burgués (2017) y Chupasangres. Una comedia de vampiros marxista (2021). Voy a ver si las encuentro… ¿Alguno de vosotros las ha visto?¿Son recomendables? https://jacobinlat.com/2024/

El extraño caso del comediógrafo marxista

Entrevista por Paula García Cherep y Miguel Savransky

Julian Radlmaier es un joven cineasta alemán que se caracteriza por hacer películas que abordan temáticas típicamente marxistas —la alienación y explotación laboral, la lucha de clases, la reivindicación del socialismo como foco utópico— pero desde una tonalidad de comedia por momentos desopilante y absurdista, con una dramaturgia y puesta en escena a la vez sofisticada, distanciada e inteligente, regada de referencias a otras disciplinas artísticas (tales como la pintura, la literatura y la música) y estructuras narrativas complejas pobladas de elementos mágicos o maravillosos, puestas en abismo y relatos enmarcados que avanzan mediante procedimientos de acumulación.

En su primer mediometraje, Un fantasma recorre Europa (2013), el espectro de Vladímir Mayakovski habita un cuadro suprematista de Kazimir Malévich que sale fuera del museo tras un robo y se pasea por las calles de una Berlín contemporánea. En el largometraje siguiente, Cuento de invierno proletario (2014), la rutina de tres empleados de limpieza georgianos acondicionando un palacio alemán para una fiesta de la alta burguesía da lugar a formas prácticas e imaginativas de evasión del trabajo.

En Autocrítica de un perro burgués (2017), el personaje principal se desdobla en una forma humana interpretada por el mismo director y una forma perruna, desde la cual —como anuncia el título— reflexiona sobre la experiencia de haber intentado concretar una comunidad socialista en una granja. Su película más reciente, Chupasangres. Una comedia de vampiros marxista (2021) juega con la metáfora del capitalista como vampiro en una historia situada a inicios del siglo XX en la que un actor soviético en el exilio se enamora de una hacendada empresaria que sin ser percibida chupa la sangre de los trabajadores que la rodean. Desde Revista Jacobin conversamos virtualmente con él sobre sus ideas y su trayectoria como cineasta.

En tus películas hay una tendencia a incluir elementos de diferentes disciplinas artísticas (literatura, teatro, pintura, música). Además de las evidentes alusiones al marxismo que aparecen en forma explícita y son fácilmente reconocibles, también hay un amplio arco de referencias artísticas esparcidas con soltura.

Queríamos preguntarte cómo es tu relación con esos otros elementos: ¿se trata de una relación inmediata? Es decir, ¿todos estos componentes literarios, teatrales, pictóricos y cinematográficos, junto con el marxismo, constituyen una fuente directa para tu poética? ¿O tu relación con estas diversas formas artísticas está mediada por la teoría marxista?

A partir de cierta edad o cierto grado de desarrollo, no puedo saber qué vino primero, porque mi instinto ya fue filtrado. Por supuesto, todas mis reacciones y sus reacciones hacia las cosas están siempre filtradas por cosas que leímos antes. Así que me resulta difícil distinguirlas. Pero diría que trato de no filtrar todo a través de un marco teórico, sino al contrario, permitirme estar en contacto más directo con efectos y reacciones a las cosas, y tal vez después cuestionar esas reacciones. Porque puedo descubrir algo que me gusta pero es estúpido si pienso en ello, o de otra manera, puedo pensar que algo es interesante y no entender por qué. Y esto es lo que más me atrae y lo que encuentro quizás más interesante: cuando me confundo un poco y pienso que por eso me gusta el conjunto. 

Por eso el humor y el absurdo  juegan quizás también un papel importante en mis películas, porque son ámbitos en los que el significado se vuelve un poco confuso. Pero diría que las referencias artísticas son sobre todo cosas que me encantan, me gustan o me intrigan de alguna manera, así que intento tener una relación no mediada con esas fuentes. Como dije, quizás algo empieza a atraerme porque leo algo interesante sobre ello y luego olvido lo que leí. Es difícil mantener una relación instintiva con esas cosas, pero lo intento.

Pensando en la relación de tus películas con el marxismo, encontramos un marcado deseo de cambio. Pero a menudo ese deseo se frustra y la transformación aparece como algo, si no imposible, al menos muy difícil, tanto que hasta la asociación colectiva es a veces una fuente de comedia. ¿Cómo piensas que se relacionan tus películas con estas cuestiones? O incluso, desde una perspectiva más amplia, ¿qué tipo de injerencia puede tener el arte sobre estos temas?

Es una gran pregunta. Retomando lo anterior, diría que el arte puede ser el lugar donde podemos reunir todas esas cosas en un marco que nos permita jugar y pensar sobre eso de alguna manera, en diferentes niveles, una y otra vez. Por un lado, la cuestión del cambio y la frustración, y por otro, las dinámicas de grupo (que son quizá los niveles macro y micropolítico que se unen en mis películas). Esto tiene que ver con mi situación histórica como ciudadano de un país de Europa occidental con estrechas conexiones con la historia de Europa del Este, y con el hecho de que mi mujer es de un antiguo país comunista y muchos de mis mejores amigos también son de antiguos países de Europa del Este. Experimenté el desencanto con la idea del socialismo después de 1989, viví bajo la impresión de que todas esas ideas estaban equivocadas. Eso fue lo que me dijeron cuando era chico. Había una gran desilusión. 

Al mismo tiempo, permanece el problema de que todavía hay necesidad de cambio. Pero esa necesidad subsiste a la luz del fracaso del socialismo, de los experimentos socialistas en el siglo XX. Entonces, ¿cómo podemos seguir adelante? Esta es la pregunta política básica que me hago. Pero yo no hago esas grandes películas históricas acerca de por qué la Unión Soviética se derrumbó o algo así. Mi enfoque es a menor escala, con personajes que tienen un trasfondo histórico o un marco histórico, que a veces intentan pensar cómo seguir adelante, pero luego tropiezan con los problemas de la vida diaria, de los grupos y de la convivencia. La cuestión de cómo vivir juntos está, tal vez, en el centro de mis películas. La cuestión básica de cómo podemos vivir juntos como individuos en el día a día es un primer paso para pensar en el panorama general. 

¿Qué hace el arte? Da un marco. Y piensa. Para mí, el cine es, básicamente, una forma de arte genial, porque puedo poner a diferentes personas en un encuadre. Esa es la esencia política del cine: cuerpos muy diferentes bajo un mismo encuadre. Esto es lo que me importa a nivel cinematográfico, porque de otro modo podría escribir artículos o lo que fuera, pero lo que verdaderamente me interesa es poner esos cuerpos tan diferentes en una imagen y observar lo que ocurre entonces.

En tus películas el trabajo es retratado como algo bastante absurdo. También hay en ellas una especie de elogio del no-trabajo y del ocio, que podría entrar en conflicto con cierta concepción marxista del trabajo como medio para la liberación humana. Queríamos preguntarte por esta tensión entre el elogio del no-trabajo y el anhelo de transformación de la realidad.

Pienso por ejemplo en Paul Lafargue, que fue marido de la hija de Marx y escribió ese famoso texto El derecho a la pereza. Es un texto interesante. También hay una tradición marxista o posmarxista de la pereza, que me parece atractiva porque creo que hay algo de eso en Marx también. Tal vez no es tan importante lo que Marx estaba pensando, pero siempre hubo en la tradición socialista la idea de que el objetivo final debería ser trabajar menos para pasar ese tiempo de otra manera. Eso es algo bueno para los individuos. La cuestión es que todavía hay que trabajar para sobrevivir. Necesitamos trabajar. Tal vez entonces la pregunta es cómo distribuir el trabajo necesario de una manera que tenga sentido para todos.

Es una cuestión muy tonta. Es facilísimo abordarla en una película de comedia, así que hay un montón de diálogos sobre esto. Como en Autocrítica de un perro burgués (2017), donde los personajes hablan acerca de quién debería limpiar los baños públicos en una sociedad comunista. Y esto puede sonar como una broma, pero para mí es tal vez la cuestión política más fundamental: ¿quién hace esto? Yo rechazaría una forma social que no dé una respuesta mejor a esta pregunta que todas las sociedades que hemos tenido hasta ahora.

Porque la limpieza de los baños públicos es una metáfora del trabajo de mierda, por así decirlo. Y la distribución del trabajo de mierda es un problema que ninguna sociedad hasta ahora ha resuelto de una buena manera. Es una contradicción típica. Un problema que también llega al núcleo de la cuestión de la igualdad. Esta es quizás la cuestión central en mis películas: queremos tener una sociedad igualitaria. Tal vez mis películas empujan hacia algunas preguntas acerca de las paradojas de la concreción de esta idea en distintos niveles. Si decimos que queremos una sociedad de iguales, ¿qué significa exactamente «igualdad»? ¿Qué implica?

Tus personajes a menudo optan por ciertos momentos reconfortantes dentro del capitalismo. Al mismo tiempo, hay una ostensible crítica de las formas de vida bajo los experimentos del socialismo en el siglo XX en la Unión Soviética y China. En uno de los cuentos que cuentan los trabajadores en Cuento de invierno proletario (2014) y en Autocrítica de un perro burgués (2017), por ejemplo, el trabajo aparece como una actividad alienante, y el impulso de los trabajadores por escapar de sus garras no se dirige hacia el socialismo sino hacia la vida burguesa.

¿Se trata de cuestiones que están simplemente al servicio del humor, o también acecha la idea de que no todas las mutaciones producto de la modernidad capitalista son igualmente desdeñables y desechables?

Absolutamente. Creo que uno de nuestros principales deberes como izquierdistas es aprender de los errores, también de los grandes errores éticos en muchos niveles del socialismo histórico. Es una lista muy larga que no puedo enumerar, pero creo que plantearse la pregunta acerca de qué es lo que hizo mal la tradición de izquierda es una manera de comenzar a pensar. Tratar de encontrar ideas sobre cómo podemos pasar de reconocer esos grandes errores —incluidos los crímenes— y alcanzar también otro nivel, como el laboral, por ejemplo. Es lo que dije antes: la cuestión de las necesidades no se resolvió de manera satisfactoria en el socialismo de Estado. Todavía había gente que tenía trabajos muy malos, vivía en malas condiciones y tenía que trabajar demasiado. Esto no se resolvió y pareciera que es algo que los que somos de izquierda no deberíamos decir. Es una cuestión complicada. No soy político, es difícil para mí decir: «deberíamos hacer esto o aquello».

Tengo la esperanza de que no tengamos que quedarnos atrás respecto de algunos logros de las sociedades capitalistas. No se trata de eso. Tal vez podemos replantear esto en términos de las películas que hago (porque no sé si es tan interesante que responda a preguntas políticas puras). Básicamente, mis películas son un poco como lo que ustedes hacen conmigo ahora, son como una entrevista o algo parecido. Me hago preguntas y trato de encontrar un encuadre para escenificar esas preguntas, más que para responderlas. Hay grandes problemas aquí, hay grandes problemas allá. Entonces, ¿qué hacemos ahora?

Se trata de pensar. La cuestión que debemos pensar es en qué debemos confiar y qué queremos decir. El gran problema del socialismo histórico era la desconfianza en la gente que se suponía que gobernaba. Una gran desconfianza en los procedimientos y estructuras democráticas. Como dije antes, creo que las películas son una forma de poner a diferentes personas en un encuadre y reconocer la importancia de cada uno en cierto modo. Es un intento de crear una imagen de la democracia en la que personas muy diferentes pueden coexistir y encontrar soluciones para vivir juntas, aunque esto es algo que en la propia película, al nivel de la historia, puede llegar a fracasar. Pero siempre hay imágenes utópicas del estar juntos e intentar crear algo juntos, que son el núcleo de mis películas y que quizá sean más importantes que lo que ocurre en la trama. Momentos en los que las personas se unen y hacen algo juntos. Estas imágenes de esperanza son cruciales para mí.

Junto con estos momentos utópicos que mencionas, también incluyes muchos elementos maravillosos. Queríamos preguntarte si estos elementos de trascendencia o libertad funcionan como una crítica de lo que podríamos llamar «excesos de racionalidad» del marxismo. Pareciera haber cierta necesidad de escapar a lo racional, si eso consiste en ser capaz de dar pruebas para todo. ¿Lo ves de esa manera? En todo caso, ¿estos elementos de trascendencia o de libertad cumplen alguna función?

Sí, creo que esa es la función de lo estético, quizá también en un sentido marxista o no necesariamente marxista, pero emancipatorio. No sé si se trata de magia o más bien de poética, de la posibilidad de imaginación que implica. La posibilidad de imaginar algo, de transformar algo es una cualidad esencial de los seres humanos en general y del arte en particular. Tal vez es solo una alegoría de la transformación.

Por supuesto que nadie puede ser transformado en perro en la realidad y cosas así, pero la posibilidad que el arte puede darte no tiene que ser en un nivel concreto. En ese aspecto, me siento cerca de la escuela de Frankfurt, es decir, no puedo hacer una película de la utopía. Es interesante, por ejemplo, que a Adorno las únicas películas que le gustaban eran las de los hermanos Marx y Chaplin. Creo que en lo disparatado hay como una esperanza y una fuerza transformadora, eso es lo propio del arte y es aquello con lo que deberíamos infundirnos mucho para cambiar la sociedad.

No soy un gran fan de la sátira. A veces tengo algunos elementos satíricos en mis películas, pero me parece muy problemático que las películas no sean más que sátira, como el cine de Ruben Östlund o algo así. El humor que busco es siempre algo liberador en cierto modo. No se trata de decir: «Esa gente es estúpida y sus ideas son estúpidas». No es burlarse, sino tratar de encontrar algo de humor que cree un sentido de apertura y posibilidad. 

Recién te referiste a la transformación en perro que sucede en Autocrítica de un perro burgués. En esa película, un aspecto sin dudas importante es que se habla en múltiples lenguas. Al mismo tiempo, está el monje que no habla y se comporta de una manera muy diferente al resto de los personajes, como si no necesitara lo mismo que los otros para sobrevivir. ¿Es posible ver allí una preocupación por algo no-humano, algo distinto del orden humano y de las cuestiones sociales tan caras a la tradición marxista?

Ese personaje está inspirado en una película de Roberto Rossellini, Francisco, juglar de Dios (1950). En esa película hay un personaje que me parece muy interesante, que no es Francisco de Asís, el famoso santo, sino un monje idiota, un poco estúpido. Es una estupidez muy conmovedora, porque tiene una manera de ser y una ética muy ingenuas, en cierto modo. Como es tan ingenuo, puede imaginar que todo podría ser muy diferente, pone en marcha el sentido de lo posible que tenemos. 

Respecto de la otra parte, no estoy seguro de tener un argumento claro. Hay una imagen que es muy importante para mí en Autocrítica de un perro burgués, una escena en la que miran el paisaje y dicen que la propiedad privada nunca podría ser posible allí. Creen que llegaron a la utopía comunista, pero luego descubren que era solo su imaginación. Esta idea de que la imagen de la naturaleza ya es una promesa de otra vida estaba presente en toda una tradición del arte. Está en las películas de Straub-Huillet, por ejemplo. También se remonta a la pintura. Pero no lo sé, quiero decir, creo que sí, pero es difícil ir mucho más allá. La idea de la imagen de la naturaleza me interesa en este sentido como una promesa.

En tus películas, sobre todo en las dos últimas, hay historias de amor truncadas en las que los sentimientos tienen un rol relevante, algo con lo que no suele asociarse al marxismo. Eso hace que los personajes sean muy humanos, pero al mismo tiempo hay una decisión deliberada de retratarlos en forma distante e inexpresiva. En relación con el uso tanto de actores profesionales como no profesionales, ¿cómo abordas en términos dramatúrgicos esta tensión entre el costado sentimental que singulariza y la inexpresividad de los habitus sociales?

En cuanto a la primera parte, diría que sí, los sentimientos forman parte de la existencia humana y sería absurdo excluirlos de una película, aunque trate de política. La cuestión de los sentimientos por supuesto es muy complicada. En un primer nivel, tal vez hay un lado analítico: los sentimientos son entendidos, sin que la película intente producirlos en el espectador.

En Autocrítica de un perro burgués, este amor que el personaje que interpreto finge tener o la atracción que siente por esa mujer es algo que observamos, pero no se nos obliga a compartirlo, como probablemente intentaría hacer una película de Hollywood. Aunque quizás no se nos imponga, lo vemos, está ahí y también hay otros sentimientos. Espero que, en cierto modo, a través de la distancia y sin forzar los sentimientos, podamos tener algunas emociones, aunque sea en diferentes momentos, emociones que se desencadenan a través de la imagen en su conjunto o a través de una frase.

No estoy en contra de las emociones en la estética, pero tal vez sí estoy en contra de la mecánica de las estructuras melodramáticas que automáticamente generan emociones en nosotros. Pero todavía pienso que el arte debe crear emociones y espero que en algún momento, al menos pueda desencadenarse algo para algunos espectadores. El final de Chupasangres. Una comedia de vampiros marxista (2021) para mí es muy triste. Hay distancia, pero a través de esa pequeña distancia es la única manera en que también puedo sentir algunas emociones. Porque si tengo la sensación de que todas las emociones son solo los efectos de algún mecanismo que me aleja de mis propias emociones, la distancia, la pequeña distancia, el no forzar las emociones, puede crear emociones más verdaderas, en cierto modo.

La identificación también es una cuestión. Hay tantas formas de identificarse con una película. Es interesante porque cuando hablas con la gente, algunas personas se identifican con algunos aspectos o con determinados personajes de la película. No tengo ni idea de quién se identifica con qué. Así que creo que intenté crear un espacio abierto en el que todo tipo de identificaciones sean posibles, pero no necesarias.

Ya que mencionas el final de Chupasangres, leímos una entrevista en la que decías que no es realmente pesimista la forma en que termina la historia, porque ese final convive en la película con la belleza estética de otros momentos. En cualquier caso, es un final mucho más cerrado que en tus otras películas, que si bien no son ciegamente optimistas, tienden a dejar abierta la posibilidad de que las cosas sean diferentes a como son actualmente. Nos interesaba saber si era algo deliberado o no y si puede interpretarse como un comentario crítico sobre la coyuntura actual y la emergencia de las «nuevas» ultraderechas.

Sin duda, creo que es pesimista en cierto modo por el momento histórico que estamos viviendo. Hay muchos detonantes para el pesimismo en el mundo hoy en día. Y eso sin siquiera empezar a pensar en las cuestiones ambientales. Pensar en la derecha actualmente es bastante aterrador, por supuesto. Y esto es sin duda algo que se expresó en la última película. En verdad, no quise decir que está equilibrada por algunas cosas bellas, aunque tampoco quería hacer una película que fuera solo negativa. Siempre espero que los momentos de esperanza que tiene la película puedan, en un sentido dialéctico, equilibrar o contradecir el final negativo. Es una idea que me gusta no limitarse a la parte negativa, sino que al recordar la película también haya imágenes de algo positivo, imágenes de esperanza que no fueron destruidas.

No creo que el final sea cínico, por decirlo de una manera. La idea es que la película tiene un final virtual, podría haber sido diferente, pero los personajes decidieron tomar otro camino. Y tal vez eso nos lleva a una situación reflexiva en la que podríamos pensar: «oh, tal vez otra cosa habría sido posible, tal vez no era necesario que fuera así». Aún así, estoy de acuerdo en que el sentimiento dominante es un poco pesimista.

Nos interesa tu percepción del cine alemán contemporáneo. En algunas declaraciones te situaste del lado opuesto de la llamada Escuela de Berlín. ¿Cómo describirías tus diferencias estéticas con ese grupo? También queremos saber si tienes aliados dentro o fuera de ese círculo.

Yo diría que la escuela de Berlín sigue siendo muy buena e interesante. Son cineastas que respeto, me gustan sus películas, no me siento en total oposición. Simplemente, cuando empecé a hacer películas, tuve la sensación de que el abanico de posibilidades narrativas, formales y tonales de ese cine era demasiado limitado. Tal vez yo mismo estaba todavía marcado por esa escuela. Pero aún así, decidí más bien seguir otras tradiciones  cinematográficas que encuentro más interesantes.

Y respecto al cine alemán de hoy en día, es un poco extraño que el mundo del cine esté nacionalizado de esa manera tan loca. Lo encuentro un poco problemático porque la gente más cercana para mí son cineastas con los que estudié en la escuela de cine. Uno de ellos, por ejemplo, es Alexandre Koberidze, un cineasta georgiano cuyas películas son técnicamente alemanas, porque están hechas con dinero alemán, pero están rodadas en Georgia y tratan acerca de temas georgianos. Me siento mucho más cerca de él, por ejemplo, que de cualquiera de los cineastas alemanes.

Me parece un poco extraño este marco nacional del cine y también la pregunta acerca de quiénes conforman nuestro nuevo cine nacional. Es una percepción extraña. Pero, por otro lado, está claro que trabajo en un contexto geográfico específico, respondo a este contexto y no soy simplemente un extraño internacionalista. No puedo desligarme de esto. Surgió recientemente una suerte de ola o movimiento específico que algunos denominaron comedias discursivas alemanas o algo así.

También hay varias personas con las que a menudo la prensa me vincula, una de ellas es Max Linz, con quien durante mucho tiempo estudiamos juntos. Nuestras películas tienen ciertamente algunas cosas en común, pero me parece que la influencia del teatro contemporáneo es mucho más fuerte en su caso, lo que en Alemania se llama «teatro posdramático». Mientras que, en cierto modo, yo estoy más atraído por la fabulación y la ilusión, lo que hablamos antes acerca de la magia. La posibilidad de crear magia me interesa tanto como la de crear ilusión. En eso me siento más cercano a mis amigos georgianos. Hay diferentes personas con las que estoy en contacto, pero no hay algo así como un sentimiento de grupo fuerte. 

Cada vez tengo más dudas con la pregunta acerca de qué es el cine político. Una película como la de Alexandre Koberidze, que no habla explícitamente de política en absoluto, es una película más política que muchas que sí tienen un tema político. En las películas que hice hasta ahora me estaba cuestionando a mí mismo. Estaba pensando en ciertas cuestiones muy políticas, tal vez incluso en cuestiones de teoría política. Me gustan las películas políticas de Godard y de Pasolini, pienso que tienen una forma interesante de trabajar con la política en cierto modo, pero no creo que sea necesario hablar explícitamente de política para hacer una película política. A veces estoy un poco tentado también en dejar de hacerlo.

No hablo de dejar de hacer películas políticas, sino de tener un lenguaje político tan explícito en las películas. No creo que ese sea el motivo por el que mis películas pueden ser más políticas que otras. Quiero decir, es solo una posibilidad. Me gustaría experimentar con otras formas de hacer cine político en el futuro.

Consideramos que la tradición modernista del cine alemán es muy importante en tu estética. Pensamos en figuras como Straub, Fassbinder, Kluge y también Schroeter. ¿Puedes contarnos un poco cuál fue su importancia en tu educación como cineasta? También sabemos que trabajaste con Schroeter y queríamos preguntarte si tienes algo para compartir sobre ese proceso de trabajo.

Werner Schroeter fue para mí un encuentro muy importante, tengo que admitirlo. Cuando trabajé con él yo era muy joven, tenía 21 años. Había hecho unas prácticas en la productora que coprodujo su última película. Él estaba ya bastante enfermo en ese momento, tenía cáncer y le estaban buscando un asistente personal. Así que, básicamente, yo lo acompañaba, porque él estaba un poco débil físicamente. Lo pasaba a buscar por su casa y lo llevaba a la sala de edición. Para mí seguía siendo muy intenso en cierto modo. Pasábamos mucho tiempo en un café local por la mañana antes de ir a editar. Lo recogía en su casa, primero íbamos allí, luego nos sentábamos y hablábamos. Yo era un poco tímido, por supuesto, porque él era una figura legendaria y yo era un chico joven que no sabía nada.

Pero afortunadamente le gustaba hablar y sí, me contó muchas cosas sobre cine. Al mismo tiempo, empecé a ir a las primeras retrospectivas y cosas por el estilo, así que conocí sus películas a la vez que lo conocía a él. Eso fue para mí muy importante, porque Schroeter también tiene un enfoque poco convencional, hizo películas muy políticas, pero siempre con un enfoque poético. Y también con humor, en cierto modo. Quiero decir, no se piensa en él como un humorista, pero hay también mucho humor en sus películas. Aprendí mucho con él sobre cómo acercarse al cine a través de la poesía y el humor. Hay una película suya de las últimas que me gusta mucho, Dos (2002), con Isabelle Huppert, que interpreta a un personaje y también a su hermana, donde va muy lejos en una especie de burlesco surrealista. Hay una gran libertad en sus películas. Son muy libres, pero siguen siendo muy agudas en el nivel analítico.

Tienen una relación muy clara con el mundo en el que vivimos y eso me parece muy impresionante. Tal vez es mi cineasta alemán favorito, aunque también me gustan Kluge y Fassbinder, por supuesto. Quiero decir, son geniales. También me interesan los cineastas franceses, por supuesto. De hecho, también soy medio francés, porque mi madre es de Francia y crecí en un ambiente cultural franco-alemán. Por eso quizá Straub-Huillet fueron interesantes para mí, porque eran franceses haciendo en Alemania algunas de sus películas, al menos. De ahí viene quizás un cierto gusto por el casting, por los actores, por este tipo de polifonía y de voces que ya se encuentra en Jean Renoir. Todo está siempre conectado y tiene raíces más profundas. 

La estructura y narrativa de cualquiera de tus películas es muy compleja y da la impresión de que hay un largo proceso de escritura detrás. ¿Cuánto tiempo te lleva hacer cada película, cuál es el proceso de escritura y cuáles son los próximos proyectos e ideas en los qué estás trabajando ahora mismo?

Siempre me sentí estúpido en las entrevistas porque me resulta difícil articular cualquier cosa, como ahora tratar de darles algunas respuestas. Me gusta trabajar en películas porque hay tiempo suficiente para dar forma a algo para que tenga muchos niveles posibles de sentido. Espero que tenga mucho más sentido después de un proceso de tres años que cuando tengo que decir algo rápidamente.

El proceso de trabajo es lento porque necesito mucho tiempo para escribir y porque también busco tomarme en serio todos los problemas que tengo durante la escritura y el desarrollo del guion. Así que surgen muchas contradicciones, tanto a nivel de escritura como, más adelante, cuando hay que buscar a las personas que actuarán en las películas. Cuando buscas locaciones, la realidad contradice lo planeado. Intento integrar esas contradicciones y tengo la sensación de que al final de todo ese proceso se termina expresando algo que me gusta expresar, pero que no había sido formulado de antemano.

Esa es la importancia del proceso de trabajo. Para mi siguiente proyecto, en realidad, empecé a hacer una película sobre la perestroika en la Unión Soviética, pero debido a la actual situación de guerra, tuve la sensación de que tengo que repensarlo un poco más y no puedo hacerlo ahora. Así que comencé a hacer otro proyecto en Alemania que, en cierto modo, trata acerca del romanticismo alemán, acerca de la tradición de la ironía romántica en la filosofía alemana, algo que me parece interesante. Estoy trabajando en un guion que se basa en parte en el siglo XVIII pero se sitúa en la actualidad y traza algunas relaciones con el romanticismo alemán. También tiene un nivel político. En este momento, estoy leyendo cosas, pensando y jugando con ideas.

Pensando en lo que acabas de decir, otro rasgo recurrente en tus películas es la confluencia de estratos históricos y dimensiones del tiempo diferentes. Una especie de colisión entre los siglos XIX, XX y XXI. Las cuestiones del comunismo y la utopía, o la pregunta acerca de la posibilidad de la revolución remiten sobre todo a un vocabulario y unas prácticas de los siglos XIX y XX, pero siempre hay a la vez referencias al tiempo presente y la actualidad (incluso el tono paródico sobre la retórica neoliberal del emprendedurismo). Tu última película, de hecho, transcurre en la década de 1920 pero la puesta en escena no disimula el anclaje en el presente. ¿Hay una relación de este tipo también en tu próximo trabajo?

Sí, eso es lo que estoy haciendo y explorando ahora. Ya veremos cuando esté terminado. Creo que básicamente toda la historia está siempre presente, porque vivimos todo el tiempo con lo que aconteció antes que nosotros. Y me parece interesante que esto se vuelva más y más complejo. Si me veo a mi mismo, a mi familia y a mis amigos, hay gente que viene de orígenes muy diferentes, y lo que me parece atractivo es tratar de dar cuenta de todas las historias, todos los niveles y estratos históricos que están flotando alrededor cuando estoy sentado con tres amigos en mi cocina. Es difícil, casi imposible incluir esto en una película, pero aún así traté de tener en cuenta esta idea de que el presente se constituye y está en conexión con diferentes puntos del tiempo y del espacio.

No soy ese tipo de cineasta que puede reducir todo a una esencia. Lo que más me interesa es acumular. Collage y acumulación, en cierto modo. Esto quizás también es algo que aprendí de Werner Schroeter. En sus películas, por ejemplo, Palermo o Wolfsburg (1980), están tanto los inmigrantes alemanes como la sociedad alemana de principios de los 80. Hay una historia alemana, están los trabajadores inmigrantes sicilianos y su historia. También la ópera es otra tradición que se basa en un material muy heterogéneo y crea algo interesante a partir de él. En realidad, mi primer trabajo fue mucho más experimental. Eran realmente cosas de collage. Me fui volviendo más narrativo con el tiempo, pero creo que este tipo de collage de materiales heterogéneos sigue siendo el núcleo de mi práctica.

Tu cine, además, se relaciona no solo con la historia social en general sino más específicamente con la historia del cine. Antes mencionaste que el personaje del monje en Autocrítica está de algún modo inspirado en la película de Rossellini.

En Rossellini y en Pasolini. Porque Rossellini tiene la película Francisco, juglar de Dios (1950) y Pasolini tiene Pajarracos y pajaritos (1966), donde también están esos monjes franciscanos. Allí hay toda una secuencia en la que Totò y Ninetto Davoli interpretan a Francisco de Asís y su asistente estúpido, respectivamente. Así que el mío es una síntesis de esos dos.

Probablemente haya otras cosas, no siempre soy consciente de todo. Por supuesto, el hecho de que Italia aparezca en la película probablemente no sea una coincidencia. También es algo extraño, porque Italia siempre fue para Alemania una suerte de país proyectado, como si se tratara de un mundo mejor. Aquí estamos en el norte y hace frío, pero Italia tiene otro clima. En la película también se bromea un poco sobre esto, sobre esta especie de proyección de imágenes del Paraíso en Italia desde una perspectiva alemana, que es lo que hace el personaje que interpreto en un sentido un poco estúpido. La parte de la peregrinación en mi película también tiene ecos de Pajarracos y pajaritos

Pienso además en el nivel estilístico o tonal, en la mezcla de tonos. Eso es lo que realmente me gusta de Pasolini. Podía ir tan lejos en lo burlesco, en algo cómico que conecta también con los inicios del cine. Es el lado chaplinesco de Pasolini. La idea de hacer un ensayo fílmico, pero pasando de la comedia burlesca muda a algo más… 

También están las imágenes documentales fijas. Me parece muy impresionante la gama de medios que se permite utilizar. Probablemente nosotros no fuimos tan lejos, pero fue muy liberador para mí al menos ver esa película. La ricota (1963) de Pasolini también es una película que me gusta mucho, con Orson Welles como director de cine. Hay un extra que tiene que interpretar a uno de los hombres que están junto a Jesús en la cruz, pero se olvidan de darle de comer y muere. Tal vez esto significa que La ricota también es una película en la que los problemas de la sociedad se trasladan al set de filmación, algo que yo hice varias veces.

No es muy habitual ver películas o cineastas marxistas que congenien tan bien con el humor. Están las películas antes mencionadas de Pasolini, La china (1967) de Godard o la figura de Luc Moullet, pero no son tantos casos. Eso es muy singular en tu trabajo y ya está presente desde el vamos en tu primer mediometraje, Un fantasma recorre Europa (2013).

Es verdad. También es algo que tiene que ver con el placer. Sigo creyendo que este trabajo, el trabajo que hago y que hacemos juntos como grupo —porque no hago la película solo, sino con mucha gente— también debería ser para nosotros y para la gente que lo ve una experiencia placentera, no solo algo negativo.

No es que no me tome las cosas en serio, al contrario. Pero también existe la tradición de la ironía romántica, en la que uno ya no sabe exactamente si algo va en serio o en broma, o ambas cosas a la vez, lo cual me parece interesante. Esto ocurre a menudo con las películas. De hecho, las películas políticas que mencionaron funcionan así también en su mayoría. Poseen una estética más abierta, lúdica y menos pedagógica que permite la duda y desconfía del patetismo. Eso me parece mucho más interesante políticamente que una película que solo te enseña una lección sobre la sociedad. 

El humor activa algunas regiones del cerebro. También la poesía. La conexión especial entre el humor y la poesía es decisiva en todos esos cineastas que consiguen articular algo que falta en otro tipo de discurso político. Nos ayudan como seres humanos a crear una relación con la política y también a verla como algo potencialmente alegre. Toda esta charla es también una extraña racionalización a medias. A menudo simplemente sigues los caminos que puedes seguir. Eso es lo que hago y después me pregunto: ¿tiene sentido?, ¿es bueno así? Pero tengo la sensación de que por este camino algo es posible.

Se puede expresar algo interesante sin ser totalmente capaz de analizarlo en toda su complejidad. Mejor dicho, algo que tiene un alto nivel de complejidad puede ser abordado mejor desde esta tradición de política, humor y poesía de la que hablamos. Al mismo tiempo, puede tratarse de algo de enorme sencillez y alegría. Hay algo de alquímico en ello: cuando algo de repente parece divertido, es como un cortocircuito repentino, diferentes aspectos se conectan de una manera inusual de golpe, y a menudo hay ahí una verdad que no se determinó deductivamente, sino que es como si saliera del instinto de juego del inconsciente.

¿Cómo se te ocurrió la idea de interpretarte a ti mismo en Autocrítica de un perro burgués? Es una especie de dimensión performativa, aunque al menos para nosotros es claro que se trata de una ficción.

Empecé a actuar porque quería que la película diera que pensar. Es un poco lo que hablábamos al principio. ¿Qué es la igualdad? ¿Cuál es mi relación con la igualdad? ¿Puedo realmente considerar a otras personas como iguales? ¿O me aferro en secreto a mis privilegios? Es decir, no vengo de una familia muy rica o algo así, pero aun así, estudié, así que tengo cierto capital cultural y una especie de red de seguridad. Además, pensé esta problemática desde el recorrido de las películas anteriores. Antes, en Cuento de invierno proletario —que trataba de alguna manera acerca de héroes proletarios—, yo no aparecía expuesto personalmente. Luego vino la siguiente película y pensé: «¿cuál es mi relación con esto?».

Quiero hacer una carrera utilizando estos temas de una manera y las historias de estas personas. Entonces se me ocurrió la idea del personaje del cineasta, alguien en cierta manera cercano a mi propia experiencia. Y luego en algún momento pensé que también tenía que interpretarlo yo mismo, para estar seguro de que se trata efectivamente de un autoexamen, un cuestionamiento personal y no solo de la parodia de un cineasta estúpido o algo así. No me burlo de un otro que resulta ser un idiota, sino de mí mismo. Por supuesto, me divertí mucho haciéndolo porque no se trata realmente de mí mismo. Es un personaje con el que tal vez compartimos la misma estructura, ciertos rasgos físicos y también de carácter. Pero, por supuesto, también es un personaje ficticio y una exageración que me divertía para empujar todos los aspectos negativos que quizás podía ver en mí mismo y llevarlos hasta el extremo.

Por otro lado, todo el elenco está conformado por amigos, sus padres y amigos, cosas por el estilo. Así que muchos de los actores vienen de la vida cotidiana. Ser yo mismo también en la película efectivamente me ayudó, fue una experiencia de trabajo muy buena. En parte fue estresante, porque tenía que ir y venir entre detrás y delante de la cámara. Pero, al mismo tiempo, me ayudó a crear una atmósfera en la que toda esa gente que nunca se había puesto delante de una cámara se sentía de una manera particular y yo también era parte del juego. Se sentía como un juego y era más fácil entonces trabajar para todos. Fue la única película en la que hice esto porque no tengo la ambición de convertirme en el tipo de director de actores que puede ser, por ejemplo, Nanni Moretti. No tengo el talento ni la ambición. Así que fue solo para esta película. 

Pienso mucho en el casting. Lo interesante del cine es que siempre se da ese contacto con algo después de haber escrito: descubrir a la gente y filmarla. Eso ya me interesa. Después, si la gente actúa bien o mal, no es algo en lo que piense tanto. Si encuentro a alguien que me resulta interesante, me fijo en la apariencia de esa persona, en cómo habla y camina. Entonces, en cierta manera, nunca puede salir mal.

Cuando hablamos de paisajes, objetos, animales, siempre establecemos relaciones con cosas que nos atraen de alguna manera, pero no en un sentido banal o estúpido. También descubrimos en ellas ciertas formas de belleza. Hay un montón de lugares en el mundo, objetos, animales, piedras o lo que sea por los que de alguna manera nos preocupamos actualmente. Espero que esto sea algo que el cine pueda también transmitir a los espectadores, como si en el cine aparecieran fragmentos del mundo que de alguna manera alguien está cuidando porque son importantes. También el perro, el pájaro o el árbol son importantes. Todo lo es. No es solo un material para contar una historia, sino algo que es valioso en sí mismo.

Por eso me gusta filmar. No hago animación. Quiero decir, las películas de animación pueden ser buenas, no estoy discutiendo eso. Pero lo que a mí me interesa es establecer relaciones, se trate del vecino de unos amigos de mis padres o del perro del amigo de un amigo. Empiezas a relacionarte con todos esos elementos y al final la película es esa red de relaciones. Las relaciones son algo que realmente necesitamos hoy en día, cuando hay tanto trabajo en su contra. No estoy hablando solo de amor, sino de todo tipo de relaciones. Aunque estemos todos solos y aislados en algún lugar, en el cine nos juntamos en una gran sala y vemos una película juntos. Esta forma de arte tiene este lado relacional como política básica.

Sobre todo en tu última película, Chupasangres, hay momentos en los que se vuelve muy palpable esta idea del cine como un lugar de asociación colectiva que permite alcanzar algo bueno o hermoso.

Sí, están esos momentos que son muy importantes, momentos que son indicio de un futuro posible o de una vida reconciliada, hablando con el vocabulario de la escuela de Frankfurt. Escenas donde una vida silenciosa ya está ahí virtualmente, como si empezara a concretarse, pero en un contexto muy aislado, muy alejado de otro modelo de sociedad. Eso es lo que el arte puede hacer en cierto modo: encontrar esos consuelos, esos momentos en los que algo se hace visible, un futuro posible de la sociedad. Pero, ¿cómo lograrlo? En realidad, no es tarea del cineasta o del artista responder concretamente cómo y qué será. Es tarea de todos juntos.

Podemos trabajar en la creación de las imágenes que nos dan en cierto modo esa idea de futuro, tratar de recrearlas y mantenerlas vivas, con la esperanza de que colectivamente podamos seguir lo que allí sentimos. El cine puede transmitirnos la sensación del horror de algo que sucede en el mundo, pero también puede darnos la sensación de cuál es la dirección que debemos seguir. Y sus asociaciones son muy diferentes. No es la asociación de los alemanes. Es una asociación muy aleatoria. Eso es muy importante, tal como hablábamos antes acerca del multilingüismo. Siempre es una asociación de cualquiera, personas reunidas al azar por las fuerzas de la historia que empiezan a formar una colectividad, incluso si es una colectividad incipiente y frágil. No es porque tengan el mismo color de piel o los mismos intereses o lo que sea.

Eso es lo que hace el cine: pone el encuadre alrededor de esas personas y da una imagen de una sociedad posible donde todas ellas tienen su lugar, aunque nadie tiene que quedarse en «su» lugar. Es decir: la distribución habitual de los papeles sociales se confunde un poco. Me gusta la idea de partir de algo que ya existe. No es una utopía, no es algo que tengamos que imaginar desde la ciencia ficción. Es algo que ya existe en muchos lugares, se puede ver, se puede filmar de alguna manera. La tarea en todo caso es amplificarlo, volverlo más grande.

6. Resumen de la guerra en Palestina, 14 de febrero

Una vez más, el resumen de Rybar de los días 12 y 13 lo publicaron cuando ya había enviado el mensaje de resumen, así que os lo paso ahora. De Mondoweiss sí que envío el del día 14. https://twitter.com/rybar_

Crónicas del conflicto palestino-israelí: 12-13 de febrero de 2024  
En el norte del enclave, las milicias palestinas siguen atacando a las patrullas israelíes en la zona costera. No obstante, la intensidad de los combates en esta zona ha disminuido algo en los últimos días.
En la parte central del enclave, las IDF suspendieron su ofensiva y se concentraron en ataques contra zonas no controladas. Uno de los ataques alcanzó la aldea de Al-Zahra, matando al menos a dos civiles.
En Jan Yunis, las fuerzas israelíes siguen librando encarnizados combates en los alrededores del hospital Nasser. Periódicamente se llevan a cabo ataques masivos en las inmediaciones del centro médico, y todos los refugiados han sido evacuados de las escuelas vecinas.
Al mismo tiempo, prosigue la ofensiva israelí en la zona de Al-Ma’an, al sur de Bani Suheil, así como en dirección a Abasan al-Kabira. Los militantes de Hamás están llevando a cabo emboscadas, pero no consiguen detener completamente el avance de las unidades de las IDF.
Mientras tanto, en Rafah, los soldados israelíes llevaron a cabo una operación para liberar a dos rehenes. Al mismo tiempo, la propia ciudad fue objeto de un bombardeo masivo en el que murieron más de cien civiles.
En Cisjordania continúan las redadas policiales en diversas localidades y campos de refugiados. En los dos últimos días, las fuerzas de seguridad israelíes detuvieron a más de 50 personas, acusándolas de ser colaboradoras de Hamás.
En la frontera entre Israel y Líbano, militantes de Hezbolá dispararon cohetes contra varias zonas de Galilea. Entre los objetivos figuraban de nuevo bases militares de las FDI, así como instalaciones de inteligencia electrónica.

[Vídeo en el tuit]

https://mondoweiss.net/2024/

Día 131 de la «Operación Al-Aqsa»: Francotiradores israelíes obligan a decenas de personas a evacuar el hospital Nasser de Jan Yunis; Israel intensifica los bombardeos en Líbano.
Mientras las negociaciones para un alto el fuego entran en su segundo día en El Cairo, los combates en torno al hospital Nasser de Jan Yunis se intensifican y decenas de palestinos que se refugiaban en su interior se ven obligados a evacuarlo por los ataques de francotiradores israelíes.
Por Anna Lekas Miller 14 de febrero de 2024
Víctimas:
Más de 28.576 palestinos muertos en Gaza, entre ellos al menos 12.000 niños, y más de 68.291 heridos.
Más de 380 palestinos muertos en Cisjordania ocupada y Jerusalén Oriental.
Israel revisa a la baja su estimación de víctimas mortales del 7 de octubre, de 1.400 a 1.147.
569 soldados israelíes muertos desde el 7 de octubre y al menos 3.221 heridos.
*Esta cifra fue confirmada por el Ministerio de Sanidad de Gaza en el canal Telegram. Algunos grupos de derechos humanos elevan la cifra de muertos a más de 36.000 si se tienen en cuenta los presuntos muertos.
**Esta cifra la dio a conocer el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitió publicar».

Acontecimientos clave:

  • Aviones de combate israelíes han iniciado un asalto aéreo en territorio libanés
  • Decenas de palestinos atrapados huyen del Hospital Nasser de Khan Younis durante los mortíferos ataques de francotiradores
  • Barcos israelíes siguen atacando a pescadores palestinos en la playa de Deir el-Balah
  • El presidente palestino, Mahmud Abbas, insta a Hamás a llegar a un acuerdo de alto el fuego «rápidamente».
  • El número de presos palestinos que Hamás quiere liberar es ahora la «principal laguna» en las negociaciones de la tregua
  • La población de Rafah se ha quintuplicado desde que comenzó el asalto militar israelí a Gaza en octubre.
  • Las familias de los cautivos israelíes se dirigen a la Corte Penal Internacional (CPI) para presentar una demanda contra Hamás.
  • El Comité para la Protección de los Periodistas publica una lista de investigaciones preliminares que muestra que al menos 85 periodistas y trabajadores de los medios de comunicación han muerto desde que Israel lanzó su guerra contra Gaza.

Los palestinos desplazados evacuan el hospital Nasser de Jan Yunis mientras se intensifican los ataques de francotiradores y se acerca la invasión terrestre.
Mientras las negociaciones para un alto el fuego entran en su segundo día en El Cairo, los combates en torno al hospital Nasser de Khan Younis se intensifican y decenas de palestinos que se habían refugiado en su interior se ven obligados a evacuarlo. Médicos Sin Fronteras (MSF) ha declarado que hay unos 400 pacientes en el hospital en estado crítico.
«La situación es realmente crítica para los pacientes y estamos preocupados por el futuro», declaró Guillemette Thomas, de Medicins Sans Frontiers.
En estos momentos, lo que más retrasa las negociaciones de tregua son los desacuerdos sobre el número de presos palestinos que deben ser liberados como parte del acuerdo. El presidente palestino, Mahmud Abbas, insta a Hamás a «completar rápidamente» un acuerdo de tregua para evitar matanzas, mientras los palestinos desplazados en Rafah se preparan para la invasión terrestre de Israel, que, en este momento, parece inevitable.
«Las noticias son decepcionantes, esperábamos que se llegara a un acuerdo en El Cairo», declaró a Reuters Said Jaber, un empresario de Gaza refugiado en Rafah con su familia. «Ahora estamos contando los días que faltan para que Israel envíe sus tanques», continuó Jaber. «Esperamos que no lo hagan, pero ¿quién puede impedirlo?».
Jaber es uno de los más de un millón de palestinos desplazados que se refugian en Rafah, la provincia más meridional de la Franja de Gaza, cuya población se ha quintuplicado desde el comienzo del asalto militar israelí a Gaza. Aunque Rafah ha sido catalogada anteriormente como zona «segura» para la población civil, Israel ha estado intensificando su asalto aéreo contra Rafah en preparación de su invasión terrestre, que tanto líderes mundiales como organizaciones humanitarias, como el representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Richard Peeperkorn, afirman que sería una «catástrofe» que ampliaría la crisis humanitaria «más allá de lo imaginable».
«También aumentará la carga sobre un sistema sanitario completamente sobrecargado», afirmó, añadiendo que la capacidad de la OMS para distribuir ayuda médica en Gaza ya está drásticamente limitada por el asedio de Israel. En noviembre sólo se autorizó el 40% de las misiones de la OMS en el norte de Gaza, y este número ha descendido desde enero.
«Incluso cuando no hay alto el fuego, deben existir corredores humanitarios para que la OMS, la ONU, puedan hacer su trabajo».
Con la frontera egipcia cerrada, los palestinos desplazados que se han estado refugiando en Rafah ya no tienen adónde ir: algunos están regresando a otras partes de la Franja de Gaza, a pesar de que más del 50% de las viviendas de toda la Franja han quedado destruidas hasta el punto de ser inhabitables y más de 500.000 personas no tendrán hogares a los que regresar, aunque hayan podido evacuarse allí de forma segura.
Mientras tanto, los barcos israelíes también están atacando a los pescadores en Deir el-Balah, y los pescadores han denunciado que les está resultando imposible realizar su trabajo y alimentar a sus familias.
«Ayer fue muy peligroso. Nuestros barcos sufrieron daños debido a los intensos disparos», declaró a Al Jazeera Imad al-Aqra, pescador de Deir al-Balah.
«No podemos adentrarnos más de 200 metros en el mar, simplemente arriesgamos nuestras vidas al entrar», continuó. «Hace dos días mataron a tiros a mi pariente e hirieron gravemente a su amigo. He sobrevivido a las balas 20 veces; la próxima vez puede que no vuelva a la orilla».

Continúan las redadas y demoliciones de viviendas en Cisjordania

Mientras tanto, en Cisjordania, continúan las redadas militares israelíes en Hebrón, Qalqilya, Nablús, Jerusalén Este, Jericó y Ramala, deteniendo anoche a dieciocho personas, entre ellas dos mujeres en Jericó. Ahora, el número total de palestinos que han sido detenidos en redadas en toda Cisjordania y Jerusalén Oriental es de 7.020, y se ha hecho referencia a las detenciones como una de las formas más comunes de castigo colectivo.
Las demoliciones de viviendas también son una forma de castigo colectivo. Anoche, el ejército israelí asaltó la casa del activista palestino Fakhri Abu Diab, portavoz del barrio de Silwan, en Jerusalén Este.

Las familias de los cautivos israelíes presentan una denuncia contra Hamás ante la CPI, Israel inicia ataques aéreos en territorio libanés

Familiares de cautivos israelíes se dirigen a la Corte Penal Internacional (CPI) para presentar una denuncia contra Hamás.
«Queremos asegurarnos de que el mundo actúa y de que se obstaculiza su libertad», declaró a Reuters Udi Goren, primo de Tal Haimi, de 41 años, secuestrado el 7 de octubre.
Mientras tanto, aviones de combate israelíes han iniciado una amplia oleada de ataques en territorio libanés tras un ataque con cohetes desde el sur de Líbano que ha matado a un soldado israelí y herido a otros ocho a primera hora de hoy.
«Los aviones de combate de las FDI comenzaron una extensa ola de ataques en territorio libanés, más detalles más tarde», publicó el portavoz de las FDI Daniel Hagari en las redes sociales.
Al cierre de esta edición, tres civiles habían muerto en el distrito de Marjayoun, en el sur del Líbano.

7. Darles duro -es por su bien-

Algo cada vez más evidente: la sociedad israelí solo cambiará de posición si se la obliga con un daño considerable. Daño que debe recibir desde fuera, empezando por BDS. https://www.972mag.com/yagil-

El cambio en Israel sólo se producirá cuando haya costes que nos obliguen a abrir los ojos».
El 7 de octubre se ha «roto un contrato» entre el ejército y el gobierno, pero aún no se ha conseguido que partes clave de la sociedad israelí cambien de paradigma, afirma el académico Yagil Levy.
Meron Rapoport 13 de febrero de 2024
Pocos libros pueden calificarse acertadamente de «proféticos», pero el último publicado por el sociólogo político israelí Yagil Levy es sin duda uno de ellos. Levy presentó el manuscrito de «Disparar y no llorar: The New Militarization of Israel in the 2000s» en abril de 2022, y el libro fue publicado en febrero de 2023 por Lamda – The Open University Press, como para prepararnos para los acontecimientos del 7 de octubre.
Casi todos los capítulos y subsecciones del libro apuntan a un fenómeno cuyas consecuencias presenciamos aquel día: la total dependencia de los militares de la tecnología como factor decisivo en la guerra; la adopción del concepto, promovido por el anterior Jefe del Estado Mayor de las FDI, Aviv Kochavi, de un ejército que es «pequeño y letal»; la obsesión con la idea de la «disuasión», que se supone que niega la voluntad de luchar del otro bando; y la completa adicción al statu quo como único estado de cosas posible y deseable. Todos estos factores, juntos y por separado, pueden explicar el estrepitoso y estremecedor fracaso militar del 7 de octubre.
Levy ilustra la conexión directa entre estos fenómenos y diversos cambios sociológicos que se han producido dentro del ejército israelí en los últimos años. En primer lugar, señala la retirada gradual de la antigua clase media asquenazí de las filas de las fuerzas de combate y su sustitución por nuevos grupos: colonos y sionistas religiosos, ex soviéticos e inmigrantes etíopes, mizrahim y drusos.
Desde el momento en que la clase media establecida dejó de pagar un precio por el conflicto, tanto en términos de muertes como económicamente, escribe Levy, se allanó el camino para dejar de hablar de soluciones políticas. En su lugar, ese discurso fue sustituido por un enfoque de «gestión del conflicto» basado en la superioridad militar de Israel. Los líderes sionistas religiosos que ocuparon altos cargos de mando introdujeron un sistema de justificaciones religiosas para el uso de la violencia, y todo el ejército empezó a considerar la fuerza como un valor supremo, como demuestra la omnipresencia del discurso de la venganza y el «recuento de cadáveres».
El resultado de estos procesos ha quedado patente en el asalto de Israel a la Franja de Gaza, que ya va por su cuarto mes – y que está siendo investigado por posibles violaciones de la Convención contra el Genocidio en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
A lo largo de 380 páginas repletas de ejemplos, Levy describe un sistema que casi ha alcanzado la perfección. El estamento político quiere mantener el statu quo, y el militar le proporciona legitimidad a cambio de fondos y estatus. Ni siquiera los procesos de liberalización económica y social que ha experimentado Israel en las dos últimas décadas han detenido la militarización, sino que la han reforzado; pensemos en la entrada de las mujeres en las unidades de combate, uno de los temas centrales para la clase media liberal que sirve precisamente a este propósito.
Sólo en el epílogo del libro, a lo largo de una página y media, Levy esboza la forma de salir de este ciclo: aumentar el coste de mantener el conflicto, agotar la vía militar y formular una alternativa política creíble, dice, podrían proporcionar un punto de inflexión. Sin embargo, mientras el precio de mantener el conflicto sea bajo -en términos de vidas perdidas, costes financieros y estabilidad regional- no habrá un deseo real de abandonar el statu quo.
Sin embargo, este sistema aparentemente perfeccionado, dijo Levy a +972 y Local Call en una entrevista el mes pasado, se ha desequilibrado después del 7 de octubre. Ahora, ve el potencial de cambio procedente principalmente del ámbito internacional, aunque reconoce que su importancia ha disminuido. Los palestinos, a los que el ejército casi había despreciado como amenaza, han sacudido al poderoso Israel.
«Creo que hay un horizonte [para el cambio]», dijo Levy. «¿Por qué? Porque la cuestión no son tanto los costes internos como la posibilidad de que el mundo imponga límites a Israel. Estados Unidos o la Unión Europea pueden crear una situación en la que Israel se encuentre pagando un precio. Esto es algo que puede desencadenar algún tipo de punto de inflexión entre la clase media israelí, que, como intenté describir en el libro, ha sido totalmente pasiva durante muchos años con respecto a la gestión del conflicto porque, sencillamente, no paga un precio perceptible por ello.
«La segunda posibilidad es llegar a los límites de la opción militar», continuó Levy. «Esta guerra termina cuando queda claro para todo el mundo que Israel no ha logrado el resultado deseado, y al menos una parte de la opinión pública entiende que no lo ha conseguido. No porque la izquierda le haya apuñalado por la espalda, sino porque no puede tener éxito. Esto podría llevar a la conclusión de que es necesario intentar otra vía.
«Esto está relacionado con la tercera condición que he mencionado: la formulación de una alternativa política creíble», prosiguió Levy. «En la sociedad israelí existe ahora cierta atención a la idea de que la Autoridad Palestina regrese a Gaza, quizá incluso por defecto. La combinación de estas tres posibilidades puede crear una especie de punto de inflexión entre segmentos de la opinión pública laica.
«¿Puedo asegurarlo? No. ¿Pero me hace ser algo optimista? Sí. Esta guerra ha creado un cambio tectónico importante».
Según su libro, desde el momento en que cesan las negociaciones políticas, el papel del ejército es garantizar el statu quo y dotarlo de legitimidad. ¿Romperá el 7 de octubre este ciclo y dañará la confianza del público en el ejército?
Existe al menos la posibilidad de que se rompa la confianza en el ejército, pero no se trata de una ruptura total. Segmentos muy amplios de la opinión pública israelí creen que es posible una victoria militar en Gaza, y que esta posibilidad se está viendo obstaculizada por la presión internacional.
Con el tiempo, también habrá reclamaciones de presiones internas, incluida la noción de que la presión para rescatar a los rehenes está desviando la atención del esfuerzo bélico. También es probable que haya una polarización mucho mayor en la sociedad israelí después de la guerra, lo que puede sacar de su apatía a la clase media secular israelí, el grupo clave para un futuro acuerdo político.
Pero a estas alturas, el paradigma militar no ha fracasado -desde luego no en el sentido de la confianza pública en él. El hecho es que el ejército y su modo de funcionamiento gozan de un nivel de confianza muy alto. Cuando este camino termine en frustración, no me cabe duda de que algunos vendrán y dirán: «Tenemos que probar un paradigma diferente». Mientras tanto, no veo este cambio.
¿Incluso con un número tan elevado de bajas entre los soldados? Más de 550 soldados israelíes han muerto desde el 7 de octubre, incluidos más de 220 mientras combatían dentro de Gaza.
Es mucho, pero sin restar importancia a la tragedia de todos y cada uno de ellos, esta cifra no plantea interrogantes por dos razones. En primer lugar, después de lo ocurrido el 7 de octubre, la muerte se percibe como una especie de destino. En segundo lugar, cuando observamos el mapa de víctimas, vemos que la mayoría de ellas proceden de fuera de la clase media laica: sionistas religiosos, colonos, inmigrantes de la Unión Soviética, etíopes y drusos.
Esta guerra no ha enviado una onda expansiva a través de los centros de poder en Israel. Lo que conmocionará a esas familias es un coste económico, las sanciones internacionales. Quizá también un precio moral, como las discusiones sobre genocidio [en la CIJ].
Durante la guerra del Líbano [que comenzó en 1982], durante 12 años -de 1985 a 1997- no hubo fuerzas dentro de la sociedad israelí que presionaran a favor del cambio. El punto de Arquímedes fue el desastre del helicóptero [en el que chocaron dos helicópteros que transportaban soldados israelíes al Líbano, matando a 73 personas]. El desastre fue importante, porque de forma muy circunstancial la composición de las víctimas reflejaba las guerras del pasado. Por lo tanto, horrorizó a la clase media y creó un gran movimiento [para poner fin a la guerra]. Sin él, habría sido posible que las fuerzas israelíes permanecieran en Líbano muchos años más.
Los reservistas eran vistos como una fuerza política potencial [cuando, por ejemplo, 3.000 reservistas se negaron a participar en la invasión israelí de Líbano en 1982]. Sin embargo, el cambio gradual en la composición del ejército también se refleja lentamente en las fuerzas de reserva. Además, las reservas se han convertido en una fuerza semiselectiva: los que se identifiquen con la misión acudirán, mientras que los que no lo hagan se quedarán en casa.
Existe la posibilidad de que se produzca cierto tipo de protesta en las reservas. Las personas que regresan a su país pueden encontrarse en apuros económicos y ver que el país no les ayuda. Los estudiantes que regresan a sus estudios pueden descubrir que sus compañeros han avanzado académicamente más que ellos. Esto podría incitar a una rebelión dentro de la comunidad de la reserva. Sin embargo, no será política; será más bien una rebelión materialista.
Si el ejército permanece en Gaza durante un largo periodo de tiempo en todo tipo de zonas de seguridad -incluida la descabellada idea de volver al Corredor de Filadelfia [a lo largo de la frontera de Gaza con Egipto], en el que el ejército ha evitado entrar intencionadamente-, veremos cómo cada vez más reservistas resultan heridos. Pero el ejército tiene la capacidad de producir arquitecturas que reduzcan el papel de las reservas, sabiendo que podría ser políticamente explosivo. Se crearán más unidades regulares, o se reclutará a más ultraortodoxos de las partes de la comunidad que están mostrando más signos de disposición a alistarse, y por supuesto a mujeres, que es uno de los mayores avances militares internos de esta guerra.
¿Cuál será el resultado del fracaso del ejército en su objetivo declarado de eliminar a Hamás?
Estimo que el fenómeno que he denominado «la rebelión de los obreros» se intensificará. Ya estamos viendo a soldados desafiando al ejército y a los valores que profesa a una escala sin precedentes. Los vídeos de la mezquita de Yenín [en los que se veía a soldados israelíes cantando y rezando en hebreo a través del altavoz de la mezquita], hablar de venganza, hablar de volver a Gush Katif [los asentamientos judíos que había en Gaza hasta la «retirada» israelí de la Franja en 2005], publicar fotografías de detenidos palestinos [en el norte de Gaza]… son mensajes que contradicen los códigos básicos del ejército.
Este tipo de desafío por parte de los soldados se ha visto antes a una escala mucho menor, como en los casos de «David HaNahlawi» [que en 2014 fue filmado golpeando a un activista palestino en Hebrón, y cuyo castigo por parte del ejército provocó una reacción de solidaridad en línea entre los soldados] y Elor Azaria [que en 2016 fue filmado matando a tiros a un palestino que había intentado apuñalar a los soldados pero ya estaba incapacitado, también en Hebrón], pero se había calmado en gran medida hasta ahora.
Mi valoración es que a medida que aumente la distancia entre los objetivos de la guerra y su realización, -es decir, cuando los soldados sientan que han invertido su tiempo y arriesgado sus vidas y las de sus amigos y que todo se ha ido al garete, aunque sea como consecuencia de que el mundo y la izquierda apuñalaron a la nación por la espalda- estas conversaciones se amplificarán significativamente.
El ejército ni siquiera intenta imponer disciplina en este asunto. El único fenómeno que ha molestado a los militares últimamente, y sobre el que no han conseguido tener control, es el saqueo. Está mucho más extendido de lo que creemos. En una reciente discusión en la que participé, una veterana izquierdista contó que su nieto le había dicho que sus amigos habían saqueado una tienda de comestibles. Él no participó, pero disfrutó de los frutos.
¿Por qué el ejército no consigue controlar esto?
Porque ha decidido elegir sus batallas. La prioridad en estos momentos es mantener a las tropas con un alto espíritu de lucha, no ocuparse de la disciplina y, desde luego, no tener que enfrentarse a los críticos de la derecha. [El jefe de Estado Mayor de las IDF] Herzi Halevi comprendió muy bien ese coste tras castigar a los soldados implicados en el incidente de la mezquita de Yenín.
Un oficial jefe de educación emitió una orden diaria [contra los saqueos]. Es patético. Un oficial jefe de educación es una figura que puede hablar de valores, no es una figura de mando. La prohibición de los saqueos es ante todo una cuestión de disciplina militar. El hecho de que se hable de «valores militares» y no de «órdenes militares» es una expresión muy clara de indulgencia. Los valores pueden debatirse, las órdenes no.
¿Qué entiende usted de las actuales reglas de enfrentamiento en Gaza?
No hay ninguna. ¿Cómo lo sé? Porque el punto de partida en la «Operación Plomo Fundido» en 2008-9 y en la «Operación Borde Protector» en 2014 fue que los soldados operaban en una «zona estéril». ¿Por qué estéril? Porque les dijimos a los residentes que se fueran, lo que significa que todo es un objetivo legítimo. Lo escuchamos de los soldados que testificaron a Rompiendo el Silencio, y lo escuchamos de Tzvika Fogel [que sirvió como general durante la Operación Plomo Fundido y ahora sirve como miembro de la Knesset para el partido de extrema derecha Otzma Yehudit / Poder Judío] que dijo: «No existen personas inocentes en Gaza».
Desde la Segunda Intifada, el ejército no ha dado a los soldados reglas de enfrentamiento por escrito, por lo que la cuestión está abierta a la interpretación. El hecho de que cada persona [en una «zona estéril»] sea un objetivo legítimo es también una de las razones de la elevada tasa de fuego amigo y muertes accidentales [que suponen alrededor de una quinta parte de los soldados muertos en Gaza desde el 7 de octubre].
Hablar de moderación es una mala palabra. En 2014, tras la Operación Margen Protector, la fiscalía militar se vio sometida a mucha presión. En respuesta, los mandos del ejército empezaron a decir que la fiscalía no les restringe. Escuché a Gadi Eisenkot [ex jefe de Estado Mayor de las FDI y miembro del actual gabinete de guerra] en un foro reciente en el que dijo que no hay forma de que la fiscalía le diga al ejército que se detenga. Básicamente dijo: «Ahora no hay fiscalía». Esa es una afirmación que no se debe hacer.
Según su libro, en el marco del mantenimiento del statu quo, se concedió a los militares el estatus de responsables políticos. Los medios militares sustituyeron a los medios políticos. Si el ejército admite que no hay solución militar, perderá este papel.
No es exacto decir que el ejército da forma a la política, pero el marco político es un marco militar. Netanyahu configura la política dentro de un mundo de conceptos militares. No hay estrategia política de salida ni visión política, que son el ABC de cualquier guerra.
¿Qué opina de la creciente discordia entre los militares, por un lado, y Netanyahu y la derecha, por otro, de los tormentosos debates en el gabinete de guerra y de los ataques de los ministros al jefe del Estado Mayor y a los generales?
Se considera que el ejército ha roto un contrato en el sentido más profundo. Ofreció un servicio de legitimación a los dirigentes políticos a cambio de estatus y recursos. Violó este contrato porque la legitimidad del statu quo, que se suponía que debía proporcionar, se está erosionando. Incluso la derecha lo entiende ahora. En el momento en que un presidente estadounidense declara: «No hay vuelta atrás al statu quo», esto se convierte en un tono rector para los líderes del mundo occidental.
La derecha israelí da a esta violación un significado mucho más profundo que un simple «fracaso militar». Recibisteis mucho dinero y mucho estatus, y fracasasteis en mantener el statu quo debido a errores tontos el 7 de octubre, que podrían haberse evitado fácilmente. Debido a vuestros vergonzosos errores, ahora nos enfrentamos a una situación en la que el mundo está en nuestra contra.
Así que la derecha está decepcionada con el ejército, pero el ataque también se deriva de su visión del ejército como representante de la clase media. El gran fracaso del ejército, a ojos de la derecha, fue no contener las protestas de los pilotos de la fuerza aérea y otros reservistas [en el contexto de las protestas masivas contra la revisión judicial del gobierno de extrema derecha]. Esto significó que el ejército se identificó fuertemente con el centro-izquierda israelí, con razón o sin ella.
La narrativa que vemos ahora responsabiliza al centro-izquierda de socavar la unidad [nacional] e invitar a nuestros enemigos a atacarnos, y el ejército es visto aquí como representante de un sistema [liberal, secular] de valores que se extiende más allá del propio estamento militar.
¿Cree realmente la derecha que puede llevar al ejército a reocupar totalmente Gaza?
Sí.
¿Y el ejército?
El ejército cooperará con ellos.
¿Una ocupación total?
No una ocupación total y eterna, sino una ocupación en el sentido de que permaneceremos allí hasta que se complete la «purificación» [es decir, la erradicación total de Hamás]. El ejército está diciendo: «Tenemos que permanecer allí; va a ser una lucha larga y necesitamos tiempo».
El ejército no actuó contra el escalón político en el momento decisivo del 7 de octubre y no dijo que había objetivos que no podía alcanzar. Cuando estalló la guerra [de 2006] en Líbano, según la Comisión Winograd [creada por el gobierno tras la guerra para extraer lecciones], Dan Halutz [el jefe de Estado Mayor de las FDI en aquel momento] dijo: «Los políticos hablan de ‘aplastar’; yo soy mucho más modesto».
Esta perspicacia no existía ahora porque éste es un ejército humillado. El ejército ha sido humillado durante todo un año por la derecha israelí; se percibe que carece de columna vertebral en Cisjordania, que carece de columna vertebral para refrenar la protesta de los pilotos, y lo que ocurrió la mañana del 7 de octubre no hizo sino exacerbarlo. Y cuando el ejército es humillado, se muestra dócil.
Pero, ¿qué ocurrirá si Netanyahu ordena realmente al ejército restablecer la administración civil -la burocracia responsable de los civiles bajo ocupación- en Gaza y ocupar el Corredor Philadelphi a lo largo de la frontera de Gaza con Egipto? Los militares no están locos por eso, ¿verdad?
Habrá debates al respecto, y es posible que en este asunto el ejército diga a la derecha: «Basta». Pero se trata de enfrentamientos sobre cómo gestionar el conflicto, no sobre la visión política.
El ejército puede pisar el freno. No hay que olvidar que, más que nadie, el ejército teme las investigaciones internacionales sobre crímenes de guerra. Parte del ejército puede llegar a la conclusión de que ha perdido su capacidad de influir en las cosas. Por lo tanto, incluso a costa de chocar con la derecha, el ejército necesita preservar algunos de sus activos profesionales, ciertamente si obtiene el respaldo de partes del centro-izquierda y de Estados Unidos. Este apoyo es el salvavidas del ejército, como ha demostrado esta guerra más que ningún otro momento desde 1973.
El ejército no aceptará ser el peón de la extrema derecha. También comprende las limitaciones del presupuesto y [la dependencia de] los reservistas. No en vano el ejército ha presionado a favor de un tipo de desescalada que permita la liberación de algunos de los reservistas.
Volviendo al punto de partida, usted escribió que sólo si se cumplen tres condiciones -aumentar el coste de la gestión del conflicto, agotar la opción militar y formular una alternativa política creíble- habrá posibilidades de superar el statu quo. ¿Ha sacado la guerra al sistema de su equilibrio perfecto?
Sí, porque la importante agitación y el gran número de víctimas han perturbado enormemente al mundo. Hay aquí un interés internacional. Estados Unidos necesita a Arabia Saudí, y Arabia Saudí no puede volver a traicionar a los palestinos como intentó hacerlo antes.
¿Y dentro de Israel?
Internamente, el cambio sólo se producirá cuando haya costes muy elevados que nos obliguen a abrir los ojos.
En otras palabras, para que haya un cambio interno, las acciones externas tienen que ser más dramáticas?
Esta es la conclusión a la que he llegado. He dado demasiado poco espacio a la presión externa.
Tal vez el libro subestime también la capacidad de los palestinos para influir en el sistema, para demostrar su capacidad de acción. El 7 de octubre y durante toda la guerra que siguió, los palestinos han estado diciendo: «Construisteis un sistema perfecto, pero os olvidasteis de nosotros».
Entiendo esta crítica, pero no estoy de acuerdo con ella. Los palestinos demostraron agencia durante la Primera Intifada y la Segunda Intifada, y están demostrando agencia de nuevo ahora. La cuestión es que el 7 de octubre, Israel -como consecuencia de sus propios fallos- no consiguió hacer frente a una amenaza que podría haber evitado fácilmente. Esto dio a los palestinos mucho más poder del que realmente tenían.
La historia del 7 de octubre es la historia de un fracaso grotesco. No estaríamos sentados aquí ahora si Israel hubiera tomado algunas medidas menores: otro batallón aquí o allá, un poco más de vigilancia, un equipo que se revisara un poco más.
Es razonable suponer que Hamás no esperaba tener tanto éxito, pero al final fueron los palestinos quienes desequilibraron el sistema israelí.
Totalmente.
Una versión de este artículo se publicó por primera vez en hebreo en Local Call. Léala aquí.
Meron Rapoport es redactor de Local Call.

8. Comunistas de Yemen.

Estamos viendo, en general, entrevistas a miembros de Ansarallah, pero todavía quedan comunistas en Yemen. Aquí entrevistan a uno de ellos.

https://anti-imperialist.net/

Entrevista con los comunistas de Yemen
11 de febrero de 2024
1. Pregunta: ¿Cuál es el legado de la República Democrática Popular de Yemen y del marxismo-leninismo en el Yemen actual?
Respuesta: Después de que los británicos establecieran la federación de Arabia del Sur, ésta se enfrentó a una fuerte oposición tanto de la población como de los sultanes y jeques. Mientras tanto, el FLN (Frente de Liberación Nacional) hizo progresos significativos en Radfan, mientras que el FLOSY (Frente para la Liberación del Yemen del Sur Ocupado) entró en acción en Adén. Cuando los británicos acabaron por retirarse, las dos facciones eliminaron gradualmente el sultanato abdalí en Lahj, el sultanato quaiti en Yafei y, más tarde, el al Kathiri en Hadhramaut. Esto condujo a la creación de Yemen del Sur en 1967, bajo el liderazgo de Qahtan Al Shaabi.
Posteriormente, el FLN, de ideología predominantemente marxista, tomó el control del gobierno y formó el YSP (Partido Socialista Yemení). Este partido avanzó notablemente en la erradicación de los restos de las confederaciones tribales y los fanáticos, dando lugar finalmente al nacimiento de la República Democrática Popular de Yemen. Apenas quedan restos de la Revolución de Octubre o del Partido Socialista Yemení tras la guerra civil de 1994, en la que el partido fue purgado por Ali Abdullah Saleh (dictador de Yemen del Norte respaldado por Arabia Saudí) y todos los bienes fueron saqueados y los monumentos destruidos. Sin embargo, ahora el YSP está dividido en dos facciones: una leal a la coalición liderada por Arabia Saudí, representada en su mayoría por socialistas democráticos, y otra que apoya las políticas antiimperialistas de Ansarallah.
Tras los ataques aéreos iniciales contra Saná, llevados a cabo por la intervención militar de Estados Unidos y Reino Unido, una parte significativa de la población expresó su apoyo a la campaña de Ansarallah contra el imperialismo estadounidense en nuestra región, junto con su solidaridad con la causa palestina. Varios líderes tribales han expresado su disposición a empuñar las armas para proteger a nuestra nación y su misión antiimperialista, manifestándose masivamente en diversas regiones.
El enfoque más eficaz para defender nuestra causa pasa por movilizarnos en las calles y amplificar nuestras voces ante los gobiernos occidentales, exponiendo los fallos de sus sistemas democráticos.
2. Pregunta: ¿Cuál es su opinión sobre el reciente conflicto con la entidad sionista y el compromiso de Yemen?
Respuesta: A lo largo de la historia, el principal objetivo de los diversos movimientos nacionalistas árabes ha sido siempre contrarrestar o eliminar el imperialismo occidental, con el fin de salvaguardar la soberanía. La existencia continuada de Israel está estrechamente ligada al debilitamiento de los movimientos nacionalistas árabes, ya que esto facilita la influencia occidental en los países árabes. En consecuencia, Israel recibe apoyo militar, diplomático y político para garantizar el éxito de su proyecto colonial. Como resultado, la causa palestina sigue entrelazada con todos los movimientos nacionalistas árabes, incluidas las revoluciones históricas yemeníes y las más recientes.
Durante 8 años, Yemen se ha enfrentado a una coalición de Estados vasallos dirigida por Estados Unidos. La población yemení acepta ampliamente esta lucha prolongada del movimiento Ansarallah, ya que atienden los agravios del pueblo y se solidarizan con los palestinos frente al genocidio en curso. Además, su capacidad para enfrentarse directamente a EEUU demuestra su determinación de salvaguardar las aguas regionales y establecer la soberanía, alineándose con la revolución progresista yemení que les precedió.
3. Pregunta: ¿Cómo ve hoy el equilibrio de fuerzas contra el imperialismo en Oriente Próximo?
Respuesta: El Eje de la Resistencia, con el apoyo de Irán, es sin duda la principal fuerza que lucha actualmente contra el imperialismo en la región. Esta coalición reúne a facciones no estatales y cuasi estatales predominantemente chiíes, así como a grupos laicos como el FPLP palestino. Estas fuerzas proceden de Siria, Líbano, Irak, Palestina y Yemen.
Ansarallah se ha comprometido firmemente a persistir en el bloqueo hasta que se cumplan sus demandas. Además, han prometido tomar represalias contra cualquier escalada de Estados Unidos. Las fuerzas armadas yemeníes han especificado que el bloqueo afecta a todos los buques asociados con Israel o con destino al puerto de Eilat. Estos buques deben comunicar su destino a la marina yemení por radio. En caso de que un buque haga caso omiso de la advertencia de la marina a través de la radio marítima y prosiga su viaje, se enfrentará al despliegue de misiles balísticos antibuque, procurando minimizar tanto los daños materiales como las víctimas.
Hasta ahora, Estados Unidos ha llevado a cabo numerosos ataques aéreos en distintas partes de Yemen, asegurando que han tenido como objetivo objetivos militares. Sin embargo, también han hecho declaraciones sobre ataques contra lanchas rápidas yemeníes en el «Puerto de Dhamar» (a pesar de que Dhamar es una región sin salida al mar). La Administración Biden ha tomado varias medidas diplomáticas en respuesta a la situación, entre ellas reclasificar a Ansarallah como organización terrorista, reducir la financiación del Programa Mundial de Alimentos de la ONU y denegar la entrada con visado a los «Houthis».
Pregunta: ¿Cómo es ahora la vida en Yemen?
Respuesta: Las regiones del norte, actualmente gobernadas por Ansarallah, están experimentando un nivel de prosperidad significativamente mayor en comparación con las regiones del sur. Estas regiones del sur están bajo el control tanto del gobierno internacionalmente reconocido respaldado por Arabia Saudí como del gobierno secesionista respaldado por Emiratos Árabes Unidos. Una forma de evaluar y comparar los resultados económicos de estas regiones es analizar sus respectivas monedas. El gobierno de Adén (Yemen del Sur) y el de Saná (Yemen del Norte) emiten monedas ligeramente diferentes. En Adén, el tipo de cambio es de 1 USD por 1600 YER, mientras que en Sana’a es de 1 USD por 537 YER. Recientemente, hubo una huelga en los bancos de Adén para protestar contra el aumento de los precios, que tuvo lugar hace tres días.
Informe de prensa:
عدن. إضراب محلات الصرافة رفضاً لانهيار العملة المحلية 21 رجب 1445هـ 01 فبراير 2024 نفذت عدد من محلات الصرافة، الساعات الماضية، إضرابا واسعاً في مدينة عدن الواقعة تحت سيطرة ميليشيات ابو ظبي ، تنديداً بانهيار العملة المحلية، جاء ذلك مع وصول سعر الدولار الواحد في مناطق سيطرة فصائل
(Traducción: Adén. Tiendas de cambio en huelga en rechazo al colapso de la moneda local. 21 de Rajab, 1445 AH – 1 de febrero de 2024. En las últimas horas, varias tiendas de cambio llevaron a cabo una gran huelga en la ciudad de Adén, que está bajo el control de las milicias de Abu Dhabi, para denunciar el colapso de la moneda local. Esto se produjo con la llegada del precio de un dólar en las zonas de control de la Facción)
Como referencia:
Izquierda: Rial en Yemen del Norte (Ansar Allah) Derecha: Rial en Yemen del Sur (EAU+)
Sin embargo, ambas regiones se enfrentan a un importante nivel de desempleo, y el PNUD estima que la tasa de pobreza es de aproximadamente el 48,5%. Además, la frecuencia de los cortes de electricidad ha alcanzado máximos históricos, lo que obliga a la población a depender de paneles solares, generadores eléctricos y baterías para satisfacer sus necesidades energéticas. En su desesperación, algunas personas recurren a cruzar ilegalmente la frontera saudí en busca de empleo, lo que a menudo provoca trágicas muertes. Han surgido numerosos informes sobre el hallazgo de inmigrantes ilegales fallecidos, que lamentablemente fueron abatidos por la patrulla fronteriza saudí. Entre los incidentes más angustiosos se encuentra el descubrimiento de cientos de cadáveres de inmigrantes etíopes en la frontera saudí, acompañado de los testimonios de supervivientes que fueron entrevistados por HRW. Aún hoy se pueden encontrar numerosos restos óseos de inmigrantes a lo largo de la frontera.
Pregunta: ¿Qué pueden hacer los antiimperialistas del Norte global?
Respuesta: Actualmente, la población palestina necesita una mayor unidad y representación para defender sus derechos. Hay que cuestionar la opresiva política exterior del Imperio, que está causando una inmensa destrucción en la región y perpetuando el genocidio en Gaza.

9. Turiel explica el riesgo de colapso de la AMOC.

Es un poco porno-doom, porque en este caso sí que se habla claramente de colapso, y además es entrevistado por Félix Moreno, colapsista convicto y confeso, pero me ha gustado mucho esta explicación de Turiel, que trabaja después de todo en el Instituto de Ciencias del Mar, explicando qué hay detrás del famoso artículo en Nature casi pronosticando el colapso de la AMOC para ya. Según Turiel, puede ser bastante probable, con media Europa convertida en Canadá 2.

https://www.youtube.com/watch?

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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