DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. El resultado de las elecciones en Bolivia.
2. Nuevo himno para la Alianza de Estados del Sahel.
3. Islamistas en Cabo Delgado.
4. El precio de la energía.
5. La independencia de los bancos centrales.
6. Reporteros de guerra.
7. La democracia según Byung-Chul Han.
8. García Linera sobre el estado.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 1 de septiembre de 2025.
1. El resultado de las elecciones en Bolivia.
Un par de análisis desde América Latina sobre el resultado de las recientes elecciones en Bolivia.
https://www.ojala.mx/es/ojala-es/la-votacion-que-desordeno-el-tablero-electoral-en-bolivia
La votación que desordenó el tablero electoral en Bolivia

Ilustración por Karen con K para Ojalá.
Opinión • Huascar Salazar • 28 de agosto, 2025 • Read in English
Frente a la descompuesta política estatal, lxs bolivianxs encontraron caminos para desordenar un tablero electoral que aparecía como ornado y sacramentado.
En poco menos de dos meses Bolivia encarará, por primera vez en su historia, una segunda vuelta presidencial entre el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y Alianza Libre, ambas formaciones de derecha.
Este inédito balotaje da cuenta de que el país, en medio de una crisis económica galopante y procesos organizativos populares debilitados, está ingresando a un momento político diferente.
Otras dos enseñanzas del proceso electoral del 17 de agosto son: jamás contratar a una encuestadora boliviana (que ninguna, aparentemente vio venir este resultado) y que la implosión del Movimiento Al Socialismo (MAS) fue más dramática de lo que se esperaba.
Más que un resultado, lo que esta primera vuelta nos ha dejado sobre la mesa es un conjunto de síntomas que tienen que ver con problemas, malestares y deseos que existen al interior de la sociedad boliviana y que van mucho más allá de la dimensión electoral.
Sorpresa y erosión institucional
Cuando a las 21:00 del día de las elecciones comenzaron a emitirse los primeros resultados, la sorpresa fue mayúscula.
Contra todo pronóstico, el PDC, a la cabeza de Rodrigo Paz Pereira, quedó en primer lugar. Ninguna encuesta oficial había vaticinado, ni de lejos, este desenlace.
A mediados de julio, los sondeos le daban al PDC un 3,2 por ciento; para el 10 de agosto, esta predicción alcanzó el 8,3 por ciento. Datos que no tienen sentido comparados con el resultado final: el PDC logró el 25,15 por ciento del total de votos emitidos.
Una gran sorpresa, sí, pero también un síntoma del estado actual de las instituciones electorales estatales. Las empresas encuestadoras no solo no están siendo reguladas, sino que vienen produciendo y difundiendo información falsa impunemente.
Es una institucionalidad deteriorada la que recubre los procesos democráticos, generando confusión e incertidumbre, y dando rienda suelta a teorías conspirativas.
Por eso, no solo son las encuestadoras, también son los procedimientos poco transparentes, como la posibilidad de cambiar candidatos hasta el 13 de agosto —¡cuatro días antes de las elecciones!— si estos eran estratégicamente inhabilitados.
De los 3.290 candidatxs a diputadxs y senadorxs registradxs el 19 de mayo, 2.100 fueron inhabilitadxs. Queda claro que la inhabilitación de candidatxs fue una estrategia deliberada de los partidos. Permitiendo, entre otras cosas, que hasta las 23:59 de ese 13 de agosto no se tuviera certeza de las listas finales. Incluso se especulaba hasta el último momento que Evo Morales podría ser candidato.
También hubo polémica cuando se dieron de baja las personerías jurídicas de partidos que ya no pudieron participar de las elecciones, y desestabilización del Tribunal Supremo Electoral con noticias falsas sobre supuestas renuncias, lo que impuso un manto de opacidad al proceso preelectoral.
La institucionalidad electoral boliviana nunca se caracterizó por una confiabilidad absoluta, pero fue a partir de 2016 cuando comenzó a erosionarse de manera sistemática luego de que el partido de Morales emprendiese un hostigamiento contra el Órgano Electoral para lograr la repostulación de su líder, pese al rechazo popular en el referéndum de aquel año.
La desconfianza se profundizó en las fallidas elecciones de 2019, propiciando un deterioro que los gobiernos de Janine Áñez y Luis Arce no hicieron más que acentuar. Con todo, pese a este clima agotador e incierto, esta primera vuelta del 2025 tuvo un desenlace pacífico.
Desordenar las fichas en el tablero
Antes de las elecciones, el panorama parecía bastante predecible y frustrante a la vez: una versión de la derecha tradicional ganaría, ya sea la de Jorge Quiroga, heredero político del exdictador Hugo Banzer Suárez y vinculado directamente a los intereses norteamericanos; o la de Samuel Doria Medina, empresario que ha construido una fortuna millonaria utilizando la política partidaria. Se daba por hecho una segunda vuelta entre ambos.
Pero el 17 de agosto el PDC alteró completamente este guión, imponiéndose con casi la cuarta parte de los votos emitidos, relegando a Quiroga (20,73 por ciento) y Doria Medina (15,28 por ciento) a posiciones secundarias.
La victoria de Paz Pereira expresa un síntoma de agotamiento frente a una década de política boliviana encerrada en la polarización MAS vs. derecha tradicional.
Este resultado rompe esa lógica binaria, pero no hacia una alternativa contestataria o anticapitalista, sino hacia algo más confuso: una formación de derecha que algunxs catalogan más cercana al “centro” y otrxs como “outsider”, pero que en realidad carece de identificación clara, incluso para sí misma.
El binomio presidencial del PDC combina herencia política con popularidad digital: Paz Pereira debe su capital político a su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora, mientras que su vice, Edman Lara, ganó visibilidad tras ser expulsado de la Policía Nacional por denunciar corrupción.
La campaña de ambos candidatos consistió en un intenso recorrido a zonas rurales y barrios populares de todo el país, utilizando un discurso que conjugó la experiencia de Paz Pereira junto a una impronta anticorrupción, sobre la cual Lara ha construido su imagen en los últimos años.
Las propuestas electorales del PDC son poco consistentes y muchas de ellas improvisadas. Como su plan de gobierno, en cuya elaboración Paz Pereira reconoció no haber participado; o las propuestas de Lara, como la de subir la Renta Dignidad —un bono para los mayores de 60 años que no perciben jubilación— de 350 bolivianos (US $50) a 2000 bolivianos (US $285) mensuales, sin un plan para pagarla. Todo ello, además, en el marco de un discurso con tintes policiacos y cristianos.
Todavía queda por ver qué sucederá en la segunda vuelta el 19 de noviembre. Quiroga desde la derecha tradicional consolidada y en franca alianza con el núcleo de las élites económicas del país (principalmente las agroindustriales) seguirá pugnando por reciclar la faceta neoliberal clásica del Estado boliviano.
Por el otro lado, aunque el PDC ya suscribió —al igual que Doria Medina y Quiroga— su apoyo a la agenda agroindustrial. Todavía no queda claro si lxs representantes de este partido terminarán por alinearse con una política de derecha tradicional; o si optará por una deriva más personalista y autoritaria en torno a la figura de Lara.
En todo caso, en lo que esta nueva derecha se decanta es posible que las organizaciones populares encuentren un poco de aire para repensar y reconstruir sus procesos.
Los pedazos del MAS
La sigla oficial del MAS alcanzó un 2,46 por ciento del total de votos emitidos (poco más del tres por ciento de los votos válidos), algo inconcebible poco tiempo atrás. El partido que fue el centro de la política boliviana durante 20 años quedó a un pelo de perder su personería jurídica.
Luis Arce Catacora —impuesto por Morales como candidato presidencial en 2020, desoyendo la decisión de las organizaciones sociales— se desentendió de su padrino y junto a personajes advenedizos, como el candidato presidencial Eduardo del Castillo, se apropió de la estructura partidaria.
El plan les iba saliendo más o menos bien hasta que la crisis económica —aquella que es resultado del fin del ciclo extractivo del gas— les explotó en la cara.
Andrónico Rodríguez encabezó Alianza Popular, una deriva del MAS que inicialmente parecía prometedora para rearticular la fuerza masista en torno a este joven dirigente sindical. Sin embargo, lo que por un momento se vislumbró como la renovación del MAS resultó una sunchu luminaria (una luz que encandila y se apaga rápido).
Rodríguez recicló la propuesta histórica del MAS, buscó la bendición de Morales (que nunca recibió) y sostuvo como su candidata a vicepresidente —contra viento y marea— a Mariana Prado, cercana al entorno del exvicepresidente Álvaro García Linera y su familia. Rodríguez logró apenas 6,61 por ciento de los votos emitidos.
Finalmente, Morales, como siempre, estuvo dispuesto a quemarlo todo si no es él quien ocupa el centro de la disputa política.
Luego de ser marginado del proceso electoral por una resolución constitucional que no dejó de ser polémica, se aventó dos bloqueos de caminos de 24 días en octubre-noviembre del año pasado y otro de dos semanas en junio, acentuando la crisis económica.
En medio de siete acusaciones por estupro y trata de menores, estuvo dispuesto a empujar al país al precipicio con tal de ser nuevamente presidente.
Al no lograr la insurrección que deseaba, Morales convocó a votar nulo e impulsó una campaña de desinformación. Los votos anulados alcanzaron un 19,87 por ciento del total de los emitidos, pero considerando que históricamente la votación nula ronda el cuatro por ciento, así como el gran malestar que recubrió el proceso electoral, de ninguna manera la totalidad del voto nulo puede atribuirse al llamado de Morales.
El MAS de hace una década ya no existe. Su fragmentación se debe al desgaste de un partido cada vez más autoritario, a una crisis económica de la cual tiene responsabilidad importante, y a la grotesca reyerta de sus caudillos y sus egos. Además, en ese proceso, el MAS se cargó gran parte de los procesos organizativos de base que le daban fuerza.
Habrá que ver en qué medida este “desorden” inesperado en la votación obstaculiza una transición ordenada del poder estatal. También habrá que ver en qué medida puede convertirse en oxígeno para los procesos de reorganización popular.
Huáscar Salazar LohmanHuáscar Salazar Lohman es economista boliviano. Ha escrito el libro «Se han adueñado del proceso de lucha» y recientemente participó en el libro colectivo Pensando la vida en medio del conflicto. Es investigador del Centro de Estudios Populares (CEESP).
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https://jacobinlat.com/2025/09/bolivia-fin-de-ciclo/

Marchas del TIPNIS de 2011, Bolivia (Vía Wikimedia Commons)
Bolivia, ¿fin de ciclo?
Pese al evidente giro a la derecha, las últimas elecciones bolivianas no modificaron la estructura de tercios electorales que viene de 2005. Pero el MAS, que conserva su núcleo duro, sufrió una gran pérdida de credibilidad en el histórico «tercio en disputa».
Lo ocurrido el 17 de agosto en Bolivia no puede entenderse sin considerar la profunda crisis del MAS, el principal partido del país, que compitió fragmentado en tres vertientes y con su líder más influyente, Evo Morales, excluido del proceso. Grosso modo, los resultados reflejan un giro a la derecha y también que el voto nulo/blanco se ubicó en segundo lugar, representando una forma de acción política colectiva, especialmente entre comunidades campesinas. Lejos de ser una expresión amorfa, este voto nulo encarna una deliberación orgánica que ha caracterizado al evismo durante dos décadas.
De todos modos, los votos nulos y blancos son una opción política pero no generan representación estatal, por eso la Asamblea Legislativa Plurinacional aparece dominada por una abrumadora mayoría entre las viejas derechas y la emergente derecha populista.

La Bolivia de los tres tercios
La división en tercios refleja una constante histórica del comportamiento electoral boliviano desde 2005. El primer tercio corresponde al voto duro del MAS, articulado en torno al bloque indígena-campesino y popular urbano. Su antagonista es el segundo tercio representado por la derecha neoliberal tradicional, sostenida por sectores de clase media acomodada y por el aparato mediático empresarial. El tercer tercio —el «tercio en disputa»— ha sido históricamente un segmento más flotante, compuesto por sectores populares urbanos, trabajadores informales y jóvenes en ascenso social. Durante dos décadas, la mayoría de este último se articuló con el MAS, permitiéndole victorias en primera vuelta. Sin embargo, en 2025, esta franja ha sido capitalizada en gran parte por una derecha populista emergente, encabezada por el binomio Rodrigo Paz /Edman Lara, lo que marca tendencias a un giro ideológico en una parte considerable de los votantes.

La sorpresiva victoria del binomio Paz/Lara
Rodrigo Paz forma parte desde hace tiempo de las camarillas de políticos profesionales de derecha. Su carrera política es, en gran medida, una herencia de su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora, por lo demás, carece de atributos que lo distingan por mérito propio. Sin respaldo empresarial, permaneció durante años en segunda fila. Su mayor acierto hasta ahora ha sido elegir como compañero de fórmula a Edman Lara, un ex capitán de policía que se volvió viral mucho antes de las elecciones gracias a sus videos denunciando la corrupción dentro de su institución. Lara es, en efecto, el verdadero vencedor de la primera vuelta.
La población está padeciendo un país donde los precios de los productos básicos suben cada semana, escasea el combustible y se acumulan denuncias de corrupción involucrando al presidente Arce. La corrupción estatal junto a la especulación y el contrabando de combustible por parte de empresas privadas, ha generado escenas de camiones esperando con desesperación su turno en los surtidores. A ello se suma una red de extorsión armada por la banca privada, con complicidad de los «entes reguladores» estatales, que custodia los dólares como señores feudales sus tierras y los venden a comerciantes medianos y pequeños a precios arbitrarios. Todo esto ha ido preparando el terreno para la irrupción de interpeladores contingentes, como Lara, un hombre que grita contra la corrupción y promete «acabarla en 15 días», reuniendo audiencias dispuestas a escucharlo, aplaudirlo y votarlo.
Las generaciones jóvenes de comerciantes minoristas, choferes de minibús, trabajadoras precarizadas y albañiles, difícilmente se reconocen como destinatarios de una protección efectiva por parte de los servicios públicos. En la práctica, el único derecho realmente universalizado por el Estado Plurinacional ha sido la educación primaria. Otros derechos fundamentales, como el acceso a la salud o a una vivienda digna, continúan siendo promesas lejanas para amplios sectores populares.
Para estos grupos, el Estado no representa una garantía de bienestar, sino apenas un gestor del llamado «movimiento económico»: una dinámica de consumo popular que permite la subsistencia de pequeños emprendimientos individuales y familiares. Esta función, más que redistributiva, es tolerada como mecanismo de supervivencia. En síntesis, el poder político aparece deslegitimado no sólo por su incapacidad para enfrentar la crisis económica, sino por su disposición a lucrar con ella a través de redes de corrupción que profundizan el malestar social.
La vieja y conocida derecha neoliberal ha querido aprovechar el momento dosificando su estado de histeria. Imitando con gestos caricaturescos el fenómeno Milei en Argentina, promete privatizarlo todo como revancha por los veinte años de «socialismo» que, según su relato, llevaron a Bolivia al colapso. Sin embargo, más allá de su base social tradicional, le cuesta ser creíble. Sus candidatos arrastran largos historiales como benefactores de los ricos, operadores de intereses estadounidenses y representantes de empresas transnacionales. Por eso, su discurso no logra conectar con amplias franjas del mundo popular, que reciben de la derecha clásica un tufo persistente de elitismo y racismo apenas disimulado.
De igual forma, todas las fracciones del ex MAS han perdido legitimidad en ese mismo tercio flotante que antes le daba rotundas victorias en las urnas. Se suele atribuir esta pérdida a dos causas principales: la crisis económica y las profundas divisiones internas. Ambas están estrechamente entrelazadas, configurando en el MAS un conservadurismo político que ha paralizado cualquier intento de renovación.
El único candidato de la izquierda que aparecía con alguna posibilidad, Andrónico Rodríguez, condujo una campaña electoral conservadora en sentido estricto. Habló de «cuidar» las conquistas del proceso, y por temor a provocar una «guerra sucia» por parte de la derecha, evitó levantar consignas que plantearan reformas creíbles. Su campaña, timorata por diseño —no por juventud ni falta de recursos—, no logró despertar entusiasmo ni impedir que la maquinaria comunicacional de la derecha lo atacara con virulencia.
Por su parte, Evo Morales, marginado mediante maniobras turbias del gobierno de Luis Arce y del poder judicial, optó por llamar al voto nulo. Con ello confirmó que entre su objetivo de imponerse como «el único candidato del pueblo» y los medios para lograrlo no existen puentes. Los números lo ratifican como el líder popular más influyente y le permiten a su vez regodearse del fracaso de sus ex compañeros «traidores». Sin embargo, ese capital simbólico no se ha traducido en avances concretos respecto a una política, un programa o una estrategia capaces de rearticular una voluntad mayoritaria con proyección estatal.
Una de las lecciones clave de todo esto es que las manifestaciones del malestar económico nunca son meramente «condiciones objetivas». El descontento frente a la crisis es producido y moldeado por la lucha política. En esa disputa por el sentido, la derecha ha logrado avanzar significativamente mediante un relato que culpa al «modelo económico masista» y al «socialismo» de todos los males. Ha instalado una narrativa que presenta la crisis como consecuencia directa de la intervención estatal, ocultando las dinámicas estructurales —como la dependencia externa y la concentración del excedente en manos privadas— que la preceden y profundizan.
La izquierda, en cambio, no ha conseguido articular un relato antagónico coherente. Se ha limitado a advertir los peligros del retorno de la derecha neoliberal al poder, lo que ha servido para desprestigiar a los políticos de la vieja derecha, pero no para posicionarse como una alternativa creíble de solución. Ese vacío político ha sido ocupado, al menos coyunturalmente, por el fenómeno populista de derecha encarnado en el ex capitán Lara, cuya irrupción expresa tanto el agotamiento del relato del MAS como las limitaciones de la derecha señorial. La izquierda debe mostrar que la crisis actual es resultado del retroceso del Estado en la apropiación del excedente social, y expresar esa crítica en un programa renovado de reformas económicas. Un programa que no se limite a paliar los síntomas del colapso, sino que apunte a transformar las condiciones materiales de vida, haciendo efectivamente mejor la existencia cotidiana de las mayorías.
No es la «crisis del modelo económico», es la dependencia
Las reformas neoliberales de los años ochenta profundizaron la primarización de la economía boliviana, orientada hacia la exportación de materias primas, y debilitaron su ya frágil industria nacional, que abastecía el mercado interno. Como resultado, creció la importación de mercancías. El sector comercial, antes monopolizado por élites de apellidos extranjeros, se diversificó progresivamente, incorporando a sectores populares. Sin embargo, durante los veinte años de neoliberalismo (1985–2005), el dogma de la contracción monetaria limitó la expansión del mercado interno, restringiendo el crecimiento de ese nuevo circuito popular ligado al comercio.
El verdadero auge comercial llegó con la gestión del MAS, sobre todo en el período 2008 a 2015. La mayor captación del excedente generado por la exportación de gas permitió una expansión inédita de la inversión pública, ensanchando la economía boliviana como nunca antes. Pero esta expansión no estuvo acompañada por un fortalecimiento de la producción interna capaz de abastecer el consumo nacional. Por ello, gran parte del excedente volvió a salir del país mediante la importación de mercancías, con todo lo que implica importar en un país mediterráneo.
Como señalan los clásicos de la Teoría Marxista de la Dependencia, el ciclo del capital en países como Bolivia se caracteriza por la separación estructural entre los procesos de producción y circulación de mercancías. Mientras la producción se orienta a la exportación (gas, minerales, soya, ganado), la circulación interna se basa en el intercambio de bienes importados. El llamado «modelo económico del MAS» no rompió —ni siquiera de forma tendencial— con este patrón dependiente; más bien lo reprodujo en escala ampliada.
A ello se suma un agravante: ante la debacle de la producción de hidrocarburos, el excedente exportado comenzó a ser capturado crecientemente por la empresa privada, que lo consume de forma improductiva y cuya carga financiera recae sobre el Estado. Esta variable —que teóricamente debió ser regulada por el gobierno del MAS— fue dejada a la deriva. La ruina de la administración económica que permitió a la derecha derrotar ideológicamente al MAS tiene sus raíces en este proceso material de dependencia. Aquí se constituye además la base del poder económico de las clases dominantes bolivianas —agroindustriales y financieras, principalmente— profundamente antinacionales, las cuales parasitan la renta nacional mientras fugan sus dólares a paraísos fiscales.
Qué esperar de la segunda vuelta
El análisis expuesto permite pensar en una alta probabilidad de la victoria en segunda vuelta del binomio Paz/Lara. No obstante, la derecha mejor organizada —cuyo candidato más votado, Tuto Quiroga, quedó en tercer lugar detrás de Paz y del nulo/blanco— está articulando un esquema de poder que le permitirá controlar el próximo gobierno, independientemente de quién gane el balotaje. Los políticos profesionales operan con el respaldo del poder económico cruceño y de la ultraderecha internacional, para consolidar un «gobierno de acuerdos y consensos»: es decir, un gobierno firme en la aplicación del ajuste económico contra la población, en la concesión de beneficios a la banca y agroindustria, en la apertura a la inversión extranjera para la entrega de recursos naturales. Rodrigo Paz, probable futuro presidente, no muestra el menor reparo en transitar ese camino.
Sin embargo, esta operación del poder concentrado está enfrentando un escollo inesperado: el «capitán» Lara. Su estilo histriónico, dirigido a audiencias populares, ha comenzado a irritar a los comandantes del bloque derechista, que han lanzado una campaña comunicacional para reprochar sus «malas formas» y asociarlo al masismo —esa entidad demonizada que creían haber sepultado con el resultado electoral. Lara, enamorado de su propia popularidad, se resiste a abandonar el atrevimiento. Cada vez que toma un micrófono o aparece en TikTok, reafirma que no se entregará a los «viejos políticos». Sus declaraciones refuerzan su magnetismo popular, generando un bucle de legitimación que, sin embargo, tiene límites objetivos.
Como es evidente, llegará el momento en que Lara descubra que hacer política no consiste únicamente en cosechar aplausos ni likes en redes sociales. Las correlaciones de fuerza reales imponen límites a la bravuconería y a la venta de ilusiones. Más allá de su viralidad digital, Lara carece de estructura partidaria, de organizaciones de base que lo respalden, y —a decir verdad— tampoco parece tener una idea clara de lo que implica ser vicepresidente del Estado. Su interpelación a las masas, aunque ruidosa, no ha logrado articular un conjunto mínimamente coherente de demandas económicas, políticas y sociales. Es un discurso de contenido moralizador y hasta reaccionario, pero amorfo.
En la espiral de sus alocuciones, ha prometido aumentos sustantivos a los subsidios sociales para escolares y ancianos, mientras el bloque con el que gobernará prepara políticas empobrecedoras. Ha jurado que será implacable con la corrupción, incluso denunciando a su propio presidente si fuera necesario, mientras la coalición gobernante se frota las manos ante las oportunidades de latrocinio y desfalco estatal. Con el énfasis de un ilusionista, Lara ha sentenciado: «Si los defraudo, cuélguenme», olvidando que en Bolivia defraudar es fácil y ser colgado es una metáfora que roza lo literal.
¿Qué se ha cerrado y qué sigue abierto?
Bolivia ya no tiene partido hegemónico de izquierda y las elecciones han arrojado una relación de fuerzas políticas donde la derecha controla los tres poderes del Estado. Esta correlación, empero, no sólo no se corresponde con la que existe entre las fuerzas sociales, sino que el candidato más votado, Rodrigo Paz, no hizo campaña a favor del programa que quiere aplicar. Su voto viene de sectores vulnerables, los más afectados si se aplican planes como los del FMI. En esa medida, las elecciones no han resuelto nada, la crisis sigue su curso y su desenlace sigue abierto. La izquierda tiene una oportunidad si entiende que no basta con resistir los embates de la derecha y propone un horizonte creíble a las masas. Para resolver este enigma, la izquierda tiene mucho que aprender de los últimos 20 años y está urgida a evitar los errores todavía persistentes que amenazan su existencia como fuerza con arraigo popular.
Psicologo y Profesor de la Universidad Mayor de San Simón. Exejecutivo de la Federación de Trabajadores en Educación de CochabambaVOLVER AL INDICE
2. Nuevo himno para la Alianza de Estados del Sahel.
El último boletín de arte del Tricontinental está dedicado a el nuevo himno que se ha compuesto para la Alianza de Estados del Sahel. No puedo poner el enlace directo al archivo sonoro, pero al principio está el enlace al de Youtube.
https://thetricontinental.org/es/boletin-de-arte-sahel-benkan/
Boletín de Arte Nº 18
Nuevos símbolos para una nueva soberanía: Sahel Benkan
Boletín de Arte Tricontinental n°18 (agosto de 2025)
La renovada lucha por la soberanía en el Sahel está marcada por avances en el ámbito cultural, con nuevos símbolos que marcan la ruptura con el neocolonialismo.
31 de agosto de 2025
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[La selección musical de este mes es Sahel Benkan, el himno de la Alianza de Estados del Sahel.]
La independencia no es simplemente una cuestión de expulsar a lxs colonizadorxs, de tener una bandera y un himno nacional, afirmaba Amílcar Cabral, dirigente del movimiento de liberación en Guinea-Bissau y Cabo Verde. El pueblo debe tener la certeza de que nadie le robará su trabajo, de que la riqueza de nuestro país no irá a parar al bolsillo de nadie más, añadió. Para Cabral, la liberación nacional era necesariamente un “acto de cultura”, un proceso profundo de recuperación de la historia, la identidad y la dignidad como cimiento esencial sobre el cual construir una verdadera soberanía política y económica. Este acto, sostenía, era el arma más poderosa contra la dominación extranjera, que mantiene su control mediante la “represión permanente y organizada de la vida cultural de dicho pueblo”.
En vísperas del segundo aniversario de la fundación de la Alianza de Estados del Sahel (AES), el 16 de septiembre de 2023, las palabras de Cabral resuenan con especial fuerza. La confederación de Burkina Faso, Mali y Níger, surgida de una serie de golpes de Estado con respaldo popular que rompieron con un orden neocolonial controlado por Francia y sus aliados regionales, ha emprendido un proyecto de descolonización cultural. Al desmantelar los símbolos del poder colonial y neocolonial y erigir en su lugar símbolos nuevos y compartidos, los pueblos del Sahel enarbolan la bandera de una nueva fase de su lucha por la soberanía.
Más allá de la independencia simbólica
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Créditos: Pedro Stropasolas (Brasil de Fato).
El poder del Estado colonial francés se inscribió directamente en el paisaje físico y psicológico del Sahel. En las capitales administrativas de Bamako, Uagadugú y Niamey, los planificadores franceses impusieron un orden espacial rígido que reflejaba la jerarquía del propio sistema colonial. Las principales avenidas, plazas y edificios públicos recibieron el nombre de generales, gobernadores y políticos franceses. Esta imposición deliberada de una nomenclatura colonial borró las historias locales y obligó a las personas colonizadas a transitar por sus propias ciudades usando los nombres de sus opresores, perpetuando el sistema neocolonial mucho después de que se alzaran las banderas de la independencia.
En los últimos dos años, una oleada coordinada de recuperación simbólica ha recorrido la AES, un proceso detallado por Ibrahima Kébé, coordinador de la Escuela Modibo Keïta (Universidad Popular y Ciudadana), en una entrevista con nosotrxs. “Renombrar calles y bulevares es una de las acciones más visibles emprendidas por lxs dirigentes de la AES”, explica. “Placas, estatuas y nombres de calles que honraban a figuras coloniales son reemplazados con frecuencia por referencias a héroes panafricanistas y a quienes lucharon localmente contra el mismo sistema que esas figuras representaban”.
El 15 de octubre de 2023, en el 36° aniversario del asesinato del revolucionario burkinés Thomas Sankara, el Bulevar Général Charles de Gaulle en la capital Uagadugú fue oficialmente renombrado como Bulevar Thomas Sankara, y Sankara fue proclamado “Héroe de la Nación”. En Niamey, Níger, la Avenida Charles de Gaulle es ahora la Avenida Djibo Bakary, en homenaje a un destacado sindicalista y figura política del movimiento de independencia del país contra Francia. La Place de la Francophonie [Plaza de la Francofonía], durante mucho tiempo símbolo de la hegemonía cultural y lingüística francesa, fue oficialmente renombrada Place de la Patrie [Plaza de la Patria]. En Mali, la Avenida CEDEAO , que llevaba el nombre de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), un bloque que la AES denuncia como instrumento de los intereses occidentales, pasó a llamarse Avenida de la AES.
Estos actos funcionan como una forma de formación política pública, sustituyendo un panteón de opresores por uno de libertadores. “Estos cambios buscan ofrecer a las futuras generaciones referentes en sintonía con sus luchas y aspiraciones, al tiempo que reconocen la memoria histórica”, señala Kébé. Sin embargo, advierte que este proceso no está exento de complejidades políticas y contradicciones internas, lo que revela que la lucha por la memoria histórica sigue abierta. “Por ejemplo”, observa, “en Bamako apareció la Avenida Général Moussa Traoré, quien sirvió a los intereses franceses durante décadas tras derrocar en 1968 al presidente socialista y panafricanista Modibo Keïta mediante un golpe de Estado”. Para Kébé, este detalle sugiere que el camino de la descolonización no es lineal. Subraya los enormes desafíos por delante: garantizar que el espíritu popular antiimperialista que impulsa este movimiento no sea cooptado por un nacionalismo estrecho que sanee el pasado solo para legitimar el presente.
Nuevos símbolos para una nueva alianza
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Más allá de deconstruir lo anterior, la AES ha dado pasos para construir nuevos símbolos compartidos. El 22 de febrero de 2025, presentó su nueva bandera, un poderoso emblema de este proyecto regional. Para Kébé, sus elementos son una “verdadera concentración de símbolos culturales y políticos” diseñados para transmitir un mensaje con múltiples capas. Las tres estrellas representan a los Estados miembros, no como entidades separadas, sino unidas en solidaridad. El árbol de baobab, conocido por su longevidad, simboliza el arraigo cultural y la resistencia frente a la adversidad. Las figuras humanas de pie, juntas, expresan la determinación colectiva de defender su soberanía. El uso de los colores clásicos del panafricanismo, verde, amarillo y rojo, significa esperanza en el futuro, la riqueza natural de la región y la sangre de sacrificio derramada por lxs mártires en la lucha de liberación.
Quizás la declaración política más potente de la bandera sea la inclusión de un mapa de los tres países sin sus fronteras internas. Este elemento disuelve visualmente las fronteras artificiales trazadas en la Conferencia de Berlín de 1884, haciendo del regionalismo un desafío directo a la lógica colonial de “divide y reinarás”.
A esta nueva identidad se le da voz con el himno de la AES, Sahel Benkan, que se traduce del bambara como “la comprensión del Sahel”. Interpretado por primera vez simultáneamente en las tres capitales el 9 de junio de 2025, el himno se ha convertido en una poderosa herramienta de movilización popular. “La canción rápidamente trascendió el ámbito ceremonial para convertirse en un símbolo de resistencia y orgullo para lxs partidarixs de la confederación”, nos cuenta Kébé. “Resuena durante las ceremonias oficiales, pero también en el corazón de las manifestaciones populares que apoyan las transiciones políticas”. Difundido ampliamente en la televisión estatal y las redes sociales, la letra del himno enraíza explícitamente la lucha actual con el legado de las grandes civilizaciones precoloniales de África, e insta al pueblo a reclamar su destino. Para sus partidarios simpatizantes, dice Kébé, es “la expresión viva de un Sahel que se yergue decidido a romper con el orden neocolonial”.
“Contra la humillante esclavitud de mil años”
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Créditos: Pedro Stropasolas (Brasil de Fato).
El movimiento actual en el Sahel no surgió de la nada. Es el legado de una tradición revolucionaria con raíces profundas en la región. Como afirma Kébé, esta historia no solo proporciona una fuente vital de inspiración y legitimidad, sino también lecciones cruciales para el difícil camino que queda por delante.
La primera ola de esta lucha estuvo encabezada por pioneros como Modibo Keïta, primer presidente de un Mali independiente (1960–1968). Pan-africanista convencido y defensor del socialismo africano, Keïta emprendió profundas reformas diseñadas para alcanzar una verdadera soberanía económica. Nacionalizó recursos estratégicos y creó una moneda nacional para romper con el franco CFA, controlado por Francia (un instrumento neocolonial de dominación monetaria francesa). Keïta comprendía, además, que la soberanía de los pequeños Estados recién independizados era frágil y que la unidad era el único camino viable. Junto con Kwame Nkrumah, de Ghana, y Sékou Touré, de Guinea, fue una fuerza impulsora de la Unión de Estados Africanos (o Unión Ghana-Guinea-Mali). Este temprano intento de superar las fronteras coloniales es un precedente histórico directo de las ambiciones confederales de la AES en la actualidad. Para más información sobre el legado de Keïta, mira este documental recientemente publicado por African Stream.
Representando a una generación posterior de revolucionarixs, Sankara, quien fue presidente de Burkina Faso desde 1983 hasta su asesinato en 1987, hizo de su primer acto uno simbólico: renombrar al país de la designación colonial de Alto Volta a Burkina Faso, “la tierra del pueblo íntegro”. Se dice que Sankara era un consumado guitarrista de jazz y que personalmente escribió el nuevo himno nacional, Ditanyè [“El Himno de la Victoria”]. El himno denunciaba la “humillante esclavitud de mil años” del colonialismo y concluía con el poderoso eslogan tomado de la Revolución Cubana: ¡Patria o muerte, venceremos!, una frase que ha sido readoptada por el actual líder del país, el capitán Ibrahim Traoré. Para Sankara, esta transformación simbólica era inseparable de la lucha material por la autosuficiencia, encapsulada en su famosa máxima: “Quien te alimenta, te controla”.
Un espacio, un pueblo, un destino
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Créditos: Pedro Stropasolas (Brasil de Fato).
La descolonización cultural en el Sahel es un acto de liberación profundo e históricamente necesario. Derribar monumentos coloniales, cambiar el nombre de las calles y crear nuevas banderas e himnos son actos poderosos de emancipación cultural. Reclaman la narrativa histórica, fomentan una nueva identidad colectiva y movilizan la energía popular para una nueva visión multidimensional de la soberanía que abarca la política, la economía, lo militar y la cultura.
Sin embargo, como insistía Cabral, una bandera y un himno no son suficientes. Los actos simbólicos se han visto acompañados por movimientos sustanciales hacia la soberanía en múltiples frentes. En el frente militar, la AES ha expulsado a las tropas francesas y ha establecido una fuerza militar conjunta de 5.000 efectivos para coordinar la lucha contra el terrorismo. En el frente económico, han anunciado planes para crear una moneda común para salir finalmente del sistema del franco CFA. Han comenzado a establecer un Banco Confederal de Inversión y Desarrollo para financiar su propia infraestructura e industrialización, liberándose de los dictados y condicionalidades del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Leer más en el último dossier (12 de agosto de 2025), del Instituto Tricontinental de Investigación Social El Sahel busca soberanía.
Los nuevos símbolos del Sahel son una declaración de intenciones, un llamado a la acción para que los pueblos de la región se unan en la larga e inconclusa lucha por la liberación. El futuro de la AES y de los pueblos del Sahel dependerá también de la solidaridad internacional. Por ello, les invitamos a sumarse al Secretariado Pan Africanism Today, conformado por más de 70 movimientos y organizaciones populares de toda África, en su llamado a la acción. Asimismo, les invitamos a tomarse un tiempo y recorrer este mes nuestra galería de retratos, dedicada a homenajear a revolucionarixs de todo el mundo.
Soldados, somos todos
Determinados, resilientes, y unidos
Para que la AES permanezca
Un espacio, un pueblo, un destino.– Himno de la AES
Cordialmente,
Tings Chak
Directora de Arte, Instituto Tricontinental de Investigación Social
3. Islamistas en Cabo Delgado.
Entrevista a un especialista en la insurgencia islamista en Mozambique sobre la situación en Cabo Delgado, al norte del país.
https://www.rosalux.de/en/news/id/53753/understanding-the-jihadi-insurgency-in-cabo-delgado
Comprender la insurgencia yihadista en Cabo Delgado
Eric Morier-Genoud sobre el origen, la dinámica y la posible resolución del levantamiento islamista en Mozambique.
Información
Autores
Eric Morier-Genoud, Fredson Guilengue
Eric Morier-Genoud es profesor de Historia en la Queen’s University de Belfast. Ha publicado más de veinte artículos y siete libros, entre ellos Catholicism and the Making of Politics in Central Mozambique, 1940-1986 (El catolicismo y la configuración de la política en Mozambique central, 1940-1986) y The War Within: New Perspectives on the Civil War in Mozambique, 1976-1992 (La guerra interior: nuevas perspectivas sobre la guerra civil en Mozambique, 1976-1992) (editado junto con Domingos do Rosario y Michel Cahen).
En 2017, una nueva forma de violencia organizada azotó Mozambique en forma de una insurgencia islamista liderada por la secta Al-Shabaab. Según algunas fuentes, desde 2017 más de 4000 personas han perdido la vida en el conflicto y más de un millón se han visto desplazadas. Diferentes académicos y observadores han utilizado términos como «extremismo violento», «terrorismo», «insurgencia» y «radicalismo islámico» para describir los acontecimientos que se están desarrollando allí, mientras que el Gobierno de Mozambique también ha aplicado términos como «bandidos» y «malhechores». Algunos ven las consecuencias de la «maldición de los recursos» desarrollándose en el conflicto.
En su libro Towards Jihad: Muslims and Politics in Postcolonial Mozambique, el historiador Eric Morier-Genoud concluye que Mozambique se enfrenta a una forma de yihad islámica. El autor sostiene que esta yihad supone una ruptura y una oposición a la forma en que los líderes musulmanes se han comprometido con el Estado en el Mozambique poscolonial. Para comprender la dinámica de este conflicto, centrado principalmente en la provincia de Cabo Delgado, rica en gas, Fredson Guilengue, director sénior de programas de la Oficina de África Meridional de la Fundación Rosa Luxemburg, habló con el profesor Eric Morier-Genoud, uno de los principales historiadores de la religión en Mozambique.
Usted sostiene en su libro Towards Jihad: Muslims and Politics in Postcolonial Mozambique (Hacia la yihad: los musulmanes y la política en el Mozambique poscolonial) que el estudio del islam no ha sido objeto de una atención significativa en Mozambique. La mayoría de los estudios existentes tienden a centrarse en el islam institucional (organizaciones y funcionarios), y no en el estudio de los musulmanes fuera de las asociaciones, lo que incluiría, por ejemplo, el estudio de las sectas islámicas. ¿Cuáles diría usted que son las consecuencias sociales y políticas negativas del escaso conocimiento actual sobre los musulmanes en Mozambique? ¿Hasta qué punto es esto específico de los musulmanes, dada la relación inestable que el Estado siempre ha tenido con la religión en general?
La religión apenas se estudió en Mozambique antes de la década de 1990 debido al predominio del marxismo y el materialismo en las humanidades tras la independencia. Las primeras obras que aparecieron a finales de la década de 1980 y en la de 1990 se centraban principalmente en las instituciones cristianas y musulmanas y sus líderes. A finales de la década de 2000, una nueva generación de estudiosos comenzó a interesarse por los lugares de culto individuales y por la fe y los creyentes fuera de las instituciones. Si bien la historiografía y su comprensión han progresado, su conocimiento de la religión, y del islam en particular, sigue siendo insuficiente. Todavía hay muy pocas personas que trabajen en este tema, y solo dos o tres se centran en la fe fuera de las instituciones.
Desde el punto de vista social, esto no tiene mucha importancia, ya que las relaciones interreligiosas son muy buenas en el país y existe una larga tradición de «ecumenismo» en la vida cotidiana. Desde el punto de vista académico y político, esto tiene consecuencias más significativas. En primer lugar, ha dado lugar a una comprensión deficiente de los temas relacionados con la religión y a una dependencia excesiva de las figuras religiosas para explicar las cuestiones relacionadas con la fe. Sin embargo, los líderes religiosos no siempre son los más indicados para hablar de la fe de forma objetiva. La segunda consecuencia relacionada es que los académicos, el Estado y su administración a veces malinterpretan los temas y actúan de forma errónea, si no contraproducente. Lo vimos cuando comenzó la insurgencia y la policía sospechaba de todos los musulmanes de Cabo Delgado porque no entendía la diferencia entre el islam, el islam político y el yihadismo armado.
Usted identifica el problemático manejo de la situación relacionada con la secta en Cabo Delgado por parte de Frelimo y las instituciones musulmanas como el factor que provocó su transformación en una insurgencia yihadista. ¿Existen ejemplos en África o en otros lugares de cómo tratar a las sectas de manera que no se conviertan en organizaciones violentas, como en el caso de Mozambique?
La administración de Cabo Delgado abordó inicialmente la aparición de la secta Al-Shabaab de forma ad hoc. Algunos administradores adoptaron una postura de no intervención, argumentando que se trataba de tensiones relacionadas con cuestiones de fe, por lo que el Estado laico no debía involucrarse. Otros fueron más intervencionistas y expulsaron a la secta de su distrito. Del mismo modo, algunas autoridades religiosas musulmanas adoptaron una postura de no intervención, mientras que otras intentaron involucrar a la secta para reintegrar a sus miembros en la corriente principal musulmana. En realidad, lidiar con este tipo de grupos religiosos es complicado en todos los ámbitos, y existe un gran debate sobre cómo tratar a las «sectas» religiosas, es decir, a las organizaciones que se distancian de la sociedad, si no se oponen a ella.
Mientras el Estado sigue luchando militarmente y trabajando en las causas socioeconómicas del conflicto, debería iniciar un diálogo para explorar cómo los insurgentes podrían aceptar reintegrarse en la sociedad mozambiqueña mayoritaria.
Algunos Estados, como China o Rusia, controlan todas las instituciones religiosas y prohíben aquellas que consideran peligrosas. Otros Estados defienden la libertad religiosa como un derecho fundamental y se niegan a controlar los grupos sectarios. El momento crítico se produce cuando una secta comienza a mostrarse hostil, si no violenta, hacia el resto de la sociedad y, posiblemente, hacia sus propios miembros. Las sectas y los cultos pueden, en efecto, atacar a la sociedad, así como autolesionarse, lo que conduce al suicidio masivo y/o al asesinato masivo de sus miembros, como hemos visto con los movimientos de Restauración de los Diez Mandamientos en Uganda en 2020 y el pastor Paul Nthenge Mackenzie en Kenia en 2023.
Entonces, ¿cómo se debe actuar ante las sectas cuando se vuelven agresivas y violentas, y cuándo se debe empezar a tomar medidas? La intervención contundente del Estado puede parecer una respuesta obvia cuando empiezan a surgir problemas, pero la represión a menudo enciende la situación y puede empujar a una secta a la violencia masiva. Cada caso es diferente, pero en todos ellos es necesario comprender el pensamiento colectivo del grupo y adquirir un conocimiento sociológico detallado de sus miembros. Aquí es donde debe intervenir el conocimiento secular sobre asuntos religiosos. Algunos países han creado observatorios de religiones u observatorios de sectas independientes o autónomos para supervisar científicamente las organizaciones religiosas y asesorar al Estado y a la sociedad de forma matizada, especialmente cuando una secta o religión comienza a crear problemas.
Dada la naturaleza prolongada del conflicto y los intentos fallidos del Gobierno de Mozambique y sus aliados (Comunidad de Desarrollo de África Austral, Ruanda, etc.) para resolverlo militarmente, ¿cuál sería el mejor enfoque para hacer frente a una insurgencia yihadista de esa naturaleza particular? ¿Qué papel desempeñarían las instituciones islámicas en cualquier mecanismo potencial de resolución de conflictos para Cabo Delgado?
Al principio, el Gobierno consideró el problema como «bandolerismo» y utilizó a la policía para hacer frente a la insurgencia. Rápidamente, el ejército se unió a la lucha y poco después aparecieron las milicias. Tras declarar a los insurgentes «terroristas», el Gobierno facilitó una intervención militar internacional de la SADC y Ruanda. Aunque la SADC ya se ha retirado, las fuerzas ruandesas siguen activas y son muy importantes para combatir la insurgencia.
Desde 2019, el Gobierno también ha trabajado en las reivindicaciones sociales y económicas del norte de Mozambique para ayudar a contrarrestar la insurgencia de forma no militar. En primer lugar, el Gobierno creó la ADIN (Agência de Desenvolvimento Integrado do Norte) y, a continuación, diseñó el PREDIN (Programa de Resiliência e Desenvolvimento Integrado do Norte de Moçambique) y el PRCD (Plano de Reconstrução de Cabo Delgado), es decir, agencias y planes para la reconstrucción, el desarrollo social y económico y la resiliencia del norte de Mozambique.[1]
Finalmente, en 2021 surgió la idea de dialogar con los insurgentes cuando el expresidente Chissano sugirió públicamente que se considerara esta opción como otra dimensión para resolver el conflicto. Algunas personas fueron más allá y mencionaron la posibilidad de negociaciones. No estoy seguro de que sean posibles unas negociaciones formales (como las que mantienen Renamo y el Gobierno)[2], ya que es difícil imaginar a los yihadistas negociando con un Gobierno al que rechazan de plano. Pero los contactos y el diálogo son posibles y podrían ser una buena forma de comprender quiénes son los insurgentes, qué quieren y qué forma de diálogo hacia la paz podrían aceptar. El 22 de junio de 2025, el presidente Chapo se refirió públicamente por primera vez a la necesidad de que Mozambique explorara el diálogo, por lo que es posible que las cosas empiecen a avanzar en esa dirección pronto.
¿En qué medida la respuesta militar sostenida del Gobierno podría contribuir inadvertidamente a reforzar las capacidades y la resistencia de la insurgencia?
Este riesgo existe en todos los conflictos. Se trata de la radicalización de las posiciones a la que conduce la guerra y de obligar a las personas a elegir bando sin concesiones ni ambigüedades: la guerra es una cuestión de vida o muerte. También se trata de consecuencias no deseadas y daños colaterales que pueden perjudicar a los aliados y obligarlos a buscar la protección del bando contrario.
El objetivo yihadista es absoluto: rechaza de plano el Estado laico existente y exige un Estado y una sociedad islámicos. Al estar vinculado a la fe, es una cuestión de creencias más que de argumentos, por lo que será difícil convencer a los insurgentes utilizando un lenguaje racional.
En un contexto comunitario, como el de Cabo Delgado, donde las divisiones sociales, económicas, religiosas y políticas están interrelacionadas, la dinámica es especialmente delicada y problemática. Mientras que los insurgentes han elegido un bando, el Estado debe ser siempre equilibrado y justo. Debe ser neutral con respecto a las comunidades (y parecer neutral) y actuar con el mayor cuidado para evitar caer (o ser empujado) en una trampa comunal. No hay duda de que el Gobierno mozambiqueño se esfuerza por hacerlo, pero esto es más complejo de lo que parece a primera vista. Por ejemplo, muchos soldados que proceden del sur del país no comprenden las culturas musulmanas y las tensiones existentes entre las comunidades de Cabo Delgado. Han recibido poca formación cultural antes de ser enviados a combatir al norte. A partir de ahí, surgen regularmente problemas sobre el terreno relacionados con la religión, el alcohol, el comportamiento hacia las mujeres, etc., y se desarrollan ideas erróneas.
El yihadismo, como también señala en su libro, es una ideología política. Esto implica que Mozambique se enfrenta actualmente a un problema esencialmente político. Esto parece estar en consonancia con las narrativas que rechazan la idea de que la pobreza y la desigualdad están detrás del conflicto. ¿Ve usted alguna posibilidad de resolver este conflicto atendiendo algunas de las demandas políticas del grupo?
Ha habido un intenso debate entre académicos, analistas y funcionarios estatales sobre los «motores» del conflicto y los «factores de empuje y atracción». El consenso actual es que la insurgencia es el resultado de una combinación de varios factores, tanto de empuje como de atracción, tanto de agravios como de una agenda político-religiosa. La ideología yihadista articula los agravios en un discurso de oposición y propone el establecimiento de un califato con la ley sharia como solución a todos los problemas.
Este objetivo yihadista es absoluto: rechaza de plano el Estado laico existente y exige un Estado y una sociedad islámicos. Al estar vinculado a la fe, es una cuestión de creencias más que de argumentos, por lo que será difícil convencer a los insurgentes (en particular a sus líderes) utilizando un lenguaje racional. Tenemos que buscar puntos en común dentro de un paradigma islámico y un lenguaje islámico. Por lo tanto, como dijo recientemente el presidente Chapo, mientras el Estado sigue luchando militarmente y trabajando en las causas socioeconómicas del conflicto, debería iniciar un diálogo para explorar cómo los insurgentes podrían revertir su hijra (migración fuera de la sociedad para luchar en la yihad) y cómo podrían aceptar reintegrarse en la sociedad mozambiqueña mayoritaria.
Al igual que muchos otros estudios realizados sobre el conflicto en Cabo Delgado, su libro también parece haberse visto limitado por la falta o el acceso restringido a fuentes primarias debido a razones de seguridad comprensibles. ¿Cómo se habrían beneficiado sus conclusiones si hubiera tenido acceso directo al grupo y a sus líderes?
La investigación en un contexto de guerra siempre es difícil. Los conflictos yihadistas son especialmente difíciles porque, en primer lugar, los insurgentes no están interesados en la investigación académica ni en el periodismo y, en segundo lugar, porque la comunidad internacional ha criminalizado los contactos con los movimientos yihadistas. En el caso de Mozambique, Estados Unidos ha declarado a Al-Shabaab/ISIS Mozambique una «organización terrorista» proscrita, lo que hace que cualquier contacto con ellos sea ilegal y delictivo. Sin embargo, no hay duda de que la interacción con esta organización, aunque solo sea para obtener sus declaraciones públicas, nos ayudaría a comprender quiénes son los insurgentes, cuáles son sus quejas y su objetivo político.
Según su investigación, los líderes musulmanes de Mozambique siempre han querido negociar con el Estado en los casos de conflicto relacionados con sus prácticas religiosas, como en el caso del uso del burka. Siempre han respetado al Estado y sus instituciones, sin cuestionar el secularismo. ¿Encontró algún intento similar por parte de la secta de Cabo Delgado de negociar sus demandas antes o después de emprender la violencia? ¿Cuál fue la respuesta del Estado?
En mi libro relato algunos episodios de interacción entre la secta Al-Shabaab y la administración estatal antes de 2017. Es necesario investigar más, pero lo que sabemos es que la secta se expandió con éxito antes de 2017 por todo Cabo Delgado y en partes de las provincias de Niassa y Nampula. Intentó operar separadamente del resto de la sociedad y del Estado (de ahí el uso del término «secta»). Su objetivo era vivir en una sociedad islámica perfecta, separada del resto de la sociedad mozambiqueña.
A partir de 2015, los miembros de la secta comenzaron a enfrentarse con la sociedad y el Estado laico por cuestiones que consideraban «prohibidas» desde el punto de vista religioso, como la venta de alcohol o la celebración de símbolos y fiestas estatales. Esto dio lugar a actos de violencia. Los musulmanes mayoritarios se acercaron a los miembros de la secta para discutir la situación, pero se encontraron con una negativa a dialogar. Una vez que se observaron actos de violencia, el Estado detuvo a los miembros de la secta, los llevó ante la justicia y los envió a prisión cuando la ley lo exigía.
El ámbito religioso en Mozambique es muy diverso y dinámico, con nuevos grupos y personas religiosas que surgen constantemente o llegan del extranjero.
A partir de 2016, el Estado emprendió una represión más sistemática de la secta. En resumen y en otras palabras, antes de 2017 no hubo ningún intento por parte de los miembros de la secta de dialogar y negociar con el Estado o la sociedad. Sin embargo, tras ocho años de conflicto, da la impresión de que los insurgentes están más abiertos al diálogo, si no a la negociación, algo que se recomienda encarecidamente en el Corán y los Hadices como medio para resolver conflictos.
Hay dos enfoques aparentemente dominantes a la hora de tratar con las organizaciones terroristas. Uno aboga por su completa eliminación militar y el otro por lograr la paz a través de formas de negociación. ¿Cómo cree que debe abordarse el conflicto de Cabo Delgado, teniendo en cuenta sus características particulares?
El término que se utiliza para definir un problema determina la respuesta que se da a ese problema. Si los insurgentes son «terroristas», entonces el diálogo y las negociaciones no son posibles. Si estos hombres son «insurgentes» o «hermanos descarriados», entonces el diálogo es posible.
Si se analiza la cuestión a nivel mundial, se observa que algunos conflictos se ganaron militarmente, como en Angola en 2002 y Sri Lanka en 2009, pero la mayoría de los conflictos se resuelven mediante negociaciones o una combinación de acciones militares, políticas sociales y políticas, y diálogo o negociaciones. Después de ocho años, está claro que la opción militar total no ha tenido éxito en Mozambique, incluso cuando se ha complementado con intervenciones sociales y económicas. El presidente Chapo parece haber llegado a esa conclusión y ha declarado que quiere considerar el diálogo. Se trata de un avance significativo. El diálogo no será una herramienta mágica que ponga fin al conflicto de forma inmediata, pero puede ser un factor determinante a medio plazo.
¿Podría explicar con más detalle cómo se enmarca la proliferación de grupos religiosos como un mercado religioso y cómo se relaciona este concepto con la economía de mercado en general? Además, ¿ve la posibilidad de que surjan nuevas sectas dentro del islam u otros grupos religiosos en el país?
El concepto de «mercado religioso» fue desarrollado en la década de 1990 por científicos estadounidenses adherentes a la teoría de la «elección racional». La teoría defiende la idea de que las personas eligen y cambian de religión como si compraran productos en una tienda. Las personas tomarían «decisiones racionales» sin ninguna influencia de la historia, la raza, la clase o los orígenes.
No defiendo este enfoque, pero utilicé el concepto porque es una idea dinámica. En concreto, me permitió destacar la competencia religiosa que dominó Mozambique en las décadas de 1990 y 2000. Muchas instituciones religiosas se trasladaron al país desde el extranjero y surgieron nuevas instituciones religiosas, movimientos y profetas dentro del país. Surgieron nuevas sectas, tanto cristianas como musulmanas, algunas de ellas con relaciones difíciles con el Estado.
Por citar dos ejemplos: la Iglesia Apostólica de John Marange se enfrentó al Estado en las décadas de 2000 y 2010 porque rechazaba la biomedicina y los hospitales y permitía los matrimonios precoces y polígamos, en contraposición a algunos aspectos de la legislación mozambiqueña y de un Estado laico. Tras muchas negociaciones y adaptaciones, el Ministerio de Justicia finalmente reconoció oficialmente a la iglesia en 2024. Dentro del islam, el Estado se enfrentó durante el mismo período a problemas con un grupo que se autodenominaba «salafista» y que mostraba afinidades con la insurgencia de Al-Shabaab. Una vez más, tras muchas idas y venidas, el líder del grupo finalmente se distanció clara y públicamente del «terrorismo» en 2024, por lo que es posible que el Estado lo reconozca pronto.
En otras palabras, el ámbito religioso en Mozambique es muy diverso y dinámico, con nuevos grupos e individuos religiosos que surgen constantemente o llegan del extranjero. El Estado actúa como «regulador» de ese «mercado», a menudo con éxito, gracias a la competencia y el arduo trabajo de su Dirección Nacional de Asuntos Religiosos, dependiente del Ministerio de Justicia.
Algunos comentaristas han sugerido que la radicalización de la insurgencia ha servido, en parte, para proteger y blindar los medios de vida locales, incluida la participación en actividades económicas ilícitas como las rutas de tráfico de drogas. Basándose en su investigación, ¿qué opina de esta perspectiva?
En los primeros días de la insurgencia, muchas personas defendían la teoría conspirativa de que el movimiento armado se había creado para proteger o promover intereses extranjeros y negocios ilegales. Se señaló al tráfico de drogas, la tala ilegal, la CIA, los intereses petroleros franceses y algunas monarquías del Golfo.
Las elecciones, su impugnación y la crisis postelectoral no han ayudado a la lucha contra la insurgencia en el norte de Mozambique.
Hoy en día, estos argumentos han perdido gran parte de su fuerza. Por un lado, ha mejorado nuestra comprensión de la insurgencia y sus causas. Por otro lado, los estudios sobre el tráfico internacional de drogas han demostrado, entre otras cosas, que la insurgencia no facilitó el contrabando en Mozambique, sino que lo obligó a trasladarse a otras provincias.
Dicho esto, también es cierto que los conflictos armados generan una «economía de guerra» que elude la legalidad y ayuda a financiar a los insurgentes y a los funcionarios corruptos. Esta economía configura la dinámica de la guerra y complica los objetivos de ambas partes, una de esas «consecuencias no deseadas» que mencioné anteriormente
¿Existe el riesgo de que las elecciones presidenciales posteriores a 2024 amplifiquen los agravios locales, creando oportunidades para que la insurgencia los explote, como hemos visto con las acciones de los Naparama en las provincias de Nampula y Zambezia?
Las elecciones, su impugnación y la crisis postelectoral no han ayudado a la lucha contra la insurgencia en el norte de Mozambique. En primer lugar, han reforzado ciertos agravios y han creado otros nuevos. Por ejemplo, el resurgimiento de la milicia Naparama en Nampula ha creado un nuevo riesgo de violencia, y esto último ha complicado la alianza entre el ejército, la policía y la milicia en Cabo Delgado para luchar contra los insurgentes.
En segundo lugar, la policía y el ejército estuvieron distraídos durante varios meses, lo que los insurgentes aprovecharon para reorganizarse. En 2025, la insurgencia se había recuperado, consolidándose en el sur de la provincia y lanzando nuevos ataques en la provincia de Niassa. Ocho años después, la guerra ha recuperado mucha intensidad y se necesitará un gran esfuerzo para revertir esta situación.
[1] La ADIN (Agencia de Desarrollo Integrado del Norte) es un organismo gubernamental creado en 2020 por el Gobierno de Mozambique para impulsar el desarrollo social en las provincias de Niassa, Cabo Delgado y Nampula. Para más información sobre la ADIN, véase: https://adin.gov.mz/. El PREDIN (Programa de Resiliencia y Desarrollo Integrado del Norte) es un programa diseñado por el Gobierno de Mozambique en 2022 con el objetivo de construir nuevas infraestructuras públicas y privadas o reconstruir las existentes (edificios administrativos, instalaciones sanitarias y educativas, sistemas de energía y comunicaciones, carreteras, etc.). El PRCD (Plan de Reconstrucción de Cabo Delgado) es un plan impulsado por el Gobierno y aprobado en 2021 para su aplicación en los seis distritos más afectados por el conflicto de Cabo Delgado, especialmente los distritos de Mocímboa y Palma.
[2] Para poner fin a la guerra civil que duró 16 años, el Gobierno de Mozambique negoció un acuerdo de paz (Acuerdo General de Paz, AGP) con el antiguo movimiento rebelde Resistencia Nacional de Mozambique (RENAMO). Posteriormente se firmaron acuerdos para resolver las renovadas hostilidades entre RENAMO y el Gobierno de Mozambique (2024: firmado por el presidente Armando Guebuza y Afonso Dhlakama, de RENAMO; 2019: firmado por el presidente Filipe Nyusi y Ossufo Momade, de RENAMO).
4. El precio de la energía.
Una nueva entrada de B sobre el aumento de precios de la energía eléctrica, especialmente en EEUU, según él, ligado a los problemas en la producción petrolífera.
https://thehonestsorcerer.medium.com/the-next-energy-crunch-has-arrived-72f8a63f3e39
Ha llegado la próxima crisis energética
De hecho, la crisis que comenzó en 2021 nunca ha desaparecido.
El coste de la electricidad se ha disparado en los últimos años, lo que ha afectado tanto a los hogares como a las empresas. Y aunque los precios de la gasolina parecen estar bajando (al menos por ahora), la parte energética de la crisis general del coste de la vida parece empeorar cada año. Y aunque no se puede subestimar el papel de la expansión de los centros de datos de IA, hay causas mucho más profundas para esta verdadera emergencia prolongada de lo que parece a simple vista.
No es el único
Aunque las facturas actuales han alcanzado niveles extraordinarios, el coste de la energía eléctrica en Estados Unidos ya estaba aumentando desde la segunda mitad de 2021. Según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, el precio medio de la electricidad por kilovatio-hora en las ciudades estadounidenses supera ahora los 18 centavos, después de rondar los 13-14 centavos/kW durante toda la década de 2010. Eso supone un enorme aumento del 30 % en cuatro años, incluso entre amigos… Y dado que la producción de casi todos los artículos o servicios que compra implica un gran consumo de electricidad (desde la refrigeración de alimentos hasta el funcionamiento de bombas de agua e instalaciones de procesamiento), este aumento del coste de la energía ha contribuido en gran medida a la crisis del coste de la vida que se está desarrollando, arruinando la vida cotidiana en Estados Unidos y en todo el mundo occidental.
Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, Precio medio: Electricidad por kilovatio-hora en la media de las ciudades estadounidenses, obtenido de FRED, Banco de la Reserva Federal de St. Louis, 28 de agosto de 2025.
Sin embargo, la crisis eléctrica que aún se está desarrollando no ha sido la única en la historia reciente. Como se puede ver en el gráfico anterior, se observó un aumento similarmente pronunciado en el período 2004-2008 (+33 %) y uno aún más pronunciado entre 1978 y 1982 (+62 %). ¿Y qué tenían en común los tres casos? La agitación geopolítica combinada con la caída o el estancamiento de la producción de petróleo. Verán, el aumento de los precios de la electricidad en Estados Unidos está estrechamente relacionado con la disponibilidad de petróleo y gas natural. Así pues, aunque ya no quemamos grandes cantidades de petróleo para producir electricidad, la mayor parte de la energía del mundo seguía generándose mediante la quema de carbón y gas natural (32 % y 22 % respectivamente en 2024), a pesar del aumento de la cuota de las «energías renovables» y la hidroeléctrica.
El primer problema de nuestra gran dependencia del gas natural es que una gran parte de él es «gas asociado», es decir, se extrae junto con el petróleo. Por lo tanto, una menor extracción de petróleo significa una menor producción de gas natural (1). En segundo lugar, el aumento de los precios del petróleo y el gas natural tiende a ir acompañado de un aumento de los precios del carbón, ya que la mayor parte de este combustible voluminoso y pesado se extrae y transporta mediante excavadoras, barcos y trenes diesel… Por no mencionar el hecho de que, cuando el gas es caro, los operadores de la red eléctrica optan por quemar más carbón. Así, los precios del carbón se dispararon en los tres casos: en 1982, luego en 2008 y, finalmente, también en 2022.
Así, cuando en 1979 el derrocamiento del sha iraní, respaldado por Occidente, provocó el cese de las exportaciones de petróleo, al mismo tiempo que la producción nacional de Estados Unidos luchaba por mantenerse a flote tras alcanzar su máximo en 1970 y el suministro mundial de petróleo estaba en declive, los precios de la electricidad se vieron inmediatamente afectados. Durante el periodo 2004-2008, la producción estadounidense cayó aún más, en comparación con su pico de 1970, y el crecimiento medio anual del suministro mundial volvió a ralentizarse hasta un apenas perceptible 0,5 % interanual. Las dificultades de la producción de petróleo —de hecho, el pico de la extracción mundial de crudo convencional— coincidieron con un enorme aumento de la demanda generado por la rápida industrialización de China, lo que provocó una subida masiva de los precios del petróleo y otras materias primas (también producidas mediante la quema de petróleo). El período 2004-2008 también coincidió con la guerra global contra el terrorismo, incluida la invasión de Irak y Afganistán, lo que no solo añadió una prima de precio impulsada por el riesgo, sino también un gran aumento del consumo militar. (Los cien millones de barriles que quema el ejército estadounidense en un año son una fuerza a tener en cuenta). Como resultado de las tensiones geopolíticas y del suministro irregular de petróleo, tanto a principios de los años ochenta como a finales de la década de 2000, los precios del petróleo West Texas Intermediate (WTI) se duplicaron e incluso triplicaron en pocos años.
Por último, pero no por ello menos importante, la última subida de los precios de la energía fue provocada por una crisis sanitaria mundial y el consiguiente bloqueo de economías enteras, lo que provocó una caída repentina de la demanda y la producción de petróleo. Sin embargo, la extracción de petróleo no es como abrir o cerrar un grifo: volver a los niveles anteriores llevó mucho tiempo, lo que dejó de repente a las economías en rápida recuperación sin suficiente energía para funcionar. Como resultado, los precios de la energía volvieron a subir vertiginosamente ya en la segunda mitad de 2021. Luego vino la escalada masiva de la crisis de Ucrania, que ya duraba ocho años, en 2022, seguida de una guerra comercial entre Occidente y Rusia, lo que dio un nuevo impulso a los precios del petróleo y el gas (2). Una vez más, un déficit masivo de suministro combinado con una crisis geopolítica: la receta perfecta para la subida de los precios de la energía.
Una diferencia de tipo
Sin embargo, no hay dos crisis energéticas iguales. La que comenzó en 2021 y dura hasta hoy es atípica en muchos aspectos. En primer lugar, el gas natural ha sustituido al carbón como la principal fuente de electricidad en Estados Unidos (véase el gráfico anterior). Esto ha hecho que las redes eléctricas estadounidenses sean menos vulnerables a las subidas del precio del carbón, pero mucho más sensibles a los precios del gas natural, que se dispararon en 2022, pero que desde entonces han retrocedido a los niveles de 2016-2019. Sin embargo, el coste de la electricidad para el ciudadano medio estadounidense no siguió la misma tendencia… ¿Por qué? Los expertos citan varias razones: el aumento de las exportaciones de GNL, que ha creado una competencia entre los compradores extranjeros y nacionales; las olas de calor; el envejecimiento de las infraestructuras; los cuellos de botella; los cambios políticos y, por supuesto, los centros de datos de IA, que consumen gigavatios de energía. Efectivamente, la IA podría consumir el 12 % del suministro eléctrico de Estados Unidos en 2028, lo que provocaría un posible aumento adicional del 25 % en los precios, lo que, de ser cierto, podría convertir esta crisis energética en la más costosa hasta la fecha. Y eso sin mencionar la energía que consume la minería de bitcoins, por no hablar de lo que consumirían las fábricas que se han trasladado de nuevo a Estados Unidos una vez que finalmente entren en funcionamiento.
Por supuesto, estas ambiciones tienen sus límites. En primer lugar, sigue sin resolverse la escasez mundial de transformadores y el cuello de botella en el suministro, lo que retrasa considerablemente los planes de expansión de la red eléctrica. En segundo lugar, la producción de gas natural de Estados Unidos parece estar alcanzando su punto máximo y, de hecho, comenzando a descender, precisamente en el peor momento, cuando entra en funcionamiento una capacidad de exportación de GNL mucho mayor y los centros de datos de IA surgen como setas después de la lluvia de verano. Sin embargo, este pico en la producción de gas natural no debería sorprender a los lectores habituales. Como expliqué el pasado mes de noviembre, los bajos precios del petróleo y el gas son una maldición para la industria y darán lugar precisamente a estos resultados. A medida que las reservas de petróleo y gas natural de alto rendimiento se agotan lentamente y se sustituyen por otras que proporcionan menos petróleo y menos gas por metro perforado, la expansión de la producción de gas requeriría precios significativamente más altos. Dado que los costes de la electricidad ya han alcanzado máximos históricos (gracias a la alta demanda y a la falta de capacidad de la red), un aumento de los precios del gas natural es lo último que quieren ver los consumidores, y mucho menos poder pagar. Algo tiene que ceder.
«Pero bueno, ¡todavía nos queda mucho petróleo y gas!». Claro, no estoy diciendo que se vayan a agotar pronto. Lo importante aquí es comprender que ni el precio del petróleo ni el del gas natural podrían volver a subir y mantenerse así durante mucho tiempo. Dado que el coste de estos combustibles fósiles se refleja en cada producto, cada kilovatio de electricidad, cada litro de agua del grifo, cada caloría de los alimentos, cada gramo de cobre (y otros metales) extraído, hay un límite a lo que la economía puede soportar. Y cuando la mayoría de los consumidores ya tienen dificultades para pagar sus facturas debido al aumento de la inflación y al estancamiento de los salarios (en términos reales), los altos precios de la energía solo pueden conducir a la destrucción de la demanda, e incluso a precios más bajos para los productores.
La presión ejercida por los altos precios de la electricidad también pesa sobre los precios de la gasolina, lo que provoca también un descenso en el consumo de combustible. La gente simplemente ya no puede permitirse conducir tanto como antes. Este techo de precios invisible hace que seguir explorando no solo sea arriesgado, sino también inútil: si no se obtienen beneficios con estos precios, ¿para qué tanto alboroto? Aunque no es que quede mucho por descubrir. Según RystadEnergy, una empresa global independiente de investigación e inteligencia energética:
Los recursos petrolíferos recuperables a nivel mundial, incluidas las estimaciones de yacimientos sin descubrir, se estabilizaron en aproximadamente 1,5 billones de barriles. La revisión más significativa de los últimos 10 años se ha producido en los recursos aún por descubrir, donde nuestra proyección se ha reducido en 456 000 millones de barriles. Esto se debe a un fuerte descenso de la exploración en zonas fronterizas, al fracaso de los proyectos de explotación de esquisto fuera de América y a la duplicación de los costes de las operaciones marítimas en los últimos cinco años. Rystad Energy prevé que la reposición de reservas procedente de nuevos proyectos de petróleo convencional sea inferior al 30 % de la producción en los próximos cinco años, mientras que la exploración solo reposicionaría alrededor del 10 %.
En pocas palabras, cada año quemamos tres veces más petróleo del que las compañías petroleras podrían extraer de los yacimientos existentes o del que se obtiene gracias a las mejoras tecnológicas, y diez veces más del que descubren físicamente. Estamos agotando a una velocidad vertiginosa una herencia enorme, pero única. El resto no es más que un juego de números: ajustar las cifras en un archivo de Excel para que las empresas (especialmente las de propiedad estatal) resulten más atractivas para los inversores. Así, las reservas de petróleo se mantienen estables sobre el papel, aunque su extracción parezca cada vez más una quimera:
«La extracción total de estos recursos petrolíferos requerirá que los precios del petróleo se estabilicen en niveles más altos y que se aumenten aún más las estimaciones, lo que exigirá nuevas tecnologías para reducir los costes de producción. Durante las próximas décadas, es probable que no se disponga del capital necesario para satisfacer la demanda de petróleo en continuo aumento, que los precios de los servicios se disparen y que haya un interés limitado por las innovaciones que permitan mantener unas emisiones tan elevadas procedentes del petróleo».
Producción mundial de petróleo crudo en millones de barriles al día. La zona naranja es una banda de +/-1,5 % alrededor de una producción media de 82,5 mb/d (marcada con una línea naranja discontinua). Observe también un periodo similar de estancamiento entre 2004 y 2008, en vísperas de la gran crisis financiera de 2008. Observe también que el crecimiento después de 2011 provino principalmente de los productores de esquisto de EE. UU., mientras que el resto del mundo ya estaba en declive. Gráfico: trabajo propio. Fuente de datos: Statistical Review of World Energy
A la tercera va la vencida
Independientemente de si los precios son altos o no, el petróleo y el gas son recursos finitos. ¿Qué parte de esa afirmación no está clara, es controvertida o difícil de entender? Si algo es finito, significa que algún día se agotará. Sin embargo, antes de que eso ocurra, llega un momento en el que, tras quemar la parte barata y fácil de obtener, el resto se vuelve cada vez menos rentable de recuperar y el crecimiento de la producción mundial se estanca… Luego se invierte y comienza a disminuir. (4)
Las dos crisis energéticas anteriores, la de los años 70 y la de los 2000, estuvieron relacionadas con un pico en la producción de petróleo. Al principio, fue el cambio de tendencia de la producción de petróleo convencional estadounidense. Dado que eran el mayor productor de la época, esto también provocó un descenso global del suministro de petróleo, que se estabilizó temporalmente gracias al aumento de la producción de petróleo en Alaska, el Golfo, el Mar del Norte y Arabia Saudí en las décadas de 1980 y 1990. La segunda crisis marcó el fin del crecimiento de la producción tradicional de petróleo en todo el mundo, lo que provocó un prolongado periodo de precios muy altos (más de 100 dólares por barril). Fueron estos altos precios, combinados con un frenesí de inversiones impulsado por las políticas de tipos de interés cero tras la gran crisis financiera, los que provocaron un auge de la producción de petróleo de esquisto. Por tercera vez, hemos llegado al pico de la producción mundial de petróleo en noviembre de 2018, aunque la pandemia hace que parezca menos grave en comparación.
En este momento, la producción media diaria mundial de petróleo crudo se encuentra en una meseta irregular desde 2015, es decir, desde hace diez años. La razón por la que el suministro mundial de petróleo parecía estable, a pesar del descenso de la producción convencional, era el petróleo de esquisto bituminoso de Estados Unidos, impulsado principalmente por la cuenca del Pérmico en Texas, que ahora también ha alcanzado su punto máximo. A pesar de la tan cacareada «revolución» del esquisto, la producción mundial de crudo se ha mantenido en torno a los 82,5 millones de barriles diarios durante la mayor parte de los últimos diez años, excepto en 2020 y 2021, cuando la extracción fue un 5-6 % inferior a esa media. A día de hoy, la producción mundial de petróleo está a punto de alcanzar (o incluso superar) el pico prepandémico de noviembre de 2018, una vez más.
Gracias a la puesta en marcha de otros yacimientos de esquisto (Argentina, China) y al aumento de las perforaciones marinas, este breve repunte solo prolongará el periodo de estancamiento a un alto coste, antes de que el declive de los grandes yacimientos convencionales acabe erosionando todas las ganancias y provoque una caída global de la producción de petróleo. Y antes de que se diga a sí mismo que se trata simplemente del pesimismo habitual de un bloguero cualquiera, esto es exactamente lo que finalmente se admite también en los principales medios de comunicación. Incluso según Bloomberg, la producción mundial de petróleo va camino de sufrir un déficit masivo, a menos que la demanda comience a caer rápidamente.
Así podría ser el descenso tras el pico del petróleo. Nota: este gráfico sitúa el pico a principios de la década de 2030, pero soy bastante escéptico sobre la parte del descubrimiento… Este escenario requeriría que se alcanzaran precios altísimos. Según el escenario realista (es decir, 60 dólares por barril), lo más probable es que sigamos la curva azul claro. Fuente
Entonces, ¿qué hacemos (o más bien, qué hacen sus líderes) ante todo esto? Se entregan a la fantasía de construir centrales nucleares, turbinas eólicas, presas y parques solares con almacenamiento en baterías, sin tener en cuenta que estas tecnologías «alternativas» requieren combustibles fósiles en cada paso de su ciclo de vida, desde la extracción hasta el desmantelamiento. No consigo entender cómo podríamos construir y reconstruir un número exponencialmente creciente de esas centrales eléctricas mientras intentamos extraer más metales que en los últimos 10 000 años de nuestras minas agotadas y, al mismo tiempo, intentamos alimentar a más personas que nunca con la mitad del petróleo disponible que hoy en día. Mi hipótesis es que, tan pronto como se haga realidad la caída de la producción de petróleo, todas esas pretensiones se abandonarán, ya que las élites nacionales estarán demasiado ocupadas gestionando el consiguiente colapso de los mercados financieros… Por no hablar de mantener las luces encendidas.
Hasta la próxima,
B
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Notas:
(1) El fracking y la perforación para la extracción de gas natural por sí solos han comenzado a cambiar esta situación de forma significativa desde 2010. Además, a medida que los pozos de petróleo se agotan, se vuelven más gaseosos con el tiempo, lo que da lugar a un breve aumento de la producción de gas. Sin embargo, eso no es más que el canto del cisne de la producción de petróleo en una zona, muy parecido al silbido que se oye cuando se acaba el spray para el pelo.
(2) La prohibición de los pagos por el gas natural ruso a través de SWIFT, la suspensión unilateral de los contratos de servicio por parte de la UE y el bloqueo de los flujos de tránsito por parte de los países europeos han provocado la subida del precio del gas natural en 2022. Mientras los europeos se apresuraban a buscar alternativas, desde quemar carbón sudafricano hasta comprar todo el GNL al contado que podían encontrar, sumieron tanto a Sudáfrica como a Pakistán en la oscuridad, ya que sus redes nacionales quedaron fuera de la competencia por los combustibles fósiles para quemar. El sabotaje de Nordstream no hizo más que consolidar esta situación, dejando el precio del gas natural en Europa dos veces más alto que antes del conflicto.
(3) Por si se lo preguntan: la presión ejercida por los altos precios de la electricidad también repercute en los precios de la gasolina. La gente ya no puede permitirse conducir tanto como antes.
(4) Según el estudio de Rystad citado anteriormente, entre 1900 y 2024 se produjeron un total de 1,572 billones de barriles de petróleo crudo. Con sus estimaciones de 1,5 billones de barriles restantes, en realidad estamos a mitad de camino de las reservas probadas y probables de petróleo de la Tierra. La geología dicta que, en este punto, los yacimientos petrolíferos se agotan en masa, lo que nos deja con un declive inexorable, que muy probablemente reducirá a la mitad nuestra tasa de producción en los próximos 25 años. El estado estable no es una opción en un mundo en el que la próxima tanda de recursos requiere un aumento del aporte energético.
5. La independencia de los bancos centrales.
Tras el anuncio de una funcionaria de la Reserva Federal estadounidense, Michael Roberts reflexiona sobre si los bancos centrales deberían ser independientes o no.
https://thenextrecession.wordpress.com/2025/08/27/should-central-banks-be-independent/
¿Deberían los bancos centrales ser «independientes»?
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que había despedido a Lisa Cook, miembro de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal. Trump afirma que ella cometió fraude hipotecario al solicitar dos hipotecas, alegando que ambas propiedades eran su residencia principal, cuando era profesora en la Universidad Estatal de Míchigan, antes de incorporarse a la Reserva Federal. Naturalmente, Cook rechazó estas acusaciones y, como dijo el economista keynesiano Paul Krugman en su blog, «Incluso si fuera cierta, esta acusación no cumpliría los requisitos para el despido inmediato de la Reserva Federal».
¿Qué hay detrás de todo esto? Trump y sus asesores del MAGA están decididos a tomar el control de la Reserva Federal y poner fin a su relativa «independencia» respecto a los políticos. Trump quiere que la Fed reduzca su «tipo de interés oficial» al menos al 1 % desde su nivel actual de más del 4 %, y quiere que la Fed esté a su entera disposición en materia de política monetaria y desregulación financiera. Trump ha calificado al presidente de la Fed, Powell, de «imbécil» y «mula testaruda» por negarse (hasta ahora) a acceder a sus demandas de recortar los tipos. El secretario del Tesoro de Trump, Scott Bessent, comparó a los empleados de la Fed con los beneficiarios de «la renta básica universal para economistas académicos». «Todos esos doctores que hay allí, no sé qué hacen». Trump ya tiene a uno de sus partidarios del MAGA en la junta de la Fed (el exasesor jefe de la Casa Blanca, Stephen Miran) y sustituir a Cook le acercaría al control de la Fed, especialmente cuando Powell termine su mandato el año que viene. Bessent es el favorito para sustituirlo.
Los inversores financieros y los economistas convencionales como Krugman están conmocionados por la amenaza de Trump a la «independencia del banco central». Este ha sido el mantra dominante durante los últimos 40 años. David Wessel, director del Centro Hutchins de Política Fiscal y Monetaria de la Brookings Institution, advirtió: «El presidente Trump parece decidido a controlar la Fed y utilizará cualquier palanca a su alcance para obtener la mayoría en la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal», afirmó. «Esta es una forma más en la que el presidente está socavando los cimientos de nuestra democracia».
Pero, ¿forman parte de «los cimientos de nuestra democracia» la Reserva Federal y todos los demás bancos centrales «independientes» del mundo? En realidad, la Fed es una institución muy antidemocrática. Los hogares estadounidenses no tienen voz ni voto en el nombramiento de sus miembros ni en las decisiones que estos toman. Entonces, ¿por qué existe un fuerte apoyo a la independencia de los bancos centrales (CBI, por sus siglas en inglés) entre los economistas, los inversores financieros, los bancos y los políticos convencionales? Al parecer, la CBI proporciona una base «neutral» y objetiva para la política monetaria, libre de la influencia de fuerzas políticas peligrosas (¿como los funcionarios elegidos democráticamente?), con miembros designados que cuentan con una «experiencia» sin igual en economía y política monetaria. Como dijo el economista neoliberal John Cochrane: «La veneración de la independencia también tiene raíces intelectuales en una época en la que la gente desconfiaba de los «políticos», a pesar de su responsabilidad democrática, y en cambio confiaba en tecnócratas desinteresados».
El ejemplo contemporáneo habitual de lo que ocurre cuando un banco central queda bajo el control de un presidente electo es Turquía, donde el presidente Erdogan destituyó continuamente a los gobernadores del banco central hasta que estos accedieron a su petición de recortar los tipos de interés. El resultado, según los economistas dominantes, fue una inflación galopante. Krugman nos da la tasa de inflación de Turquía bajo Erdogan.

Pero, ¿se debió la inflación del 40-50 % anual de Turquía a los bajos tipos de interés o a sus enormes déficits por cuenta corriente crónicos que hicieron bajar la lira turca frente al euro y al dólar, y también a las medidas políticas de Erdogan para reprimir a las fuerzas de la oposición en el país, al estilo de Trump? La cuenta corriente y el déficit comercial de Turquía en relación con el PIB se duplicaron con creces durante los años de Erdogan.
La independencia del banco central (CBI) se disparó en el periodo neoliberal tras la estanflación de los años 70. La CBI formaba parte de la política económica neoliberal, cuyo objetivo era sacar al gobierno de la «gestión de la economía» al estilo keynesiano y, en su lugar, permitir los mercados libres y la desregulación de las finanzas, en particular. Desde la década de 1990, en particular, la ICB se ha convertido en «la sabiduría aceptada de la economía moderna» (Cochrane).

Todas las grandes y buenas instituciones financieras alaban ahora la necesidad de la ICB. Tomemos como ejemplo el FMI. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, lo dejó claro a principios de este año, cuando señaló que «la independencia es fundamental para ganar la lucha contra la inflación y lograr un crecimiento económico estable a largo plazo».Afirmó: «Basta con pensar en lo que han logrado los bancos centrales independientes en los últimos años. Los banqueros centrales han sabido capear eficazmente la pandemia, aplicando una agresiva política de flexibilización monetaria que ha contribuido a evitar un colapso financiero mundial y a acelerar la recuperación». Y «las medidas de los bancos centrales han reducido la inflación a niveles mucho más manejables y han disminuido los riesgos de un aterrizaje brusco».
Georgieva citó un estudio del FMI, en el que se analizaban docenas de bancos centrales entre 2007 y 2021, que mostraba que aquellos con una alta puntuación en independencia tenían más éxito a la hora de controlar las expectativas de inflación de la población, lo que ayuda a mantener la inflación baja. Otro estudio del FMI que analizaba 17 bancos centrales latinoamericanos durante los últimos 100 años examinó factores como la independencia en la toma de decisiones, la claridad del mandato y si podían verse obligados a prestar dinero al Gobierno. También concluyó que una mayor independencia se asociaba con unos resultados mucho mejores en materia de inflación. «La conclusión es clara: la independencia de los bancos centrales es importante para la estabilidad de los precios, y la estabilidad de los precios es importante para un crecimiento constante a largo plazo».
Pero, ¿son válidas estas afirmaciones? Como sabemos, la correlación no implica causalidad. El período comprendido entre los años noventa y los años 2010 fue, en cualquier caso, un período de caída de la inflación mundial, ya que las economías crecieron más lentamente. La inflación mundial de los precios al consumo cayó desde un máximo del 16,9 % en 1974 hasta el 2,5 % en 2020. Como explica el Banco Mundial: «La inflación mundial cayó drásticamente (una media de 0,9 puntos porcentuales) en el año en que se alcanzó el punto más bajo de la recesión mundial y siguió disminuyendo incluso cuando se inició la recuperación. Por el contrario, la inflación persistentemente por debajo del objetivo ha acompañado al débil crecimiento de las economías avanzadas desde la crisis financiera mundial de 2007-2009».
La caída de la inflación puede coincidir con el auge de los bancos centrales independientes, pero la causa se debe realmente a la ralentización del crecimiento económico. De hecho, durante la larga depresión de la década de 2010, la inflación mundial se ralentizó a pesar de que los bancos centrales redujeron los tipos de interés hasta casi cero en un intento de «crear» algo de inflación. El ejemplo clásico de esto es el Banco de Japón, donde los tipos de interés oficiales se mantuvieron en cero y, sin embargo, se produjo una deflación de precios.
Y en lo que respecta al repunte inflacionista posterior a la pandemia, los bancos centrales (independientes o no) se limitaron a «perseguir» la inflación sin mucho éxito. La razón del fracaso de los bancos centrales para controlar la inflación pospandémica fue que esta no fue causada por un «exceso de demanda» o un «exceso de oferta monetaria», como argumentaban las teorías monetaristas o keynesianas dominantes, sino por factores relacionados con la oferta. Como concluía un artículo del FT en ese momento: «En cualquier caso, la política monetaria es una herramienta genérica. No puede controlar la demanda de forma rápida, lineal o específica. Es necesario adoptar otras medidas para suplir esta carencia. Las estimaciones sugieren que los factores de la oferta —sobre los que los tipos de interés tienen poca influencia— contribuyen ahora más a la inflación subyacente de Estados Unidos que la demanda».
Como dice Cochrane: «Esta presunción de que los bancos centrales controlan la inflación es tan fuerte que muchos artículos sobre coherencia temporal, independencia y temas relacionados simplemente dan por sentado que los bancos centrales controlan directamente la inflación. Pero ya no es tan obvio que los bancos centrales controlen estrictamente la inflación… Las pruebas de que pueden impulsar la inflación con tipos de interés bajos en una economía que funciona son mucho más débiles. Se trata de la visión macroeconómica de «empujar una cuerda» o «el dinero es petróleo»: muy poco petróleo bloquea el motor, pero 8 litros en lugar de 4 no le harán salir disparado por la autopista».
La otra afirmación a favor de la CBI es que los «técnicos expertos» pueden controlar mejor la política monetaria y la regulación financiera que los políticos estúpidos o corruptos. Y, sin embargo, toda esa experiencia (y todos esos empleados de la Reserva Federal con doctorados) fueron incapaces de prever la crisis financiera de 2008. Como dijo el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ante el Congreso después del suceso: «Estoy en estado de shock e incredulidad». Se le preguntó además: «En otras palabras, descubrió que su visión del mundo, su ideología, no era correcta, no funcionaba» (Henry Waxman, presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes). «Por supuesto, precisamente, sabe que esa es precisamente la razón por la que me sorprendió, porque llevo 40 años o más con pruebas muy considerables de que funcionaba excepcionalmente bien». Y hay otro presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke: En su declaración ante el Congreso en mayo de 2007, cuando el colapso de las hipotecas subprime acababa de comenzar, Bernanke dijo «en esta coyuntura… parece probable que el impacto de los problemas de los mercados subprime en la economía en general y en los mercados financieros sea limitado. Es importante señalar que no vemos que los problemas del mercado hipotecario de alto riesgo tengan graves repercusiones en los bancos o las entidades de ahorro». A continuación, estimó que las pérdidas probables para el sector financiero de la crisis hipotecaria en Estados Unidos serían «entre 50 000 y 100 000 millones de dólares». Al final fueron 1,5 billones de dólares en Estados Unidos y otros 1,5 billones a nivel mundial. Hasta aquí la experiencia de los tecnócratas independientes de los bancos centrales.
La independencia de los bancos centrales se extendió no porque fuera más eficaz para «controlar» la inflación o evitar colapsos financieros, sino porque encajaba con la teoría neoliberal de que la libertad de los mercados y las finanzas frente al control gubernamental era lo mejor para el capitalismo. La independencia de los bancos centrales permite al sector financiero cuidar de su capital ficticio (bonos y acciones) y de los beneficios obtenidos a costa de los salarios y el valor real sin la posible interferencia de ningún gobierno elegido democráticamente (¿de izquierdas?). Rescatar a los bancos en la crisis financiera mundial para preservar un sector financiero independiente fue la política de la Reserva Federal. Como dice Cochrane: «La Reserva Federal apostó todo con el Tesoro en los rescates de 2020, comprando casi todas las nuevas emisiones del Tesoro, comprando directamente la deuda de los gobiernos estatales y locales, financiando asombrosas inyecciones de dinero. La Fed podría haber invocado su independencia para oponerse a todo esto. No lo hizo y, de hecho, animó al Tesoro. (Bassetto y Sargen citan a un funcionario anónimo de la Reserva Federal que dijo: «La mejor manera de defender la independencia de un banco central es no ejercerla nunca»). La independencia del banco central significa independencia de las demandas de la mayoría para proteger los intereses del sector financiero.
Que la CBI tiene por objeto ayudar al sector financiero, y no a la economía, queda patente en la reacción de los mercados financieros a los recientes ataques de Trump a la Fed. El mercado de valores estadounidense ha seguido subiendo, ya que los inversores esperan reducciones más rápidas y profundas de los tipos de interés, lo que abarata los préstamos para especular. El mercado de bonos es menos optimista y la denominada curva de rendimiento de los bonos (la diferencia entre el rendimiento de los bonos del Estado a diez años y el tipo a corto plazo fijado por la Fed) ha seguido ampliándose. Pero esto sugiere que los inversores en bonos están preocupados por el aumento de la inflación, que reduce su rendimiento real, y no especialmente porque Trump pueda controlar pronto la Fed.
Por supuesto, este escepticismo sobre las ventajas de la CBI y la consiguiente falta de control democrático sobre el sistema bancario en las principales economías no significa apoyar el intento autocrático de Trump de controlar la Reserva Federal como «prestamista de última instancia». Sustituir la independencia antidemocrática del banco central por la autocracia trumpista no beneficiará en nada a los trabajadores estadounidenses, ni a sus hipotecas, ni a sus préstamos, ni a sus ahorros, ni a su coste de vida.
6. Reporteros de guerra.
Hedges, que también lo fue, entrevista a un corresponsal de guerra. De hecho, su último artículo también va sobre el tema, pero os lo paso mañana.
https://chrishedges.substack.com/p/reporting-on-war-w-ben-anderson-the
Reportajes sobre la guerra (con Ben Anderson) | El informe de Chris Hedges
El corresponsal de guerra Ben Anderson se une al presentador Chris Hedges para detallar los elementos físicos y psicológicos paralizantes de los reportajes sobre la guerra, y reflexiona sobre si la verdad puede realmente cambiar algo.
Chris Hedges
29 de agosto de 2025
Esta entrevista también está disponible en plataformas de podcast y Rumble.
Es raro encontrar corresponsales de guerra dispuestos a romper las reglas de acceso y seguridad impuestas por los poderes dominantes. Solo desafiando estas estructuras y enfrentándose a los peligros de la guerra pueden los periodistas comenzar un verdadero esfuerzo por informar sobre la verdad y, si tienen suerte, alterar materialmente el curso del conflicto.
El periodista, autor y documentalista Ben Anderson se une al presentador Chris Hedges en este episodio de The Chris Hedges Report para detallar lo que significa ser un reportero comprometido con la búsqueda y la documentación de la verdad en un panorama mediático que a menudo opta por la complacencia.
Anderson relata sus motivaciones e influencias, como el difunto John Pilger, al principio de su carrera. «En aquel entonces, realmente creía que si iba a esos lugares y obtenía esas impactantes imágenes, algo sucedería para ayudar a las personas sobre las que realmente estaba informando», explica.
Con el tiempo, Anderson se dio cuenta de que ese optimismo juvenil quizá no se tradujera en la realidad, pero su cinismo no le disuadió de cubrir el brutal conflicto en Afganistán. Anderson fue mucho más allá del típico reportaje integrado, y decidió pasar semanas fuera, trabajando de forma independiente con otros periodistas hasta el agotamiento y el hambre, negándose a someterse al estilo de vida relativamente cómodo de la mayoría de los corresponsales extranjeros.
El compromiso de Anderson con el periodismo le impulsó a él y a su trabajo: «Simplemente pensé que era obviamente la historia más importante del mundo y que había algo que podía hacer. Con un poco de resistencia, podía aguantar y conseguir imágenes que pudieran marcar la diferencia».
Compre mi nuevo libro «A Genocide Foretold» (Un genocidio anunciado).
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Presentador
Chris Hedges
Productor
Max Jones
Introducción
Diego Ramos
Equipo
Diego Ramos, Sofia Menemenlis y Thomas Hedges
Transcripción
Diego Ramos
¡Gracias por leer The Chris Hedges Report! Esta publicación es pública, así que no dude en compartirla.
Transcripción:
Chris Hedges
Hola, soy Chris Hedges. Esto es The Chris Hedges Report. Entrevistamos a Ben Anderson, uno de los periodistas y documentalistas más destacados de su generación en la ciudad de Nueva York.
Las películas de Ben, «This Is What Winning Looks Like», «Taking on the Taliban» y «The Battle for Marja», son reportajes crudos y cercanos desde el frente en Afganistán que exponen la debacle de la ocupación, la gran desconexión entre la retórica utilizada en Washington y Londres para describir la guerra y su cruda realidad. Ha realizado 60 películas.
Comenzó a viajar al sur de Afganistán en el verano de 2007. Pasó muchas semanas con unidades de combate británicas, afganas y estadounidenses, así como con unidades de combate en Irak que luchaban contra el ISIS, soportó tiroteos, ataques con morteros, la detonación de artefactos explosivos improvisados y ataques de terroristas suicidas.
Y no, como la mayoría de sus colegas, limitó sus reportajes a la seguridad de las bases militares. Se negó a participar en los espectáculos coreografiados organizados por los responsables militares. Su feroz independencia, su inquebrantable honestidad y su valentía le convierten en el heredero de otros grandes reporteros de guerra como Bernard Fall, Michael Herr, Robert Fisk y John Pilger.
Ben ha trabajado para la BBC, Channel 4 en Gran Bretaña, HBO, Vice y Discovery Channel. También ha escrito para The Times, GQ, Esquire y London Review of Books. Y es autor de No Worse Enemy: The Inside Story of the Chaotic Struggle for Afghanistan (Sin peor enemigo: la historia interna de la caótica lucha por Afganistán).
Empecemos por la motivación. Usted tenía muchas ganas de ser reportero de guerra desde muy joven. Había hecho reportajes encubiertos. Fueron reportajes encubiertos bastante exitosos. Creo que su primera película fue en un depósito de cadáveres o una funeraria, donde maltrataban los cadáveres y cosas así. Pero, ¿qué le llevó a querer ir a la guerra?
Ben Anderson
Crecí en un hogar bastante apolítico y en aquella época no había mucho interés por el resto del mundo. Y cuando tenía 17 o 18 años, empecé a leer sobre Palestina, Irak, el Congo, Timor Oriental. Y a menudo mi Gobierno de entonces, el Gobierno de Margaret Thatcher, apoyaba lo que para mí era obviamente el bando equivocado en todos esos conflictos.
Yo, como niño, tenía una visión muy inocente de por qué esto no era noticia de portada todos los días. ¿Por qué no hablamos de esto todos los días? Era obvio que era la noticia más importante del mundo. Años más tarde, vi la película de John Pilger sobre Timor Oriental. Esto le hará parecer un lunático, pero él retrató a un reportero australiano que estaba allí y que se llamaba Shackleton, creo. No recuerdo su nombre de pila.
Y cuando los indonesios invadieron, se había hecho muy amigo de una familia de Timor Oriental. Y dijo: «Mire, todos los demás periodistas han huido. Yo me voy a quedar, y tal vez mi presencia signifique que al menos esta familia, o al menos este pueblo, sobreviva». Y no fue así. Todos fueron asesinados. Él fue asesinado. Lo mataron de una forma horrible.
Pero, curiosamente, creo que esa historia me enseñó que, A, se pueden cubrir estas grandes historias como trabajo. Ni siquiera sabía que eso era un trabajo cuando tenía 17 años. Mis aspiraciones eran muy modestas cuando era niño. Se trataba de aprender un oficio y ganar un sueldo con el que poder sobrevivir. Eso era todo.
Y, en segundo lugar, por alguna razón, sabía que podía aguantar como él. Sabía que cuando todos los demás hubieran huido, yo podría ser el único que se quedara y, como resultado, tal vez hacer algo útil.
Y, en realidad, mirando atrás ahora, no lo pensé detenidamente porque realmente creía que si aguantaba en un lugar difícil y conseguía imágenes memorables de personas que me importaban, que importaban a los espectadores, realmente creía que eso ayudaría de alguna manera. Y ahora, 25, 30 años después, realmente no estoy seguro. He llegado a cuestionar el valor de crear conciencia.
Me refiero a Gaza en este momento. Somos muy conscientes de lo que ocurre en Gaza cada día. ¿Ayuda eso a la situación? ¿Ha ayudado a la situación? Pero creo que en aquel entonces creía de verdad que si iba a esos lugares y obtenía imágenes impactantes, algo ocurriría para ayudar a las personas sobre las que estaba informando.
Y ya sabe, la película de John Pilger, parecía que medio país se detenía a ver sus películas cuando se estrenaban. Y, como resultado, se planteaban preguntas en el Parlamento, las percepciones cambiaban. Quizás ahora eso ya no sea así y las noticias y los documentales no tengan el poder que solían tener. Pero esa era mi motivación cuando era joven.
Simplemente pensaba: «Obviamente, esta es la historia más importante del mundo y aquí hay algo que puedo hacer. Con un poco de resistencia, puedo aguantar y conseguir imágenes que puedan marcar la diferencia».
Chris Hedges
Bueno, creo que eso es lo que me llevó a Centroamérica durante la guerra de El Salvador. Pero ambos lo hicimos durante mucho tiempo y llegamos a la conclusión de que, al final, independientemente de la retórica, y se oye la retórica sobre Gaza, al final no tiene tanto efecto.
Pero creo que una de las cosas que ha hecho con bastante éxito es documentar la realidad, porque lo que el Gobierno de Estados Unidos o el Gobierno británico decían sobre Afganistán era casi diametralmente opuesto a la realidad que usted documentó.
Ben Anderson
Sí, creo que, en realidad, cuando me pregunta por los factores motivadores, ese fue uno de los principales: que la situación en Afganistán era claramente lo contrario de lo que nos decían. La situación en Palestina es claramente lo contrario de lo que a menudo nos dicen aquí.
Creo que el simple hecho de desenmascarar a los mentirosos sigue siendo importante, sigue siéndolo hoy en día… Hace dos días leí un informe sobre cómo el hambre no es realmente un problema en Gaza y que es un mito, y que los bebés que vemos en las imágenes tenían enfermedades preexistentes. Eso todavía me enfada lo suficiente como para ser un factor motivador.
Además, recuerdo cuando Internet se popularizó y pensé ingenuamente que iba a ser genial. Todos íbamos a estar informados sobre todo y la gente iba a enterarse de lo que pasaba, dedicar media hora a leer Wikipedia y descubrir la verdad. Pensaba que habría una verdad universal que todos aceptarían. Y, en realidad, siento que ahora me encuentro con más teorías conspirativas que antes de que todo esto se popularizara.
Chris Hedges
Quiero decir, abre su libro, que es maravilloso, realmente estupendo, y en el prólogo escribe:
«Sabía que esto iba a pasar algún día. Va a morir en el frío barro de una zanja en Afganistán porque decidió unirse a un grupo de marines estadounidenses que fueron lanzados como gatitos en medio de una emboscada perfecta. Merece morir por dejarse llevar otra vez, sin pensar, sin tomar una decisión, simplemente avanzando lentamente hasta que ya no pudo dar marcha atrás.
Era tan horrible que imaginé un pequeño ratón de ojos negros paralizado por el terror en la esquina de un tanque de cristal medio lleno de una enorme serpiente gris y negra, con la lengua y los ojos acercándose gradualmente, tan lenta y arrogantemente. Era repulsivo. Tuve otras visiones extrañas, nada pacíficas».
Pero quiero hablar de eso una vez que se entra en esa zona de guerra. En gran parte del trabajo que hizo, he visto varias de sus películas y, por supuesto, he leído su libro, se encontraba en situaciones extremadamente peligrosas. Pero recuerdo que en un momento dado, creo que en el libro, escribía que, aunque entendía lo peligroso que era, no podía salir de allí. Tenía que ver qué pasaba a continuación.
¿Qué es lo que le mantuvo en la zona de guerra, a pesar de que… Quiero decir, cuando cubrí la guerra en El Salvador, lo hice durante cinco años, llegué a la conclusión de que iba a morir allí. Usted, según sé por el libro, quiere jugar un partido de fútbol con sus amigos mientras aún tiene sus piernas. ¿Qué es lo que le mantuvo allí? ¿Fue la inercia o qué fue?
Ben Anderson
Más adelante fue la inercia. Al principio, creo que mi curiosidad era mayor que mi miedo. Además, no podía permitirme pensar que era demasiado duro o difícil para mí, porque te comparas con la gente de los países sobre los que informas y ves que lo tienes fácil, que eres un VIP, que tienes un billete de vuelta en el bolsillo.
Sabes que si te haces mucho daño, habrá gente que hará un gran esfuerzo por sacarte de allí y conseguirte ayuda. Así que nunca me permití la opción de decir que era demasiado, que era demasiado intenso, que era demasiado peligroso, que tenía que hacerlo.
Creo que también es algo muy inglés, nunca se puede admitir que algo es demasiado difícil. Hay que seguir adelante hasta el punto en que no queda otra opción que hacerlo.
Chris Hedges
Afganistán fue la primera guerra que cubrió.
Ben Anderson
Había cubierto otras guerras antes, como Liberia, que fue la primera guerra que cubrí realmente, pero nunca había estado en medio de situaciones tan horribles. Ya sabe, la mayoría de las veces, cuando cubre una guerra, lo que ve son las secuelas de lo que ha sucedido. Y habla con personas que se encuentran en medio de un ataque aéreo, un ataque con drones o una emboscada.
Afganistán fue la primera vez que me encontré en medio de tiroteos graves, explosiones de artefactos explosivos improvisados y todo eso.
Chris Hedges
Así que El Salvador fue la primera guerra que cubrí. Y, en cierto modo, aunque acabé cubriendo otras guerras, es casi como tener un primer amor. Quizá sea una analogía muy mala, pero hay algo especial en el primer conflicto en el que se está. ¿Tuvo usted esa experiencia? Porque estuvo en Irak, estuvo en otros lugares, ha estado en Ucrania.
Ben Anderson
Bueno, fui a Gaza y a Cisjordania y, en cierto modo, sigue siendo lo que más me apasiona porque en mi país natal, el Reino Unido, o en mi país de adopción, Estados Unidos, se oye tanta propaganda sobre que Israel no está matando deliberadamente a civiles o periodistas. Creo que probablemente sea mi primer amor.
Ese es el tema que todavía me motiva más. Liberia fue más bien lo contrario, porque allí por fin estaba cubriendo una guerra, algo que siempre había querido hacer. Y, como usted sabe, siempre hay un hotel, un bar donde se reúnen todos los corresponsales extranjeros. Se emborrachan a costa de la empresa, tienen aventuras amorosas e intercambian información en lugar de salir a buscarla.
Y pensé: «Por fin estoy entre mis héroes. Aquí es donde he querido estar durante años». Y entonces, el cámara que me acompañaba, que conocía muy bien a los rebeldes, nos llevó con ellos durante unas tres semanas, creo. Y volvimos a Monrovia. Y los chicos del bar, del hotel, nos dijeron: «¿Dónde han estado? Pensábamos que se habían ido a casa».
Y les dijimos: «Bueno, salimos a cubrir la guerra. ¿No es ese nuestro trabajo? ¿No es eso lo que se supone que deben hacer?». Así que, en realidad, Liberia fue todo lo contrario de lo que ustedes son, simplemente porque la visión romántica que tenía de los corresponsales extranjeros se destruyó de repente en Liberia. Pensé: «En realidad, muchos de estos tipos son unos mierdas. Ni siquiera están dispuestos a salir del hotel, y mucho menos a abandonar la seguridad de la capital y hacer realmente algún reportaje.
Chris Hedges
Pero eso es cierto en todas las guerras. Quiero decir, creo que un gran porcentaje de la prensa son unos farsantes. Quieren fingir que son corresponsales de guerra. Eso fue cierto en todos los conflictos que cubrí, incluido El Salvador. Fue cierto en la primera Guerra del Golfo, donde había fuertes restricciones a la prensa. Yo no acaté el sistema de grupos y salí por mi cuenta.
Pero la administración real del sistema de grupos no la llevaba el ejército. La llevaban los periodistas. Y la llevaban los periodistas porque no querían salir. Usted es escritor, pero también es documentalista, y los cámaras son más honestos porque no pueden conseguir nada si no salen.
Y luego, habiendo estado en esas situaciones, soy reportero de prensa escrita y, cuando empiezan los disparos, me meto en la zanja más profunda que encuentro. Ustedes tienen que ponerse de pie. Así que eso separa a los hombres de los niños, lo admito plenamente. Pero creo que lo que descubrió en Liberia es cierto en todas las guerras. Y, en realidad, no culpo a los reporteros por no querer salir. Simplemente me enfada que estén allí fingiendo.
Ben Anderson
Y creo que es casi peor que no informar, porque dan la impresión de que están viendo… Intento informar solo de lo que he visto con mis propios ojos y no compartir historias que he oído como chismes en un bar, que pueden ser ciertas o no. Y alguien con un chaleco antibalas y una palmera al fondo diciendo que hoy en Mosul o Gaza ha pasado esto y lo otro cuando en realidad no lo ha visto con sus propios ojos ni lo ha capturado con su cámara, creo que es peligroso.
Y eso es lo que hacen muchos corresponsales extranjeros…
Chris Hedges
Bueno, les informa la embajada, me refiero a si son estadounidenses. A la embajada le encanta darles información basura y a ellos les encanta informarla. Todo forma parte del juego. Pero en realidad es muy destructivo para los que salimos, porque lo que informamos es diametralmente opuesto.
Así que cuando cubrí la guerra en El Salvador, yo no trabajaba para The New York Times y la mujer que sí trabajaba para The New York Times estaba atada a la embajada y casi nunca salía. Por lo tanto, sus reportajes desacreditaban a aquellos de nosotros que realmente hacíamos un trabajo real.
Ben Anderson
Sí. Quiero decir que ahora, si estoy en ese bar o en ese hotel, me siento incómodo al instante y solo quiero irme lo antes posible. Debe pasar el menor tiempo posible en esos lugares.
Chris Hedges
Quiero hablar de la experiencia del combate. Usted ha pasado por muchas cosas. Hablaremos de las secuelas, creo que al final ambos acabamos agotados. Usted estuvo en Helmand, que es… Bueno, pongamos un poco de contexto y la gente debería ver sus películas y leer su libro, porque creo que los marines con los que estaba dijeron que era peor que Faluya, si no recuerdo mal.
Háblenos un poco de esa experiencia de combate. Creo que la ha captado muy bien en la película y en el libro. Y hay dos cosas que se correlacionan con mi propia experiencia. Una es el tedio. Ya sabe, no es como en las películas, es lento. Hay largos periodos de aburrimiento en los que no pasa nada, puntuados. Pero háblenos un poco de sus experiencias en combate, especialmente porque usted estuvo allí primero con los británicos y luego con los marines.
Ben Anderson
Sí, con los británicos, el mito en aquel momento era que, como los británicos tenían tanta experiencia en la lucha contra la insurgencia en Irlanda del Norte, eran brillantes a la hora de ganarse los corazones y las mentes, e incluso salían sin casco y repartían dulces a los niños y…
Chris Hedges
Expliquemos qué es «ganarse el corazón y la mente». Es un término que viene de Vietnam, pero ¿qué significa?
Ben Anderson
Sí, se gana el corazón y la mente de la población local y entonces ellos rechazarán a los insurgentes y, con suerte, no habrá que luchar en absoluto.
Chris Hedges
Y seamos claros, nunca funciona [risas].
Ben Anderson
Quiero decir que, en Afganistán, hubo un periodo de tres o cuatro años en el que la estrategia COIN, de contrainsurgencia, tal y como la describió el general [David] Petraeus, se siguió con devoción religiosa. Estaba leyendo uno de los manuales COIN cuando estuve en Afganistán y los oficiales se me acercaban y me decían: «Así es como vamos a ganar la guerra, ese libro es increíble».
Y estaba claro que había que mantener el control de una zona talibán, porque eso nunca había ocurrido antes en el sur de Afganistán, construir una infraestructura de gobierno local, ganarse el corazón y la mente de la población local y luego transferir el control al Gobierno afgano. Y, de hecho, hubo algunos lugares en los que esas tres primeras etapas se llevaron a cabo y tuvieron éxito.
Pero el elefante en la habitación que nadie estaba dispuesto a discutir ni siquiera a reconocer era: ¿a quién se está transfiriendo? Se está transfiriendo a una fuerza gubernamental depredadora y corrupta, al ejército y a la policía, que toman como rehenes a civiles a cambio de dinero, que son drogadictos, que venden las armas y el combustible que les damos. En algunos casos, los jefes de la policía afgana tenían chicos tímidos a los que abusaban sexualmente, y esto era bien sabido por todos.
Chris Hedges
Sé que sale en la película, pero eran bastante abiertos a la hora de admitir los abusos sexuales. Ni siquiera lo ocultaban.
Ben Anderson
Quiero decir, fui con un marine que, obviamente, pensaba que era su trabajo sacar a la luz cosas como esa. Y fuimos a enfrentarnos a este jefe de policía. Y en pastún, dijo: «Si mis hombres no se follan el culo de esos niños, ¿qué espera que se follen? ¿El coño de sus propias abuelas?».
Tuve que pedir que me lo tradujeran como tres veces para asegurarme de que lo había entendido bien. Pero sí, fueron muy abiertos al respecto. Eso es a lo que estábamos entregando el poder en el sur de Afganistán. Y, en realidad, muchos de ellos venían del norte y eran de un grupo étnico diferente y hablaban un idioma diferente al de la gente del sur.
Chris Hedges
¿Entonces solo el 2 % del ejército afgano hablaba pastún, es eso correcto? El resto hablaba dari. Como usted lo compara con otra ocupación extranjera, junto con nuestra ocupación extranjera.
Ben Anderson
Quiero decir, vi a estos oficiales afganos dar charlas informativas a la población local. Se sentaban allí perplejos, como si no tuvieran ni idea de lo que estaba diciendo ese tipo. Y si usted es de allí, si sabe que el objetivo final es dar el poder a esa gente, entonces, por supuesto, va a favorecer a los talibanes.
La idea de ganarse a la población local para que rechazaran a los talibanes, los talibanes eran la población local. Ese es el problema. ¿Va a favorecer a su hermano, a su tío o a su padre frente a esta fuerza del norte, efectivamente extranjera, corrupta y depredadora? Por supuesto que sí.
Y creo que eso era muy obvio desde 2010 en adelante, pero nadie estaba dispuesto a admitirlo. Así que seguimos adelante y, al final, obviamente, los talibanes se hicieron con el país con facilidad.
Chris Hedges
Bueno, hay otro punto que menciona, y es que nunca desplegamos el tipo de… Se podían tomar ciertas zonas, como Helmand o un par de las ciudades en las que estuvo, pero nunca hubo suficientes tropas de ocupación extranjeras para proporcionar esencialmente el tipo de estabilidad, o como quiera llamarlo, en todo el país para que eso… Así que se podía hacer en pequeñas zonas, pero realmente no se podía hacer en todo el país.
E incluso en las zonas en las que usted estuvo, donde había marines o tropas británicas, el perímetro que controlaban era bastante pequeño. Quiero decir que los talibanes estaban realmente justo en las afueras.
Ben Anderson
Sí, y en un momento dado la amenaza de los artefactos explosivos improvisados era tan grave que literalmente había que pisar las huellas de las botas del tipo que iba delante. Así que le veían venir desde un kilómetro y medio de distancia y le tendían una emboscada o huían. Pero también creo que tiene razón en lo que respecta a la huella. Sin embargo, también creo que cuando decidimos que realmente queríamos ayudar al país y reconstruirlo, ya era demasiado tarde.
Esa no fue la política hasta 2008, 2009. Si esa hubiera sido la política desde el primer día, es posible que lo hubieran conseguido, porque los talibanes estaban dispuestos a llegar a un acuerdo, los talibanes estaban dispuestos a cooperar con el nuevo Gobierno. Quizás entonces habría funcionado. Y si hubiéramos destinado el 0,1 % del presupuesto militar a las increíbles ONG afganas que proporcionaban educación y asistencia sanitaria, eso habría sido muy beneficioso.
Pero, ya sabe, George Bush dijo que no hacíamos construcción de naciones. Pensaban que habían inventado una nueva forma de guerra y derrotaron a los talibanes en un tiempo récord con algo así como 250 fuerzas especiales sobre el terreno cuando los talibanes fueron derrocados. Y luego, por supuesto, todos los recursos y la mano de obra se desviaron a Irak.
Chris Hedges
Bueno, tampoco era mucho dinero, ¿solo sobornarlos?
Ben Anderson
Oh, sí, bolsas de basura llenas de dinero en efectivo que utilizaban para sobornar a la gente. Sí. Y los talibanes, muchos de ellos volvieron a sus pueblos o regresaron a Pakistán. Algunos incluso se convirtieron en taxistas o mecánicos y se limitaron a esperar a ver qué pasaba. Y en muchos casos, la Alianza del Norte, a la que devolvimos al poder, simplemente los persiguió y los aterrorizó.
Así que creo que convencimos a muchos talibanes para que volvieran al campo de batalla porque no tenían otra opción.
Chris Hedges
Es un punto que usted plantea, creo que en el libro, cuando habla de cómo la razón de ser de la guerra era liberar a las mujeres de Afganistán y traer la democracia, pero muy pronto se dieron cuenta de que esos objetivos eran inalcanzables y cambiaron todo el enfoque. Háblenos de ese cambio.
Ben Anderson
Sí, quiero decir que, públicamente, hasta el día de hoy, se oye a la gente decir: «¿Qué hay de todos los avances que hemos logrado en materia de derechos de la mujer en Afganistán?». Uno de los grandes mitos de la guerra de Afganistán es que nuestros aliados tenían algún tipo de desacuerdo con los talibanes sobre cómo tratar a las mujeres.
Creo que, a día de hoy, la mayoría de las mujeres y niñas se casan menores de edad con un tío de 60 o 65 años. Aparte de Herat y Kabul, se han logrado muy pocos avances en materia de derechos de las mujeres. Y en Helmand, sin duda, que es muy conservador. Yo iba a lugares donde supuestamente se estaban reconstruyendo y funcionando escuelas y se estaban extendiendo los derechos de las mujeres y usted no…
Veía a los niños y, cuando las niñas llegaban a los 11, 12 o 13 años, desaparecían literalmente porque se las obligaba a casarse con alguien en matrimonios concertados y, cada vez que había alguien cerca, las encerraban en una habitación secreta de sus recintos y no les permitían salir. Incluso cuando íbamos a las casas a visitar a la gente, las mujeres se escondían en una habitación secreta. En las zonas rurales de Afganistán, desde luego, no vi ningún avance en los derechos de las mujeres.
Chris Hedges
Quiero hablar del combate. Una de las cosas que, en mi opinión, ha captado muy bien, tanto en las películas como en el libro, es el caos. Mi experiencia con los tiroteos es que me pasaba todo el tiempo tratando de averiguar qué estaba pasando.
Y la otra cuestión es que, aunque estuve cinco años en El Salvador, solo recuerdo haber visto a alguien del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) dispararme una vez. Eso es, a pesar de que se trata de un conflicto de baja intensidad, y usted también escribe sobre eso, creo que está con los marines, y ellos escriben sobre cómo nunca ven a las personas que les disparan, casi nunca.
Ben Anderson
Aunque la única sorpresa de Afganistán fueron los francotiradores y lo buenos que eran los francotiradores talibanes. Hay una historia en «La batalla de Marjah», creo que es, en la que un francotirador disparó cuatro veces en los primeros cinco o seis días y alcanzó a tres marines allí mismo. Los talibanes eran muy buenos.
Pero sí, en los tiroteos reales, era un caos absoluto. Y, por supuesto, los talibanes podían soltar sus armas y caminar en semicírculo.
Chris Hedges
Bueno, hay un momento, creo que está en el libro o en la película, no sé, quizá en ambos, en el que realmente lo hacen, porque las reglas de combate establecen que no deben disparar a alguien que no está armado. Pero tienen un arma aquí, luego disparan allí, luego caminan, se esconden detrás de un árbol o algo así y hay otra arma.
Ben Anderson
Sí, quiero decir, en el prefacio del libro que ha citado, aterricé con un grupo de marines, creo que eran como las 4 de la madrugada, estaba completamente oscuro. Y cuando salió el sol, los altavoces y todas las mezquitas dijeron: «Están llegando los infieles, cojan sus armas». Pero estábamos junto a un campo y podíamos ver cómo dejaban a los combatientes talibanes en los edificios que nos rodeaban. Pero sus armas estaban envueltas en mantas.
Y la política de Stanley McChrystal [general retirado del Ejército de los Estados Unidos] se llamaba «moderación valiente»: no se permite disparar a menos que alguien se esté preparando activamente para atacar. Y los talibanes aprovecharon esto y prepararon una emboscada perfecta durante dos o tres horas. Y finalmente los marines dijeron: «Bueno, crucemos el campo y veamos qué pasa».
Y, de inmediato, uno de ellos fue asesinado a tiros. Corrimos de vuelta y nos tiramos a una zanja, y la emboscada en esa zanja duró unas siete horas y fue probablemente la experiencia de combate más intensa de mi vida. Y fue entonces cuando estuve absolutamente convencido de que iba a morir.
Es decir, se podían oír las balas silbando sobre nuestras cabezas durante horas y horas, y un lanzagranadas llegó y explotó en la pared detrás de la zanja, y los marines a ambos lados míos recibieron impactos en las piernas, uno de ellos quedó con la pierna muy destrozada y estaba salpicando sangre por todas partes. Así que fue un caos absoluto.
Chris Hedges
Hubo algunos momentos en los que estuve en un tiroteo en el que disparaban a gente a mi lado. Estaba muy asustado. Quiero decir, quizá «terror» sea la palabra adecuada. Me da vergüenza admitirlo hoy en día, pero leí que usted tuvo una experiencia similar, en la que, aunque no creo realmente en el poder de la intervención divina, recé y dije: «Si me sacas de aquí, nunca volveré a hacer esto».
Por supuesto, esa noche en el bar, fue una gran broma cósmica. Pero usted también tuvo, creo que había un momento en el libro, lo recuerdo, en el que también tuvo una experiencia muy similar…
Ben Anderson
Creo que fue en esa zanja y creo que juré que si sobrevivía, cosa que estaba seguro de que no ocurriría, nunca volvería a salir con esos marines. Y al día siguiente estaban despejando edificios y lanzando granadas por encima de los muros y sí, salí con ellos exactamente igual que lo había hecho el día anterior.
Chris Hedges
¿Qué fue lo que le hizo seguir adelante? Quiero decir, volvamos a eso. Hubo un momento, creo que está en el libro, en el que había estado en una serie de operaciones con ellos, pero no podía separarse de ellos. No podía alejarse. ¿Por qué?
Ben Anderson
Creo que es lo único que he hecho en toda mi vida en lo que me he sentido algo útil. Y eso fue cuando todavía tenía la creencia de que si conseguía estas imágenes dramáticas y sorprendentes y luego se mostraban en Estados Unidos o en el Reino Unido, de alguna manera conducirían a que se hiciera algo bueno que llevaría a que se detuviera esta guerra. Creo que fue eso.
Aunque con el paso de los años esa creencia se fue desvaneciendo y me preguntaba qué valor tenía crear conciencia, seguía pensando que era lo único que podía hacer para contribuir de alguna manera, por pequeña que fuera. Y luego, hacia el final, recuerdo que me dije a mí mismo: «Vale, quizá usted solo no pueda ayudar, pero es una pequeña pieza de un gran equipo de buenos periodistas, escritores y fotógrafos.
Y que, colectivamente, si cubren bien esta guerra y obtienen suficientes imágenes y testimonios impactantes, tal vez se haga algo para detenerla. Pero, de nuevo, los periodistas de Gaza estaban haciendo un trabajo increíble cubriendo lo que estaba pasando allí. Probablemente somos más conscientes de lo que está pasando en Gaza que de cualquier otra guerra en la historia del planeta y, sin embargo, muy poco…
Chris Hedges
200 de ellos han sido asesinados, a menudo en asesinatos selectivos.
Ben Anderson
Y a menudo reciben llamadas telefónicas unos días antes diciendo que va a suceder y que también matarán a sus familias.
Chris Hedges
Y, sin embargo, siguen haciéndolo. Creo que ambos llegamos a un punto en el que nos dimos cuenta de que probablemente no íbamos a cambiar mucho, pero seguimos haciéndolo. ¿Por qué? ¿Por qué lo hizo usted?
Ben Anderson
Quiero decir, si mi creencia de que, al hacer esto, realmente se puede ayudar a la gente de esos países, si eso desapareciera, tal vez podría convencerme a mí mismo diciendo: «Bueno, si queda constancia, tal vez al menos alguien sea considerado responsable algún día». Una vez más, no estoy seguro de si sigo creyendo eso.
Quiero decir, por lo que parece, Assad está viviendo una vida maravillosa en Moscú. No creo que estas órdenes de detención de la CPI vayan a servir para nada. No lo sé. Pero, de nuevo, esa es la pequeña esperanza que tiene, que tal vez si queda constancia, tal vez pase algo. No ahora ni dentro de unos años, pero tal vez algún día alguien se vea obligado a enfrentarse a la justicia.
Chris Hedges
Trajeron a [el expresidente de Serbia Slobodan] Milošević y, cuando llevaron a todas esas personas a La Haya, utilizaron el trabajo que, eso significa parte de mi trabajo, pero utilizaron el trabajo que hicieron los periodistas porque lo habíamos documentado, especialmente en Srebrenica y, en mi caso, los campos de violación con, ya sabe, los nombres de los autores y los nombres de las víctimas.
Quiero decir, es una pequeña contribución a la justicia. Creo que todos esperamos que se haga justicia y, por supuesto, yo trabajé bastante en Gaza y es simplemente un genocidio retransmitido en directo. Quiero decir, no hay excusa para no saber lo que está pasando.
Ben Anderson
Creo que lo aterrador de Gaza es que los israelíes han llegado a un punto en el que aceptan la mala imagen pública a corto plazo porque saben que Estados Unidos, ya sea [Joe] Biden, [Barack] Obama, [George] Bush o [Donald] Trump, les apoyará incondicionalmente, tanto militar como diplomáticamente, por lo que continuarán y conseguirán todo lo que quieran. Creo que eso es lo realmente difícil de aceptar con respecto a Gaza.
Chris Hedges
Quiero hablar de la cultura de la guerra. Usted tiene un momento, creo que está en una plataforma flotante en algún lugar, los marines, aunque están en el barco, corren seis millas al día. Cuando yo estaba en las plataformas flotantes, ellos levantaban pesas en jaulas. No sé si era eso, tenían pesas en una jaula en un portaaviones. Quiero decir, era una locura, todo subía y bajaba. Y usted les preguntaba a los marines en qué departamento de la Marina estaban, y ellos respondían que en el departamento de hombres.
Y usted decía: «Eso es, quiero irme». Bueno, hablemos de eso porque creo que esa hipermasculinidad, que forma parte de ser corresponsal de guerra, está ahí, pero puede ser muy tóxica. Pero hablemos de la cultura, de esa cultura. Quiero decir, cada dos palabras, es cierto, incluso para nosotros como reporteros. Cada dos palabras era «joder». Cada dos palabras en un marine, cada tres palabras es «joder».
Tiene razón, creo que está en el libro donde aparecen los traductores afganos. Hay una bonita película sobre cómo traicionamos a los traductores que trabajaban para las fuerzas estadounidenses y luego se les niega el visado para entrar en Estados Unidos. Incluso ellos traducen del afgano porque oyen la palabra «joder» constantemente. Creo que al final hay un oficial que dice: «Déjenlo ya».
Ben Anderson
Sí. La primera vez que vi a los marines fue en un portaaviones que navegaba por el Golfo Pérsico. Fue uno de los viajes más aburridos de mi vida. Pero esos marines estaban haciendo lucha libre al estilo MMA en la cubierta. Corrían seis millas, como usted ha dicho. Jugaban al Call of Duty.
Y me di cuenta de que eran un poco locos. Y siento el mismo rechazo que usted por los oficiales de relaciones públicas que intentan controlar todo lo que hacen los periodistas. Y pensé: «Estos tipos parecen que realmente no les importa».
Chris Hedges
Bueno, no, estuve tres meses con los marines. No, ellos le dicen exactamente lo que piensan. Lo cual no se consigue con el ejército.
Ben Anderson
No, creo que como hacen cosas más intensas, se les permite salirse con la suya en cosas así. Y también algunos de los marines más jóvenes, que nunca habían salido del país, entendían la libertad de prensa y sabían que estaban obligados a dejarme acompañarlos y verlo todo.
Y estoy seguro de que no filmé, lo que filmé no fue exactamente lo que habría pasado si yo no hubiera estado allí. Pero creo que se acercó bastante. Una de mis historias favoritas es la de los marines con los que estaba, que aterrizaron en medio de Marja y tuvieron que abrirse paso luchando.
Pero entonces llegaron otros marines desde fuera de Marja. Y, al hacerlo, uno de ellos bombardeó la casa equivocada y mató a una mujer y a tres niños. Y yo sabía que, cuando eso sucedió, al día siguiente había una reunión con la familia en la que se entregaba dinero y se pedían disculpas. Y pregunté: «¿Puedo filmar esa reunión?».
Esperaba que me desviaran o que celebraran la reunión en secreto en otro lugar. Vinieron a buscarme a las 6 de la mañana. Me llevaron allí y me dejaron grabar toda la reunión en la que se disculpaban por haber matado por error a una mujer y a tres niños. No se obtiene ese tipo de franqueza de mucha otra gente.
Una vez filmé una reunión similar con los soldados británicos y tuve que literalmente abrirme paso a la fuerza para entrar en la sala porque el responsable de prensa intentaba echarme de allí. Y los marines fueron muy abiertos al respecto. Creo que siempre y cuando mostrara lo duro e intenso que era para ellos. Realmente no les importaba la política ni exponer lo improbable que era que se alcanzaran los objetivos generales de la misión.
Chris Hedges
Cambia. Quiero decir, siempre hay desconfianza cuando usted viene de fuera como reportero. Pero descubrí un gran cambio una vez que pasé por una experiencia de combate con ellos. Una vez que pasé por un tiroteo, una vez que estuve bajo fuego con ellos, todo cambió. Esa fue mi experiencia.
Ben Anderson
Hablamos de lo malos que son muchos de los reporteros extranjeros, especialmente los equipos de noticias de televisión extranjeros, que a menudo eran terribles. Así que utilicé eso en mi beneficio con los marines y me presenté con solo una mochila. Estaba solo.
Les dije: «Quiero pasar dos meses con ustedes. Voy a dormir donde ustedes duermen. Voy a comer lo que ustedes comen. Voy a pasar por lo que ustedes pasan». Y creo que pensaron: «Oh, él es diferente al resto. Así que vamos a dejarle entrar». Y me gané un poco de respeto por no ser tan malo como muchos de mis colegas. Y eso me dio un acceso que de otra manera no habría tenido.
Chris Hedges
Bueno, porque seamos claros, la prensa, la mayoría de la prensa que en realidad no quiere acercarse al combate y que permite que les pongan un anillo en la nariz y que los sacen de allí los guardias, básicamente produce mentiras. Produce propaganda. No producen la verdad.
Ben Anderson
Me refiero a que si están en la base principal, donde nunca pasa nada…
Chris Hedges
O si les sacan con sus guardaespaldas. Lo sé, están todos preparados. Esto es lo que va a decir, esto es… Y en un momento dado tiene una experiencia con un guardaespaldas, y esta gente hace todo lo humanamente posible para impedir el periodismo real.
Ben Anderson
Sí, no recuerdo la experiencia con el guardaespaldas. Yo tendía a…
Chris Hedges
Él fue quien le mantuvo atrapado durante unos 10 días en algún lugar y luego, finalmente, creo que salió con una unidad de desactivación de bombas o algo así. Yo no escribí el libro, Ben, lo hizo usted. [Risas]
Ben Anderson
Sí, me refiero a las bases principales, una vez que salí a… porque usted va de la base principal a la base de operaciones avanzada y luego, desde allí, va a la base de patrulla y los oficiales de relaciones públicas no estaban por ninguna parte.
Chris Hedges
Si se aleja mucho, no están allí, pero en un momento dado se quedó atascado.
Ben Anderson
Sí, sinceramente no lo recuerdo, tengo que volver a leerlo. No recuerdo cuál es esa historia.
Chris Hedges
Bueno, para eso están ahí. Básicamente están ahí para bloquear la información. Y sus mayores aliados son la mayoría de la prensa.
Ben Anderson
Sí, porque no tienen… Quiero decir, recuerdo que estaba con el gran fotógrafo serbio Goran Tomašević en Marjah. Solo estábamos él, yo y otro periodista, desde el primer día. Y después de cinco o seis semanas, estábamos agotados. Estábamos delgados.
Él era fumador y se había quedado sin cigarrillos. Así que íbamos por ahí buscando colillas para él. Y finalmente volvimos a la base de operaciones avanzada y el corresponsal de la BBC en Kabul estaba allí.
Y estaba literalmente dando patadas a las cosas en la tienda porque no iba a volar de vuelta a Kabul el mismo día que había llegado. Y nosotros habíamos llegado a esta tienda con aire acondicionado y sobres de café instantáneo de Starbucks. Para nosotros era como el Ritz.
Y él dijo: «¿De dónde han salido ustedes?». Llevábamos cinco semanas ahí fuera haciendo lo que se suponía que debíamos hacer. Y creo que en realidad estaba un poco avergonzado de estar actuando como un niño mimado.
Chris Hedges
Hablemos de la desconexión. Cada vez que tienen… Me parece increíble que, en Gaza, entrevisten a israelíes que les dicen lo que piensan los palestinos. Es claramente absurdo. No tienen ni idea, créanme, de lo que piensan los palestinos.
Pero ocurre lo mismo en todos los conflictos. Quiero decir, si usted era una animadora, aunque yo pasé siete años en Oriente Medio en el periodo previo a la guerra de Irak, no aparecía por ningún lado, y hablo árabe, y ellos ponían a esos idiotas, David Frum y otros, que no sabían encontrar esos países en un mapa, pero repetían la narrativa dominante.
Están reforzando lo que son estos funcionarios… y la mayoría de los periodistas son arribistas. Son muy cínicos. Entienden lo que es bueno para su carrera y, en esencia, harán lo que les promocione. Pero hablemos un poco del choque de narrativas. Quiero decir, esto es lo que creo que hizo de forma tan increíble.
Como estaba justo donde estaba sucediendo, era realmente incontrovertible. Lo tenía allí. Estaba filmado. Y una de las cosas que me encanta es que, obviamente, usted volvió, pero tiene esas escenas en las que los afganos hablan con bastante franqueza y abiertamente sobre lo horrible que es la ocupación y la violencia, especialmente los ataques aéreos.
Estas bombas de 500 libras, como usted sabe, o los misiles Hellfire causan daños extensos en una amplia zona y se cobran todo tipo de vidas. Y los intérpretes ni siquiera están interpretando. Simplemente se lo están inventando. Quiero decir, pero esa desconexión entre lo que es… Y esto es, creo, uno de los puntos fuertes de su trabajo y una de las razones por las que me gustó, tanto en las películas como en los libros, es que hay muchas voces afganas, lo cual es raro.
Normalmente, si estás integrado, solo vas a obtener la perspectiva militar. Y no vas a obtener la perspectiva de… Este era el problema en Irak: la gente salía con las unidades militares, pero nunca hablaba con los iraquíes. Pero en su trabajo había fluidez. Háblenos de eso, de que incluso sobre el terreno los intérpretes consideraban necesario mentir.
Y estos, ya sabe, supuestos contactos con afganos, en realidad no tenían ni idea de lo que decían o pensaban.
Ben Anderson
Me formé en la BBC, donde se supone que nunca debe dejar que su opinión influya en sus reportajes. Así que para mí, informar era muy sencillo. Había que llegar al lugar adecuado y quedarse el tiempo suficiente para estar allí en el momento oportuno y ser testigo de lo que realmente ocurría.
Y luego informar de lo que realmente había sucedido y de lo que realmente habían dicho los lugareños. Ahora bien, no sé si… probablemente no ve mucho la CNN últimamente, pero ahora mismo hay cinco o seis personas alrededor de una mesa que nunca han estado en ningún sitio discutiendo.
Quiero decir, vi, creo que se llama Scott Jennings, el partidario de Trump que siempre aparece en la CNN. Decía que, como en la portada de la revista New York Times Magazine, el niño hambriento tenía una enfermedad preexistente, todo era un engaño. Y que no hay hambruna en Gaza.
Así están las cosas en muchos medios de comunicación en este momento. Incluso hay cómicos que se están haciendo muy famosos, a favor o en contra de Israel, a favor o en contra de Assad/Rusia. Y como están dispuestos a decir cosas escandalosas y concisas, están recibiendo mucha atención en sus actuaciones, pero no tienen ni idea de lo que están hablando, porque nunca han estado en ninguno de esos lugares y nunca han informado ni han sido testigos de lo que está pasando.
Y eso, creo, es una de las cosas más deprimentes de la forma en que van las noticias ahora, que ve a gente que usted pensaría que no tiene ninguna credibilidad, sobre todo porque muchos de ellos han sido pillados mintiendo o equivocándose gravemente en múltiples ocasiones. Y, sin embargo, a muchos de ellos les pagan muy bien y parecen tener mucho éxito.
Chris Hedges
Y lo que le ha pasado a nuestra profesión, a los documentalistas, a los reporteros extranjeros, es que está siguiendo el camino de los dinosaurios.
Ben Anderson
Creo que en la prensa escrita todavía se hacen trabajos estupendos, pero creo que ahora mismo está casi completamente patas arriba. Antes ha mencionado que los fotógrafos suelen hacer un trabajo muy bueno y están donde tienen que estar. Son los menos conocidos, los menos apoyados y los peor pagados. Y en medio están los escritores, muchos de los cuales creo que lo pasan muy mal.
Chris Hedges
Me remonto al pasado porque, cuando empecé, a esos fotógrafos les iba muy bien. Ganaban mucho dinero gracias a las agencias.
Ben Anderson
Conozco a algunos fotógrafos brillantes que realmente luchan por ganarse la vida. Pero luego están los reporteros de televisión que cobran cantidades astronómicas de dinero y apenas pasan un día en algún lugar interesante donde deberían estar. Me refiero a la CNN, el panel alrededor de la mesa parece la peor página de opinión de la historia cada noche.
Y esto son las noticias. Así es como se supone que deben intentar recuperar algo de credibilidad o intentar recuperar a los espectadores. Es muy deprimente.
Chris Hedges
¿Y qué ha pasado con las personas que hacen el tipo de trabajo que usted hacía? ¿Qué ha pasado?
Ben Anderson
Quiero decir que, en este momento, las principales personas que compran documentales no son su principal fuente de ingresos. Es decir, Apple, Netflix, Amazon. Creo que preferirían no hacer un documental que pudiera ofender a China o limitar su acceso a lugares donde pueden vender más iPhones.
Así que ahora mismo parece el momento más difícil de mi vida adulta para vender documentales sobre política exterior y conflictos internacionales. Quiero decir, un buen amigo mío hizo «The Bibi Files» con Alex Gibney y Jigsaw Films, brillantes documentalistas, consiguió acceso exclusivo a los vídeos del interrogatorio policial de Benjamin Netanyahu para su juicio por corrupción, y no pudo venderlo en ningún sitio.
Tuvieron que ponerlo en una página web donde hay que pagar 12,99 dólares para verlo. Ninguna gran plataforma de streaming ni cadena de televisión quiso comprar ese documental realizado por dos de los mejores documentalistas que tenemos.
Chris Hedges
¿Es porque los medios de comunicación se han consolidado con estas grandes corporaciones? ¿Por qué es así?
Ben Anderson
Porque creo que la principal fuente de ingresos para ellos no son los documentales. Son otras cosas las que podrían verse perjudicadas si emitieran un documental que ofendiera a China, Rusia o Trump. Así que creo que son más cautelosos a la hora de cubrir temas controvertidos y también temas extranjeros.
Quiero decir, Shane [Smith], el fundador de Vice, creo que se equivocó mucho en muchas cosas. Obviamente, todo se derrumbó. Siempre decía que si se hacía un contenido realmente bueno sobre conflictos extranjeros y se mostraba a los jóvenes imágenes increíbles de conflictos extranjeros, lo verían en masa. No son estúpidos, no tienen poca capacidad de atención. Si hace buenos documentales, lo verán en masa.
Mi primera película para Vice fue un documental de 90 minutos sobre el abuso infantil cometido por la policía afgana. Un chico lo subió a YouTube y lo vieron como 15 millones de personas. Creo que hay una visión extremadamente condescendiente de los espectadores, y especialmente de los jóvenes, según la cual hay que darles algo llamativo, fácil de entender y digerir.
Creo que eso es precisamente lo contrario de la verdad. Creo que por eso tan poca gente ve documentales y, en consecuencia, los compra.
Chris Hedges
Cuando estuvo con las unidades militares, recuerdo que estuvo con los británicos, con los iraquíes y con el ejército afgano. Una de las cosas que escribe sobre los británicos es la mala calidad del equipo. Me refiero a que iban en Land Rovers abiertos o algo así.
Ben Anderson
Land Rovers sin techo, sí. Y nosotros veíamos a los estadounidenses en sus Humvees. Dios mío, sería increíble conducir un Humvee. Y, por supuesto, los Humvees acababan volando por los aires con frecuencia. Entonces aparecieron los MRAP y los MATV.
Sí, eso fue en 2007, cuando salí por primera vez con los británicos al sur de Afganistán. Creo que nadie tenía ni idea de lo duro que iba a ser el combate. Y en 2009, 2010, nadie podía ni siquiera salir del Humvee porque los artefactos explosivos improvisados eran tan buenos que los Humvees quedaban reducidos a añicos.
Chris Hedges
Los británicos sufrieron bastantes bajas. Quiero decir, la situación era bastante grave y tuvieron que retirarse. Porque en un momento dado usted regresa con los marines, y creo que está a dos kilómetros de distancia y le lleva, no recuerdo cuánto tiempo, pero debido a los IED se tarda mucho en llegar a esta base abandonada y volver a instalarla, lo que refleja toda la futilidad de la guerra en sí.
Ben Anderson
Horas y horas para caminar unos pocos kilómetros porque, bueno, yo estaba con tres, cinco marines en Sangin y perdían a un compañero cada pocos días. Estamos hablando de amputados dobles, triples, a veces cuádruples. Recuerdo que me desperté el día de Navidad en Sangin con estos chicos y se habían enterado de que uno de los marines con los que estaban había sufrido una cuádruple amputación y, de alguna manera, había desconectado los cables de su máquina de soporte vital porque simplemente no quería seguir viviendo.
Eso ocurría con frecuencia. Y se trata de marines que rara vez llegan a combatir. Solo por patrullar alrededor de sus pequeñas bases, eran víctimas aleatorias de explosiones de artefactos explosivos improvisados que estaban por todas partes. Así que sí, es imposible hacer nada en esas circunstancias.
Chris Hedges
Creo que entre los partidarios de la guerra en Afganistán siempre existió la suposición de que, gracias a nuestra superioridad tecnológica, los talibanes serían derrotados fácilmente. Lo mismo ocurrió en Irak. Fue un terrible error o un terrible malentendido sobre la naturaleza de la guerra de insurgencia.
Quiero decir, usted tenía una película, fue a Mosul, ¿verdad? Acompaña al ejército iraquí cuando lucha contra el ISIS en Mosul. Y es interesante la diferencia en la calidad de los soldados iraquíes y el Ejército Nacional Afgano. Tiene fotos de… En primer lugar, todos fuman marihuana y usted sale y hay un afgano de 12 años en un puesto de control y tiene soldados dormidos por la heroína.
Y, por supuesto, los líderes, especialmente de la policía afgana, son todos traficantes de drogas. Quiero decir, todos venden y encuentran cantidades asombrosas de heroína. Pero hablemos de la naturaleza de la contrainsurgencia, porque no es lo mismo. Yo estuve en la primera Guerra del Golfo, que estuvo en gran parte desprovista de civiles, con unidades mecanizadas en el desierto.
Pero la contrainsurgencia es otra cosa y, sin el apoyo de la población local y la capacidad de los insurgentes, porque ellos provienen de esa población, en cierto modo no importa cuántos drones tenga o cuántos misiles Hellfire. Hablemos de eso, del malentendido, creo que la arrogancia del ejército británico, del ejército estadounidense, que no logran comprender la naturaleza del conflicto en el que se encuentran.
Ben Anderson
Sí, creo que conocer el terreno porque usted es de allí es una gran ventaja. Conocer el idioma y saber en quién confiar y en quién no a nivel local es una gran ventaja. Pero creo que lo más importante, y esta parece ser la lección que nadie aprende, es que si la gente lucha por sus hogares, nunca se rendirá.
Puede que vayan en sandalias y con viejos AK oxidados, pero no se les puede hacer rendirse. Como los huzíes en Yemen, literalmente tipos en sandalias con AK-47, nunca se rendirán. Quizá los israelíes se den cuenta de eso y se den cuenta de que en Gaza no se les puede aplastar para que se sometan, sino que hay que expulsarlos y destruir sus hogares para que no tengan nada a lo que volver.
Así que tal vez hayan ido un paso más allá y el plan final sea simplemente, ya saben, A, destruir las casas de todos para que no tengan nada a lo que volver y luego obligarlos a irse a Egipto o Jordania.
Chris Hedges
Un genocidio puede funcionar. Quiero decir, funcionó bastante bien en Estados Unidos, funcionó bastante bien en Australia, pero eso es genocidio.
Ben Anderson
Pero si solo está dispuesto a intentar aplastar a la gente, entonces nunca se rendirán a menos que pueda eliminarlos por completo. Esa es la única forma en que funcionará. Argelia, Vietnam, nunca ha funcionado. La gente nunca ha sido completamente aplastada.
Chris Hedges
Y, sin embargo, seguimos haciéndolo.
Ben Anderson
Una y otra vez, parece algo tan simple y básico. Y siempre pienso que es como coger a cualquiera de otro país, traerlo aquí y decirle: «Arregla Estados Unidos en seis meses». No tiene ni idea de la cultura, del idioma, de en quién confiar, es una tarea imposible. Una tarea absolutamente imposible.
Chris Hedges
¿Cómo afectó esto, especialmente a las fuerzas extranjeras, a los soldados británicos y estadounidenses con los que usted estuvo? Quiero decir, por lo que cuenta en su reportaje, parece que se dieron cuenta bastante rápido. Lo sucio que era, lo desordenado que era y la desconexión entre la forma en que se describía y la realidad sobre el terreno. ¿Cómo les afectó?
Ben Anderson
Creo que muchos de ellos pensarían que perdieron amigos o quedaron mutilados por nada. Pero creo que muchos de ellos también se consolarán diciendo: «Bueno, hice lo correcto por los compañeros que tenía a mi lado. Y eso es realmente lo único que me importa».
Creo que muchos de ellos le dirían que no creían en los objetivos generales de las guerras de Irak o Afganistán. Pero hicieron lo que les enseñaron en su entrenamiento. Cuidaron de los compañeros que tenían a su alrededor. No desertaron ni mostraron cobardía. Y creo que eso probablemente sea suficiente para muchos de ellos.
Chris Hedges
Y, sin embargo, las tasas de suicidio son altas.
Ben Anderson
Pero creo, no recuerdo la cifra diaria, que la mayoría de ellos son veteranos de Vietnam. Creo que el número de veteranos de Irak y Afganistán es relativamente pequeño, pero también creo que lo difícil es adaptarse a la vida después de eso.
Mucho más tarde, cuando su salud se deteriora y otras cosas. Creo que hay mucho más problema entre los veteranos de Vietnam que entre los de Irak y Afganistán, por muy grave que sea entre estos últimos. También creo, para ser sincero, y quizá no sea lo correcto decirlo, pero uno se pregunta quién se hace marine de infantería, quién se hace corresponsal de guerra.
Es como si algo ya estuviera mal para que elija hacer lo más difícil posible. Así que probablemente haya todo tipo de otros problemas también.
Chris Hedges
Quiero decir, ¿encontró, yo sí lo hice, mucho ADN similar entre las personas que se alistaron en el Cuerpo de Marines, por ejemplo, y las personas que eran reporteros de guerra?
Ben Anderson
Sí, quiero decir que, de nuevo, durante mucho tiempo que pasé en los marines no había muchos reporteros. Muchas veces era literalmente el único. Creo que eso me ayudó mucho, pero cuando llegaban reporteros estadounidenses, me resultaba un poco extraño que se enamoraran de los marines o los soldados y alardearan de sus conocimientos sobre armas.
Siempre me ha resultado un poco inquietante y siempre he pensado que debería haber una separación, ya que se me permite informar de lo que veo.
Chris Hedges
Lo he visto. Se derriten ante… Porque en realidad no salen. Quiero decir que se vuelven casi obsequiosos ante estas figuras militares porque nunca harían lo que ellos hacen. Y no tienen intención de salir e informar desde las zonas de combate.
Ben Anderson
Yo salía a patrullar durante días, pero nunca diría que estoy al mismo nivel que un marine estadounidense. Quiero decir, yo no tomo decisiones que puedan matar a un civil. No tomo decisiones que puedan significar la vida o la muerte de un compañero.
Así que había algo muy extraño en querer estar tan cerca de los marines o los soldados o querer obtener su aprobación. Creo que, en algunos casos, eso realmente impidió que se hicieran reportajes serios.
Chris Hedges
Hablemos un poco de las drogas. Quiero decir, este era un gran problema en Afganistán, especialmente entre el Ejército Nacional Afgano y la policía. ¿Por qué era tan frecuente la adicción a las drogas?
Ben Anderson
Quiero decir, creo que es frecuente allí de todos modos. Entre la policía… en el ejército no era tan frecuente. Quiero decir, se veía a mucha gente fumando marihuana aquí y allá, pero no parecía afectarles de forma negativa. En cuanto a la policía, sinceramente no lo sé. Creo que muchos de los policías que fueron enviados a Helmand y Kandahar eran realmente la escoria que se consideraba prescindible.
Así que tal vez eran más propensos a eso de todos modos. Creo que el mayor problema en Afganistán era la cantidad de funcionarios, incluidos funcionarios del Gobierno y ministros del gabinete, que traficaban con drogas. A menudo hablaba con equipos antidroga y me decían: «Sí, quemen esos tres o cuatro campos de allí, pero no toquen esos otros tres o cuatro».
Fui a una base de la policía afgana en la provincia de Helmand y, normalmente, se veían campos de opio alrededor de las bases militares o de las comisarías de policía. Era muy común y bastante impactante. Entré en una base policial en Gereshk, creo que era en Helmand, y había un campo abierto dentro de la base. Así de extendido estaba el tráfico de drogas. Y creo que ese era un problema mucho, mucho mayor.
Chris Hedges
Los talibanes habían acabado con el tráfico de heroína. Luego, por supuesto, cuando las fuerzas de la coalición invadieron Afganistán, lo resucitaron para financiar la insurgencia.
Ben Anderson
Sí, y siempre ha habido un debate sobre hasta qué punto los talibanes fueron sinceros al acabar con el tráfico de opio. Algunos piensan que lo acabaron durante unos años para que subiera el precio. También han estado involucrados en el tráfico de opio.
Chris Hedges
Hablemos de esto, había toda una serie de términos, «gobierno en una caja» era uno de ellos, pero tenía todos estos conceptos que venían de arriba. Y, por supuesto, Obama y todos los demás, McChrystal, Petraeus, usted lo llama el rey David, reivindicando este éxito y, por supuesto, de nuevo con el tipo de información que se exponía sobre el terreno.
Hablemos de los conceptos y el tipo de jerga que se utilizaba, que cambió. Tenía una especie de cualidad proteica en el sentido de que no se mantenía igual. Pero hable conceptualmente de cómo se libran esas guerras.
Ben Anderson
Sí, durante mucho tiempo se les llamó los COIN-denistas porque creían firmemente que la nueva teoría COIN iba a funcionar. Pero el «gobierno en una caja» nunca llegó realmente. Creo que la caja estaba completamente vacía.
Chris Hedges
Pero explíqueme en qué consiste esa idea.
Ben Anderson
Es lo que he dicho antes: limpiar, mantener, construir, transferir. Expulsar a los talibanes, construir infraestructuras de gobierno y entonces la gente aceptará su nueva vida hasta tal punto que será imposible que los talibanes operen. Nunca vi ejemplos de eso. Nunca vi a un ingeniero, a un juez, a nadie así, nunca llegó nadie.
Si hubieran llegado muy pronto, sin duda habría tenido un gran impacto, pero esa tarea se dejó en manos de marines de 19 o 20 años que no tenían experiencia en gobernanza, ingeniería, policía, nada de eso. Así que sí, era un mito absoluto. Creo que tiene mucho sentido en una pizarra blanca en una oficina en D, ya sabe, A lleva a B lleva a, tiene mucho sentido.
Pero, de nuevo, esto es similar a lo que dije antes sobre las insurgencias. Es una idea muy simple. Pero si realmente quiere ayudar a la gente y si realmente quiere reconstruir el país, lo primero que debe hacer al llegar es hablar con la gente que realmente vive allí y preguntarles: ¿qué necesitan? ¿En quién puedo confiar? ¿Cuánto cuesta un puente?
Es muy, muy sencillo. Hay una historia que parece apócrifa, pero que resume perfectamente, creo, lo que realmente ocurrió. Al parecer, una ONG alemana llegó a Kandahar, creo que fue allí, y fueron a un pueblo que no tenía pozo. No tienen pozos. ¿Qué hacemos? Construimos pozos. Y habían estado en esa burbuja en la que estaban seguros. Así que construyeron ese pozo.
Y posaron para una fotografía. Y todos se sintieron muy bien consigo mismos. Y regresaron a sus cabañas con aire acondicionado en Kabul. Y volvieron seis meses después. Y fueron a ver cómo estaban el pueblo y el pozo. Y el pozo había sido volado.
Dijeron: «Es terrible. ¿Los talibanes volaron el pozo porque los infieles se lo habían proporcionado?». Y alguien los llevó a un lado y les dijo: «No, las mujeres volaron el pozo porque la única forma en que se les permitía caminar hasta la aldea vecina y ver a sus amigos era para ir a buscar agua. Y ustedes les quitaron eso».
Y eso fue exactamente lo que pasó. Ni una sola vez vi a la gente sentarse con otras personas y decir: «¿Quién es bueno aquí? ¿Quién es malo? ¿En quién podemos confiar? ¿Qué necesitan?». Ya habían decidido lo que se necesitaba. Y por eso las cosas salieron tan mal tan a menudo.
Chris Hedges
Hablemos del final de su reportaje. Usted habla de sentirse entumecido. Es muy similar a lo que yo experimenté en Kosovo. Es solo que yo no lo conseguí, quizá tengamos experiencias diferentes con las descargas de adrenalina, pero yo ya no sentía ninguna descarga de adrenalina. Todo era un poco cutre.
Lo hice. Sabía cómo hacerlo. Pero estaba claro que después de 20 años se había acabado. Háblenos de su propia experiencia. No recuerdo dónde fue. Quizá fue en Helmand, no recuerdo dónde estaba usted.
Ben Anderson
Creo que se refiere a Mosul, y yo llevaba mucho tiempo en situaciones extremadamente peligrosas o presenciando sufrimientos horribles. Simplemente no sentía absolutamente nada. De hecho, lo comparaba con ver a los animales hacerse los muertos. Siempre pensé que cuando un animal se hacía el muerto, era como un truco muy astuto para evitar que se lo comieran vivo, y que al fingir estar muerto, el depredador huía y entonces volvían a la vida.
Siempre pensé que era algo bastante divertido e inteligente que podían hacer los animales. De hecho, leí sobre ello no hace mucho. El animal entra en un estado de shock catatónico, se queda paralizado y, a veces, no puede respirar o se hace sus necesidades encima. Cuando lo leí más recientemente, pasó de ser algo que se admiraba como un truco astuto a algo realmente horrible y casi desgarrador de pensar.
Y creo que era más que eso. Simplemente era incapaz de sentir nada, ni miedo, ni curiosidad. Estaba en Mosul y estábamos con un grupo muy pequeño de soldados iraquíes, creo que cuatro soldados iraquíes muy jóvenes. Era un combate casa por casa y había cadáveres en todas las casas y civiles huyendo en medio de un tiroteo frenético.
Recibieron un mensaje por radio que decía que había un hombre armado y un terrorista suicida a punto de doblar la esquina y correr por la calle para atacarlos. Así que nos metimos en una tienda bombardeada que medía como dos metros por metro y medio y que era básicamente un montón de escombros con dos paredes de hormigón a cada lado. Me senté en ese pequeño montón de bloques de hormigón mientras uno de los soldados iraquíes intentaba disparar al terrorista suicida que corría por la calle hacia nosotros.
Y mientras me sentaba, otro de los soldados iraquíes dijo: «IED, IED». Y había un artefacto explosivo improvisado enterrado entre los escombros justo a mi lado. Miré y pude ver algunos cables. Tres de mis colegas habían muerto dos o tres días antes por un artefacto explosivo improvisado enterrado entre los escombros. Y recuerdo que fue como si me dijeran: «Su Uber tardará 30 minutos en llegar».
Estaba aburrido, harto, cansado de tener que esperar un rato en esa tienda, aunque el soldado iraquí estuviera intentando abatir a un terrorista suicida que corría por la calle hacia nosotros. Y no le di importancia porque así había sido mi vida durante casi una década hasta ese momento.
Pero mi colega, Javier Manzano, es un brillante fotógrafo mexicano ganador del Premio Pulitzer que cubrió Siria durante muchos años. Me hizo una foto a la cara. Y unos días más tarde, cuando estábamos en un lugar seguro, me enseñó la foto de mi cara. Me dijo: «Ben, estábamos en una de esas situaciones jodidas que se pueden imaginar. Y usted parecía aburrido». Me dijo: «Algo va mal. Tiene que ir a hablar con alguien».
Y creo que en el fondo sabía que tenía que hacerlo, pero me sentía demasiado culpable como para pensar que merecía cualquier tipo de atención o apoyo. Pero como él no era el tipo de persona que diría cosas así a menos que fuera realmente necesario, fui a ver a alguien y me dieron un formulario de 23 preguntas para rellenar y la respuesta fue sí, sí, sí, mierda, sí, mierda, sí a todas y cada una de las preguntas. Pensé que era innegable. Algo iba mal y necesitaba tomarme un descanso y recibir tratamiento.
Chris Hedges
¿Y qué pasó? Tenía un cortometraje en el que aparecía, es éxtasis, ¿verdad?
Ben Anderson
Sí, así que hice terapia convencional y no sirvió de nada. Sentía que necesitaba un mazo para salir de la situación en la que me encontraba. Entonces se incorporó un nuevo productor a Vice y, por suerte, yo estaba allí cuando presentó sus primeras ideas y dijo que quería hacer un documental sobre cómo el MDMA está ayudando a los veteranos a curarse del trastorno de estrés postraumático.
Levanté la mano y le dije que lo haría con él y que lo haría ante la cámara. Porque era una forma de obtener ayuda sin dejar de ser productivo, haciendo una película y quizá ayudando a otras personas a hablar sobre el trastorno de estrés postraumático. Así que levanté la mano y lo hice: cuatro horas seguidas de terapia conversacional y luego la primera sesión de MDMA. Esa mañana, cuando me desperté, tuvimos que ir a Portugal para hacerlo, donde estaba despenalizado.
No sabía qué iba a pasar cuando estuviera bajo los efectos de la MDMA. Así que me aterrorizaba la idea de ponerme a llorar a lágrima viva o algo así. Y como lo estaban filmando, probablemente tenía más miedo de eso que de cualquier experiencia que hubiera tenido en la guerra durante los últimos 10 años.
Pero tomé la MDMA, me resistí durante mucho tiempo, tenía los puños cerrados así. Y al final, simplemente lo acepté y dejé que me invadiera. Y no me curó. Se hacen tres sesiones durante tres meses. Pero me cambió la vida. He hablado con veteranos y supervivientes de agresiones sexuales que lo han hecho.
Un buen ejemplo es un tipo llamado Tony Macy, que era veterano de la guerra de Irak. Perdió a varios amigos en Irak. Tenía culpa del superviviente. Era adicto a los analgésicos. Bebía, creo, media botella de vodka cada noche para poder dormir.
Le programaron tres sesiones de MDMA. En la primera sesión de MDMA, imaginó que era su amigo fallecido y le dijeron: «¿Por qué está destruyendo su vida? Queremos que viva su vida y disfrute de sus amigos, disfrute de su familia. La forma de honrar nuestras vidas es disfrutar de la vida». Y dijo que le dieron permiso. Y eso era todo lo que necesitaba, permiso para vivir de verdad.
Y canceló las otras dos sesiones. Creó una ONG en Camboya para veteranos que querían ser voluntarios. Y ahora está estudiando liderazgo y diplomacia en Tufts. Y le va muy bien. Yo era muy escéptico y no creía realmente en una solución milagrosa para el TEPT. Pero aunque a mí no me funcionó, he visto que funciona en otras personas. Y lo creo. Y probablemente lo volveré a hacer en algún momento.
Chris Hedges
¿Por qué cree que no le funcionó?
Ben Anderson
Creo que con el TEPT complejo, que es el resultado de muchas experiencias a lo largo de muchos años en lugar de un solo incidente, es mucho más difícil. Creo que soy muy típicamente inglés y muy resistente, incluso al lenguaje de la terapia. Así que creo que funcionará. Creo que solo que lleva mucho más tiempo.
Chris Hedges
Y la terapia conversacional no funcionó, la probé y no me sirvió.
Ben Anderson
La terapia con MDMA es básicamente terapia conversacional, pero la MDMA le permite estar en un lugar en el que está abierto a la terapia conversacional. Cuando hice terapia conversacional sin MDMA, me pareció ridículo. Me pareció ridículo el lenguaje. Me las arreglé para sentarme de alguna manera muy incómodamente en el gran sillón de cuero que tenían en la consulta del terapeuta.
Quiero decir, este es un ejemplo de lo bien que funcionó la MDMA. Ni siquiera pienso así. Pero lo que dije durante la sesión de MDMA fue, y esto fue una revelación absoluta para mí y no sabía que este era el problema que había que abordar. Dije: «Soy un ser humano que puede dar y recibir amor». Y no sabía que no lo era.
No sabía que necesitaba llegar a esa conclusión, pero eso me ayudó a llegar a ella. Y no creo que lo hubiera hecho sin ello. Así que creo que, en ese sentido, es algo que le permite aceptar muy rápidamente que algo va mal y que puede obtener ayuda de otros seres humanos para arreglar eso que va mal.
Chris Hedges
¿Y cómo lo lleva ahora? Quiero decir, ¿no estaba usted en Ucrania? ¿No acaba de ir a Ucrania?
Ben Anderson
Creo que el único viaje a una zona de guerra que he hecho en los últimos dos años es a Ucrania, pero no hicimos nada…
Chris Hedges
No le dejan acercarse a los combates.
Ben Anderson
No, creo que son conscientes de que es una guerra de relaciones públicas. Así que creo que se pueden obtener imágenes de sus grandes victorias o se pueden visitar las secuelas de los ataques rusos. Pero, de todos modos, no intentamos hacerlo. No, creo que seguiré informando sobre la guerra. Simplemente intentaré no hacerlo como lo hacía antes.
Así que será interesante ver cómo reacciono. Creo que he llegado a esa fase de agotamiento de la que hablaba. Así que creo que quizá sea el momento de dejar que alguien que esté totalmente motivado y con energía para ello lo haga en mi lugar, al menos por el momento.
Chris Hedges
Bueno, yo tenía tres amigos. Todos lo dejamos y ellos… la vida era demasiado monótona. Volvieron y los mataron a todos.
Ben Anderson
Claro. Sí, porque nada, esa sensación de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, grabando imágenes históricas o presenciando acontecimientos históricos que hay que compartir, nada, nada se puede comparar con esa sensación. Sin duda, si su objetivo es sentir que está ayudando de alguna manera. No he encontrado la manera de sustituir esa sensación y ese impulso.
Chris Hedges
¿Y cómo ve ahora el tipo de trabajo que ha hecho, el tipo de trabajo que he hecho con la desintegración de estos medios de comunicación? ¿A dónde iría hoy alguien como Ben Anderson, con 20 años? ¿Qué haría?
Ben Anderson
No lo sé. Quiero decir, Vice era genial porque cada semana hacíamos reportajes de todo el mundo y ningún tema o país era demasiado oscuro. Simplemente no sé dónde hay algo así en este momento. Creo que algunas revistas y periódicos siguen haciendo un buen trabajo, pero es difícil entrar en esos lugares.
Y en cuanto a los documentales, creo que es muy difícil si quiere ser, si quiere hacer documentales sobre conflictos extranjeros, creo que es muy difícil. Y, desde luego, las grandes cadenas, MSNBC, CNN, Fox…
Chris Hedges
Pero ya ni siquiera hacen reportajes. Cuando cubrí la guerra en El Salvador, todas las grandes cadenas, incluida la CNN, hacían reportajes de tres a cinco minutos, pero eso ya no existe. Ni siquiera tienen oficinas.
Ben Anderson
Sí. E incluso durante Mosul, creo que sus protocolos de seguridad eran tan estrictos que compraban algunas imágenes a un fotógrafo independiente y las editaban con material que su corresponsal había grabado a dos o tres horas de distancia.
Chris Hedges
Ahora compran imágenes de AP. Eso es lo que hacen.
Ben Anderson
Sí, espero que la situación cambie, pero ahora mismo parece que la cobertura se centra principalmente en Trump a nivel nacional.
Y ni siquiera es una buena cobertura. Es una cobertura sensacionalista. Incluso las imágenes de [Volodymyr] Zelensky eran del tipo: «¿Va a llevar traje o no?». Las imágenes de [Zohran] Mamdani son: «¿Condenó con suficiente firmeza la frase «globalizar la intifada»?». Una frase que ni siquiera ha utilizado nunca. Tonterías como esas.
No es una cobertura sustantiva.
Chris Hedges
La trivialización de las noticias, en realidad.
Ben Anderson
Quizás sea porque las noticias intentan competir con las redes sociales. No lo sé. Quiero decir, sé que todo el mundo dice que el periodismo está muerto, pero realmente parece que está pasando por un mal momento. Y la gente simplemente no lee. Quiero decir, hay personas con las que discuto sobre temas todo el tiempo y me envían artículos. Y está claro que lo único que han hecho es leer el titular.
Porque yo soy tan estúpido que leo el artículo. Y les digo: «Bueno, no hay nada en este artículo que justifique el titular o su argumento». Pero ellos solo han visto el titular y lo han compartido conmigo y dicen: «Ja, le he ganado, he ganado». Y eso es todo. Creo que eso es lo que mucha gente hace ahora con las noticias.
Chris Hedges
¿Qué es lo que no entendemos sobre el imperio debido a esto?
Ben Anderson
Me refiero a que no se pueden remodelar culturas, países extranjeros, sin hacerlo con y para las personas que viven allí. Y no se puede obligar a nadie a someterse y rendirse a menos que se les erradique o se les elimine por completo, lo que creo que la mayoría de nosotros no estamos dispuestos a hacer ahora. Pensaba que la mayoría de nosotros no estábamos dispuestos a hacerlo. Está claro que algunas personas siguen estando dispuestas a hacerlo.
Chris Hedges
Todos los gobiernos occidentales han firmado el genocidio en Gaza.
Ben Anderson
E incluso las cosas que han dicho, que se consideran pasos importantes, como que podríamos reconocer un Estado palestino en septiembre, eso es todo.
Chris Hedges
Pero no detienen los envíos de armas.
Ben Anderson
No, y espero que la historia los juzgue con extrema dureza, pero me sorprende que se les permita salirse con la suya. Y lo deprimente en Estados Unidos es que no estoy seguro de que importe quién ocupe el cargo.
Chris Hedges
Terminemos hablando de nuestros colegas palestinos. Han hecho un trabajo tremendo, heroico. Más de 200 han sido asesinados, pero han mantenido viva esta historia. Y son plenamente conscientes de las consecuencias.
Ben Anderson
En muchos casos, les llaman y les advierten de que, si no dejan de emitir, les matarán. Y no solo a ellos, sino también a toda su familia. Me refiero a los reporteros que fueron asesinados recientemente en la tienda de Al Jazeera, muchos de ellos, cuyos padres y hermanos ya habían sido asesinados en atentados contra sus vidas.
Y es impactante lo poco que se ha informado al respecto. Es impactante lo poco que han hecho los gobiernos para condenarlo. Y creo que es impactante lo poco que han hecho los periodistas occidentales para defenderlos y apoyarlos.
Chris Hedges
Bueno, tenemos a, ¿cómo se llama?, Simpson, de la BBC, hablando de cómo esto demuestra por qué necesitamos periodistas de verdad, como si estas personas no fueran periodistas de verdad.
Ben Anderson
Eso es totalmente cierto. Creo que han hecho un mejor trabajo que el que habrían hecho la mayoría de nuestros colegas. Me da un poco de miedo que Gaza se abra a los periodistas occidentales porque ya sabe lo que va a pasar. Va a ser una carrera y una competición para ver quién llega primero.
Yo soy el primero en llegar. No es nada impactante lo que he visto. Creo que lo que deberíamos hacer ahora mismo es simplemente compartir y apoyar el trabajo de nuestros colegas palestinos y nada más. Pero ya sabe que cuando les dejen entrar, lo convertirán en algo sobre ellos.
Chris Hedges
Sí, genial. Gracias. Gracias, Ben. Quiero dar las gracias a Thomas [Hedges], Sofía [Menemenlis], Diego [Ramos] y Max [Jones], que han producido el programa. Pueden encontrarme en ChrisHedges.Substack.com.
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La fila serpentea por tres cuadras bajo el sol. Personas con sus documentos en mano, convencidas de estar escribiendo historia. Mientras esperan su turno para validar el sistema que las mantiene exhaustas, en las torres corporativas los verdaderos dueños del poder brindan.
No importa qué nombre salga electo. Las reglas del juego permanecen intactas. Tu abuela luchó por el derecho al voto.
Tu madre celebró cuando las mujeres pudieron ser elegidas. Tú heredaste la democracia como quien hereda una casa con los cimientos podridos. La fachada luce impecable, pero por dentro todo se desmorona.
La arquitectura del gran engaño.
El neoliberalismo no necesita tanques en las calles cuando tiene algoritmos en tu bolsillo. La opresión mutó en seducción.
La dictadura se volvió psico-política. Mira los números que nadie conecta. Participación electoral en máximos históricos.
Satisfacción política en mínimos absolutos. Manifestaciones multitudinarias, que no alteran ninguna ley. Peticiones con millones de firmas archivadas en el olvido.
El sistema perfeccionó el arte de hacerte sentir escuchado, mientras te ignora sistemáticamente. La cabina electoral se convirtió en el confesionario del capitalismo tardío. Entras culpable por tu impotencia.Depositas tu papeleta como quien deposita sus pecados, y sales absuelto hasta el próximo ciclo. Pero la absolución es falsa. Tu participación no es poder.
Es el combustible que alimenta tu propia dominación. Desde la escuela primaria nos enseñan el relato oficial. La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo, y para el pueblo.
Los manuales cívicos presentan el voto como la herramienta sagrada que nos separa de las tiranías. Políticos de todos los colores repiten el mantra hasta el agotamiento. Si no votas, no te quejes.
Tu participación electoral legitima el sistema. Tu abstención es complicidad con el autoritarismo. La narrativa dominante tiene sus villanos predefinidos.
Los políticos corruptos que traicionan sus promesas. Los ciudadanos apáticos que no ejercen sus derechos. Las fake news que distorsionan la información.
Los extremismos que polarizan el debate. Soluciones superficiales para síntomas profundos. Más educación cívica.
Más transparencia gubernamental. Más fact-checking. Más debates televisados.
La trampa conceptual.
Mientras discutimos si los políticos son honestos o mentirosos, nadie cuestiona la estructura misma del juego político. El problema no está en los jugadores, sino en las reglas.
La democracia representativa fue diseñada en el siglo XVIII para sociedades donde el 90% no sabía leer. Hoy, con ciudadanos híper-conectados e informados, seguimos usando el mismo sistema obsoleto que reduce tu poder político a marcar una casilla cada tanto tiempo. El capitalismo neoliberal absorbió la democracia y la transformó en su departamento de legitimación.
Ya no necesitas reprimir votantes cuando puedes programarlos. El marketing político no vende propuestas. Vende identidades emocionales que el capitalismo produce y nosotros consumimos como marcas.
El marketing político no es una distorsión de la democracia. Es su evolución lógica bajo el capitalismo tardío .
El mecanismo.
La psico-política opera convirtiendo cada aspecto de tu vida en datos explotables. Tu click en una noticia, tu reacción a un meme político, el tiempo que pausas en un video de campaña. Todo alimenta algoritmos que saben más sobre tus inclinaciones políticas que tú mismo.
No eres un ciudadano con derechos. Eres un perfil con patrones de comportamiento predecibles. Cambridge Analytica no fue un escándalo
Fue la revelación accidental de cómo funciona realmente el poder hoy. 68 millones de perfiles psicológicos construidos para predecir y manipular comportamiento electoral. Mensajes personalizados que explotan tus miedos específicos, tus traumas particulares, tus esperanzas más íntimas.
Pero mientras todos se escandalizaban con Facebook, las mismas técnicas se refinaban en cada plataforma digital. Google sabe cuando dudas de tu voto. Amazon predice tu ideología por tus compras.
Netflix deduce tu posición política por las series que consumes. El capitalismo de vigilancia convirtió la democracia en un laboratorio de experimentación conductual, donde tu voto es el resultado predecible de estímulos calculados. La transformación es profunda y aterradora.
Antes, el poder necesitaba censurarte. Ahora, te inunda con información hasta paralizarte. Antes, prohibía partidos políticos.
Ahora, multiplica las opciones hasta que todas parezcan iguales. Antes, compraba votos con dinero. Ahora, los manufactura con micro-targeting emocional.
El ciudadano del siglo XXI no es manipulado. Es producido. Fabricado.Optimizado para votar según patrones que benefician al capital.
Vivimos en la sociedad del rendimiento donde cada uno es empresario de sí mismo. Tu identidad política se convierte en otro dato que optimizar. Votas no por convicción, sino por coherencia con tu marca personal. El influencer progresista no puede votar conservador sin perder seguidores.
El emprendedor exitoso no puede apoyar políticas sociales sin dañar su networking. El capitalismo logró algo que ninguna dictadura pudo. Hacer que vigiles y disciplines tu propio pensamiento político.
Las campañas electorales ya no buscan convencerte. Buscan activar los disparadores emocionales que tu historial digital reveló. No es casualidad que sientas más odio que esperanza.
Más miedo que propuesta. El algoritmo descubrió que las emociones negativas generan tres veces más engagement que las positivas. Un ciudadano enojado es un ciudadano engaged.
Un ciudadano esperanzado es un ciudadano pasivo. La polarización no es un accidente, es el modelo de negocio. Twitter gana más cuando peleas que cuando dialogas.
Facebook factura más con tu indignación que con tu alegría. Observa la arquitectura de esta dominación suave. Las redes sociales fragmentan el discurso político en opiniones de 280 caracteres.
Los debates presidenciales se diseñan como reality shows con momentos viralizables. Los candidatos contratan community managers antes que economistas. Las propuestas de gobierno caben en un hashtag.
Los programas políticos se reducen a memes. El capitalismo redujo la complejidad política a contenido consumible, scrollable, compartible. Y tú participas activamente en esta reducción cada vez que compartes sin leer, opinas sin investigar, reaccionas sin reflexionar.
Pero lo más siniestro es cómo internalizamos esta lógica hasta en nuestras conversaciones privadas. Ya no necesitas policía del pensamiento cuando cada ciudadano se convierte en su propio censor. Filtras tus opiniones antes de publicarlas.
Calcula el costo social de su posición política. Mide el retorno de inversión del activismo. Evita temas polémicos en reuniones familiares.
Se autocensura en el trabajo por miedo a las consecuencias. La autocensura algorítmica reemplazó la censura estatal con una eficiencia que ningún régimen totalitario jamás soñó. El sistema perfeccionó su estrategia diabólica.
No te prohíbe protestar. Te agota hasta que protestes desde el sofá con un hashtag. No te impide organizarte. Te dispersa en mil causas fragmentadas que nunca convergen. No te silencia. Te da un micrófono mientras desconecta los altavoces.
Te hace sentir que tu tweet furioso es activismo. Que tu story de Instagram es resistencia. Que tu firma digital es revolución.
La ilusión de participación es más efectiva que la represión directa, porque te hace cómplice voluntario de tu propia impotencia. El voto se transformó en el ritual perfecto del capitalismo. Te hace sentir poderoso mientras perpetúas tu propia explotación.
Las consecuencias de esta metamorfosis son devastadoras pero invisibles. Mira a tu alrededor. Jóvenes con maestría sirviendo café por salarios de miseria, votan por partidos que prometen más emprendimiento.
Familias endeudadas hasta el cuello eligen candidatos que desregulan los bancos. Trabajadores exhaustos apoyan políticas que flexibilizan aún más sus derechos laborales. El sistema logró su obra maestra.
Víctimas votando por sus verdugos con entusiasmo genuino. Las falsas soluciones proliferan como virus. Necesitamos más educación política, dicen los mismos que diseñaron un sistema educativo que produce empleados obedientes, no ciudadanos críticos.
Hay que regular las redes sociales, proponen los políticos que reciben millones en publicidad digital. Debemos combatir las fake news, gritan los medios que sobreviven del clickbait emocional. Cada solución propuesta profundiza el problema que dice resolver.
La tecnología blockchain promete democratizar el voto. Aplicaciones de democracia directa digital ofrecen participación instantánea. Plataformas de fact-checking garantizan información verificada.
Pero más tecnología dentro del mismo sistema sólo acelera la dominación. No importa qué tan seguro sea tu voto digital, si las opciones siguen siendo diseñadas por el capital.
No importa qué tan directa sea la democracia, si el marco de lo posible está predefinido por algoritmos corporativos. El espejismo más cruel es la participación ciudadana aumentada.
Consultas populares sobre temas irrelevantes mientras las decisiones estructurales se toman en directorios corporativos.
Presupuestos participativos que deciden el color de los semáforos mientras la deuda externa define el destino del país. Iniciativas ciudadanas que necesitan millones de firmas para discutir lo que un CEO decide en una llamada telefónica. Observa el patrón perverso.
Cada vez que surge una crisis de legitimidad, el sistema responde con más simulacros de participación. Más encuestas, más consultas, más referéndums, más transparencia. Pero nunca toca
la estructura fundamental.
Quién decide qué se puede votar y qué no. El capitalismo te deja elegir entre mil opciones que él preseleccionó. Es como un casino que te deja elegir en qué máquina perder tu dinero.
Tu agotamiento político no es apatía. Es tu sistema inmunológico psíquico rechazando un trasplante tóxico. El cansancio extremo que sientes ante la política no señala tu fracaso como ciudadano, sino tu lucidez inconsciente ante un teatro del absurdo. Tu cuerpo sabe lo que tu mente todavía niega.
Participar es agotador porque el juego está amañado desde el inicio. Piénsalo. Generaciones enteras desarrollan síndrome de fatiga democrática.
No por pereza, sino por intuición profunda. Cada ciclo electoral promete cambio y entrega más de lo mismo. Cada voto depositado regresa como decepción multiplicada.
Tu psique aprende más rápido que tu conciencia. Detecta el patrón y se protege con desconexión. Lo que llaman desinterés político es en realidad un mecanismo de supervivencia emocional.
El capitalismo necesita tu cansancio tanto como tu voto. Un ciudadano exhausto no cuestiona, solo cumple. La fatiga política no es un efecto secundario del sistema.
Es su producto estrella. La sociedad del cansancio produce sujetos demasiado agotados para revelarse, pero suficientemente funcionales para producir.
Votas porque es más fácil que explicar por qué no votas. Participas porque la no participación requiere más energía que el conformismo. Aquí está la revelación que cambia todo.
Tu cinismo político es clarividencia disfrazada. Cuando dices, todos los políticos son iguales, no estás siendo superficial. Estás percibiendo una verdad estructural que el sistema necesita ocultar.
Cuando sientes que tu voto no cambia nada, no es pesimismo. Es reconocimiento preciso de cómo opera el poder bajo el capitalismo tardío. El sistema transformó incluso la abstención en otro producto político.
Los abstencionistas son catalogados, estudiados, segmentados. Tu no voto también genera datos, también alimenta algoritmos, también produce valor para consultores políticos. No hay afuera del capitalismo electoral. Hasta tu rechazo es metabolizado y monetizado.
La verdadera resistencia no está en votar ni en no votar. Está en entender que ambas opciones fueron prediseñadas para mantenerte dentro del mismo circuito cerrado.
Tu agotamiento es síntoma de que algo en ti se resiste a normalizar lo anormal. Es la última línea de defensa de tu humanidad contra un sistema que te quiere convertir en autómata electoral.
La organización como respuesta
No pidas permiso para organizarte. El poder real surge cuando dejas de esperar que alguien más lo ejerza por ti. ¿Qué estructuras paralelas podrías crear en tu barrio? ¿Qué servicios podrían autogestionarse sin esperar promesas?. Las soluciones no vendrán de arriba, sino de multiplicar lo que ya funciona abajo.
Regresemos al punto de partida con ojos renovados. La fila de votantes bajo el sol no es una imagen de democracia. Es una procesión de sonámbulos validando su propia dominación.
El problema nunca fue tu voto individual. El problema es creer que el voto es tu única herramienta política.
El capitalismo te convenció de que democracia significa elegir representantes cada cierto tiempo. Redujo tu poder ciudadano a un acto puntual, aislado, atomizado. Mientras tanto, las corporaciones ejercen poder político 24 horas al día, 365 días al año.
Lobistas redactando leyes. Algoritmos moldeando opinión pública. El capital fluye hacia campañas.
Tu voto compite con su máquina de influencia permanente. Es como intentar apagar un incendio forestal con un vaso de agua.
El neoliberalismo no necesita abolir la democracia porque ya la vació de contenido. Mantuvo la cáscara, el ritual, la estética democrática. Pero trasladó el poder real a espacios que tu voto jamás alcanza.
Directorios corporativos donde se decide tu salario. Reuniones de accionistas donde se planifica tu precariedad. Servidores donde algoritmos determinan qué información recibes.
Tu participación democrática es teatro. Las decisiones reales ocurren tras bambalinas.
Pero, una vez que comprendes que el voto fue diseñado para ser insuficiente, puedes dejar de depositar en él esperanzas que nunca podrá cumplir. No es que tu voto no sirva. Es que solo sirve para lo que fue diseñado.
No debes legitimar un sistema que opera con o sin tu consentimiento. Entender esto no es derrotismo. Es el principio de la lucidez política.
El capitalismo quiere que creas que sin voto no hay democracia. Pero democracia real es poder decidir sobre las condiciones materiales de tu existencia. Es tener voz en tu lugar de trabajo.
Es controlar los recursos de tu comunidad. Es participar en las decisiones que afectan tu vida diaria. No solo en la selección de administradores del sistema.
La democracia que el capitalismo vende es representativa. La democracia que necesitamos es directa, económica, cotidiana.
Cuanto más votas, menos poder tienes. Porque cada voto refuerza la ilusión de que el sistema electoral es suficiente. Cada participación fortalece la narrativa de que si algo falla, es porque elegiste mal, no porque el mecanismo esté roto.
El capitalismo transformó tu derecho al voto en tu prisión psicológica. Te sientes libre porque puedes elegir, aunque todas las opciones lleven al mismo destino. La verdadera pregunta no es si votar o no votar.
Es cómo construir poder real mientras el teatro electoral distrae a las masas. Cómo crear estructuras que no dependan de quien gane. Cómo ejercer soberanía sin pedir permiso.
El futuro no está en mejorar la democracia representativa, sino en hacerla obsoleta mediante la construcción de alternativas que la superen.El despertar duele. Reconocer que dedicaste años de esperanza a un mecanismo diseñado para neutralizarte, genera una mezcla de rabia y vergüenza, que el sistema cuenta con que no puedas soportar.
Por eso la mayoría prefiere seguir creyendo. Es menos doloroso mantener la fe en el voto que admitir la magnitud del engaño. Pero, algo en ti ya sabía que las piezas no encajaban.
El capitalismo secuestró la palabra democracia, y la vació, hasta convertirla en procedimiento administrativo.
Recuperar su significado requiere entender que el poder no se mendiga en las urnas. Se construye en las calles, en los barrios, en cada espacio donde la gente se organiza sin pedir permiso. Tu fatiga electoral no es debilidad, es sabiduría somática.
Tu cuerpo reconoce la futilidad antes que tu mente. Esa sensación de vacío después de votar, esa certeza íntima de que nada cambiará, son señales de que tu humanidad resiste la programación. No necesitas terapia para tu apatía política.
Necesitas espacios donde tu acción tenga consecuencias reales. El futuro no llegará mediante reformas electorales ni candidatos honestos. Llegará cuando suficientes personas dejen de esperar que el poder les sea concedido y empiecen a ejercerlo directamente.
Cuando las cooperativas superen a las corporaciones. Cuando las asambleas vecinales tengan más autoridad que los consejos municipales. Cuando la desobediencia coordinada haga imposible gobernar sin consenso real.
Este texto no busca convencerte de que no votes. Busca liberarte de creer que votar es suficiente. Si decides votar, hazlo sin ilusiones, como quien paga un impuesto simbólico mientras construye alternativas reales.
Si decides no votar, que no sea por nihilismo sino por estar ocupado creando estructuras de poder popular. La historia no la escriben los votantes sino los que se organizan. Los derechos que disfrutas no se ganaron en las urnas sino en las huelgas, en las barricadas, en los movimientos que intentaron criminalizar.
Tu poder real no está en elegir quién te gobierna sino en hacer ingobernables los espacios que habitas. Si este análisis resuena con tu experiencia, si reconoces tu cansancio en estas palabras, no estás solo. Millones intuyen que el juego está arreglado, pero no encuentran palabras para articularlo.
Saber que no estamos locos es el primer paso para organizarnos. La próxima vez que veas esa fila de votantes bajo el sol, no sientas superioridad ni lástima.
Siente claridad. Son personas buenas atrapadas en un mal sistema. Tu trabajo no es despertarlas con discursos sino construir alternativas tan superiores que abandonen el teatro electoral por convicción propia.
El capitalismo te hizo creer que tu voto era democracia. Ahora sabes la verdad. ¿Qué vas a hacer con este conocimiento?
8. García Linera sobre el estado.
Texto de una conferencia en un seminario sobre teorías del estado celebrado este abril en Argentina.
https://www.phenomenalworld.org/es/analisis/que-es-el-estado/
¿Qué es el Estado?
Álvaro García Linera
Lo común por monopolios

Miguel Angel Pantoja, Educación y lucha de clasesEn los últimos años 1 estamos presenciando un renacer de las discusiones sobre la importancia del Estado en la organización de la vida económica de todos los países. Hay hechos que sostienen su relevancia. El 2008 fue la intervención de los bancos centrales la que impidió que la crisis de las hipotecas subprime se convirtieran en el mayor cataclismo financiero global. El 2020, fueron los Estados quienes encerraron en sus domicilios a más de 3 mil millones de personas durante semanas o meses para protegerlas del Covid y, luego, los que emitieron billones de dólares para reflotar una economía planetaria paralizada. Por todas partes hoy los gobiernos hablan de “políticas industriales”, “nacionalismo económico”, “subvenciones” y “endeudamiento sin límite” para garantizar la “seguridad nacional”, en tanto que los Estados más fuertes hacen gala de su soberanía para reconfigurar drásticamente el comercio mundial mediante una guerra abierta de aranceles.Del “libre comercio” como espíritu de los tiempos neoliberales hemos pasado al proteccionismo como bandera de un híbrido neoliberalismo soberanista que apela al poder descarnado del Estado para hacer valer sus propósitos internos y detener el declive de un “Occidente” desafiado por el ascenso económico de Asia. Sea cual sea el resultado del nuevo ciclo de acumulación y legitimación global que emergerá después de este convulso tiempo liminal, está claro que el Estado es ya un protagonista central del venidero reordenamiento hegemónico del mundo.
Pero, ¿de qué hablamos cuando mencionamos al Estado, sea este estadounidense, argentino, francés o chino? Las explicaciones que giran en torno al ordenamiento jurídico2, la coerción 3 o la manipulación ideológica 4 olvidan que toda ley requiere previamente un acuerdo colectivo de su acatamiento y que la violencia o el engaño no son duraderos ni pueden cautivar la experiencia política de millones de personas a lo largo del tiempo. En realidad, estas externalidades pueden manifestarse porque hay una red de vínculos comunes subyacentes entre los miembros de una sociedad territorializada, a los que llamamos Estado.
Sin embargo, la mayoría de las investigaciones sobre el Estado, asumen su existencia como un dato axiomático, dedicándose a indagar los aspectos históricos de su comportamiento. Desde Elias y Corrigan-Sayer 5, que estudian la formación del Estado contemporáneo; Kosseleck y Skinner 6 que se abocan a los imaginarios; las acciones autónomas del Estado, con Skocpol 7; las territorialidades, abordadas por Brenner 8 y Delaney 9; pasando por los discursos de soberanía, de Dardot-Laval 10; el debilitamiento de la forma-Estado, de Negri y Hardt 11; los efectos de la globalización en las instituciones gubernativas, de Sassen 12; la gestión de la población con Foucault y Pettit; el Estado profundo, con Glennon 13; la arquitectura de los Estados durante el neoliberalismo, de Streeck 14; o el declive de la representación política de Turchin 15 y Przeworsky 16; en todos los casos de investigación, el Estado se presenta como un presupuesto a partir del cual se estudia determinadas acciones particulares que realiza.
Pero lo que queremos saber es por qué el Estado es una institución política exitosa que perdura en el tiempo con el apoyo práctico de sus ciudadanos. ¿Donde reposa su fuerza histórica y su legitimidad? En definitiva, ¿qué es el Estado moderno?
Claramente no es una cosa. Las oficinas gubernamentales, la sede del parlamento, de los tribunales o servicios públicos son solo eso, edificios, cemento y acero que no tienen poder alguno. El Estado no es una suma de edificaciones inanimadas. El Estado funciona incluso sin edificaciones cercanas. Tampoco es un cúmulo de leyes, archivos, normas o disposiciones. Estas son solo tinta en papeles o bits de información en servidores.
Lo que importa de los edificios, independientemente de su forma arquitectónica, y de las normas legales, más allá de su enredada prosa, son las autorizaciones colectivas que todos los individuos de una sociedad entregan a las personas que trabajan en esos edificios y a los individuos que redactan las leyes, dando lugar a las instituciones. El Estado es, inicialmente, un tipo de creencias compartidas por toda una sociedad territorializada cuyo efecto es involucrarlas obligatoriamente en acciones prácticas emergentes de esas creencias.
De acá se desprende un segundo aspecto. El Estado no es solo el gobierno de un país, ni tampoco la suma de los tradicionales “tres poderes” del Estado: ejecutivo, legislativo y judicial. Esto es así porque también existen otras instituciones gubernamentales y vínculos sociales que los acompañan, como los gobiernos locales, los sistemas de enseñanza y salud pública, las empresas estatales, los bienes públicos (bosques, ríos, mares, espectro electromagnético, etc.). Pero, además, están el conjunto de derechos acumulados en décadas o siglos y compilados en constituciones, legislaciones, procedimientos, recursos, hábitos y memoria colectiva que trascienden a gobiernos, estando ellos obligados a ejecutar y gestionar.
También están el conjunto de saberes y conocimientos prácticos de la población sobre estos derechos y las correspondientes obligaciones colectivas para que se ejerzan esos derechos, como el pago de impuestos, y todos los dispositivos de sentido común que permiten a las personas de un país practicar el régimen de propiedad, reconocer la autoridad y cumplir con el carácter vinculante de las decisiones gubernativas. Tan importante como el ministerio encargado de certificar un título de escolaridad o de emitir la moneda de uso general, es el conocimiento tácito de las personas acerca del valor social de la certificación estatal, por ejemplo, en una empresa privada a la hora de verificar los méritos educativos de un contratado, o de un vendedor de alimentos a la hora de recibir un billete.
Lo que sobresale de todo ello, es que llamamos Estado a una manera homogénea y común de vincularse entre las personas de un territorio delimitado, de comportarse e imaginarse en torno a ciertos temas que regulan sus interacciones colectivas.
Con el tiempo, la práctica estatal se presenta tan inmanente al propio individuo que, por lo general, no requiere ni de la presencia de guardias armados, ni de abogados penalistas ni de edificios gubernamentales para hacer existir y funcionar al Estado. Por ello, no resulta sorprendente ver cómo en algunos países pueden pasarse meses sin gobierno pero con el Estado funcionando, como Bélgica e Irak en el 2010, Países Bajos el 2017 o el Líbano el 2021.
Producción y expropiación de lo común
Si uno se fija en los habitantes de un país, nos encontramos con personas absolutamente diferentes y distantes unas de otras. Tienen oficios disímiles; a excepción de algunos que viven en el mismo barrio, el resto vive en otros lugares; presentan preferencias culturales segmentadas por región, clase, lugar de procedencia o trayectoria educativa, etc. Incluso es posible que ni siquiera hablen el mismo idioma ni tengan una percepción del mundo compartida. La mayor parte de los habitantes de un país nunca se conocerán entre todos y sin embargo pertenecen a un “único país” que permite que desde que nacen carguen los efectos materiales de esa pertenencia.
¿Qué es lo que tienen en común millones de individuos tan diferentes y distantes unos de otros? En las condiciones básicas de su vida material, no trabajan como parte coordinada de un organismo colectivo, como en las antiguas comunidades agrarias. Hoy día cada uno participa en actividades individuales o privadas desvinculadas de las otras y, muchas veces, en competencia. Son propietarios privados que trabajan con condiciones laborales ajenas entre sí. De manera directa, los habitantes de un país no tienen algo en común dirigido y gestionado por ellos.
Sin embargo, poseen vínculos comunes indirectos que hacen abstracción de la realidad singular y diferenciada de cada ciudadano: usan una misma moneda; pagan impuestos a una única institución gubernativa, en correspondencia con un porcentaje de ingresos o gastos. Registran su identidad personal en una única base de datos; apelan a un único compendio de leyes y de cuerpos de seguridad para hacer valer su propiedad, sus derechos laborales o sus infracciones. Disponen de un mismo marco educativo básico para sus aprendizajes; apelan a un único sistema de valoración de sus conocimientos; acuden a un unificado sistema primario de atención de salud y, por el solo hecho de nacer y vivir en ese territorio, tienen acceso garantizado de por vida a un ingreso mínimo de recursos económicos diferentes a los que otros países brindan. En conjunto, la inmensa mayoría de vínculos comunes entre los habitantes de un país son, todos ellos, efectos de Estado, indirectos y, por lo general, son lo único común que poseerán a lo largo de la mayor parte de su vida.
Por ejemplo, para los habitantes que viven en Buenos Aires, Salta o la Patagonia, gran parte (no todo) de lo común que tienen como argentinos viene organizado por la pertenencia territorial al Estado. El ingreso salarial, educativo o de salud básico que como ciudadanos tienen garantizados, es un derecho estatalmente garantizado. El idioma común que utilizan es un producto estatal, dada la diversidad de idiomas que tenía cada región siglos atrás y que, gradualmente, fue relativamente unificado por la educación pública y las normas estatales. Pasa lo mismo con el «santoral” de héroes cívicos, los hechos memorables o los calendarios recordatorios del destino común, todos ellos producidos por acciones de Estado a modo de llenar el vacío moral y cívico que provoca la pérdida de las antiguas identidades locales.
Ciertamente, hay otros vínculos comunes producidos directamente por la sociedad sin mediación estatal, como las revoluciones, las extensas luchas por derechos colectivos o las respuestas activas a grandes desastres naturales. Sin embargo, se tratan de unificaciones que el Estado busca subsumir bajo la forma de legislación de prerrogativas ciudadanas, de presupuestos, de instituciones garantes, etc. Es como si el Estado solo pudiera consolidarse “alimentándose” de esa energía social común bajo la forma de expropiación constante de lo común para crear un común corrupto de y en el Estado.
Sin embargo, esta unificación de los miembros de una sociedad que genera el Estado es una unificación abstracta. Lo común entre las personas en el Estado está al margen de su situación real de vida, de sus ingresos monetarios, de su propiedad. El Estado unifica a los ciudadanos en un conjunto de derechos, reconocimientos y protecciones, pero lo hace sin distinguir las enormes diferencias estructurales en sus condiciones materiales de vida, de trabajo, propiedad e ingresos. La ciudadanía estatal, que es donde se acumulan los efectos de Estado, no produce una comunidad de vínculos materiales de existencia, sino que enraíza esas diferencias objetivas al crear un común denominador (abstracto) de condiciones mínimas de existencia, garantizando y consagrando así la continuidad de la estructura de las diferencias reales en la vida material. En ese sentido, el Estado no produce a la sociedad, sino que es un efecto de la sociedad que unifica a la sociedad.
Ciertamente, el Estado puede atenuar las desigualdades económicas de los integrantes de una sociedad, lo que no es poca cosa para la vida diaria de gran parte de los miembros de un país. Y hay que luchar para que así sea, pues el Estado también puede aumentarlas, incrementando el sufrimiento colectivo. Pero lo que el Estado no puede hacer es extinguir estructuralmente las desigualdades porque no hay un soporte objetivo en la propia sociedad moderna que anule en la organización de la vida económica esas diferencias materiales. Imaginar un Estado con la fuerza de producir una realidad social estructuralmente diferente a la que existe y de la que emerge es una manera contemporánea de trasladar al Estado el poder prometeico que tienen los dioses de las religiones, lo que es muy inspirador, pero no deja de ser una falacia política.
Ahora bien, la abstracción estatal no es como cualquier abstracción mental cotidiana. Al igual que el valor de las mercancías, el Estado es una «objetividad abstracta» 17 una acción del intelecto colectivo de toda una sociedad que produce efectos materiales en la vida de todos los miembros de un país.
En el caso del valor de una mercancía cualquiera, por ejemplo un teléfono, este ha sido producido por numerosos trabajos concretos articulados: el de los diseñadores de software, el de los productores de níquel y aluminio, el de los elaborados de los microchips, el de los ensambladores, etc. A su vez, este teléfono será cambiado por un dinero resultante de la venta de 1.000 kilos de trigo labrados por un pequeño productor agrario. Nada tienen en común el trabajo específico del campesino con el del diseñador de programas ni con el minero extractor de níquel. Pero al final se intercambian mediados por el dinero, ese representante general de la riqueza social. ¿Qué es lo que tienen en común el trabajo de producir trigo y el de un celular? Directamente nada. Son frutos de trabajos específicos absolutamente diferentes y de propietarios distintos. Pero pueden intercambiarse porque ambos son reducidos a una sustancia común abstracta, el trabajo «abstractamente humano» general promedio que contienen. El valor de las cosas es una abstracción colectiva que, a la larga, sostiene la trama molecular del capitalismo mundial.
El Estado, al igual que el valor de las mercancías, es también una trama de vínculos comunes objetivamente abstractos que permite que los individuos de un país sean copartícipes de una comunidad política, igualmente abstracta, que produce efectos materiales en la vida diaria de las personas. El Estado es la segunda “objetividad abstracta” fundamental de la sociedad moderna.
La base material de lo común abstracto
Ahora bien, la “objetividad abstracta” con efectos prácticos en el conjunto de la sociedad no se sostiene por sí misma. Requiere de un soporte material que la mantenga y la valide. En el caso del valor de las mercancías, es la actividad laboral que se incorpora objetivamente en el proceso de trabajo específico de su producción. La objetividad abstracta no es solo una “idea”; siempre tiene un soporte material. En el caso del Estado, ese soporte material son el cúmulo de bienes y recursos públicos monopolizados y centralizados bajo la forma de propiedad pública.
En los últimos 100 años, dependiendo de los países, los recursos públicos han abarcado entre el 20 al 50 por ciento del Producto Interno Bruto y entre el 5 al 30 por ciento del capital total de los países. Incluso en el llamado Estado de bienestar del siglo pasado, los Estados llegaron a administrar entre el 35 y el 40 por ciento de la renta nacional 18. La carga fiscal extraída a los ciudadanos y que alimenta el fondo común del Estado se mueve entre el 20-50 por ciento respecto al PIB.
El gasto público mundial anual oscila entre el 25 al 35 por ciento del PIB, en tanto que el Estado absorbe del 10 al 30 por ciento de la fuerza laboral. Esto hace de los Estados las estructuras políticas que, bajo la forma de “bienes públicos”, poseen el mayor poder económico en cada país. Pero, además, tienen la capacidad exclusiva de influir sobre el valor, montos o propiedad de todas las demás riquezas que poseen privadamente los individuos. Incluso pueden modificar la propia estructura de clases sociales al atenuar o ampliar las diferencias en ingresos y propiedad vía los regímenes tributarios.
Los Estados, a nombre del beneficio de toda la sociedad, pueden endeudarse a mero compromiso de pago, incluso por encima del valor de toda la riqueza nacional producida anualmente. Pueden emitir dinero, retirarlo de la circulación y devaluar. Pueden revalorizar con inversión pública las propiedades privadas, transferir dinero a privados, subvencionar productos, servicios básicos, depreciar oficios, devaluar ahorros y subir o bajar las tasas de interés. Pueden confiscar propiedades privadas, regalar propiedad pública, regular y crear mercados, contener los salarios para aumentar ganancias empresariales o subir salarios para reducir esas mismas ganancias. Pueden bajar impuestos, subirlos o crear unos nuevos. Igualmente, poseen la facultad de declarar guerras a otros Estados, ceder territorios, etc.
Los recursos materiales comunes (la riqueza y derechos públicos) son lo que sostienen objetivamente al Estado como institución histórica común a todos los miembros de una sociedad territorializada. Y son esos bienes públicos los que fundamentan objetivamente la eficiencia histórica de la unificación abstracta, bajo la forma de país o nación, de una sociedad materialmente fragmentada, diversa y abigarrada.
Monopolizar y universalizar lo común
Como la unificación social (abstracta) de lo que objetivamente no está unificado acontece solamente en el Estado, una parte de la sociedad es la que asume esa tarea que inevitablemente tiene que ser monopólica. Las burocracias son las encargadas de gestionar y dar regularidad en el tiempo a esta cohesión política territorial. Sus formas de selección han variado e hibridado con el paso de los años: por asamblea, por sorteo, por linaje, por herencia, por méritos guerreros, por golpes de Estado, por mandato religioso, por méritos de conocimiento, por selección oligárquica, por voto popular, etc. En todos los casos, unos pocos asumen la gestión de la organización política de todos. Es una característica de cualquier forma estatal. Pero también lo es su cualidad monopólica, tanto hacia fuera respecto a otros Estados, como hacia adentro, respecto a otras formas emergentes de producción de vínculos comunes.
No pueden existir de forma duradera dos Estados o modos de cohesión general de la sociedad en un mismo territorio. La centralización de las formas de unificación de los miembros de una sociedad excluye por principio de existencia otras formas de centralización de lo común. Si no lo hiciera, corre riesgo de ser devorado por esas otras fuentes de centralización de lo común. La unicidad estatal en un territorio delimitado es una razón ontológica de cualquier Estado.
La historia de cualquier Estado es la historia del proceso gradual de monopolización de vínculos comunes territorializados, comenzando por la tributación, la coerción, pasando por la legalidad, la moneda, la educación y su certificación, la gestión de la salud pública, los servicios básicos, la identificación, la regulación de la jubilación, la magnitud de los bienes públicos, el endeudamiento colectivo, el conjunto de las grandes ficciones colectivas, etc. Gran parte de estos bienes comunes han surgido de luchas colectivas, revueltas y huelgas. Y, ya sea por incrustación de los logros en las instituciones estatales o por la absorción de la demanda por esas mismas instituciones, finalmente el Estado las centraliza, transformando la energía social en energía estatal, dando lugar a un común envilecido, abstracto.
El monopolio estatal tiene una cualidad paradójica, aunque vital para su sostenibilidad: centraliza, pero universaliza. Arrebata, pero generaliza lo común, obteniendo de ese doble movimiento la fuerza social y la legitimidad de sus aparatos para hacer de sus decisiones vinculantes, esto es, de aplicación obligatoria en toda el área geográfica de presencia del Estado.
El monopolio de lo común de una sociedad es la energía social vinculante que garantiza, por lo general sin coacción, que las decisiones que toman los institutos estatales sean de cumplimiento por todas y para todas las personas que habitan el territorio estatal. Ninguna otra institución social posee esta capacidad de garantizar a una escala de millones de personas una equivalencia entre sus decisiones y el cumplimiento de las mismas por parte de todos los miembros que la componen. La irresistibilidad del Estado no solo es coerción. Es, principalmente, bienes y recursos comunes centralizados que habilitan consentimientos colectivos vinculantes a todos los habitantes de un país. Ese es el poder de Estado, esa es la fuente material de por qué las decisiones que toman los funcionarios gubernamentales son acatadas por todos.
Los monopolios de la tributación, de las que nos habla Elias19, de la violencia, a la que se refiere Weber, o del poder simbólico, que menciona Bourdieu 20 pueden ejercerse porque son públicos, porque son institutos comunes a toda y para toda la sociedad. Esto es, formalmente a disposición y cuidado de todos. La tributación puede monopolizarse porque, en abstracto, se trata de recursos que serán utilizados para apoyar las actividades rutinarias de todos (servicios básicos, educación salud, justicia, etc.) La violencia puede monopolizarse porque, en abstracto, se la usará para proteger a la sociedad de amenazas externas o violaciones de la legalidad internas de grupos minoritarios. La justicia puede monopolizarse porque, en abstracto, resguardará la propiedad y derechos que todos poseen o que desean poseer. El poder simbólico puede monopolizarse porque en principio instituirá lo que todos proponen instituir, etc. En todos los casos, los monopolios del Estado pueden realizarse porque están diseñados, de manera abstracta, para beneficiar a “todos” y ahí funda su legitimidad. El Estado es una “comunidad ilusoria”, sentenciaba Marx 180 años atrás.
Todo ello permite, a la vez, replantear el fundamento de la legitimidad de los gobiernos y, en general, de los Estados. La forma tradicional, carismática y racional-legal de la que nos habla Weber, o el engaño de la ideología y la violencia simbólica de Althusser o Bourdieu no pueden fundamentar ningún consentimiento duradero. Y las elecciones, por sí mismas, sólo consagran al que dirigirá un aparato de legitimación que le es preexistente. Las tradiciones pueden alentar tanto la aceptación como el rechazo de la autoridad; el carisma no deja de ser una atracción pasajera si no resuelve unas angustias materiales colectivas. Y en tiempos rutinarios, no existe.
La racionalidad legal puede cautivar a algunos lectores apasionados por la lógica, pero no garantiza ser aceptada por millones de personas. El engaño, ideológico o simbólico, supone una población embrutecida que no es capaz de darse cuenta del embuste. La legitimidad existe en tanto tolerable administración centralizada de un común denominador de intereses y recursos materiales compartidos (abstractamente) en el Estado por los miembros de la sociedad. La propia eficacia de las construcciones discursivas de la lucha política no se fundamenta en sí misma, lo que haría de la gramática y la sintaxis la fuente del poder político. Las palabras tendrán peso social o serán meramente sílabas lanzadas al viento dependiendo de cómo se vinculen efectivamente con esos comunes subyacentes.
La lucha por los universales verosímiles
Cuando definimos al Estado como el monopolio de lo común de una sociedad con efecto vinculante, regularidad en el tiempo y exclusividad en un área geográfica del planeta, salta inmediatamente a la vista su cualidad paradojal. Si es común a la sociedad no puede ser monopolio acaparado por unos respecto a otros. Y viceversa, si es monopolio centralizado para el manejo de unos cuantos, la burocracia ya no puede ser algo compartido y común a todos. Pero sucede así. El dilema político se resuelve en la abstracción de lo común, habilitando su monopolio como Estado. Y ahí radica también su carácter socialmente irresistible como forma de dominación. Por ejemplo, la protección de la propiedad es un tema necesario y requerido por todos. Ciertamente, la propiedad de acciones de empresas es distinta a la propiedad de la fuerza de trabajo. Pero la abstracción de esas diferencias sustanciales, que favorece a los que poseen más propiedad, y su igualación como mera “propiedad” es el núcleo de la abstracción estatal que realiza el monopolio de lo común.
La burocracia y las élites políticas no pueden apropiarse de todo lo público. No porque sean un florero de personas virtuosas, sino por la sencilla razón de que lo público dejaría de ser algo común a todos disolviéndose su fuerza vinculante y la legitimidad para exigir el aporte impositivo o el acatamiento colectivo de sus decisiones. La crisis estatal general estudiada por Gramsci sucede precisamente cuando el Estado abandona su cualidad general, abstractamente de todos, y se muestra como un patrimonio de una facción social.
La estabilidad del Estado radica en la coexistencia equilibrada entre lo común y el monopolio con “afinidad electiva” hacia una parte de la sociedad. Los propios procesos de privatización de lo público que cíclicamente se suceden en la economía mundial tienen unos límites para realizarse exitosamente. Aunque se apropie privadamente de riqueza pública común, lo debe hacer a nombre y bajo la experiencia del bienestar común. Si se trata de privatizar un servicio, por ejemplo, de electricidad, agua, transporte, etc., la privatización argumentará que busca mejorar el servicio, ampliarlo o abaratarlo temporalmente. De tal manera que algún tipo de beneficio general inmediato sea visible; aunque, más pronto que tarde, la rentabilidad privada del negocio se apropiará de recursos que pertenecían a todos. Y, aun así, pese a estas mutilaciones de lo común, nunca podrá ser absoluto. Como lo muestran las experiencias históricas, siempre habrá un común básico que permitirá mantener la adhesión social al Estado. Y, de hecho, hasta hoy, no ha surgido ninguna otra institución con capacidad de sustituir de manera duradera este monopolio estatal de la cohesión social.
Todos los sectores sociales que buscan dirigir el Estado han de intentar subordinar el monopolio del poder vinculante, y de los recursos materiales que lo sustentan, para colocarlos en beneficio propio. Pero para ello deberán hacerlo necesariamente articulando sus intereses particulares a la lógica estatal del “interés general” o beneficio colectivo. La administración del Estado requiere el uso y la liturgia de lo general, por más que el objetivo sea el uso particular de esos recursos comunes concentrados. A esta simulación del interés particular como interés general, Marx le llama el “interés general de clase”. Se trata ciertamente de una escenificación de lo universal pero que requiere de ámbitos de objetividad para poder efectivizarse. Y para ello, el interés individual de una fracción social o de una coalición de sectores sociales tiene que ser capaz de integrar verosímilmente fragmentos de los otros intereses sociales a fin de aparecer como interés general de todos.
El interés de un sector o clase social ha de venir dominante no porque es capaz de imponerse a la fuerza o, el reverso de la misma lógica coercitiva, porque “embauca” al resto de los sectores sociales. La dominación política en el Estado sólo puede lograrse materialmente en tanto ese interés privado logra articular, integrar partes, retazos, fragmentos de los intereses de los otros sectores, de manera subordinada, de tal manera que adquiere la suficiente materialidad social para devenir universal y, por tanto, “interés general de clase” en el Estado.
De esta manera, lo universal como objetividad política es una monopolización del interés general por una o unas clases sociales, que se produce mediante la incorporación-subordinación de los otros intereses de clase alrededor de un interés particular. Y aquel sector social que sea capaz de realizar esta obra, especialmente en los temas temporales que más afligen a las mayorías sociales, como por ejemplo hoy con la inflación, la inseguridad, la pérdida de estatus, la desigualdad, etc., necesariamente aparecerá como el sector o la clase temporalmente universal con liderazgo para dirigir al resto. En sociedades plurinacionales, el “interés general de clase” debe ser además un interés nacional-cultural capaz de reconocer, negociar y articular las otras identidades nacional-culturales de la diversidad social. En el caso de sociedades con presencia de comunidades agrarias tradicionales poseedoras de otras lógicas de autoridad y temporalidades históricas, como en Bolivia, Brasil o México, lo común con el resto de la sociedad es tangencial, intermitente a través del mercado, pero no por el sistema de autoridad política; por lo que existirán como “huecos” locales en el Estado o solo bajo la forma de dominación externa.
En tiempos relativamente estables, con una economía en crecimiento y una sociedad pasiva, las propuestas que enmarquen con esta estabilidad aprovecharán las disposiciones colectivas prevalecientes. Que en esas circunstancias los partidos de los empresarios logren mayorías electorales no se debe a que el Estado es de ellos, sino simplemente las predisposiciones populares se mueven en el marco de un momento expansivo del capitalismo y no hay razón para esperar que las mayorías populares desearan o buscaran otra cosa diferente. El Estado moderno no es por definición ni capitalista ni de los capitalistas. Es el Estado en el capitalismo. Y si la sociedad entera desenvuelve sus actividades con relativa tolerancia en el capitalismo, es evidente que la unificación de la sociedad bajo la forma Estado tiene que expresar esa adherencia social a las formas de vida prevalecientes.
Solo en momentos de disfuncionalidad del antiguo orden y los antiguos universales, las izquierdas alternativas o las derechas con proyectos rupturistas pueden hallar posibilidades de amplios respaldos. Pero el solo malestar social no basta. Se requiere disponibilidad social a revocar los viejos horizontes predictivos. Se necesitan acciones colectivas que reconfiguren los protagonismos sociales. Dependerá de la intensidad y extensión de este protagonismo social para que se produzca una de las tres opciones: a) un recambio de las fracciones sociales que administran el Estado; b) una ampliación o una contracción sustancial de los comunes centralizados; c) en el caso extremo, un gradual proceso de disolución de los mismos monopolios. En todos los casos, son los cambios sociales los que subyacen a los cambios estatales.
La lucha por la dirección de universales verosímiles es la llave imprescindible para el acceso a la gestión monopólica del Estado. Cuando esa ilusión objetiva se agota, bajo la forma de corporativismo popular o de oligarquización empresarial del Estado, estamos ante la gubernamentalidad brutal de los comunes que antecede a un recambio de elites o, incluso, de la propia forma estatal.
¿Qué hacer con el Estado?
Hemos visto que el Estado es una manera de unificación política de la sociedad, a saber, la que resulta de constante monopolización de los recursos comunes que posee esa sociedad. La base objetiva de lo común en el Estado es el conjunto de bienes materiales y simbólicos que posee y puede movilizar. La maquinalidad del Estado es el monopolio de esos recursos públicos. El poder del Estado es su fuerza vinculante resultante de la centralización de los recursos comunes de una sociedad. Los bloques sociales que aspiran a utilizar ese poder de Estado para beneficio particular solo lo logran si incorporan fragmentos de los intereses del resto de la sociedad.
Pero ahora, ¿cuál es el papel del Estado en los procesos de emancipación social?
Por todo lo que hemos argumentado, y observado de las experiencias revolucionarias de los últimos dos siglos, está claro que el Estado, en cualquiera de sus formas contemporáneas y de gobiernos posibles, no es el sujeto decisivo de transformación revolucionaria de la sociedad, tal como cree la ilusión vanguardista. El Estado no puede cambiar el modo de producción capitalista por uno diferente.
Pero tampoco se puede cambiar estructuralmente la sociedad sin el Estado, tal como cree la ilusión micro-autonomista, por la sencilla razón de que el Estado es una forma de unificación de la sociedad y dejarlo de lado es marginar a gran parte de la sociedad unificada precisamente bajo el Estado. Además, “desertar” de la lucha por el poder estatal, significa dejar el cúmulo de riquezas y bienes comunes de toda la sociedad que están en el Estado a la libre rapiña de los grandes propietarios privados. Antagonizar Estado versus sociedad como antípodas históricas es impotente idealismo absoluto.
Estado o sociedad es un falso dilema pues ambos son parte de una misma realidad unificada en movimiento. Claramente la revolucionarización de la sociedad, cada vez que ha acontecido en la historia moderna, lo ha hecho como autodeterminación y protagonismo colectivos que reinventan en la vida cotidiana de la mayor parte de las personas nuevas formas de producir y organizar la vida en común. Pero a la vez, la manera que esa emancipación tiene para irradiarse como nuevo universal, para sostenerse como nuevo común directo, es apelando a la fuerza vinculante y los recursos comunes ya existentes en el Estado.
Cotidianamente vemos esta tensión paradojal entre Estado y sociedad cuando se conquistan nuevos derechos y cómo la sociedad laboriosa pasa de la acción colectiva no estatal al Estado como derecho instituido, del protagonismo a la aceptación del monopolio y viceversa, sin establecer fronteras antagónicas entre uno y otro. Estado y acción no estatal masiva son dos formas diferentes de unificación de la misma sociedad.
Hasta qué punto el contacto con los monopolios del Estado podrá neutralizar y subsumir el protagonismo social o, inversamente, que la autodeterminación colectiva desmonopolice lo común que está en el Estado, no puede ser definido de antemano. No hay solución teórica a esta bifurcación. Es un tema práctico. Monopolio y desmonopolización de lo común son dos momentos entrelazados de la misma sociedad en un impuro, pero real, estado de emancipación. La lucha, y solo la lucha práctica podrá dirimir si el Estado se reconstruye más potente por obra de quienes intentaron superarlo o si este irá pasando, en cámara lenta, al museo de las antigüedades.
Notas
1. Texto adecuado para Phenomenal World con base en la Conferencia inaugural del Seminario sobre teorías del Estado, Universidad Nacional de San Martín, Buenos Aires, impartida por el autor en abril de 2025. (Back)
2. Kelsen, Hans. Teoría general del Estado. México: Editora Nacional, 1959. (Back)
3. Weber, Max. Economía y sociedad. México: Fondo de Cultura Económica, 1998. (Back)
4. Althusser, Louis. La reproducción. España: Akal, 2015. (Back)
5. Corrigan, Philip, y Derek Sayer.The Great Arch: English State Formation as Cultural Revolution. Oxford-New York: Blackwell Publishers, 1985. (Back)
6. Skinner, Quentin. El nacimiento del Estado. Buenos Aires: Gorla, 2014. (Back)
7. Skocpol, Theda. Los estados y las revoluciones sociales. México: Fondo de Cultura Económica, 1984. (Back)
8. Brenner, Robert. New State Spaces. Oxford: Oxford University Press, 2004. (Back)
9. Delaney, David. Territory: A Short Introduction. Oxford: Blackwell, 2005. (Back)
10. Dardot, Pierre, y Christian Laval. Dominar: Estudio sobre la soberanía del Estado de occidente. España: Gedisa, 2021. (Back)
11. Negri, Toni, y Michael Hardt. Imperio. Argentina: Paidós, 2002. (Back)
12. Sassen, Saskia. Una sociología de la globalización. Buenos Aires: Katz, 2007. (Back)
13. Glennon, Michael. National Security and Double Government. New York: Oxford University Press, 2014. (Back)
14. Streeck, Wolfgang. Entre globalismo y democracia: Economía política en el neoliberalismo saliente. España: Katz, 2024. (Back)
15. Turchin, Peter. End Times: Elites, Counter-Elites, and the Path of Political Disintegration. New York: Penguin Press, 2023. (Back)
16. Przeworsky, Adam. La crisis de la democracia: ¿A dónde puede llevarnos el desgaste institucional y la polarización? Argentina: Siglo XXI, 2022. (Back)
17. Marx, Karl. Capital, vol. 1. En Collected Works, vol. 35, por Karl Marx y Frederick Engels. London, 1996. (Back)
18. Thomas Piketty, Capital e ideología (Argentina: Paidós, 2019), 726–733. (Back)
19. Elias, Norbert. El proceso de la civilización. México: Fondo de Cultura Económica, 1989. (Back)
20. Bourdieu, Pierre. Sobre el Estado. Barcelona: Anagrama, 2014. (Back)
9. Resumen de la guerra en Palestina, 1 de septiembre de 2025.
El seguimiento en directo de Middle East Eye.
https://www.middleeasteye.net/live/live-54-palestinians-killed-831-wounded-24-hours
En directo: Destacados académicos califican el ataque israelí contra Gaza de genocidio mientras se agrava la hambruna
El número de muertos por la hambruna en el enclave asediado asciende a 348, entre ellos 127 niños
Puntos clave
La flotilla de ayuda humanitaria que pretendía romper el bloqueo de Gaza regresa debido al mal tiempo
Israel afirma haber matado al portavoz militar de Hamás, Abu Obeida
250 medios de comunicación denuncian el asesinato de periodistas en Gaza por parte de Israel
Actualizaciones en directo
Soldados israelíes destruyeron un edificio residencial y mataron a un civil en Cisjordania el lunes con el fin de encontrar a un hombre al que acusaban de haber disparado en un puesto de control, según informó Al Jazeera.
Los soldados israelíes irrumpieron en la ciudad de Aqaba en busca de un palestino llamado Ahmad Walid, al que acusan de llevar a cabo un ataque cerca de un puesto de control en el valle del Jordán el mes pasado.
Testigos vieron a los soldados golpear a uno de los hermanos de Walid delante de su esposa e hijos antes de arrestarlo junto con otro hermano y su padre.
Los soldados israelíes dispararon granadas, munición real, gases lacrimógenos y bombas sónicas contra un edificio residencial donde vivía su familia junto con otras familias, destruyendo dos pisos y un salón de bodas adyacente.
A continuación, se produjo un enfrentamiento entre los soldados y los palestinos locales, y un agricultor palestino de 36 años, Abdul Rahim Fayez Ghannam, quedó atrapado en el fuego cruzado y recibió un disparo mortal en la cabeza.
Los soldados israelíes impidieron que las ambulancias llegaran hasta los heridos y dispararon con munición real contra una de ellas.
Cisjordania: soldados israelíes disparan e hieren a unos 10 palestinos, entre ellos tres niños
Soldados israelíes irrumpieron en la localidad de Tamun y atacaron e hirieron a unos 10 palestinos el lunes por la noche.
Los soldados dispararon contra un coche en el que viajaban un hombre, una mujer y sus tres hijos en la localidad, al sur de Tubas, en Cisjordania. El Ministerio de Salud informó de que la familia fue trasladada de urgencia al Hospital Gubernamental de Tubas, donde el padre fue atendido por una herida grave en la cabeza, la madre por heridas moderadas y los tres niños por heridas leves.
La Media Luna Roja Palestina informó de que sus equipos atendieron a varias personas por heridas, entre ellas un hombre de 55 años que recibió un disparo en la rodilla dentro de su casa. Posteriormente fue trasladado a un hospital.
La agencia de noticias Wafa informó de que los soldados israelíes también dispararon y detuvieron a un joven cuya identidad y estado de salud se desconocen por el momento.
Los planes para desarrollar una «Riviera de Gaza», que circulan por la Casa Blanca, han sido tachados de intento «demencial» de encubrir la limpieza étnica a gran escala de palestinos en la franja, según informó The Guardian el lunes.
Haciendo referencia a las propuestas filtradas para crear un centro tecnológico y complejos turísticos en Gaza, publicadas el domingo en The Washington Post, se dice que los planes han sido desarrollados por Boston Consulting Group y los mismos israelíes que crearon y desarrollaron la muy criticada Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), respaldada por Estados Unidos e Israel, y que conducirían al «reasentamiento temporal» de dos millones de palestinos.
Philip Grant, director ejecutivo del grupo de derechos humanos Trial International, declaró a The Guardian: «Se trata de un plan para la deportación masiva, vendido como desarrollo».
«¿El resultado? Un caso paradigmático de crímenes internacionales a una escala inimaginable: traslado forzoso de población, ingeniería demográfica y castigo colectivo», añadió.
La GHF no ha logrado suministrar alimentos adecuados a los palestinos de Gaza y ha matado deliberadamente a más de 1400 personas a manos de soldados israelíes y mercenarios estadounidenses, y ha herido a miles más, muchas de ellas de gravedad.
Al menos diez palestinos muertos tras dos ataques aéreos israelíes en la ciudad de Gaza
Al menos diez palestinos murieron y un número desconocido resultaron heridos el lunes por la tarde, hora local, tras dos ataques aéreos israelíes sobre la ciudad de Gaza.
Los ataques tuvieron como objetivo los barrios de al-Zeitoun y Sabra, en la parte sur de la ciudad.
El ejército israelí ha estado intentando tomar el control militar de la ciudad de Gaza y expulsar a sus habitantes. Han demolido al menos 1500 viviendas en el barrio de al-Zeitoun y un número indeterminado de viviendas en el barrio de Sabra utilizando drones y robots cargados de explosivos. Algunos informes afirman que no queda ninguna vivienda en pie en Al-Zeitoun.
Miles de personas asisten al funeral del primer ministro yemení asesinado en un ataque aéreo israelí
Miles de personas se reunieron el lunes en la mezquita más grande de Yemen, en la ciudad de Saná, para asistir al funeral del primer ministro del Yemen, gobernado por los huzíes, y de varios altos dirigentes huzíes asesinados en un ataque aéreo israelí.
Los huzíes anunciaron el sábado que Israel había atacado y asesinado a su primer ministro, Ahmed al-Rahawi, y a varios otros funcionarios en ataques perpetrados el jueves, lo que constituye una violación del derecho internacional, ya que matar a un líder extranjero es ilegal.
Rahawi había ocupado el cargo de primer ministro del Gobierno huzí en Saná desde agosto de 2024.
Los huzíes afirmaron en un comunicado el sábado que Rahawi y los ministros fueron atacados durante un taller rutinario del Gobierno en el que se evaluaba su rendimiento.
A pesar del ataque, la presidencia insistió en que el Gobierno seguiría funcionando sin interrupciones.
«Seguimos firmes en nuestro apoyo a Gaza», añadía el comunicado.
Los huzíes e Israel se han intercambiado ataques desde que el movimiento yemení comenzó a lanzar misiles y drones contra Israel en lo que ellos denominan solidaridad con los palestinos que viven bajo la guerra de Israel contra Gaza, calificada de genocidio por organismos internacionales de derechos humanos y académicos de todo el mundo.
Los ataques israelíes y estadounidenses han matado a casi 300 civiles yemeníes y herido a casi 900 más. Por su parte, los ataques huzíes han causado la muerte de dos israelíes y heridas a casi 200 más.
La familia de una activista de Palestine Action recluida en una prisión inglesa dice estar preocupada por su salud después de que ella haya cumplido 22 días de huelga de hambre por el deterioro de sus condiciones de detención.
La prisionera, de 29 años, llamada «T Hoxha», es una de las «Filton 24», activistas del ahora proscrito grupo de acción directa Palestine Action que fueron detenidas por delitos de terrorismo.
Dichos cargos estaban relacionados con una acción llevada a cabo en agosto de 2024, cuando seis activistas condujeron una furgoneta modificada hasta el centro de investigación y desarrollo de la empresa armamentística israelí con sede en el Reino Unido Elbit Systems, en Filton, Bristol.
Hoxha se encuentra en prisión preventiva desde noviembre de 2024, a la espera de su juicio, que comenzará en abril de 2026.
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Mientras los estudiantes israelíes regresan a las aulas, las escuelas de Gaza yacen en ruinas
El lunes, 2,58 millones de estudiantes israelíes regresaron a las aulas para comenzar el nuevo año escolar. De ellos, 180 600 comienzan el primer grado, mientras que 149 000 ingresan al duodécimo grado, su último año de escuela.
Mientras tanto, en Gaza, el sistema educativo ha quedado prácticamente destruido tras dos años de bombardeos israelíes.
La agencia de las Naciones Unidas para los refugiados palestinos (Unrwa) advirtió de que más de 660 000 niños de Gaza se ven privados de escolarización por tercer año consecutivo en medio del genocidio de Israel en el territorio.
El análisis de imágenes satelitales realizado por el Centro de Satélites de las Naciones Unidas en abril reveló que el 97 % de las escuelas «sufrieron algún tipo de daño en sus edificios», y que 432 edificios escolares, el 76,6 % del total de edificios escolares de Gaza, sufrieron un «impacto directo» desde el 7 de octubre de 2023.
Según el Ministerio de Educación palestino, se ha suspendido la escolarización de unos 700 000 estudiantes y más de 70 000 no han podido presentarse a los exámenes de secundaria en los últimos dos años.
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Colonos israelíes provocan un incendio en hectáreas de olivos y almendros palestinos
Colonos israelíes provocaron el lunes un incendio en tierras de cultivo en la localidad de Sa’ir, al noreste de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, quemando hectáreas de viñedos, almendros y olivos.
Según un informe de la agencia de noticias Wafa, decenas de colonos de un asentamiento ilegal cercano irrumpieron en tierras pertenecientes a familias palestinas locales y quemaron decenas de hectáreas de viñedos, almendros y olivos.
Entre las familias cuyas tierras se vieron afectadas se encuentran las familias Shalaldeh y Tarwa, entre otras.
Un colono israelí atropelló a una niña palestina de 14 años al sur de Hebrón a primera hora del día.
Cisjordania: un colono israelí atropella a una niña palestina cerca de Hebrón
Una niña palestina de 14 años resultó herida el lunes tras ser atropellada por un colono israelí en la localidad de Sammou, al sur de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, según informó la agencia de noticias Wafa.
Dalal al-Hawamdeh sufrió contusiones y lesiones en varias partes del cuerpo y fue trasladada a un hospital local para recibir tratamiento. Los detalles del incidente siguen sin especificarse en el momento de redactar esta noticia.
Los colonos israelíes han intensificado los ataques contra los palestinos en la gobernación de Hebrón desde que comenzó la guerra en Gaza en octubre de 2023, incluyendo agresiones físicas, vandalismo, incendios provocados, robo de propiedades, confiscación de tierras e intimidación.
El ejército israelí mató al menos a ocho palestinos, entre ellos una mujer embarazada, su hijo nonato y otros tres niños, en toda Gaza el lunes, informó la agencia de noticias Wafa.
Fuentes médicas del hospital al-Shifa informaron a Wafa de que la mujer embarazada y su hijo nonato, junto con otro niño, murieron cuando su casa, situada cerca del campo de refugiados de al-Shati, al oeste de la ciudad de Gaza, fue blanco de ataques aéreos israelíes.
Un ataque aéreo contra una tienda de campaña en la calle al-Nasr, al oeste de la ciudad de Gaza, causó la muerte de dos niños.
En el sur de Gaza, un civil murió y varios más resultaron gravemente heridos y fueron ingresados en el hospital Al-Ahli Baptist después de que el ejército israelí atacara a un grupo de civiles en el barrio de Al-Sabra.
En el centro de Gaza, el hospital Al-Aqsa Martyrs de Deir al-Balah confirmó que al menos un hombre murió y varios más resultaron heridos tras un ataque israelí contra un grupo de civiles dentro de la escuela Al-Mazraa, al este de la ciudad.
Más de 63 557 palestinos han muerto y otros 160 660 han resultado heridos en el genocidio perpetrado por Israel en Gaza desde octubre de 2023. La prestigiosa revista médica The Lancet estima que la cifra es significativamente mayor.
Israel «informa a Estados Unidos de sus planes para anexionar Cisjordania»
El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, se reunió con su homólogo estadounidense, Marco Rubio, para discutir los planes de anexión completa de la Cisjordania ocupada, informó Walla.
Según el medio de comunicación israelí, Saar insinuó que su Gobierno se encamina discretamente hacia la «aplicación de la soberanía» sobre el territorio palestino en los próximos meses.
Los medios de comunicación israelíes han informado de la unanimidad entre las altas esferas de Israel con respecto a la anexión de Cisjordania.
Walla informó de desacuerdos en el Gobierno sobre si la medida debería ser un «paso ideológico» para Israel o una respuesta al próximo reconocimiento de un Estado palestino en la Asamblea de las Naciones Unidas este mes por parte de varios Estados, como Francia y Gran Bretaña.
Puede encontrar más información aquí.
Médico de Gaza secuestrado sufre «sarna y forúnculos» en prisión israelí
El destacado médico Hussam Abu Safiya y su sobrino están recluidos en condiciones espantosas en una prisión israelí, según ha declarado su abogado tras una visita excepcional.
Gheed Kassem ha afirmado que Abu Safiya y su sobrino Hussam Zaher «solo están expuestos a la luz solar durante treinta minutos al mes, mientras la sarna y los forúnculos devastan sus cuerpos y permanecen con la misma ropa».
«En cuanto al baño, solo dura dos minutos, y cada uno de ellos ha perdido un tercio de su peso corporal. Necesitan urgentemente dermatólogos y medicamentos para tratar las enfermedades e infecciones cutáneas generalizadas», afirmó Kassem.
También transmitió un mensaje de Abu Safiya, que fue secuestrado por las fuerzas israelíes en Gaza en diciembre.
«Entré en nombre de la humanidad y me iré en nombre de la humanidad. Soy el que fue secuestrado dentro del hospital. Permaneceremos en nuestra tierra y seguiremos prestando servicios sanitarios a la población, si Dios quiere, incluso desde una tienda de campaña», afirmó.
La Organización de Cooperación de Shanghái «condena enérgicamente» las víctimas civiles en Gaza
La Organización de Cooperación de Shanghái afirmó el lunes que sus miembros, entre los que se encuentran China, India, Rusia e Irán, «condenan enérgicamente los actos que causan víctimas civiles y desastres humanitarios en Gaza», según un comunicado publicado por la agencia de noticias Xinhua.
La OCS afirmó que también «condenan enérgicamente» los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán en junio, en el comunicado emitido tras una cumbre de los diez Estados miembros en la ciudad de Tianjin, al norte de China.
Información de la AFP.
Nueve palestinos más mueren de hambre, el número de muertos supera los 63 500
Nueve palestinos más, entre ellos tres niños, han muerto a causa del hambre impuesta por Israel en las últimas 24 horas, lo que eleva el número de muertos por la hambruna a 348, según informó el lunes el Ministerio de Salud. El número total incluye al menos a 127 niños.
Al menos 63 557 palestinos han muerto en la guerra genocida de Israel contra Gaza desde octubre de 2023, según el Ministerio de Salud.
La declaración del ministerio añade que 160 660 palestinos también han resultado heridos en la ofensiva israelí.
El mes pasado, la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), el observatorio mundial del hambre respaldado por la ONU, declaró oficialmente la hambruna en Gaza. Desde el 2 de marzo, las autoridades israelíes han cerrado los pasos fronterizos de Gaza, lo que ha empujado a los 2,4 millones de habitantes del territorio a la hambruna.
Una flotilla de ayuda humanitaria formada por decenas de barcos que había zarpado hacia Gaza el domingo ha regresado al puerto de Barcelona debido al mal tiempo, según informaron los organizadores el lunes.
La flotilla transportaba ayuda y activistas pro palestinos, entre ellos la activista climática Greta Thunberg, según informó la agencia de noticias Reuters.
«Realizamos una prueba en el mar y luego regresamos al puerto para dejar pasar la tormenta. Esto supuso retrasar nuestra salida para evitar complicaciones con los barcos más pequeños», dijo la Misión Global Sumud Flotilla en un comunicado, añadiendo que los vientos habían alcanzado unos 56 km/h.
La flotilla, formada por varias docenas de barcos, tiene como objetivo entregar alimentos y suministros humanitarios al enclave.
El bloqueo impuesto por Israel sobre Gaza ha causado al menos 339 muertes por inanición. Entre ellas se encuentran 124 niños. La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), el observatorio mundial del hambre respaldado por la ONU, ha declarado oficialmente la hambruna en Gaza.
Entre los activistas que participan en la flotilla se encuentra el actor de Juego de Tronos Liam Cunningham.
Solo 534 camiones de los 3000 estimados han entrado en Gaza, según la oficina de prensa
Solo 534 camiones de ayuda de los 3000 estimados han entrado en Gaza en los últimos cinco días, según informó el lunes la Oficina de Prensa del Gobierno.
Las entregas de ayuda a la Franja de Gaza siguen estando muy por debajo de las necesidades, según el comunicado, que añade que el limitado número de camiones que lograron pasar «fueron saqueados en medio del caos deliberado orquestado por la ocupación israelí para provocar hambruna e inestabilidad y socavar la resistencia del pueblo palestino».
Según la oficina de prensa, en los últimos 35 días, de los 21 000 camiones necesarios para satisfacer las necesidades humanitarias básicas, solo 3188 (el 15 %) han llegado a Gaza.
Los hospitales de Gaza registraron siete nuevas muertes el domingo como consecuencia de la hambruna provocada por el bloqueo de la ayuda esencial impuesto por Israel durante meses. Esto eleva el número total de muertes por desnutrición a 339, entre ellas 124 niños.
La hambruna ha sido oficialmente declarada en Gaza por primera vez por la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), el observatorio mundial del hambre respaldado por la ONU.
El Ministerio de Salud palestino en la Franja de Gaza ha afirmado que el número de muertos desde que Israel inició su guerra en octubre de 2023 ha ascendido a 63 459, y más de 160 256 personas han resultado heridas.
La principal asociación mundial de estudiosos del genocidio afirma que Israel ha cumplido los criterios legales para este delito durante su actual ofensiva en Gaza.
El presidente de la Asociación Internacional de Estudiosos del Genocidio declaró el lunes que su organización había aprobado una resolución en la que se afirmaba que Israel había «cometido crímenes sistemáticos y generalizados contra la humanidad, crímenes de guerra y genocidio».
La resolución instaba a Israel a «cesar inmediatamente todos los actos que constituyen genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad contra los palestinos en Gaza».
Las fuerzas israelíes matan a 98 palestinos en 24 horas, según el Ministerio de Sanidad
Israel ha matado a 98 palestinos en Gaza en las últimas 24 horas, según ha informado el Ministerio de Sanidad de Gaza. Durante el mismo periodo, otras 404 personas han resultado heridas.
El Ministerio ha añadido que el número de muertos por la agresión israelí desde el comienzo de la guerra ha ascendido a 63 557, y que 160 660 palestinos han resultado heridos.
El número de muertos en Gaza desde el amanecer asciende a 34.
Al menos 34 palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelíes desde el amanecer de hoy, según ha informado Al Jazeera Arabic. La cifra incluye a 19 en la ciudad de Gaza y siete solicitantes de ayuda.
Hoy temprano, se informó de la muerte de ocho palestinos cuando Israel llevó a cabo ataques aéreos contra viviendas en la zona de Al-Nafaq y el campo de refugiados de Al-Shati, en la ciudad de Gaza.
El Ministerio de Salud palestino en la Franja de Gaza ha afirmado que el número de muertos desde que Israel comenzó su guerra en octubre de 2023 ha ascendido a 63 459, y más de 160 256 personas han resultado heridas.
250 medios de comunicación denuncian el asesinato de periodistas por parte de Israel en Gaza
Más de 250 medios de comunicación de unos 50 países participan en una iniciativa para denunciar el asesinato de periodistas por parte de Israel en Gaza, a instancias de Reporteros sin Fronteras (RSF) y la ONG Avaaz, según ha informado la agencia de noticias AFP.
Como parte de la iniciativa, se imprimieron banners negros en las portadas de los periódicos y en las páginas de inicio de los sitios web.
Las portadas de los diarios L’Humanité en Francia, Público en Portugal y La Libre en Bélgica publicaron mensajes en primera plana que decían: «Al ritmo al que el ejército israelí está matando a periodistas en Gaza, pronto no quedará nadie para informarles».
La campaña se produce una semana después de que los ataques israelíes mataran a cinco periodistas en el hospital Nasser de Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza.
«Estas organizaciones y redacciones denuncian los crímenes perpetrados por el ejército israelí contra los reporteros palestinos con total impunidad, piden su protección y evacuación urgente, y exigen el acceso independiente de la prensa internacional al enclave palestino», afirmó RSF en un comunicado.
La organización defensora de la libertad de prensa afirmó que ha presentado cuatro denuncias ante la Corte Penal Internacional (CPI) por los crímenes de guerra cometidos por el ejército israelí contra periodistas en la Franja de Gaza durante los últimos 22 meses.
Desde el comienzo de la guerra, la prensa internacional no ha podido trabajar libremente dentro del territorio palestino. Solo un puñado de medios de comunicación, cuidadosamente seleccionados, han podido entrar integrados en el ejército israelí, y sus reportajes están sujetos a una estricta censura militar.
RSF ha afirmado que más de 210 periodistas han sido asesinados desde el comienzo de la ofensiva israelí en Gaza.
La ofensiva israelí ha causado la muerte de al menos 63 459 personas en Gaza.
Colonos israelíes irrumpen en la mezquita de Al-Aqsa y realizan rituales talmúdicos
Colonos israelíes irrumpieron en la mezquita de Al-Aqsa y realizaron rituales talmúdicos bajo la protección de la policía israelí, según informó Al Jazeera.
El domingo, la Gobernación de Jerusalén de la Autoridad Palestina había declarado que las autoridades israelíes estaban llevando a cabo excavaciones y demoliciones secretas bajo el recinto de la mezquita de Al Aqsa.
«Estas operaciones tienen como objetivo deliberado las antigüedades islámicas que se remontan al periodo omeya, que son testigos vivos y pruebas irrefutables del derecho legítimo de los musulmanes sobre el lugar», afirmó la autoridad en un comunicado, en referencia al califato islámico que gobernó entre 661 y 750.
Afirmó que Israel está trabajando para borrar el patrimonio islámico de la mezquita con el fin de preparar un futuro templo judío, y añadió que las excavaciones se están llevando a cabo sin supervisión internacional.
La autoridad calificó las obras de «crimen y violación flagrante de las leyes y acuerdos internacionales que protegen los artefactos».
Israel mata a 29 palestinos en Gaza desde el amanecer
Al menos 29 palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelíes desde el amanecer de hoy, según ha informado Al Jazeera Arabic. La cifra incluye a cinco personas que buscaban ayuda en el sur de Gaza.
Hoy mismo, se ha informado de la muerte de ocho palestinos durante los ataques aéreos israelíes contra viviendas en la zona de Al-Nafaq y el campo de refugiados de Al-Shati, en la ciudad de Gaza.
El Ministerio de Salud palestino en la Franja de Gaza ha afirmado que el número de muertos desde que Israel comenzó su guerra en octubre de 2023 ha ascendido a 63 459, y más de 160 256 personas han resultado heridas.
Los hospitales de Gaza registraron siete nuevas muertes el domingo como consecuencia de la hambruna provocada por el bloqueo de la ayuda esencial por parte de Israel durante meses. Esto eleva el número total de muertes por desnutrición a 339, incluidos 124 niños.
Netanyahu rechaza el acuerdo de intercambio de prisioneros
El ejército israelí ha expresado su apoyo a un acuerdo de intercambio de prisioneros, pero el primer ministro Benjamin Netanyahu ha rechazado la idea y ha dicho que «actualmente no existe ningún acuerdo», según informó el Canal 13 de Israel.
Según se informa, Netanyahu se negó a votar durante una reunión del gabinete de seguridad sobre un acuerdo de liberación parcial de prisioneros, alegando que no era necesario votar sobre un acuerdo porque no figuraba en el orden del día de la reunión.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y otros ministros intentaron votar en principio en contra del acuerdo de liberación parcial de prisioneros, según informó Al Jazeera Arabic.
Al menos 10 400 palestinos están recluidos en prisiones israelíes, incluidos más de 3300 en detención administrativa sin cargos.
Esta cifra no incluye a los palestinos detenidos por las fuerzas israelíes durante la actual guerra en Gaza, muchos de los cuales son trabajadores sanitarios.
Israel mata a 17 palestinos en ataques aéreos en Gaza
Diecisiete palestinos han muerto en ataques aéreos israelíes en varias zonas de Gaza desde la madrugada de hoy, según ha informado Al Jazeera Arabic, citando fuentes hospitalarias.
El Ministerio de Salud palestino en la Franja de Gaza ha afirmado que el número de muertos desde que Israel comenzó su guerra en octubre de 2023 ha ascendido a 63 459, y más de 160 256 personas han resultado heridas.
Los hospitales de Gaza registraron siete nuevas muertes el domingo como consecuencia de la hambruna provocada por el bloqueo de la ayuda esencial impuesto por Israel durante meses. Esto eleva el número total de muertes por desnutrición a 339, entre ellas 124 niños.
La Oficina de Medios de Comunicación del Gobierno de Gaza ha afirmado que el número de periodistas muertos en la guerra de Israel contra Gaza ha ascendido a 247 tras la muerte del periodista Islam Abed el domingo.
Ocho palestinos murieron en ataques aéreos israelíes contra dos viviendas en la zona de Al-Nafaq y el campo de refugiados de Al-Shati, en la ciudad de Gaza, según informó Al Jazeera Arabic.
El número de muertos desde que Israel comenzó su guerra en octubre de 2023 ha aumentado a 63 459, con más de 160 256 heridos.
El Ministerio de Salud palestino en la Franja de Gaza ha registrado siete nuevas muertes como consecuencia de la hambruna provocada por el bloqueo de ayuda humanitaria esencial impuesto por Israel durante meses. Esto eleva el número total de muertes por desnutrición a 339, entre ellas 124 niños.
Buenos días, lectores de Middle East Eye:
Aquí tienen las últimas noticias sobre el genocidio que Israel está cometiendo en Gaza y los acontecimientos en la Cisjordania ocupada:
Aviones israelíes lanzaron un ataque aéreo contra un lugar cercano a las tiendas de campaña de los desplazados en el norte de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza.La administración Trump ha suspendido la concesión de casi todos los tipos de visados de visitante para los titulares de pasaportes palestinos.Una encuesta estadounidense ha revelado que el 60 % de los votantes de la generación Z apoyan a Hamás frente a Israel en la guerra de Gaza.Según se informa, la administración Trump está preparando un plan para llevar a cabo una limpieza étnica en Gaza y ponerla bajo control estadounidense.Hamás ha pedido a la Liga Árabe, la OCI y la ONU que detengan el «brutal genocidio que está cometiendo el gobierno del criminal de guerra Netanyahu» en Gaza.La Autoridad Palestina ha afirmado que Israel está llevando a cabo excavaciones y demoliciones secretas bajo el complejo de la mezquita de Al Aqsa.
Autor: admin
Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales. Lee todas las entradas de admin