Miscelánea (9/6/2022)

Del compañero Carlos Valmaseda, de Espai Marx (con una observación de José Luis Martín Ramos).

1. Artículo de Garzón en Público
1.1. No sé cómo fue la presentación del día 14 del manifiesto decrecentista en IU, pero Garzón, al menos sigue en la brecha… No es que diga nada especialmente original, pero que lo haga un ministro tiene su aquel.

Una sola salud, un solo planeta

1.2. Hay muchas dudas sobre el término [decrecenismo]. Claro que peor es declararse ‘colapsista’. 🙂 Hoy precisamente veía una entrevista a Pedro Prieto y la segunda pregunta era si se declaraba decrecentista o colapsista. Responde que le gustaría llamarse decrecentista, y lo hace, pero sus análisis le llevan más bien a creer que habrá colapso… ¯\_()_/¯ En estos parámetros nos movemos o, siendo extremadamente optimistas, en el de New Green Deal. Todos ellos suponen un inevitable descenso del consumo material, al menos en Occidente. Lo ideal sería que eso compensase un cierto crecimiento en otras partes del mundo, pero, sinceramente, no creo que eso pase. En cualquier caso, vivir con menos no tiene que significar necesariamente vivir peor, si somos capaces de controlar el descenso y plantearnos nuevos objetivos vitales. En ese sentido, efectivamente, no tiene por que suponer un decrecimiento. Al contrario. Y se podría ‘vender’ así. Pero desde los parámetros materiales, que son los que todos manejamos habitualmente, hay que dejar claro que el derroche actual es insostenible desde todos los puntos de vista, y por eso no me molesta usar ese término. Quizá sea también ‘doctrina del shock’, pero dándole la vuelta y presentándola desde nuestra perspectiva.

Observación de José Luis Martín Ramos:
A mí tampoco me parecer que sea el término más feliz, aunque comparto lo que se quiere decir. Habría que reforzar dos ideas: vivir mejor, consumiendo mejor (que implica no despilfarro y por eso ya reducción del crecimiento insostenible); y acompañar la idea de la reducción del crecimiento con la de reparto de la riqueza, es decir, que lo que se plantea a escala mundial (los países ricos bajan, los pobres suben, dicho muy groseramente) se ha de plantear también a escala nacional.
El decrecimiento no lo impondrá la verdad académica, sino la fuerzas social mayoritaria que los respalde…o el colapso.

2. Letonia
¿Os acordáis del chico que se paseó con una bandera rusa el día de la Victoria? ¿Al que se suponía que no podían detener porque no había ninguna ley que prohibiese usar esa bandera? Pues le acaban de condenar a 5 años de cárcel: https://twitter.com/MilosAlex/status/1533216721372426241

En ese mismo país acaban de prohibir la transmisión de 80 canales de televisión rusa hasta que «termine la guerra en Ucrania y devuelva Crimea», según Ivars Abolins, presidente del Consejo Nacional de Medios Electrónicos de Masas. Os recuerdo que algo así como una cuarta parte de la población es rusa. https://twitter.com/brunosgarzini/status/1533878632489394178

Y para completarlo, la enseñanza del ruso estará completamente prohibida en Letonia. Solo será posible aprender ruso como un curso opcional, no se estudiará como lengua extranjera. https://twitter.com/heyhelloirene/status/1534688666894970882

3. La mezcla letona y el petróleo indoruso

El artículo en el que se explica el truco: https://ria.ru/20220607/neft-1793548118.html.

‘Lo que está en juego se dispara’: EEUU y la UE han descubierto cómo comprar petróleo ruso
Sam Panthaky
MOSCÚ, 7 de junio – RIA Novosti, Natalia Dembinskaya.

Washington y Bruselas rechazan el petróleo ruso pero siguen comprándolo. Los europeos llevan mucho tiempo recibiendo la «mezcla letona». Ahora las empresas estadounidenses también utilizan soluciones alternativas. Los comerciantes ocultan con éxito el origen de los hidrocarburos «para mantener el suministro» y los productores nacionales se mantienen «un paso por delante de las sanciones». RIA Novosti informa de cómo los recursos «prohibidos» llegan a Occidente.

Esquemas de trabajo

Desde abril está en vigor en Estados Unidos la prohibición de importar hidrocarburos. Sin embargo, en mayo llegaron a los puertos de Nueva York y Nueva Jersey petroleros que presumiblemente transportaban petróleo ruso.

Según The Wall Street Journal, los transportistas y refinadores ocultan su origen pero lo suministran al mercado mundial. Por ejemplo, los estados de Nueva York y Nueva Jersey recibieron combustible fabricado en parte con crudo ruso.

Entró en Estados Unidos a través del Canal de Suez y el Océano Atlántico desde las refinerías indias. Estas empresas son los principales compradores de hidrocarburos rusos, según los documentos de embarque, los datos de Refinitiv y el análisis del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, con sede en Helsinki.

El combustible ya se está distribuyendo también por Europa. Por ejemplo, en abril, Bloomberg informó de cómo las empresas europeas estaban superando las restricciones: los comerciantes estaban comerciando con una llamada mezcla letona de diferentes grados de petróleo, en la que el ruso es menos del 50 por ciento. Según ellos, Shell no considera que esto sea una violación de las sanciones.

La India obtuvo beneficios.

Ahora también existe el aceite «indio-ruso». En abril, Asia superó por primera vez a Europa en la compra de hidrocarburos a Rusia. India compró especialmente: desde febrero unos 62,5 millones de barriles, tres veces más que en el mismo periodo del año pasado.

Al mismo tiempo, desde el comienzo de la primavera las entregas de productos petrolíferos de la India a Europa han aumentado un 30% y a los Estados Unidos un 43%.

Así, al recibir el crudo de Rusia con un descuento (actualmente es de alrededor del 20% y los Urales se venden al precio de 89-92 dólares por barril), la India gana mucho dinero al revenderlo.

Los principales compradores de recursos en la India son las refinerías privadas (las estatales suelen comprar con contratos anuales). NDTV afirma que, mientras las empresas occidentales evitan el petróleo ruso, las refinerías indias -Reliance Industries y Nayara Energy, por ejemplo- han sido las mayores importadoras este año.
Los refinadores no han ocultado que están obteniendo grandes beneficios al reducir las ventas nacionales y aumentar agresivamente las exportaciones de combustible, incluso a Europa. «Estamos logrando una rentabilidad de más de 30 dólares por barril», dijo el canal de televisión citando a un portavoz de la refinería.

Nos lo podemos permitir.

De hecho, los asiáticos se aprovecharon de la situación: hicieron acopio de petróleo a precio de ganga y lo revendieron con beneficio. Sin embargo, Rusia no tiene nada que perder. Hay que vender el petróleo; si no, habrá que reducir la producción. Esto conlleva la congelación de los pozos y su posterior reactivación, lo que supondrá enormes gastos.

Además, en el marco de las cotizaciones récord, los ingresos por exportación de recursos energéticos se multiplicaron por un factor y medio. El petróleo y el gas aportaron 1,8 billones de rublos en abril (1,2 en marzo). Así, entre enero y abril el presupuesto federal ya recibió la mitad de los 9,5 billones de rublos previstos para 2022.
«Los precios son tan altos ahora que podemos permitirnos tanto los descuentos como las «exportaciones redondas». Además, el coste seguirá creciendo. En primer lugar, por la grave carencia de camiones cisterna. ¿Dónde está Occidente para comprar petróleo ahora? Quedan América Latina, África y Oriente Medio. Pero desde allí los hidrocarburos sólo se transportan por mar en buques cisterna. Ahora los fletes de los barcos se han disparado un 50%, hasta alcanzar un nivel récord en los últimos diez años», señala Leonid Khazanov, experto independiente del sector.

Sin embargo, algunos observadores señalan que el suministro de la India está amenazado. Delhi exporta muchos productos petrolíferos, incluida la gasolina. Sin embargo, según el diario indio The Economic Times, a medida que Australia, Estados Unidos y Europa imponen prohibiciones a la compra de combustible a Rusia, los productos petrolíferos elaborados por otros países a partir del petróleo ruso también pueden ser objeto de sanciones.

Como mínimo, los países occidentales empezarán a exigir a los exportadores indios un informe detallado sobre el origen de las materias primas. Sin embargo, los expertos están seguros de que es extremadamente difícil encontrar un «rastro ruso».
«Los documentos se pueden redactar de tal manera que no se pueda averiguar nada. La forma más fácil: vertemos el ESPO ruso en petroleros, nos acercamos a un barco de la India, donde ya hay petróleo de Oriente Medio. Se llena con una determinada proporción: 70% saudí y 30% ruso. Y enviamos esta mezcla a la India. Intenta comprobarlo», dice Khazanov.

Otra cosa: Europa no puede cambiar a los hidrocarburos de otras regiones de la noche a la mañana: hay que reconstruir las refinerías, lo que llevaría de dos a cuatro años. Durante ese tiempo podría haber una escasez de combustible tan grave que la economía de la UE simplemente se colapsaría. Así que los europeos tendrán que hacer oídos sordos a lo que es esa mezcla y a su procedencia. Además, existe la posibilidad de que haya que aumentar el suministro de productos petrolíferos desde Rusia.

Quieren mucho.

Por el momento, la Unión Europea sigue declarando el veto al petróleo ruso y para finales de año espera renunciar a casi el 90% de sus importaciones. En este contexto, el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, hizo una declaración inesperada. Según él, Occidente está discutiendo la posibilidad de comprar crudo ruso a precios inferiores a los del mercado.

«Tiene un problema que se perfila ahora que Europa está decidiendo que va a limitar más sus compras de petróleo ruso. Se especula activamente sobre lo que se puede hacer, tal vez incluso comprar petróleo, pero a un precio reducido», dijo.
El Kremlin ya lo ha explicado: no cuenten con ello. «El hecho es que sigue habiendo problemas logísticos allí, lo que lleva a la desestabilización del mercado energético mundial. <…> Pero, por supuesto, Rusia no venderá nada con pérdidas. Si en algún lugar la demanda disminuye, en otro aumenta. Hay una reorientación de los flujos», dijo el portavoz presidencial Dmitry Peskov.

Guy Parmelin, ministro de Economía suizo, ya se ha preguntado si Europa encontrará petróleo en otros lugares. Las sanciones contra Rusia se impusieron con el objetivo de poner fin a las hostilidades en Ucrania lo antes posible, pero hasta ahora no ha habido resultados, admitió en una entrevista con Blick. Al mismo tiempo, el político predijo otra ronda de subida de los precios de la energía debido a las nuevas restricciones. Según él, Europa intentará, por supuesto, encontrar otras fuentes de suministro, pero «nadie tiene una solución preparada por el momento».

4. Combustibles
-‘El secretario general de la OPEP Mohammed Barkindo en la conferencia sobre energía del RBC «La OPEP se está quedando sin capacidad ociosa» y «Excepto 2 o 3, los países miembros están al máximo de producción» «El mundo debe aceptar este hecho brutal» «Es un reto global»‘.
https://twitter.com/limites1972/status/1534320628668551168

-Goldman Sachs le dice a sus clientes que esperen que el crudo Brent esté de media a 140 dólares el barril entre julio y septiembre y dados los márgenes de refinería que los consumidores experimenten unos precios al por menor como si el barril de Brent costase 160 dólares. El acabose.
https://twitter.com/JavierBlas/status/1534111875381837824

-Declaraciones del ministro de energía de los EAU, Suhail Al-Mazrouei: los precios del petróleo están lejos de llegar a su pico porque China todavía no ha vuelto -por la política covid-. https://twitter.com/thesiriusreport/status/1534499527230734336

-Una noticia curiosa: la región de Transcarpatia, frontera con Hungría, ha anunciado que no compartirá más combustible recibido de la UE con otras regiones de Ucrania. https://twitter.com/Levi_godman/status/1534460091277185024

-Tras unos cuantos países en los que no nos extraña tanto: Sri Lanka, Nigeria, Pakistán, etc., el país que acaba de declarar la emergencia energética es… EEUU. https://twitter.com/AAretxaba/status/1534519202429685762

-Hemos hablado en más de una ocasión del milagro petrolero del pan y los peces: un barco lleno hasta la mitad con petróleo de otra zona, de repente se acaba de llenar con petróleo ruso que por este motivo deja de serlo. Es lo que se conoce como ‘mezcla letona. Os paso en mensaje separado un artículo de Ria-Novosti sobre el tema. Eso sí, se acaba de vetar el transporte marítimo al impedir que las aseguradoras lo cubran. https://twitter.com/EdgarOcampoTll1/status/1534661053216436224

5. Una visión diferente de los motivos de la guerra

No me parece excesivamente convincente, pero ofrece datos interesantes sobre el papel que han jugado los combustibles fósiles en la decisión rusa de iniciar la guerra en Ucrania. Está publicado por los compañeros de Resilience, dirigido por Heinberg. En el original hay muchos enlaces a los puntos destacados por la autora:
https://www.resilience.org/stories/2022-06-08/the-other-reason-for-putins-rush-to-war-russian-oil-dependency/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

La otra razón de la prisa de Putin por la guerra: la dependencia rusa del petróleo
Por Sandy Smith-Nonini, publicado originalmente por Resilience.org, 8 de junio de 2022

El 24 de febrero, mientras Rusia invadía Ucrania, la reportera de The Guardian Fiona Harvey planteó una interesante pregunta: «¿La invasión de Putin tiene que ver con los combustibles fósiles?» Efectivamente, las guerras modernas son facilitadas por los combustibles fósiles. Los historiadores han señalado el papel decisivo que tuvo el acceso al petróleo en la Primera y Segunda Guerras Mundiales. El analista de defensa y autor Michael Klare se refiere a las guerras por el acceso a los combustibles fósiles como «guerras de recursos», un término que a veces se aplica a la guerra de Irak. Pero Rusia ya es un país rico en hidrocarburos, que ha ascendido recientemente a la categoría de productor mundial de petróleo.

Harvey concluye en su artículo que la dependencia de Europa de las exportaciones rusas de petróleo y gas ha permitido a Putin convertir esos activos en armas, pero argumenta que esto no causó la guerra, una lógica que se repite en los relatos de los medios de comunicación. Pero el dilema permanece: ¿Por qué un político calculador como Putin pondría en riesgo su lucrativo comercio de petróleo y gas con Europa recurriendo a la guerra? Este artículo examina las debilidades crónicas del propio petroestado ruso para ofrecer un contexto alternativo sobre el giro de Putin hacia la guerra, así como las estrategias que podrían ayudar a ponerle fin.

Por un lado, Rusia es una potencia en hidrocarburos -sólo superada por Estados Unidos y Arabia Saudí-, pero las contradicciones internas han plagado durante mucho tiempo el ascenso de la nación a la categoría mundial. Los estudiosos de la energía suelen referirse a la «maldición de los recursos» que aqueja a muchos petroestados.

En resumen, construir la economía en torno al petróleo y el gas es una muy mala idea para la democracia y el desarrollo social. Todo ese flujo de ingresos puede alimentar la corrupción, mientras que la magia del oro negro lleva a los políticos a descuidar otros sectores de la economía.

La excesiva dependencia de Rusia de las exportaciones de combustibles fósiles pone en peligro el PIB de la nación y el gasto interno cada vez que los precios del petróleo bajan o sus exportadores pierden cuota de mercado. Con tres desplomes de los precios mundiales del petróleo desde mediados de 2008 y unos precios relativamente bajos durante la mayor parte de los últimos 7 años, Putin tiene motivos para estar preocupado. Las sanciones de EE.UU. (por el militarismo ruso en Ucrania en 2014) habían mermado los ingresos petroleros del país y las normativas de la Unión Europea (UE) estaban erosionando la ventaja de Rusia, haciendo surgir el espectro (para Putin) de los coches eléctricos y los activos de hidrocarburos varados.

El problema del petróleo en Rusia

Es difícil exagerar la importancia de los hidrocarburos para la economía rusa. El petróleo y el gas representan el 60% de las exportaciones del país y el 45% de los ingresos presupuestarios de 2021. La energía fósil ha oscilado entre el 15 y el 25% del PIB ruso, con el 80% de esos ingresos procedentes del petróleo. Casi la mitad de ese petróleo se exporta a Europa, y la mayor parte del resto se vende en Asia.

Pero los bajos precios del petróleo durante gran parte de la última década perjudicaron los ingresos petroleros de Rusia. Mientras que el sector petrolífero estadounidense también se mueve en ciclos de auge y caída, Rusia tiene un problema añadido: a diferencia de las empresas occidentales, el sector petrolífero ruso se enfrenta a una serie de limitaciones de capital y de otro tipo que dificultan su capacidad para aumentar la producción en los años de precios altos del petróleo.

La producción de petróleo estaba de capa caída cuando Putin fue elegido en 2000. Luego, de 2003 a 2008, la demanda constante de petróleo (de China) y los elevados impuestos sobre el petróleo en Rusia (90% de los ingresos) provocaron una avalancha de «rentas» petroleras para el Estado y un rápido crecimiento del PIB, pero sólo ofrecieron escasos incentivos a las empresas para desarrollar nuevos yacimientos, afirma Thane Gustafson, especialista en energía rusa de la Universidad de Georgetown. A día de hoy, la producción rusa de petróleo depende en gran medida de la ineficiente extracción por presión de agua en las reservas soviéticas «heredadas», debido al alto coste de desarrollar nuevos yacimientos. Además, dos tercios de las nuevas reservas son de petróleo no convencional (por ejemplo, petróleo de esquisto o aguas profundas), cuya extracción requiere nuevas tecnologías y grandes inversiones de capital. De ahí el lento crecimiento de la producción rusa.

Muchos países que no pueden pagar la factura de la explotación de sus propias reservas de petróleo firman contratos con empresas petroleras extranjeras, pero el elevado tipo impositivo de Rusia, su caótico sistema normativo y la desconfianza oficial hacia las empresas extranjeras son obstáculos. Rusia había empezado a ver avances en la producción de petróleo y gas de esquisto fraccionado en 2019 con la colaboración extranjera, pero la mayoría de esos acuerdos se han hundido debido a la pandemia y a las nuevas sanciones impuestas este año.

Patadas al perro (ucraniano)

Aunque sólo representa el 20% de los ingresos rusos por hidrocarburos, el gas natural recibe más atención que el petróleo en las cuentas de los medios de comunicación porque Europa depende de Rusia para el 40% de su suministro, gran parte de él a través de un centro de tuberías en Ucrania. Putin mantiene estrechas relaciones con los directivos de Gazprom, el monopolio mayoritariamente estatal que controla las ventas de gas nacionales y extranjeras.

Después de la desintegración de la Unión Soviética, varias ex repúblicas soviéticas, con escasez de fondos, seguían dependiendo de Rusia para obtener gas barato. Cuando los precios del petróleo empezaron a subir en 2003, Putin subió los precios y reprimió a los que tenían deudas de gas. En Ucrania, las disputas también se referían a las tasas de tránsito rusas que se debían por el uso del centro de distribución ucraniano para las exportaciones a Europa.

Putin maximizó su influencia tratando con cada Estado de forma bilateral. Margarita Balmaceda, una profesora de Seton Hall que estudió estas relaciones, descubrió que ofrecía tratos especiales a los aliados de Rusia, como Bielorrusia, pero imponía tasas elevadas a los Estados que se inclinaban hacia Occidente, como Lituania y Bulgaria. Ucrania alegó neutralidad, pero esto sólo disimuló las tensiones.

El papel estratégico de Ucrania en la gestión del centro de distribución de gas a Europa y su antigua importancia geográfica en la era soviética hicieron que las disputas sobre el precio fueran también geopolíticas. El momento en que se produjeron las principales disputas con Ucrania sugiere que Putin también trató de desviar la atención del público ruso de los problemas de su propia economía basada en el petróleo. Los ingresos del petróleo garantizaban un gas doméstico barato y otros beneficios públicos en Rusia, pero el país pasó por momentos difíciles justo antes de las disputas con Ucrania en 2006, 2009 y 2014.

La primera disputa se produjo tras unas disputadas elecciones presidenciales ucranianas a finales de 2004 que provocaron protestas públicas cuando el candidato prorruso, Viktor Yanukovich, fue acusado de fraude. Su oponente, Viktor Yushchenko, fue declarado vencedor, y en abril de 2005 el nuevo presidente pinchó al oso ruso al declarar el objetivo ucraniano de entrar en la OTAN. Putin respondió a las pocas semanas exigiendo que se triplicara el precio del gas, lo que desencadenó meses de negociaciones infructuosas. Esto culminó en enero de 2006, cuando Rusia cortó el suministro de gas al centro de distribución de Ucrania, provocando tres días de baja presión en el sistema que redujo el flujo a varios países europeos.

Entre bastidores, el sector petrolífero ruso se esforzaba por hacer frente a una caída del 25% de la inversión extranjera (vinculada al polémico encarcelamiento de un director general del sector por parte de Putin) y a la ralentización del crecimiento de la producción de petróleo. Además, en otoño de 2005, el huracán Katrina redujo la producción de Estados Unidos y provocó una nueva volatilidad en los precios del petróleo. El politólogo Paul D’Anieri, que ha estudiado las relaciones de Rusia con Ucrania, consideró esta disputa como un punto de inflexión en el que Putin empezó a considerar a Ucrania como el eje de los conflictos con Occidente.

Una segunda disputa sobre el precio del gas estalló en enero de 2009, cuando Putin ordenó un corte total del suministro por parte de Rusia durante 12 días, dejando a millones de personas sin calefacción en siete estados europeos. Los negociadores de la UE mediaron en las conversaciones. Una vez más, el momento elegido por Putin no fue casual. Coincidió con el punto más bajo del desplome financiero y de los precios del petróleo de 2008, que desencadenó un profundo desplome de la economía nacional rusa.

El conflicto más grave se produjo tras las protestas del Euromaidán de 2013-2014. El entonces presidente Yanukóvich desató la tormenta al retirarse repentinamente de un acuerdo de asociación comercial de la UE a cambio de la promesa de Putin de grandes préstamos y una bajada del precio del gas. En febrero, mientras la multitud exigía su dimisión, Yanukóvich huyó a Rusia. En pocas semanas, Putin se anexionó Crimea y proporcionó armas a los separatistas rusos en la región ucraniana de Donbás.
Una vez más, es probable que el malestar interno ruso haya influido. Los ingresos presupuestarios rusos, todavía débiles tras la crisis de 2008, volvieron a caer en medio de la débil demanda de petróleo debido a la crisis de la deuda de la UE, lo que provocó una serie de protestas callejeras por la corrupción y el alto coste de la vida en 2013-2014. Luego, en junio de 2014, cuando la Reserva Federal de Estados Unidos redujo su programa de compra de bonos (estímulo empresarial), los precios del petróleo comenzaron una caída constante.

Aunque Crimea contaba con importantes yacimientos de gas en alta mar, la riqueza de Rusia en reservas de gas, llevó a la mayoría de los analistas a descartar los combustibles fósiles como motivadores de la ocupación. Pero Frank Umbach, especialista en energía del King’s College de Londres, sostuvo que la medida de Putin era estratégica porque ponía fin a un plan de los políticos ucranianos de explotar sus reservas en alta mar como forma de eliminar la dependencia de las importaciones de gas ruso.

La UE regula a Gazprom

Poco después de la disputa del gas de 2009, la UE empezó a contrarrestar el dominio fósil de Putin con una serie de medidas reguladoras y judiciales que redujeron la influencia de Rusia en las ventas de petróleo y gas a Europa. El Tercer Paquete Energético de la UE pretendía reducir la corrupción y crear un marco para la política climática.  Una de las normas, conocida como «desagregación» -que prohíbe que una misma empresa tenga el monopolio tanto de las infraestructuras energéticas como del combustible- apuntaba directamente a Gazprom.

Esto llegó a su punto álgido con las redadas antimonopolio realizadas en septiembre de 2011 en las oficinas de Gazprom (y sus filiales) en 10 países de la UE. Se acusó a Gazprom de prácticas desleales al exigir precios más altos a los países vulnerables (por ejemplo, Bulgaria, los países bálticos y Polonia) en comparación con las tarifas del mercado de la UE en general. Las posibles multas se fijaron en 10.000 millones de euros.

Después de esto, varios países de la UE invirtieron en nuevas infraestructuras de gas para reducir la dependencia de Gazprom.  Estos cambios (combinados con la debilidad del mercado y las sanciones de EE.UU. por la agresión rusa en Ucrania en 2014) tuvieron un fuerte impacto en los beneficios de Gazprom.

Tras verse afectada por las sanciones, Rusia intensificó las conversaciones con China sobre acuerdos de hidrocarburos.  China invirtió conjuntamente en dos oleoductos (para petróleo y gas) de Rusia y en un proyecto de gas en la península de Yamal, pero hasta la fecha no han sido muy rentables para Rusia. La mayoría de los acuerdos propuestos no prosperaron debido a los costes de transporte e infraestructura y porque China prefiere trabajar con sus propias empresas. Como dijo Gustafson en una entrevista en línea, «Rusia no aparece tan grande en la pantalla del radar de China como Rusia quisiera».

Antes de la pandemia, cuando los precios más altos impulsaron la producción de petróleo rusa, una nueva mosca estropeó la pomada cuando Gazprom se vio afectada por una serie de casos de arbitraje. La larga disputa sobre las tasas de tránsito rusas adeudadas a Ucrania se resolvió finalmente en 2018 cuando un tribunal de Estocolmo ordenó a Gazprom pagar 4.630 millones de dólares a la compañía nacional de gas ucraniana Naftogaz Ukrainy.  Putin arremetió inicialmente amenazando con poner fin al tránsito de gas a través de Ucrania, pero Rusia pagó la multa.  Gazprom también se enfrentó a un caso de arbitraje presentado por el principal proveedor de gas de Polonia, que terminó (poco después de la invasión de Ucrania) con una sentencia contra Rusia y una multa de 1.500 millones de dólares.

Las nuevas normas climáticas propuestas por la UE también provocaron debates en Moscú.  El pasado mes de julio, Bruselas presentó un proyecto de impuesto fronterizo sobre las emisiones de carbono de los productos manufacturados que pondría en marcha el mercado europeo del carbono, que hasta ahora ha aplacado a las empresas emisoras con subvenciones. El impuesto, que se aplicaría progresivamente entre 2023 y 2026, afectaría a los beneficios de las exportaciones rusas de aluminio y acero, que tienen una elevada huella de carbono.

El mal sabor de boca que le ha dejado a Putin la lucha contra los casos judiciales, unido a las regulaciones climáticas pendientes, puede haber influido tanto en la invasión de Ucrania como en el corte de gas a Polonia y Bulgaria el 26 de abril por su negativa a pagar el gas en rublos.

Una «superpotencia energética» mundial

Aunque Putin es conocido por su agresividad y su enfoque de suma cero hacia los objetivos políticos, los geógrafos Stefan Bouzarovski y Mark Bassin observaron que también es un experto en política energética, que desde hace tiempo considera que el poder ruso está entrelazado con la explotación de la riqueza energética de Rusia. En sus discursos, Putin se ha referido a menudo a Rusia como una «superpotencia energética» mundial.

En 2018-2019, el regreso de los altos precios del petróleo ayudó a Rusia a formar asociaciones extranjeras para desarrollar nuevas reservas. El orgullo del petroestado de Putin y su apetito por el riesgo probablemente fueron impulsados aún más por su papel prominente con Arabia Saudita liderando la OPEP-Plus.

El cártel instituyó recortes de la oferta que ayudaron a estabilizar los precios del petróleo tras el desplome de 2020, todo ello en un momento en el que los fraccionadores estadounidenses estaban de capa caída. Un asunto muy interesante, sin duda. Otros líderes de la OPEP se habrían molestado porque Putin y su homólogo saudí Mohammed Bin Salman fijan cada vez más cuotas de producción por su cuenta, sin consultar con el grupo.

En casa, sin embargo, a pesar de los informes optimistas del Kremlin de que el desplome del petróleo sólo provocó una caída del 3% en el PIB de 2020, un nuevo análisis del Instituto de Economía de Transición de Estocolmo sugiere que la caída real del PIB, así como del poder adquisitivo nacional, estuvo más cerca de un alarmante 9%.

Haciéndose eco del patrón de las anteriores disputas de Putin con Ucrania, estos problemas internos pueden haber empujado a Putin a buscar pelea en el extranjero. El pasado mes de octubre, cuando Occidente reabrió sus economías, Moscú y San Petersburgo se encerraron en medio de un brote de Covid-19. Sólo un tercio de los rusos estaban completamente vacunados, y las 230.000 muertes oficiales en Rusia a causa del virus superaron las de cualquier país de Europa o Asia, excepto India. Tras meses de desestimar el virus, Putin ofreció repentinamente una semana de vacaciones pagadas a los rusos a principios de noviembre.

Al mismo tiempo, las empresas petroleras rusas se esforzaban por recuperarse de los meses de «cierre» (reducción) de la producción durante la pandemia. Los pozos maduros, que generan la mayor parte de la producción rusa, suelen perder productividad cuando están parados, además de que los equipos y suministros de los campos petrolíferos subieron mucho debido a los problemas de la cadena de suministro.
Un indicador de la producción es la «capacidad sobrante», es decir, la capacidad de introducir rápidamente en el mercado un volumen importante de petróleo nuevo. Los nuevos datos muestran que la capacidad sobrante de Rusia se redujo más rápidamente que la de otros grandes productores de la OPEP en los últimos meses. Además, Rusia se ha quedado atrás en sus objetivos de aumentar la producción tras la eliminación de las cuotas de la OPEP-Plus, a pesar del atractivo de los altos precios.

Tras la invasión del 24 de febrero, las nuevas sanciones de EE.UU. y la UE provocaron un desplome del 60% del valor del rublo, pero la subida de los precios del petróleo y el gas impulsó los ingresos rusos en marzo y abril, lo que permitió a Putin recuperar gran parte del valor del rublo y apuntalar la economía nacional.  La toma de conciencia de esto impulsó el embargo de la UE de mayo sobre el petróleo importado de los petroleros rusos, que se aplicará gradualmente durante seis meses.

Incluso antes del embargo, varias empresas privadas de comercio de petróleo dijeron que pondrían fin al comercio con Rusia. Sin embargo, la Agencia Internacional de la Energía informó de que Turquía e India compraron más petróleo a Rusia desde que comenzó la guerra, posiblemente atraídos por los descuentos del 30%. Corea del Sur y China también importan petróleo ruso. Citando las sanciones, el Fondo Monetario Internacional predijo una contracción del 8,5% en la economía rusa, pero no a tiempo para evitar una guerra prolongada.

El relato anterior de los beneficios inesperados de Rusia un día y la crisis financiera al siguiente refleja la maldición del encanto del oro negro, y la inevitable traición, un riesgo operativo para las economías demasiado dependientes de los hidrocarburos. No es descabellado que un petro-autócrata busque un arreglo militar.
Estas escaramuzas ilustran lo profundamente entrelazada que está la política petrolera con la cultura y la geopolítica de la política exterior rusa. Esto no es la Guerra Fría.

La dependencia del petróleo es la perdición de Putin, y la nuestra. Mientras observamos los recuentos diarios de destrucción en Ucrania, recuerdo la cita de Ralph Waldo Emerson en respuesta a los trastornos de su propia época provocados por los combustibles fósiles: «Las cosas están en la silla de montar, y montan a la humanidad».

6. Situación militar

El parte de guerra ruso: https://guerraenucrania.wordpress.com/2022/06/08/parte-de-guerra-08-06-2022-informe-especial/

El mapa que suelo pasar no tiene hoy novedades; https://twitter.com/War_Mapper/status/1534688317295448066. Pero os adjunto el mapa animado de Rybar del que os hablaba hace un par de días. Son los acontecimientos del día 7:https://twitter.com/Levi_godman/status/1534444229740699649

Imágenes de un cacharro que se dedica a desminar a lo bruto las playas de Mariúpol. Pasa por encima con una especie de rodillo y van explotando las minas. No tendría nada de especial si no fuese porque esas minas son antipersona, y están prohibidas, por lo que constituyen otro crimen de guerra. No vendrá de aquí… https://twitter.com/spriteer_774400/status/1534596575661522945 Este es un vídeo corto. Hay otro más largo, que ahora no encuentro, en el que recorre toda la playa explotando algo cada segundo.

La responsable de derechos humanos en Ucrania a la que echaron hace poco declara que se inventó lo de las violaciones -ella dice que está segura que sucedió, pero no tiene ninguna prueba- «para asegurarse de que se hiciese con Ucrania lo que se tenía que hacer». «»Quizá fui demasiado lejos. Pero estaba intentando conseguir el objetivo de convencer al mundo para que proporcionase armas y poner presión sobre Rusia». https://twitter.com/RWApodcast/status/1534491526859988992

Un hilo muy bueno de un periodista de guerra ruso sobre el conflicto. Os paso el hilo traducido: https://twitter.com/RWApodcast/status/1534465824274239489

El periodista ruso Alexander Kots, reportero de guerra con más de 20 años de experiencia en Kosovo, Afganistán, Chechenia, Libia, Siria, Egipto, Irak, Donbass y Karabakh, transmitió ayer una sesión de preguntas y respuestas sobre la guerra; aquí hay un hilo con un resumen de lo que dijo:

– Los ucranianos tienen un excelente entrenamiento y equipo de artillería

– Las AFU hacen hincapié en las tácticas de unidades pequeñas; esto frenó el avance ruso al principio de la guerra.

– Las rutas ofensivas rusas coincidieron en gran medida con las que los ucranianos entrenaron en los ejercicios de la OTAN

– Las regiones fronterizas estaban llenas de trampas fotográficas y otros equipos de vigilancia que daban a los ucranianos una buena idea de lo que estaba ocurriendo militarmente
– Incluso una liberación completa de la RPD y la RPL no protegerá a Donetsk de los bombardeos ucranianos debido a los sistemas de armas de largo alcance
– El bombardeo aparentemente sin sentido de Donetsk se explica por los intentos ucranianos de causar descontento entre los civiles en el sentido de que las Fuerzas Armadas rusas no pueden protegerlos

– La captura de Lisichansk marcará la liberación total de la LPR

– Las tácticas de «caldera pequeña» y los lentos avances son deliberados, pero no son la táctica elegida; los rusos están avanzando en el mejor de los casos con una proporción de 1:1 y a menudo contra un enemigo numéricamente superior

– Los intercambios de prisioneros siguen teniendo lugar, pero no son intercambios masivos, 15 por 15, 30 por 30.

– El ejército ucraniano se niega en general a recoger a sus muertos a pesar de que se le ofrece un alto el fuego para hacerlo

– El nivel medio de experiencia en las AFU ha descendido significativamente desde el inicio de la guerra, ahora es un 20% de profesionales y un 80% de reclutas.

– La infantería ucraniana es de muy baja calidad en términos de entrenamiento y moral; su artillería y fuerzas especiales son decentes

– Los ucranianos generalmente no aceptan el combate cuerpo a cuerpo y se retiran en su lugar, pero suelen hacerlo de forma organizada

– Los voluntarios de toda Rusia que se entrenan en Gudermes (Chechenia) lo hacen bastante bien en la guerra

– Esta escala de combate se ve por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial; Kots nunca ha trabajado en un conflicto de esta intensidad

– Rusia no está en guerra con Ucrania, sino con toda la infraestructura de la OTAN: inteligencia, satélites, comunicaciones, equipos militares, sistemas de contrabatería, sistemas de guerra electrónica

– Los «Bayraktars» son una absoluta mierda, son peces en un barril para cualquier antiaéreo decente

– Los ucranianos tienen problemas con algunas municiones, por ejemplo, sus sistemas MLRS Smerch y Uragan rara vez disparan en andanadas, en su mayoría disparos individuales.

– La artillería ucraniana suele ser lo único que frena los avances rusos

– Asegurar el Donbass no ganará automáticamente la guerra.

7. África, la víctima colateral de un conflicto lejano

El boletín de este mes de la Trilateral escrito por Vijay Prashad está dedicado a África:
https://thetricontinental.org/es/newsletterissue/conflicto-sahel/

África, la víctima colateral de un conflicto lejano | Boletín 22 (2022)

junio 2, 2022

Queridos amigos y amigas,

Saludos desde las oficinas del Instituto Tricontinental de Investigación Social.

El 25 de mayo de 2022, Día de África, Moussa Faki Mahamat —presidente de la Unión Africana (UA)— conmemoró la creación de la Organización para la Unidad Africana (OUA) en 1963, que posteriormente se convirtió en la UA en 2002, con un discurso premonitorio. África se ha convertido en «la víctima colateral de un conflicto lejano, el de Rusia y Ucrania», señaló. Ese conflicto ha alterado «el frágil equilibrio geopolítico y geoestratégico mundial», poniendo “el foco sobre la fragilidad estructural de nuestras economías». Se han puesto de manifiesto dos nuevas fragilidades clave: una crisis alimentaria amplificada por el cambio climático y una crisis sanitaria acelerada por el COVID-19.

Una tercera fragilidad de larga duración es que la mayoría de los Estados africanos tienen poca libertad para gestionar sus presupuestos, ya que la carga de la deuda aumenta y los costos de reembolso se incrementan. «Los índices de deuda pública están en su nivel más alto en más de dos décadas y muchos países de bajos ingresos están en, o cerca de, crisis de deuda», dijo Abebe Aemro Selassie, el director del Departamento de África del Fondo Monetario Internacional (FMI). El informe de Perspectivas Económicas Regionales del FMI, publicado en abril de 2022, es una lectura espeluznante, con un titular claro: “Un nuevo golpe y poco margen de maniobra”.

La deuda se cierne sobre el continente africano como una bandada de buitres. La mayoría de los países africanos tienen intereses de la deuda por pagar muy superiores a sus ingresos nacionales, con unos presupuestos gestionados mediante la austeridad e impulsados por profundos recortes en el empleo público y en los sectores de la educación y la salud. Dado que casi dos tercios de la deuda de estos países están denominados en moneda extranjera, el reembolso de la deuda es casi imposible sin más préstamos, lo que da lugar a un ciclo de endeudamiento que no tiene un alivio permanente a la vista. Ninguno de los planes que se barajan, como la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI) del G20 o su Marco Común para el Tratamiento de la Deuda, proporcionará el tipo de condonación de la deuda que se necesita para devolver la vida a estas economías.

En octubre de 2020, la Campaña Jubileo de la Deuda propuso dos medidas de sentido común para eliminar el exceso de deuda. El FMI posee cantidades significativas de oro que ascienden a 90,5 millones de onzas, con un valor total de 168.600 millones de dólares; con la venta del 6,7% de sus tenencias de oro, podría recaudar más que suficiente para pagar los 8.200 millones de dólares que componen la deuda de los países del SDSS. La campaña también sugirió que los países ricos podrían destinar miles de millones de dólares a esta cancelación emitiendo menos del 9% de su asignación de Derechos Especiales de Giro del FMI. Otras formas de reducir la carga de la deuda incluyen la cancelación de los pagos de la deuda al Banco Mundial y al FMI, dos instituciones multilaterales cuyo mandato es garantizar el avance del desarrollo social y no su propia riqueza financiera. Sin embargo, el Banco Mundial no ha avanzado en esta agenda —a pesar de las dramáticas palabras de su presidente en agosto de 2020— y la modesta suspensión de la deuda del FMI de mayo de 2020 a diciembre de 2021 difícilmente marcará una diferencia. Junto con estas sugerencias razonables, poner en uso productivo los casi 40 billones de dólares que se encuentran en paraísos fiscales ilícitos podría ayudar a los países africanos a salir de la trampa del espiral de deuda.

«Vivimos en uno de los lugares más pobres del planeta», me dijo el ex presidente de Mali, Amadou Toumani Touré, justo antes de la pandemia. Mali forma parte de la región africana del Sahel, donde el 80% de la población vive con menos de 2 dólares al día. La pobreza no hará más que intensificarse a medida que aumenten la guerra, el cambio climático, la deuda nacional y el crecimiento demográfico. En la 7ª Cumbre de los líderes del G5 Sahel (Grupo de los Cinco para el Sahel), celebrada en febrero de 2021, los jefes de Estado pidieron una «profunda reestructuración de la deuda», pero el silencio que recibieron del FMI fue ensordecedor. El G5 Sahel fue iniciado por Francia en 2014 como una formación política de los cinco países del Sahel: Burkina Faso, Chad, Mali, Mauritania y Níger. Su verdadero propósito se aclaró en 2017 con la formación de su alianza militar (la Fuerza Conjunta G5 Sahel o FC-G5S), que dio cobertura a la presencia militar francesa en el Sahel. Ahora podría afirmarse que Francia no invadió realmente estos países, que mantienen su soberanía formal, sino que entró en el Sahel para limitarse a ayudar a estos países en su lucha contra la inestabilidad.

Parte del problema radica en las exigencias que se hacen a estos Estados para que aumenten su gasto militar frente a cualquier aumento del gasto en ayuda humana y desarrollo. Los países del G5 Sahel gastan entre el 17% y el 30% del total de sus presupuestos en sus ejércitos. Tres de los cinco países del Sahel han aumentado astronómicamente su gasto militar en la última década: Burkina Faso un 238%, Malí un 339% y Níger un 288%. El comercio de armas los está asfixiando. Los países occidentales —encabezados por Francia pero alentados por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)— han presionado a estos Estados para que traten todas las crisis como crisis de seguridad. Todo el discurso gira en torno a la seguridad, mientras que las conversaciones sobre el desarrollo social quedan relegadas a un segundo plano. Incluso para las Naciones Unidas, las cuestiones de desarrollo se han convertido en una preocupación secundaria frente al protagonismo de la guerra.

En las dos primeras semanas de mayo de 2022, el gobierno militar de Mali expulsó a los militares franceses y se retiró del G5 Sahel a raíz del profundo resentimiento existente en todo el país, producido por las víctimas civiles de los ataques militares franceses y la actitud arrogante del gobierno francés hacia el gobierno de Mali. El coronel Assimi Goïta, que dirige la junta militar, declaró que el acuerdo con los franceses «no ha traído ni paz, ni seguridad, ni reconciliación» y que la junta aspira a «detener el flujo de sangre maliense». Francia trasladó su fuerza militar de Mali al lado de Níger.

Nadie niega el hecho de que el caos en la región del Sahel se agravó con la guerra de la OTAN contra Libia en 2011. Los problemas anteriores de Mali, incluida una insurgencia tuareg de décadas y los conflictos entre los pastores fulani y los agricultores dogon, se vieron convulsionados por la entrada de armas y hombres procedentes de Libia y Argelia. Tres grupos yihadistas, entre ellos Al Qaeda, aparecieron como de la nada y aprovecharon las antiguas tensiones regionales para tomar el norte de Mali en 2012 y declarar el estado de Azawad. La intervención militar francesa siguió en enero de 2013.

El recorrido por esta región deja claro que los intereses de Francia —y de Estados Unidos— en el Sahel no se limitan al terrorismo y la violencia. Dos preocupaciones internas han llevado a ambas potencias extranjeras a construir allí una enorme presencia militar, incluida la mayor base de drones del mundo, operada por EE. UU., en Agadez (Níger). La primera preocupación es que esta región alberga considerables recursos naturales, incluido el óxido de uranio (conocido como “torta amarilla”) en Níger. Dos minas en Arlit (Níger) producen suficiente uranio para alimentar una de cada tres bombillas en Francia, razón por la cual las empresas mineras francesas (como Areva) operan en esta ciudad-guarnición. En segundo lugar, estas operaciones militares están diseñadas para disuadir el flujo constante de migrantes que salen de zonas como África Occidental y Asia Occidental, atraviesan el Sahel y Libia y se abren camino a través del Mar Mediterráneo hacia Europa. A lo largo del Sahel, desde Mauritania hasta Chad, Europa y Estados Unidos han comenzado a construir lo que equivale a una frontera altamente militarizada. Europa ha trasladado su frontera desde el borde norte del mar Mediterráneo hasta el borde sur del desierto del Sahara, comprometiendo así la soberanía del norte de África.

Los golpes militares en Burkina Faso y Mali son el resultado del fracaso de los gobiernos democráticos para refrenar la intervención francesa. A los militares de Mali les correspondió tanto expulsar a los militares franceses como apartarse de su proyecto político del G5 del Sahel. Los conflictos en Mali, como me dijo el ex presidente Alpha Omar Konaré hace más de una década, se agudizan debido a la asfixia de la economía del país. El país queda constantemente al margen de las iniciativas de apoyo a la infraestructura y de alivio de la deuda por parte de las organizaciones internacionales de desarrollo. Este Estado sin salida al mar importa más del 70% de sus alimentos, cuyos precios se han disparado en el último mes. Mali se enfrenta a duras sanciones de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), que no harán sino agravar la crisis y provocar un mayor conflicto al norte de la capital maliense, Bamako.

El conflicto en el norte de Malí afecta a la vida de la población tuareg del país, que cuenta con grandes poetas y músicos. Uno de ellos, Souéloum Diagho, escribe que «una persona sin memoria es como un desierto sin agua» («un homme sans mémoire est comme un desert sans eau»). Los recuerdos de las antiguas formas de colonialismo hacen que muchos africanos vean con más claridad que los tratan como «víctimas colaterales» (como lo describió Mahamat de la UA) y reafirmen su convicción de que es inaceptable.

Cordialmente,

Vijay

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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