Un debate en la UNED sobre la crisis ucraniana

Del blog de Rafael Poch de Feliu. https://rafaelpoch.com/
El 23 de febrero, víspera de la intervención militar rusa en Ucrania, celebramos un debate en la sede madrileña de la UNED sobre la actual crisis. Nadie imaginaba que pocas horas después se iniciara una invasión militar rusa en toda regla.
https://canal.uned.es/live/event/61fd131fb609236384628816

Sobre sanciones

Según el cómputo de la embajada china en Rusia, de los 248 conflictos armados que se produjeron entre los años 1945 y 2001 en 153 regiones del mundo, 201 fueron iniciados por EE.UU., lo que supone el 81 % del número total [1].
No he podido, no he sabido comprobar la veracidad del dato.
Supongámoslo o, si la cifra nos parece exagerada, reduzcámoslo a la mitad. Recordemos por otra parte que desde 2001 las intervenciones usamericanas-imperiales en el mundo no han cesado y que en el 19% restante USA no ha estado siempre ausente. Sus apoyos militares y económicos a los agresores ha sido manifiesta.
¿Cuántas de estas intervenciones-guerras iniciadas por Estados han sido sancionadas por la comunidad internacional?

[1] https://actualidad.rt.com/actualidad/421650-embajada-china-rusia-lista-paises-bombardeados-eeuu.

«El lugar de los humanos» por Miguel Candel

La ciudad es por naturaleza anterior a la casa y a cada uno de nosotros, porque el todo es necesariamente anterior a la parte; en efecto, destruido el todo, no habrá pie ni mano, a no ser equívocamente, como se puede llamar mano a una de piedra: una mano muerta será algo semejante. Todas las cosas se definen por su función y sus facultades, y cuando éstas dejan de ser lo que eran no se debe decir que las cosas son las mismas, sino del mismo nombre. Es evidente, pues, que la ciudad es por naturaleza y anterior al individuo, porque si el individuo separado no se basta a sí mismo será semejante a las demás partes en relación con el todo, y el que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un dios. (Aristóteles, Política I 2, 1253a19-29)

Antes de que Newton colocara todas las cosas en la indiferencia de un vacío espacio sin límites y Einstein vaciara de sentido todo lugar para convertirlo en variable registro de una observación sin observadores, los humanos creían, como Aristóteles, que a cada ser le correspondía por naturaleza un lugar. Y el lugar propio de los seres humanos era la ciudad. Continuar leyendo ««El lugar de los humanos» por Miguel Candel»