He de volverte a besar/ He de volver, hundo, caigo,/ mientras descienden los siglos/ hacia los hondos barrancos./ Como una febril nevada/ de besos enamorados/
Boca que desenterraste/ el amanecer más claro/ con tu lengua. Tres palabras, / tres fuegos has heredado:/ vida, muerte, amor. Ahí quedan/ escritos sobre tus labios.
Miguel Hernández, “La boca”, Cancionero y romancero de ausencias, 62
(Sobre la cita inicial: Miguel Hernández nos sigue acompañando. Porque es compañía imprescindible y porque falta muy poco para el encuentro del 25 febrero que (¡con total convencimiento!) será de su interés: Colectivo Juan de Mairena, “Celebrando a Miguel Hernández en Barcelona” Librería Byron (Barcelona), 25 de febrero, 10:30. ¡Están invitados! ¡No se lo pierdan!)
Nada digo del juicio de doña Laura B. Ni de la sentencia del Supremo del pasado lunes. Ni de “curiosas” ocurrencias (“toxicidades” las ha llamado Ernesto Gómez de la Hera; Andreu Mas-Colell integra el grupo promotor de la pista marina) sobre la ampliación del aeropuerto del Prat. Ni de los comentarios fanatizados del Vivales sobre los 1.000 días de cortes en la Meridiana de Barcelona. Ni del Barça y los árbitros. Ni siquiera, y debiera, del envenenamiento a Pablo Neruda, de los comentarios (insultos) secesionistas por la emisión en Sense ficció de TV3 (¡esta vez sí!) del documental “Negres. La Catalunya esclavista”, o de los ¡688 trabajadores fallecidos en accidentes laborales hasta octubre de 2022! (un centenar más que en el mismo período 2021, un 17% más aproximadamente).
Con el alma y el interés puestos en la celebración de Miguel Hernández del próximo 25 de febrero (recuerden: Librería Byron (Barcelona), 10:30), toca hoy dar las gracias. Mis agradecimientos:
Gracias a mi padre, Francisco López Campo, que me habló del poeta en guerra.
Gracias a Paco Ibáñez por su “Andaluces de Jaén”, que nos descubrió un mundo entonces desconocido para todos nosotros, cuando apenas teníamos 14 años.
Gracias a Basilio Losada, traductor de Saramago y Jorge Amado, profesor de Literatura castellana de PREU, que nos habló del poeta oriolano con mucho conocimiento de causa y transmitiendo entusiasmo por su obra y vida.
Gracias a Carmen Linares por su “Verso a verso”.
Gracias a mi madre, que nunca me llamó la atención al oírme cantar, una y otra vez, “Nanas de la cebolla”, con sentimiento y con muy poco acierto.
Gracias a Joan Manuel Serrat por por esas canciones inolvidables que nunca hemos olvidado ni olvidaremos. “Menos tu vientre,/ todo es oculto. Menos tu vientre, todo inseguro,/ todo postrero, polvo sin mundo”. https://www.youtube.com/watch?v=tZi1Rkw4t3Y
Gracias a Antonio Buero Vallejo: por su retrato imperecedero y por la palabra necesario: “Para mí es MH un poeta necesario, eso que muy pocos poetas, incluso grandes poetas, lograron ser. La más honda intuición de la vida, del amor y de la muerte brota de su fuente como de esas otras fuentes, sin las que no podríamos pasar y que se llaman Manrique, San Juan de la Cruz, Fray Luis o Machado.”
Gracias a Pablo Neruda, porque amó a Miguel y porque, para el cincuenta aniversario del poeta, escribió en 1960: “Muchas cosas he dicho sobre Miguel en mi poesía: que este nuevo recuerdo en esta fecha de vida y muerte memorables sea una línea más de la carta que le escribo, como si no hubiera pasado nada, como si aún estuviera en alguna parte, cantando, silgado y riendo. Líneas de una carta interminable que seguiré escribiéndole hasta que su canto me responda, nos responda, luminoso y victorioso”.
Gracias a aquella Barcelona de los años sesenta y setenta, que tanto amó al poeta de “Umbrío por la pena, casi bruno.”
Gracias a la autenticidad popular del decir y hacer de Manuel Sacristán y Paco Fernández Buey, tan parecida a la autenticidad popular de la poesía madura de Hernández.
Gracias a Xesús Alonso Montero, por su compañerismo, saber y generosidad (también a Luis Caldeiro)
Gracias a Enrique Morente, a quien vi y oí cantar la Elegía a Ramón Sijé, el Sino sangriento y El niño yuntero en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Zaragoza, en 1976, vestido yo de soldado. https://www.youtube.com/watch?v=m-760AwZcKo
Gracias a Josefina Manresa, a quien estuve a punto de saludar, no me atreví a llamar a su puerta, en en aquel verano de 1971.
Gracias a Ricardo López Donoso, por aquel viaje inolvidable en el que dos jóvenes, muy jóvenes, visitamos Orihuela y hablamos con sus gentes.
Gracias a Carlos Saura y Agustí Villaronga, que también amaron al poeta (¿Para cuándo una película sobre Hernández?)
Gracias por “el no sabes lo que pasa ni lo que ocurre”, uno de los versos más emocionantes del mundo, según el profesor Víctor Méndez Baiges.
Gracias a Mercedes Iglesias Serrano, por compartir devoción, admiración, amor y respeto.
Gracias a la ciudadanía de Santa Coloma de Gramenet porque un colegio público, el Miguel Hernández, lleva su nombre.
Gracias a Irene Iglesias Díaz-González, que a los 8 años recitó a Hernández en un homenaje público a él dedicado en Can Sisteré (de nuevo Santa Coloma de Gramenet).
Gracias al colectivo Juan de Mairena, por su fraternidad, por su ser y estar en el mundo, por su amor a la poesía y a los imprescindibles
Gracias a Javier Pardo, que también amó a Miguel Hernández.
Llegamos con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas venimos:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo, ustedes, el poeta:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.