En Palestina, es un hecho que los abusos y violaciones del derecho internacional se han normalizado. Que la impunidad ha sido la regla, y no la excepción, en el transcurso de los 76 años transcurridos desde la fundación de Israel es otro hecho. Y aún así, después de 15 meses del brutal y vengativo asalto de Israel a Gaza y sus más de 2 millones de habitantes atrapados, Palestina está en su punto álgido. La catastrófica destrucción de todo el paisaje, la creación de condiciones de vida calculadas para conducir a la destrucción de la vida, el intento de aplastar la dignidad humana, han dado paso a una nueva era: la del genocidio, televisado y transmitido en directo para que todo el mundo lo vea. Sin embargo, lo que hemos visto en Gaza, y lo que vemos ahora cada vez más en Cisjordania, no es solo un ataque criminal contra los palestinos como pueblo, es la erosión de la función protectora misma del derecho internacional y una regresión peligrosa del sistema multilateral, creado para prevenir conflictos y proteger la vida civil. Es la creación de un mundo sin civiles, donde todos y todo son un objetivo o un daño colateral, y por lo tanto, asesinables o destruibles. Así pues, tras el genocidio de Gaza, el derecho internacional se encuentra en un precipicio: si las leyes que se han redactado como universales, para aplicarse por igual a los fuertes y a los débiles, se violan sistemáticamente en defensa de intereses geopolíticos particulares, entonces todo el sistema jurídico internacional, basado en la igualdad de todas las naciones, se ve amenazado, para todos los pueblos.
Francesca Albanese (febrero de 2025)
Israel es responsable de casi el 70% de los asesinatos de trabajadores de prensa en 2024, nos ha recordado Alberto Moya.
Bajo el nombre de una de las niñas asesinadas por Israel, la Fundación Hind Rajab se dedica a perseguir judicialmente por todo el mundo a los criminales de guerra israelíes que salen de su país. Pueden ver una entrevista al presidente de la Fundación en https://thecradle.co/articles/
Un interesante artículo de Jonathan Cook del pasado 14 de febrero de 2025 recuerda cosas esenciales: “Trump no inventó el plan de limpieza étnica de Gaza. Ha sido la política de EE. UU. Desde 2007” https://jonathancook.substack. Una apostilla de Carlos Valmaseda: “Trump solo ha dicho en voz alta lo que el establishment siempre ha querido: la expulsión o asesinato de los palestinos. Podría intentarlo definitivamente o, ante las dificultades, volver a aplazarlo.”
¡Sigamos con Palestina en el corazón! ¡Apoyemos movilizaciones y manifestaciones! ¡Tomemos todas las iniciativas que estén a nuestro alcance! ¡Apoyemos la concentración del próximo 3 de marzo en Barcelona: 8:30, Plaza Europa: “Fuera genocidas de la Feria”, feria que acoge un pabellón de Israel y también de empresas que se lucran del genocidio, apartheid y ocupación contra el pueblo palestino.
Sobre el otro gran asunto, Ucrania, del que apenas hemos hablado en estas páginas, tal vez sea de su interés la intervención del ex embajador español José Antonio Zorilla (https://www.youtube.com/watch?v=LAVMhe90FLc.) No reparen en el subtitulado (¡un desastre sin paliativos!).
Cojo el hilo de la página. Cuatro previas:
1. Muertes obreras: las muertes por accidente laboral aumentaron un 10,4% en 2024. Murieron 796 trabajadores durante su jornada o en el traslado al puesto de trabajo frente a la 721 de 2023. La gran mayoría de los fallecidos durante el desempeño de su trabajo se dedicaban al transporte y almacenamiento (138 trabajadores), la construcción (135) o la industria manufacturera (94). ¿Esto no debería ser una de nuestras principales preocupaciones? ¿Muertes que no son muertes? ¿Y qué hacemos?
2. ¿Es razonable, es justo, es un decir de clase, que la portavoz de Sumar hable, refiriéndose al tema del SMI y el pago de impuestos, de una “reponedora de un supermercado”? ¿Tanto cuesta decir trabajadora, trabajadores de un supermercado, cuyas tareas, por cierto, nunca se reducen a reponer?
3. Realismo sucio, por si habíamos olvidado cosas básicas, elementales (tomo pie en un artículo de Alfonso L. Congostrina publicado en El País [1]). La vicepresidenta de la Asociación de Promotores de Cataluña (APCE) y, a la vez, consejera delegada del grupo inmobiliario Vertix, Elena Massot, defendió el pasado viernes, en un debate organizado por el Plan Estratégico Metropolitano de Barcelona, que aquellos edificios de nueva construcción para los que haya que destinar un 30% de los pisos a vivienda social (es normativa municipal barcelonesa aprobada cuando Colau era la alcaldesa de la ciudad) deberían diseñarse con dos accesos distintos: unos para los pisos de mercado libre y otros para los protegidos. Los promotores construyen para vender, explicó, y, con la norma del 30%, los compradores preguntan (seguramente se lo inventó… o tal vez no) si van a compartir el edificio con vecinos de pisos de protección social. La solución de la señora vicepresidenta, sin rubor en el rostro: “Con un poco más cintura podríamos hacer edificios con dos accesos. Dos accesos para que todo el mundo pueda convivir con las condiciones económicas que les sean más razonables a cada uno porque los gastos de comunidad pesan”.
Entre el público se encontraba Carmen Azcarazo, la portavoz del Sindicato de Inquilinas de Cataluña, que preguntó a Massot lo que todos nosotros hubiéramos preguntado: “¿A los ricos les da asco compartir el ascensor con los pobres?”.
Massot, por supuesto, respondió que ella no había dicho eso, y añadió: “Si la diferencia de rentas es muy alta puede haber compradores que no quieran comprar estos pisos y los promotores hacemos viviendas para venderlas”. Podía haber añadido, pero se controló: ¿Pasa algo?
La portavoz del Sindicato denunció que además de que “solo los ricos” pueden comprar vivienda -la media de venta de un piso en Barcelona es casi de 700.000 euros- los constructores anuncian propuestas “salvajes” en alusión al doble acceso a los pisos propuesto por Massot. “No quieren ni mezclarse con pobres en la escalera. Hacen un proyecto de clase”.
Efectivamente, un proyecto de clase y sin ningún pudor. Lucha de clases a las claras, en estado salvaje. ¿Pensábamos que era otra cosa?
4. Me repito de nuevo, disculpen el desahogo: sin entrar en el asunto de Ripoll, es imposible oír sosegado las intervenciones parlamentarias (vomitivas) de Míriam Nogueras (y de otros miembros de Junts y de sus alrededores). “Si el coste de la vida no es el mismo, ¿el salario mínimo debe ser el mismo o [el Gobierno] prefiere seguir ordeñando a los catalanes?”¿Esta era la gente que decía encabezar-dirigir un movimiento de liberación social y nacional?
Vayamos al llamamiento “HACIA LA RECONSTRUCCIÓN UNITARIA DE LA IZQUIERDA”. Estábamos en sus compases finales. Les recuerdo los nombres de algunas personas que lo apoyan: Miguel Candel Sanmartín, Ramon Franquesa, Nuria Galdón, Ernesto Gómez de la Hera, Diosdado Toledano, Ana Pintado Moreno, Luis Cabo Bravo, Silvia Marcu, Vicente Serrano, Inma Vela, Pedro Fernández, Sandra Tirado, Javier Marín Vázquez, Pilar González Pin, Jordi Cuevas Gemar, Susana Oviedo, Miguel Pastrana, Emilia Salas Ballesteros.
Dada la urgencia de derrotar al belicismo e imponer la paz (no piensan solo en Ucrania), sugieren “la articulación de una coordinación estable de todas las energías posibles en torno a “NO A LA GUERRA – OTAN NO””. Proponen la urgente convocatoria de un “encuentro nacional abierto a la participación de todos aquellos movimientos sociales, sindicatos de clase, asociaciones culturales y colectivos políticos dispuestos a debatir y acordar un Plan de Acción para la Paz, el Desarme y el Progreso”, un progreso que nada tiene que ver con un desarrollismo alocado.
Nos recuerdan que la lucha en común por objetivos compartidos “siempre ha contribuido decisivamente a abrir vías de acuerdo entre las fuerzas de izquierda, pues ésta no puede ser sólo diagnóstico y crítica”. Esa lucha en común en defensa de la Paz, desde el ámbito del conflicto social de clase, “permitirá ir coincidiendo, o identificando correctamente las diferencias, en torno a los elementos programáticos fundamentales para la izquierda que hoy se necesita”. Asimismo, piensan (y citan al autor de El Capital), “se recuperará y fortalecerá el activismo militante organizado, indispensable para dar pasos reales hacia una unidad con principios, ya que la bondad de las ideas y programas nunca ha sido suficiente, como nos enseñó Marx en su introducción a la Crítica del Programa de Gotha.”
Finalmente, concluyen, “si fuéramos capaces de satisfacer los objetivos que motivan esta propuesta política unitaria, no cabe duda que cabría plantearse verosímilmente la culminación orgánica del proceso. Este es el reto político ante el que nos encontramos y cuya urgencia es cada día más evidente en España”. Y, añaden, también en Europa, que, como sabemos, no es la UE. La UE, ha escrito recientemente Manolo Monereo en un artículo muy recomendable [2], “es un modo, a mi juicio fracasado, de construir Europa desde los intereses de los grandes poderes económicos y subalterna a los EEUU”.
No es tarea fácil, desde luego. Pero es un reto que no podemos obviar.
Amigos, compañeros: toda la suerte del mundo. Coraje y deseos de transformación socialista no os faltan. A muchos de nosotros, tampoco.
Notas
1) https://elpais.com/espana/catalunya/2025-02-14/los-promotores-de-vivienda-en-cataluna-proponen-edificios-con-dos-puertas-para-que-no-mezclar-pisos-de-mercado-libre-con-vivienda-protegida.html.