Persecuciones lingüísticas

De un amigo lector.

Muy acertado en tu última “Página herida” que he visto en tu blog. Hay que recordar que uno de los motivos internos (entre otros muchos, por supuesto) del conflicto civil armado iniciado en el Donbás en 2014 y del hecho de que buena parte de la comunidad rusófona del este y sur de Ucrania (y, en algunos sitios, su práctica totalidad) apoye al gobierno ruso se debe a la persecución de que era objeto el ruso por parte del gobierno ucraniano. Un idioma ampliamente usado en Ucrania (y abrumadoramente mayoritario como lengua materna en la mitad oriental de Ucrania) desde el siglo XIX, por lo menos, comenzó a ser objeto de una discriminación legal por parte del nacionalismo ucraniano en su construcción de una identidad nacional excluyente, un nacionalismo que en 1991, en el momento de la desintegración de la URSS, era residual, marginal. La cosa llegó al punto de prohibir el uso del ruso en el ámbito público, a pesar de que muchos políticos ucranianos eran, por sus orígenes familiares, rusófonos (Zelenski lo es, o lo era). Y quien no se lo crea, que lea las fuentes más autorizadas sobre el tema: Ruiz Ramos, R. (2016), Veiga, F. (2022), Taibo, C. (2022), Medea, B., Nicolas, J.S. (2022) etc. En mi opinión, si al nacionalismo catalanista actual no se le ponen frenos, los castellanohablantes/ hispanohablantes lo tenemos más bien crudo -de ahí que la falta de apoyo gubernamental a las sentencias de los tribunales protectoras del uso del español en la enseñanza pública, aunque se explique por necesidades electorales, sea un error a largo plazo-.
Un abrazo,

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *