El primer texto es del amigo y maestro Manuel Martínez Llaneza; la siguiente nota es de José Luis Martín Ramos.
Desde que supe de la urgente retirada de los yanquis de Afganistán, pensé que se trataba de la culminación de un pacto con los talibanes. No tengo ninguna información especial que lo justifique, pero mi olfato político así me lo indicaba. Como el olfato está muy deteriorado con esto de la pandemia y dado que, cuando lo comenté en la intimidad (con la misma prudencia con la que el maestro Aznar hablaba catalán), me tacharon de loco, decidí callármelo por si acaso se me notaba la locura. Pero, pasado el tiempo sin que mejorara mi olfato, y viendo que los acontecimientos me reforzaban en el desvarío, he decidido dirigirme a esta docta tertulia a ver si me dan fuertes razones –las de la prensa y propaganda ya las conozco- que me devuelvan la cordura.
La primera cosa que me llamó la atención fue la precipitación. Que la presencia en Afganistán ha sido una fuente de contradicciones para el gobierno USA es conocido, así como que había una fuerte corriente crítica que pedía la retirada de la que Biden era deudor en parte. Pero eso no justifica salir corriendo sin recoger los muebles. La comparación con Saigón (Ciudad Ho-Chi-Minh) es insostenible porque Kabul no estaba amenazada a corto plazo ni mucho menos cercada. No había nada conocido que justificara salir corriendo sin contar siquiera con la OTAN y los aliados (qué papelón el de la UE). Salvo no tener nada que hacer porque se ha llegado un acuerdo que se valora más que todos los otros factores, lo que va en línea con la tradición yanqui de tratar a sus aliados como empleados no sindicados.
El pacto tenía que ser con los talibanes porque nadie creía que hubiera un gobierno real en Kabul. Eso se vio en una semana que fue lo que los talibanes tardaron en hacerse con el país en completa paz y sin un gesto de extrañeza por parte del evasor (ni de nadie con responsabilidad en el mundo, si se me permite). No podemos consolarnos con decir que los yanquis son tontos, porque no es verdad; sabían perfectamente cuál era la situación. Lo que no está claro son las condiciones completas del pacto ni el agente real USA. En USA el dominio capitalista siempre se ha manifestado por un equilibrio mejor o peor entre el Gobierno, el Pentágono, la CIA, la Reserva Federal, etc. por lo que no es fácil a veces distinguir. Cuando veamos qué tal va el opio y los contratos sabremos si es una solución tipo Colombia o diversa y podremos deducir quién fue el muñidor del acuerdo.
Creo que todo lo sucedido posteriormente le va como anillo al dedo a mi hipótesis. Ya se está presentando a los talibanes como casi buenos porque se ha descubierto a los malos de ISIS. ¿Falta algo para saber el fin de la película?
En algún momento tengo que parar y ese momento me lo he pasado ya. Pero queda tela por cortar. Gracias por vuestra paciencia.
Manuel
Nota de José Luis Martín Ramos:
Bien regresado Manuel. No estás loco, sino muy cuerdo. La negociación fue un hecho desde la puesta en libertad del mullah Baradar. El pacto es obvio: no ha habido hundimiento del frente, no ha habido frente. Toda la palabrería sobre la necesidad de mantener contactos operacionales con los talibanes es el prólogo-vaselina para el reconocimiento del gobierno talibán. Con esa entrega del poder a los talibanes, para que construyan un estado nacional pastún que so bandera islamista someta al resto de pueblos que viven en el territorio, culminan los objetivos de la intervención iniciada en 1979 con la operación Ciclón.
Una información (de RT) que puede completar el intercambio:
EE.UU. no descarta cooperar con los talibanes para luchar contra el Estado Islámico
El presidente del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., Mark Milley, ha apuntado este miércoles durante una rueda de prensa en el Pentágono a la posibilidad de coordinación de las fuerzas norteamericanas con los talibanes* para luchar contra los terroristas del Estado Islámico.
Si bien Milley ha sostenido que este tipo de cooperación es «posible», el secretario de Defensa de EE.UU., Lloyd Austin, con el que ha comparecido ante la prensa, ha detallado enseguida que «no quisiera hacer predicción alguna», limitándose a agregar que la lucha contra el Estado Islámico del Gran Jorasán, la rama afgana del EI, estará entre sus prioridades.
Milley también ha señalado que no queda claro si los talibanes han cambiado y han dejado de ser un «grupo despiadado».»Puedo decirles por mi propia experiencia que esto es un grupo despiadado del pasado y que está por ver si cambian o no», ha indicado el alto mando militar.
.Las tropas estadounidenses completaron su retirada de Afganistán este martes. Hasta la fecha los únicos lazos de EE.UU. con los talibanes se limitaban a las cuestiones de evacuación desde el aeropuerto de Kabul.
. De acuerdo con el presidente de EE.UU., Joe Biden, el cese de la misión militar estadounidense fue la mejor manera de proteger la vida de los soldados y de garantizar que los civiles puedan salir del país en las próximas semanas o meses.
. La semana pasada, 13 militares norteamericanos murieron en el atentado de la facción afgana del Estado Islámico mientras resguardaban el aeropuerto de Kabul para facilitar la evacuación de quienes buscaban salir del país.
https://actualidad.rt.com/actualidad/402594-eeuu-cooperacion-talibanes-luchar-estado-islamico