Sobre el suministro de gas ruso

De un lector amigo.Ya ves que nuestros medios de comunicación y nuestros políticos se hacen los sorprendidos ante el fin del suministro de gas por parte de Rusia a los países de la UE (digo que se hacen los sorprendidos, porque me cuesta creer que sean tan estúpidos como para estar realmente sorprendidos) y los califican de “chantaje” y términos similares. Resulta ser que EEUU y los susodichos países (en tanto que miembros de la OTAN) están en guerra con Rusia por país interpuesto, Ucrania, (proxy war: y lo están, de hecho, desde 2014: no entro ahora en las causas de la guerra, me limito a constatar su existencia) y que, consecuentemente, suministran armas de forma masiva a esta última y aplican sanciones económicas de toda clase a Rusia. No se esperará, por tanto, que el gobierno ruso mantenga su suministro del gas a los países de la UE, sus enemigos, y no lo cierre en cuanto las circunstancias se lo permitan. ¿Desde cuándo países en guerra se suministran bienes estratégicos como si nada pasara entre ellos? ¿Es eso lo que esperaban los políticos y los periodistas de oficina en cuanto al gas (y otros bienes estratégicos) en su extrema imbecilidad? ¿Que la guerra y las sanciones económicas contra Rusia no perturbarían el acceso al mismo? No lo creo, por lo que me parece que toda esta cháchara sobre el “chantaje de Putin” y demás es un ejemplo claro de consciente propaganda de guerra. Pero las reacciones al corte del suministro de gas sí que dan la impresión de revelar bastante imprevisión e ineptitud. Desde 2014, las probabilidades de que el conflicto entre Rusia y Ucrania, a la vista de la política de EEUU y la OTAN y Rusia respecto a esta última, escalaran de la forma en que lo han hecho y que, en consecuencia, las relaciones económicas de toda clase con Rusia se deteriorasen por completo eran muy elevadas: incomprensiblemente, nuestros líderes no tenían planes para esta contingencia, según parece, ni siquiera cuando la guerra de baja intensidad iniciada en 2014 escaló en febrero de 2022 hasta convertirse en una guerra como la actual.

¿Cómo van a afrontar nuestros gobernantes los dramáticos problemas del futuro -crisis ecológica, caída de los niveles de vida etc.- si ni siquiera parecen haber podido pensar en tan elemental circunstancia y hacer algo al respecto hasta prácticamente este verano? Luego todo se pretende resolver invocando el espectro de la extrema derecha (con esto no estoy queriendo decir que no se deba estar atento a los peligros que esta representa)…

Saludos,

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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