De un amigo lector.
Por lo que leo en tu blog (y en otros sitios) en Europa se están iniciando los preparativos para una «economía de guerra», con planes de racionamiento, debido, en parte, a la guerra de Ucrania y, en parte, supongo, a los problemas generales derivados de la crisis ecológica (en sentido amplio). Habría que recordar, no obstante, que la «economía de guerra» -de las dos guerras mundiales y de la guerra civil española, p.ej.- no se caracteriza sólo por el racionamiento de productos básicos sino también por la planificación obligatoria y el intervencionismo públicos intensos en todos los sectores importantes de la economía, que quedan supeditados a las decisiones sobre qué, cuánto y con qué recursos producir de las autoridades estatales: ¿va a ocurrir eso también? Lo dudo, aunque si la necesidad aprieta…
Por otra parte, ya se sabe que los presupuestos en defensa -la inversión en armamento y, por tanto, la demanda de armamento- van a aumentar vertiginosamente en Europa -ya Trump exigió antes del asunto de Ucrania que los países europeos dedicasen el 2% de su PIB a defensa-. Recuérdese, por cierto, que la Gran Depresión terminó, en realidad, con las políticas de rearme y la guerra -que condujo finalmente a la guerra total y al genocidio en Europa, pero que permitió a EEUU recuperarse de la Gran Depresión sin la devastadora destrucción material de la primera-. ¿Se está apostando de nuevo por una especie de «keynesianismo militar» para salir del marasmo en que nos ha colocado el neoliberalismo económico desde 2008 -pero sin las tendencias «socializadoras», progresivas, tipo New Deal, Plan Beveridge o socialdemocracia sueca de la época-?
Saludos,