Del compañero y presidente de Espai Marx, Joaquín Miras.
Amigos; ayer mismo, el amigo R., me pasaba información sobre Palestina y lo hacía atemorizado, y como si hubiese que ponerse a pensar que la paz es buena, y demás reflexiones humanitarias, etc. Pero es que nosotros, no hemos provocado nada de eso, ni podemos intervenir en ello, ahora ya.
Ocurre, eso sí, que nunca habíamos vivido una situación en la que la experiencia de Lukács sobre el 14 fuera tan esclarecedora: se acumulan atrocidades y barbaridades durante decenios y decenios, y no pasa nada, y uno queda alucinado y acaba pensando que no pasa nunca nada, que no hay más cera que la que arde y todo el pescao está vendido, eso sí, tratando de señalar y denunciar las atrocidades que se cometen. Pero de pronto, un desencadenante que parece aislado de lo demás, provoca un proceso en catarata en el que emergen situaciones que hasta no teníamos ni imaginadas ni registradas, porque dábamos por hecho que la cosa ya era así…. Ucrania, BRICS, cambios de Irán y Arabia, India, China, Corea, África, tras las derrotas de EEUU en Siria, en Irak, en Afganistán y la derrota de la UE en Libia… Ahora Palestina, etc, etc., suma y sigue Es lo que Lukács llamaba entrar «el periodo de las consecuencias». Ponernos a tratar de pensar en frenarlo es como pensar en frenar un terremoto de una falla que ha estado acumulando presión mecánica y energía desde 1945. Se libera fuerza, violencia, guerra, en todas las direcciones. No somos nadie y lo importante es comprender: «No hay que reír, ni llorar, ni indignarse sino simplemente comprender» y comprender que vivimos un fin de época, un fin de mundo, de mundos, incluido el político nuestro. Eso es lo que creo.