La guerra de Ucrania no cesa en su inexorable escalada. a fuerza de oír anuncios y desmentidos, por parte de los políticos occidentales, acerca del envió o no de este o aquel Sistema de Armas, la opinión pública parece no darse cuenta de la senda emprendida.
Para poner en contexto todo lo que está ocurriendo, debemos hacer un repaso de como hemos llegado hasta aquí.
En primer lugar debemos tener en cuenta que el conflicto no empezó en febrero de 2022 sino en el lejano febrero de 2014 con el llamado «EuroMaidan». Entonces tuvo lugar un golpe blando, muy del gusto de los norteamericanos para derribar al Gobierno de Yanukovichy sustituirlo por uno de corte pro- occidental. El golpe se hizo coincidir con la celebración de los Juegos Olímpicos de Sochi, con objeto de limitar la reacción rusa al evento. El éxito fue palpable, rusia no reaccionó sino hasta la clausura de los Juegos con, para entonces un Yanukovich huido, y una Junta golpista en el poder. Sin embargo, la ocupación rusa de Crimea, de un modo pacífico y ciertamente con facilidad, hicieron pensar a los rusos que podrían, si no revertir la situación si, al menos limitar los daños por lo que incitaron, a su vez, a las revueltas del Dombass.
Sin embargo en este escenario las cosas no se sucedieron de idéntico modo a lo acaecido en Crimea y se produjo un enfrentamiento armado, entre los habitantes del Dombass y las fuerzas enviadas por la Junta de Kiev, que acabó degenerando en guerra civil y en un conflicto congelado, tras los primeros acuerdos de Minsk.
Así llegamos a 2022. Hoy sabemos que Ucrania planeaba un Golpe sobre los Oblast rebeldes al estilo del que los croatas hicieron en las Krajinas, en el verano de 1995. Lo cierto es que la presencia occidental, sobre todo militar, en Ucrania, no había dejado de crecer desde el 2014. Los llamados «asesores militares» de la OTAN mención especial para canadienses y británicos., el establecimiento de Bases, mas o menos secretas, en la frontera con Rusia y la presencia militar «activa» de Fuerzas occidentales en la línea de contacto del Dombass, se pudieron observar sobre el terreno a noruegos, operando Sistemas de Contrabatería Arthur, a norteamericanos en Puestos de Mando, sin el olvidar el inicio de la construcción de una Base Naval en Nikolaiev, o la reapertura para el Tráfico Aéreo Internacional del aeropuerto de Kherson, eran señales, mas que evidentes de que Ucrania se preparaba para aplastar, en primer lugar a Donetsk y Lugansk y a desestabilizar, con posterioridad, a Rusia y recuperar Crimea.
Y aquí llegamos a la evolución de la situación actual. Situación basada en una serie de errores de cálculo por ambas partes, OTAN y Rusia, errores que nos acercan, cada vez mas a un conflicto generalizado de dimensiones no vistas.
Empecemos por Rusia. Esta, alarmada por todo lo que sus informes de Inteligencia le alertaban decidió intervenir de algún modo. En la mente de los dirigentes rusos, seguro que estaba un escenario similar al conflicto de Georgia de 2008, conflicto limitado a unas pocas semanas, seguido de un Alto el Fuego, retorno ruso a las posiciones previas al mismo y mantenimiento del estatus de Osetia del Sur y Abjasia.
Al principio de la invasión pareció, por un momento, que ese escenario se repetiría. pánico en las autoridades ucranianas, negociaciones, primero en Bielorrusia y luego en Turquía y Alto el Fuego y retorno ruso a las posiciones de partida con Crimea siguiendo siendo rusa y el Dombass en un proceso de autonomía dentro, al menos oficialmente, de Ucrania. Terrible error ruso, nunca pensaron que occidente se involucraría tanto en Ucrania. Llegó Boris Johnson, le dijo a Zelenski que, de negociar nada y que contaba con todo el apoyo occidental que precisara, para derrotar a Rusia e incluso para derribar a Putin y hasta hoy.
Ahora vayamos a por los errores de cálculo occidentales, que han sido muchos y mayores que los de los propios rusos. Occidente, la UE, la OTAN, que llevaban ocho años interviniendo en Ucrania, no se iban a echar atrás porque unas escasas, para la tarea encomendada, fuerzas rusas se desplegaran dentro del territorio ucraniano. Claro que aceptaron el envite solo que pensaron en el mismo, Rusia cavaría su tumba. Como un país, con el PIB similar al español, al comienzo de la guerra, haría frente a la maquinaria de sanciones que se le impondrían y a la ayuda económica y material que se proporcionaría a los ucranianos.
Primer error, el cálculo del PIB español y ruso, de aquella época siendo aparentemente similar, era radicalmente distinto. España es una nación que básicamente proporciona servicios dependiente, en gran medida de recursos energéticos foráneos. Rusia, en cambio es productora nata de materias primas, posee una fuerte industria pesada y sobre todo había tejido una vasta red clientelar, principalmente con China. Como dijo James K. Galbraith, profesor de la Universidad de Texas en Austin, en el artículo de Zhukov, Europa se ha pegado un tiro en el pie y la repatriación forzosa de capitales de los oligarcas rusas a la vez que se impide la fuga de capitales del país ha sido beneficiosa para la economía de Rusia.
Segundo error. Al principio, fiados por las sanciones, se proporcionó a Ucrania material principalmente defensivo si así se pueden denominar a los Javelin, Tow etc. El Ejército ucraniano contaba con un alto número de soldados, muchos de ellos instruidos por la OTAN, en los años previos. recuerdo haber visto ucranianos en Afganistán, con abundante material de origen soviético. Una fuerza que debería haber sido suficiente, según los occidentales, con ayuda de la Inteligencia Atlantista, para derrotar al Cuerpo expedicionario ruso. La retirada rusa de Kiev, y otras regiones como parte del preacuerdo de Estambul, fue considerada una muestra de debilidad y por tanto valía la pena apretar la soga. Entre las bajas rusas en el frente y el caos económico desatado en su interior la población rusa se echaría a la calle y las horas de Putin estarían contadas. Nada de eso ocurrió, Rusia pasó dificultades en el Frente a finales de 2022 pero la cohesión interior se mantuvo y para 2023 empezó a estabilizar la situación.
Tercer error. Debido a que Rusia, tras estabilizar el Frente, empezó a producir mas y mejor, sus unidades recibían nuevos equipos, la movilización de 300.000 soldados fue bastante exitosa, hubo problemas eso si, y a que el Ejército y la economía ucraniana empezaban a dar evidentes signos de agotamiento se optó por poner mas carne en el asador. Era preciso provocar una carnicería entre las Fuerzas rusas y humillarlas en el campo de batalla obligando al Kremlin a negociar en condiciones desfavorables. Se empezó por la artillería, M777, Paladin, PZ 2000, materiales que se anunció su envío, se negó con vehemencia y finalmente acabaron en Ucrania. La superioridad de la Artillería occidental de 155 mm sobre la rusa, su mayor precisión y alcance se harían notar. Poco sabían los estrategas de la OTAN que debido a su precisión y alcance, son materiales, los occidentales, muy propensos al desgaste, no aptos para cadencias elevadas y sostenidas. Luego se pasó al Himars, que proporcionaría al ucraniano profundidad en el Frente, alcances superiores a los 150 km. Todo ello aderezado con envío masivo de todo aquel material de origen soviético existente en los arsenales de los países de la OTAN, Mig 29, T 72, etc. Rusia aceptó la apuesta occidental y empezó a librar una guerra de desgaste cuyo mayor exponente fue Artemovsk.
Hacía falta un éxito incontestable, y para ello, para acabar con la guerra de posiciones, se ideó la «Contraofensiva». Se cruzó una nueva línea con la idea que esta fuera definitiva. El envió de carros occidentales, Leopard, en todas sus versiones, Challenger 2 y M1 Abrams junto con vehículos de combate, Max Pro, Stryker, Marder y Bradley, la instrucción masiva en Reino Unido, Francia, Alemania o España de soldados ucranianos y la llegada de complejos Sistemas Antiaéreos Patriot, Nassams o Iris -T operados adivinen por quienes, darían al Ejército ucraniano una ventaja decisiva y harían correr a los rusos al otro lado del Mar Negro. Pero nada de eso ocurrió. Ni la dirección de los militares de la OTAN, ni su intervención directa en ciertas unidades, ni toda la fuerza empleada en la ruptura del frente, en la Ofensiva mas publicitada de la Historia, sirvieron mas que para pírricos avances hasta Robotine, y en Velika Novosilyka. El Ejército ucraniano, al término de la misma, quedó desangrado y agotado todo su potencial ofensivoy casi su defensivo. Los sucesos posteriores en Marynka, Adveeka y otros puntos ponen de relieve la crítica situación de los ucranianos.
Cuarto error. Este no se ha producido, todavía pero está a puto de que ocurra. La OTAN lejos de evaluar con frialdad la situación, buscar el compromiso y esperar a tiempos mejor mejores extrayendo, de paso lecciones de lo acaecido, guiada por las necesidades políticas de sus dirigentes, en especial Macron y Biden, se propone dar un paso mas. No basta con enviar los F16, ni los Storm Shadow o los Scalp. Saben que por si solos, esos aviones y estos misiles poco o nada cambiarán el frente. Hace falta una fuerza mayor, F35y Eurofighters, y La Fuerza de Combate que hasta mayo, qué casualidad, se está ejercitando a las puertas de Ucrania. Una Fuerza cuantificada en 90.000 hombres, bastante heterogénea, que pretenden evite que Rusia gane la guerra. Incluso ya aventuran objetivos, Odessa y Kiev.
Si vemos el proceso de Dicha fuerza sigue el mismo que el de las entregas de material. alguien lo propone, todos los demás lo niegan y pasado un tiempo, cuando se ha convencido a la opinión interna de la necesidad se envía. Ahora va a pasar lo mismo. Macron, Colocar la guerra de Rusia en Ucrania en el centro de la campaña a las elecciones europeas, habla de proporcionar ayuda “sin límites” a Ucrania. El Ministro de Exterioresr polaco Radoslaw Sikorski durante una conferencia con motivo del 25 aniversario de la adhesión de Polonia a la alianza, afirmó que «las tropas de la OTAN ya se encuentran en Ucrania.» Nada que no sepamos pero que se afirma ahora con objeto de que la Opinión Pública se acostumbre a lo que vaya a suceder.
¿Por qué digo que es el Cuarto error? ¿Acaso las tropas occidentales no estan cualificadas para una guerra confrontación con Rusia? Pues puedo afirmar rotundamente que no. Lo que se pretende es que con la introducción de este contingente en el Teatro de Operaciones ucraniano, Rusia recule, no se atreva a atacarlas y se siente a negociar en los términos que dicte la Alianza. Pero es mas que probable que Rusia continúe con sus operaciones que considere a las Tropas OTAN objetivos legítimos y entonces que…
¿Tienen las Fuerzas occidentales reservas para combatir en caso de que tengan que confrontar a los rusos? Mas importante, ¿Tienen municiones? La respuesta es que no y menos si el «amigo americano» no manda tropas sobre el terreno algo que el Congreso Americano, en época electoral, no hará nunca. a lo sumo se enviará ayuda económica y material, hasta donde se pueda. Tras el primer mes de combates, tras el primer millar de muertos y algunos millares mas de heridos, tras la destrucción de este o aquel Grupo Táctico, hay de veras una Fuerza real para reponer bajas. La respuesta es no y ¿Entonces que queda? Si a una humillación y occidente ha sufrido muchas a lo largo de esta guerra sumamos otra de semejante calibre, llegaremos a las Armas Nucleares, primero Tácticas y luego Estratégicas.
Si esto no lo para alguien, la ciudadanía, si no se restablece la cordura, el escenario que nos espera no puede ser mas negro
Dejo para terminar, enlace que ejemplifica la narrativa que se la instalando en nuestros medios de cara a mediatizar a la población. https://www.larazon.es/