A las personas que cuidan.
No podemos escapar del lenguaje. Cierto, los especialistas pueden aislar el idioma y convertirlo en
objeto. Mas se trata de un ser artificial arrancado a su mundo original ya que, a diferencia de lo que ocurre
con los otros objetos de la ciencia, las palabras no viven fuera de nosotros. Nosotros somos su mundo y ellas
el nuestro. Para apresar el lenguaje no tenemos más remedio que emplearlo. Las redes de pescar palabras
están hechas de palabras.
Octavio Paz, El arco y la lira (1967) [1]
En primer lugar, eso de que el ‘procés’ está acabado no es cierto, mírese por donde se mire. Sigue vivo, muy vivo, adopta otras formas, ensaya otros caminos, pero los nacionalistas no son más moderados, el nacionalismo nunca es moderado, siempre quiere más, aprieta las clavijas hasta la victoria final. El atolondrado intento de 2017 era obra de fanáticos con escaso seso y ningún conocimiento de cómo funciona el mundo de hoy, en especial la UE. Se quedaron solos, tuvieron que replegarse momentáneamente, pero sin bajas apreciables, es más, con el ánimo renovado. Por tanto, el proceso sigue: de golpe súbito se ha pasado a golpe lento, del imposible asalto al poder se vuelve a la fase de ‘nacionalización’ de Cataluña, a aumentar las bases del independentismo y desanimar a los contrarios, ir expulsándolos poco a poco. A la relativa ‘derrota’ de entonces le siguen sacando partido: victimismo, odio a España, desobediencia al derecho, superioridad moral del nacionalismo. Siguen controlando el Parlamento y el Gobierno de la Generalitat, la mayoría de los medios de comunicación, la escuela, buena parte de las instituciones de la sociedad civil, las zonas de la Cataluña rural. Conservan los nacionalistas la moral de victoria, el ímpetu del ganador. También la desfachatez.
Francesc de Carreras (2021) Continuar leyendo «(Página herida) Dolor en rojo sobre fondo gris (y II)»